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Biden envía una comitiva a Venezuela para hablar en privado con Maduro: Busca reemplazar el petróleo ruso con el venezolano

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En una polémica medida que despertará el enojo de muchos sectores, la Casa Blanca demócrata parece estar intentando llegar a un acuerdo con Maduro para que Venezuela reemplace a Rusia en sus exportaciones de petróleo a Estados Unidos y Europa.

Este viernes explotó la noticia. El pasquín demócrata The New York Times informó que altos funcionarios de la Casa Blanca de Biden e importantes empresarios petroleros estadounidenses viajaron en secreto a Venezuela para reunirse en privado con el dictador Nicolás Maduro.

Si bien no se tiene confirmación de qué se hablará en esta extraña reunión, el medio neoyorquino asegura que Biden quiere llegar a un acuerdo con Maduro para quitarle sanciones a cambio de que Venezuela reanude su producción de gas y petróleo y le venda exclusivamente a Estados Unidos y Europa.

Esto dentro del contexto en que los líderes occidentales buscan la forma de dejar de depender de Rusia para su matriz energética, pero sin eliminar sus políticas ecologistas a nivel nacional. En otras palabras, Biden quiere reemplazar las importaciones de Rusia con las de Venezuela, aislándolo de un aliado clave en Latinoamérica y quitándole la principal herramienta de control que tiene Putin con Europa.

Este viaje, aunque no es oficial, es la visita de más alto nivel de funcionarios de Washington a Caracas, la capital de Venezuela, en muchos años. Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Maduro y cerró su embajada en Caracas en 2019, pero hace por lo menos 15 años que no había una visita diplomática de tanta importancia pisando suelo venezolano.

Desde las sanciones de 2019, Venezuela ha tenido un colapso total de su producción de petróleo. Sin la capacidad de comprar en el exterior la tecnología para extraer el petróleo pesado que se encuentra en sus yacimientos, Maduro debió frenar la producción en 2020 durante la pandemia y el país cayó en una total crisis de desabastecimiento de energía.

Sin embargo, con la recuperación del precio del petróleo en 2021 y la salida de Trump de la Casa Blanca, Maduro llegó a un acuerdo con Rusia e Irán para recibir inversiones y así poder reanudar la producción.

Las compañías y los bancos de energía rusos han sido fundamentales para permitir que Venezuela continúe exportando petróleo, la mayor fuente de divisas del país y lo que sostiene la estructura militar, a parte del narcotráfico.

Ahora, al gobierno de Biden se le ocurrió que le pueden ofrecer el mismo esquema que tienen con Putin, quitándole sanciones y permitiendo que exporten nuevamente barriles de petróleo, a cambio de que Maduro corte relaciones con Rusia y le venda crudo solamente a ellos.

Este tipo de estrategias revelan que la ruptura entre los países del G7 y Rusia no es algo temporal, que puede volver a la normalidad cuando se termine el conflicto en Ucrania. Al contrario, parecería que Washington entiende que esta situación va para largo y encontrar una solución a la dependencia del gas y petróleo ruso es fundamental.

Poco antes de la invasión rusa de Ucrania, Yuri Borisov, viceprimer ministro de Rusia, viajó a Caracas para reunirse con funcionarios de Maduro, y asegurarse que no rompería su acuerdo comercial con Putin. Pero la palabra de Maduro vale menos que el bolívar venezolano.

Maduro ha hablado con Putin por teléfono al menos dos veces en el último mes, según declaraciones de ambos gobiernos, y ha condenado públicamente a Biden por “generar este conflicto”. Sin embargo, este jueves en un discurso por cadena nacional, el dictador bolivariano dijo: “Aquí está el petróleo de Venezuela, que está disponible para quien quiera producirlo y comprarlo, sea un inversionista de Asia, Europa o Estados Unidos”.

Estados Unidos

Padres de los niños asesinados en la escuela de Texas aseguran que la policía tardó una hora en entrar después de escuchar los disparos

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Un escándalo nacional se está gestando tras el tiroteo escolar en Uvalde, Texas. Luego de la denuncia de los padres, el gobernador Greg Abbott confirmó que los policías tardaron 77 minutos en entrar y ordenó abrir una investigación.

