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Estados Unidos

Con un Estados Unidos quebrado, el Congreso puso un límite a la ayuda a Ucrania pero Biden reclama más dinero

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El Departamento de Defensa le advirtió al Congreso que los fondos destinados a reemplazar las armas suministradas a Ucrania se encuentran en un nivel crítico y pidió por una expansión del gasto.

La sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos lanzó en las últimas horas una dura advertencia al Congreso acerca de la velocidad con la que los fondos destinados a reabastecer a las Fuerzas Armadas norteamericanas se agotan y cómo el traspaso de dinero y material bélico a Ucrania contribuyen a que las arcas del gobierno se vacíen con mucha facilidad.

Mediante una carta enviado a los líderes del Congreso, el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, ha pedido que el fondo común destinado para el suplemento de armas a Ucrania sea reabastecido, pero una leyq que aprobó el Partido Republicano hace unas semanas que impide la asistencia brindada al país europeo, ha provocado que dicho apoyo se vea interrumpido.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, había dicho en el mes de octubre poco después de que la medida haya sido aprobada, que el suministro de armas a Ucrania bajo ninguna circunstancia podía verse interrumpido e instó al Congreso a discutir la posibilidad de renegociar la medida y reiniciar el apoyo.

Respaldado por un reporte elaborado por el Instituto Americano de la Empresa (AEI), los fondos que se destinan para el suministro de material armamentístico a Ucrania podrían llegar a su fin antes de que culmine el presente año, sumado a que de acuerdo al reporte el 90% de la asistencia que se le otorgó al país europeo nunca abandonó territorio estadounidense.

De acuerdo al estudio realizado por el AEI, alrededor de $60 mil millones de dólares de los $68 mil millones aprobados a lo largo de los últimos 2 años para brindar asistencia a Ucrania, se han destinado a la producción y reabastecimiento de armas para las fuerzas armadas estadounidenses enviando aquellos equipos militares y armamentísticos obsoletos al país europeo en su lugar.

Según el reporte, el grueso de las armas y equipamientos militares que se encuentran teóricamente destinados al suministro a Kiev, se fabrican en estados con fuertes líderes republicanos como Florida, Ohio y Missouri, además de también otros como Texas, California, Carolina del Norte y Wisconsin.

Los principales referentes de los mencionados estados como Jim Jordan, J.D. Vance, Matt Gaetz y Josh Hawley, han sido los cerebros detrás de frenar los paquetes de ayuda y han mostrado su enojo con los hallazgos del AEI, rechazando cualquier posibilidad de negociar cambiar la legislación.

Ante los grandes caudales de fondos volcados en la producción de armamento en teoría para suministrar a Ucrania en su guerra contra Rusia, la directora de la Oficina de Administración del Presupuesto de la Casa Blanca Shalanda Young, envió una carta al recientemente electo presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson instándolo a convencer a sus pares republicanos a continuar con el apoyo económico y militar.

Young argumenta que la aprobación de leyes para el suministro militar a Ucrania es esencial para las economías regionales estadounidenses y para la preparación en materia de defensa para un conflicto a gran escala en el futuro a mediano plazo.

Dentro de esos argumentos, Young llama a aprobar dentro de esas leyes un paquete por un total de $105 mil millones de dólares, el cual asegura optimizará las capacidades militares estadounidenses, mientras que podrá a su vez asistir a regiones como Ucrania e Israel.

Russia y Ucrania llevan casi 2 años en guerra y los Estados Unidos es uno de los principales proveedores, junto a la Unión Europea, de equipamiento militar a Kiev.

Mientras que casi la totalidad del dinero entregado al Pentágono se ha consumido, el presidente Joe Biden sigue insistiendo con la aprobación de envíos de dinero a Kiev, mientras que los principales legisladores y senadores pertenecientes al Partido Republicano buscan una respuesta más eficiente frente a la creciente crisis en la frontera sur estadounidense, donde miles de migrantes ilegales cruzan a diario, lo cual es un riesgo mayor para la seguridad del país que lo que ocurre en Ucrania.

Así es como durante el mes de noviembre, el jefe de la Cámara Baja, Mike Johnson, aprobó un paquete único de asistencia militar por $14,3 mil millones de dólares a Israel, bajo la promesa de que la siguiente ley sería una ayuda para la frontera y no para Ucrania.

Pero la legislación para Israel todavía no fue elevada al Senado, y el líder de la minoría de la Cámara Alta, Mitch McConnell aseguró que hará todo lo que se encuentre a su alcance con el fin de convencer a aquellos legisladores republicanos que se manifiesten escépticos a apoyar futuros envíos de dinero a Ucrania.