Al principio empezó como una “teoría conspirativa” que Twitter y otras redes sociales censuraban poniendo carteles de “desinformación”, pero 48 horas después ya sabemos la verdad. Los padres de los 19 niños asesinados por un trastornado mental en Uvalde, Texas, denunciaron y publicaron videos demostrando que los policías tardaron más de una hora en entrar a la escuela luego de que empezaran los tiros.

En los videos se ve que los padres, muchos viviendo a pocas cuadras de la escuela, escucharon los tiros y salieron corriendo al establecimiento portando sus propias armas decididos a entrar y salvar a sus hijos, pero fueron frenados por la policía que ya estaba formando un perímetro.

La policía barricó las puertas y cerró todos los accesos, según ellos siguiendo el protocolo, pero haciendo eso encerró a un asesino serial decidido a matar niños indefensos en una escuela con más de 400 alumnos, una verdadera película de terror.

Los padres fueron amordazados, golpeados, y neutralizados con pistolas TASER por los policías que se negaban a dejar pasar a los padres mientras se escuchaban los tiros, pero tampoco querían entrar.

El gobernador republicano Greg Abbott había negado esta versión en la conferencia de prensa inmediatamente después de los hechos, pero esta tarde convocó una nueva reunión con los medios donde aseguró que fue “engañado” por las personas que le reportaron los hechos y ordenó una investigación del accionar policial en este caso.

El mandatario también ordenó a la policía publicar la descripción cronológica de los hechos, donde se puede ver que efectivamente las fuerzas de seguridad tardaron 77 minutos desde que entró la llamada del 911 hasta que abatieron al asesino serial. Definitivamente fuera de protocolo.

Según el recuento de los hechos, a las 11:27 a.m. del pasado martes 24 de mayo, un profesor de la escuela abrió la puerta trasera de la Robb Elementary School y vio que un auto chocaba en la playa de estacionamiento y se bajaba con un rifle AR-15.

Esta persona era Salvador Ramos, el latino travesti que terminaría asesinando a 19 niños de cuarto grado y a dos maestras. Inmediatamente, el profesor corre adentro del colegio y llama a 911. La llamada queda reportada a las 11:30 de la mañana.

Al mismo tiempo, dos padres que trabajan en una casa funeraria en la misma cuadra de la escuela salen a ver qué estaba pasando, y reciben los primeros disparos efectuados por el asesino, aunque no reciben ningún impacto.

A las 11:31, Ramos abre fuego contra el edificio, sin dispararle a nadie específicamente, impacta algunas ventanas pero mayormente las paredes exteriores. A las 11:33 entra a la escuela.

En las aulas 111 y 112, el asesino dispara sin remordimiento por la vida ajena, y en la primera, mata a casi la mitad de los alumnos de 4to grado, incluidas las dos maestras que justo estaban dando clases. Dispara más de 100 municiones y cierra la puerta desde el lado de adentro.

A las 11:35, siete oficiales de policía entran a la escuela, y son disparados por Ramos desde adentro del aula 111. A partir de ese momento, los policías se niegan a meterse en el pasillo donde está la puerta de la clase.

Desde el aula de al lado, la 112, la maestra llama de nuevo al 911, y les dice que por favor que entren al aula, que derriben la puerta si es necesario, ya que hay muchos niños heridos. La policía se niega a entrar.

A las 11:37, 11:40, y 11:44 se escuchan disparos nuevamente. Entre las 11:44 y 12:16 ocurren varias llamadas desde adentro de las aulas en las que el asesino se estaba atrincherando. En todo momento, los policías se quedan afuera del pasillo y se niegan a entrar.

A las 12:16, la maestra vuelve a llamar y les dice que hay 8 o 9 niños vivos pero con heridas, y que si entran ya los pueden salvar. La policía sigue sin entrar. Los agentes policiales ya llevan 41 minutos sin entrar a las aulas, donde Salvador Ramos sigue matando a los niños que ve que se mueven.

A las 12:36, una niña logra agarrar un teléfono dentro del aula y llama al 911, donde dice que tiene miedo y que el tirador está matando a todos. “Por favor manden a la policía ahora“, dijo la niña, a lo que la operadora le contesta que deje el teléfono prendido y que haga silencio. La llamada dura hasta las 12:51.

A las 12:50, se escucha en la misma llamada que dos agentes abren la puerta y finalmente le disparan abatiendo al asesino. Según se supo después, estas dos personas eran agentes de la Patrulla Fronteriza, que desesperados por la tardanza en actuar, consiguieron al conserje de la escuela, quien les dio las llaves de repuesto del aula 111, lo que les permitió entrar al aula sin derribarla. Se desconoce por qué no se quiso derribar la puerta con un ariete.

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Sin mayores explicaciones de lo que pasó, parecería haber un incorrecto accionar de la policía, quienes no priorizaron la vida de los niños, y esperaron a encontrar las llaves del aula donde estaba encerrado en vez de derribar la puerta y entrar a los tiros. Se desconoce cuántos niños mató entre la primera descarga cuando ingresó al aula por primera vez, y esos 77 minutos en los que estuvo allí dentro con la policía afuera.

También es cuestionable el accionar de los policías con los padres. Si bien es claro que la Policía no puede dejar entrar a ningún civil a un establecimiento con un disparador activo, no se entiende por qué no ingresaron ellos.

El coronel Steven McCraw del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) admitió luego de la segunda conferencia de prensa de Abbott que su accionar fue incorrecto. “Desde el punto de vista retrospectivo donde estoy sentado ahora, por supuesto que no fue la decisión correcta“, dijo McCraw sobre la llamada del supervisor para no confrontar al tirador. “Fue la decisión equivocada. Punto. No hay excusa para eso“.

El funcionario que tomó la decisión de no entrar por la fuerza al aula de la escuela primaria de Uvalde fue el jefe de policía del distrito escolar, Pedro “Pete” Arredondo, confirmó McCraw. Arredondo no ha hablado públicamente del tiroteo desde dos brevísimas declaraciones de prensa el día de la tragedia.

Uvalde chief of police Pedro "Pete" Arredondo speaks during a news conference on May 24.
El jefe de policía de Uvalde, Pedro “Pete” Arredondo.

La respuesta tardía va en contra del protocolo de tirador activo comúnmente aplicado por la policía estadounidense, que se estableció a nivel federal después del tiroteo en la escuela Columbine de 1999. Desde entonces, el objetivo número uno es detener al tirador lo más rápido posible.

La masacre en Columbine marcó un antes y un después en la policía y los casos de tiradores escolares. Hasta ese momento, este tipo de casos se trataban como una toma de rehenes, y en aquél entonces se creó un perímetro en la escuela y los dos asesinos estuvieron 46 minutos encerrados, matando a otros estudiantes.

A partir de ese momento, se creó la táctica IARD, o “Despliegue rápido de acción inmediata“, que establece que cualquier agente de las fuerzas del orden que esté en una situación de tirador activo tiene el deber de intentar abatirlo, y no esperar a la llegada de unidades especiales.

Se desconoce la razón de por qué Pete Arredondo decidió no aplicar el IARD, si fue por negligencia o hubo algún tipo de decisión consciente de no intervenir, permitiendo al asesino serial cometer la mayor cantidad de daño posible.

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Economía

El salario real en Estados Unidos cayó un 3,3% desde que Joe Biden asumió como presidente

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La aceleración inflacionaria abortó el proceso de recuperación salarial en la economía más importante del mundo. El poder adquisitivo retrocedió a los mismos niveles que había en febrero de 2020.

Quebrando la tendencia producida en los últimos años, las remuneraciones nominales en Estados Unidos se muestran mucho más inflexibles de lo que son los aumentos de precios. En lo que va de la administración de Joe Biden, los salarios reales del sector privado retrocedieron un 3,3% entre enero de 2021 y abril de 2022. Los datos fueron anunciados por la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.

Según la Reserva Federal, tomando los salarios reales para el total de la población ocupada en tiempo completo y de más de 16 años, la pérdida de poder adquisitivo fue del 3,76% al término del cuatro trimestre de 2021. Los salarios reales correspondientes a la industria privada total cayeron un 2,54%, y desglosando a la industria manufacturera la cifra fue del 2,49%.

Evolución del salario real de Estados Unidos entre 2020 y 2022.

A su vez, en lo que va de la administración del presidente Biden, los precios acumularon un alza del 10,53% mientras que las remuneraciones nominales solamente crecieron un 6,41%. Considerando la variación de precios minoristas, la inflación interanual (acumulada de 12 meses) trepó del 1,4% en enero de 2021 al 8,26% en abril de 2022, la cifra más alta desde 1982.  

La erosión del poder adquisitivo de los salarios comenzó a impactar, además, en el consumo del sector privado en términos reales (medido por la capacidad de comprar bienes y servicios). Según la base de datos de la Reserva Federal y la Oficina de Análisis Económico (BEA), el consumo privado de Estados Unidos se mantiene estancado desde octubre de 2021. En la misma línea, el índice de ventas minoristas no crece desde marzo de 2021.

Al mismo tiempo, la serie mensual de la actividad elaborada por la firma IHS Markit estima que la economía dejó de crecer desde diciembre de 2021 y en adelante. Las cifras oficiales provistas por la BEA relevaron que el PBI estadounidense cayó un 1,5% durante los primeros tres meses del 2022. Si esta tendencia persiste hasta el mes de junio, entonces se determinará el comienzo de una recesión técnica.

Los principales datos macroeconómicos reflejan un clima de tensión que se encamina a la estanflación, aunque los efectos recesivos aún siguen sin impactar sobre el mercado laboral, que volvió a registrar una situación de plena ocupación como la que había antes de la pandemia. 

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Economía

El poder destructivo de Biden: La economía de Estados Unidos se derrumbó un 1,5% en el primer trimestre del año

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El consumo del sector privado se encuentra estancado y caen las exportaciones. Si el segundo trimestre se repite una caída, oficialmente el país entrará en recesión.

El Departamento de Comercio (DOC) anunció su última revisión para el Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos y reveló que la economía se derrumbó un 1,5% durante el primer trimestre del año.

La cifra es muy mala, considerando que las proyecciones de 2021 esperaban una caída como máximo del 1%, y que la última estimación reflejaba una variación negativa del 1,4%. Por lo que este número es el peor posible.

De acuerdo a los estándares convencionales, una recesión técnica comienza cuando se registra caída de la actividad por dos trimestres consecutivos, aunque también suelen ser asociadas por estancamientos del PBI o crecimientos muy modestos, como lo que ocurrió en Estados Unidos en el año 2000.

Si en los meses de abril, mayo y junio, la variación trimestral da negativa, oficialmente el país entrará en recesión económica, algo que no pasaba desde 2008. Para la Reserva Federal, la probabilidad de que la economía vuelva a caer por un segundo trimestre consecutivo oscila entre el 50% y el 60%.

Pero hay un componente que hace que esta recesión sea mucho más grave de lo que parece: la desaceleración de la economía llega junto con el alza inflacionaria más drástica desde 1982.

Como explica el economista de la Universidad de Chicago, John Cochrane, el gobierno de Biden no inspira la confianza suficiente como para que las expectativas de las personas confíen en que el Estado pueda pagar su deuda sin monetizarla en el futuro. Esto quiere decir que los mercados esperan una recesión, o más inflación, o las dos cosas juntas.

Descomponiendo el nivel de actividad económica, los datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA) revelan que el consumo privado real se encuentra prácticamente estancado desde octubre de 2021.

Paralelamente, según la estimación mensual del PBI elaborada por la firma IHS Markit, la actividad económica dejó de crecer desde diciembre del año pasado, y lleva 5 meses de deterioro, sin el efecto rebote que los demócratas esperaban.

Las ventas minoristas medidas en términos reales (eliminando el efecto de los precios) se encuentran estancadas desde marzo de 2021, a pesar de los programas de estímulo fiscal aprobados por el Gobierno.

Al mismo tiempo, en los primeros tres meses del año las exportaciones de Estados Unidos cayeron un 5,9% en comparación con el año pasado. Al contrario de lo que sugieren algunos funcionarios de la Casa Blanca y políticos del Partido Demócrata, el crecimiento del déficit comercial no produjo una caída del PBI, sino que solamente lo hizo la caída de las exportaciones independientemente de las importaciones.

Esta última apreciación contrasta con la visión marcadamente proteccionista que actualmente impulsa el gobierno de Biden, una visión que traiciona a lo que sus propios votantes esperaban del actual Presidente.

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