En concordancia con el senador republicano, el líder de la mayoría demócrata en el senado, Chuck Shumer, buscó también conseguir apoyo con el fin de una mayor financiación para con Zelenski, pero lo hizo atacando a aquellos legisladores republicanos que se niegan a seguir gastando dinero de los contribuyentes en materias extranjeras.

Quien también se expresó a favor de continuar el flujo militar al país europeo fue la Secretaria del Tesoro de la administración Biden, Janet Yellen, buscando que se apruebe el paquete de ayuda económica a través de la utilización del miedo ya que mencionó que sería responsabilidad absoluta de los Estados Unidos si Ucrania perdía la guerra.

Con el fin de aprobar este último paquete de ayuda de $175 millones de dólares, el presidente Joe Biden utilizó una estrategia al asegurar que las tropas norteamericanas deberían pelear en un frente europeo contra Rusia si Ucrania sale derrotado.

Si bien la mayor parte de Washington apoya la financiación a Kiev, el ala dura del Partido Republicano que incluye a diputados Matt Gaetz y Jim Jordan, a senadores como J.D. Vance y Josh Hawley, y a gobernadores como Greg Abbott, han expresado su total rechazoa estas erogaciones de dinero y han reiterado que es necesario que el foco de la administración actual sea puesto en la crisis de la frontera sur.

Economía

La peligrosa radicalización a la izquierda de Joe Biden preocupa a cada vez más dirigentes dentro del Partido Demócrata

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Muchos desencantados por las posiciones extremistas del Presidente en ejercicio encuentran en Trump una alternativa. La administración Biden condujo al déficit fiscal más drástico de la historia del país en tiempos de paz, multiplicó las regulaciones y apostó por el proteccionismo.

Las posiciones políticas del Presidente Joe Biden se radicalizan cada vez más hacia la izquierda, retrocediendo a la vieja visión que mantenía el Partido Demócrata a mediados del siglo pasado, y rompiendo con la tradición más bien reformista de los expresidentes Jimmy Carter, Bill Clinton e incluso Barack Obama.

El consenso detrás de las “Bidenomics” están erosionando muchos de los cimientos que garantizaron años de crecimiento para la economía estadounidense.

El histórico funcionario demócrata y exsecretario del Tesoro, Lawrence Summers, se pronunció sobre la política económica del Presidente Biden con las siguientes palabras: "Estoy profundamente preocupado por la doctrina del nacionalismo económico centrado en la manufactura que se presenta cada vez más como un principio general para guiar la política. Es cada vez más peligrosa e inflacionaria”.

Regulaciones que comprometen millones de puestos de trabajo

La administración Biden está conduciendo una de las mayores y más agresivas acciones regulatorias en contra del sector privado que haya visto la economía estadounidense en décadas.

A través de la Orden Ejecutiva 14.067 endureció el marco regulatorio general sobre las criptomonedas, y al mismo tiempo firmó una orden instruyendo a la Reserva Federal para comenzar el desarrollo de una moneda digital centralizada del Estado. De llevarse a cabo con éxito, esta herramienta profundizaría notoriamente el control y el monitoreo del Gobierno sobre el accionar de los ciudadanos.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) bajo la presidencia de Biden anunció una resolución que endurece estrictamente todas las regulaciones que debe cumplir la industria manufacturera. Se endurecen los Estándares Nacionales de Calidad del Aire (NAAQS por sus siglas en inglés), encareciendo el costo de las empresas industriales con la amenaza de perder hasta 1 millón de puestos de trabajo en los próximos años.

El Gobierno incrementó su voracidad dirigista sobre el sistema financiero y bancario, revirtiendo muchas normativas desregulatorias dispuestas por Carter y Clinton

Se endurecieron los requisitos de la Ley de Reinversión Comunitaria de 1977 para las entidades bancarias, se incrementaron las exigencias para la presentación de informes trimestrales (agregando más costos) para los fondos comunes de inversión privados, y se incrementaron los requisitos de capital para las entidades bancarias del 16% al 20%. Todo esto entorpece el crecimiento de la actividad económica. 

Déficit fiscal récord en tiempos de paz

Desde el punto de vista de las “Bidenomics” los elevados déficits fiscales no representan un problema, y de hecho apuntan a compensar un supuesto “exceso de ahorro” en la economía. Esta visión rompe completamente con los postulados adoptados por el Partido Demócrata en los últimos 50 años, marcando una especial discrepancia con los históricos superávits que concretó la administración de Bill Clinton.

La cancelación irresponsable de billones de dólares en préstamos estudiantiles para la clase media y alta, y los excesivos programas de “estímulo” vía obras de infraestructura y subsidios, dispararon el déficit financiero de Estados Unidos hasta el 8,3% del PBI a mediados de 2023. Nunca antes se había visto una cifra de semejante magnitud en tiempos de paz o fuera de una grave recesión.

El último resultado fiscal publicado por el Gobierno evidencia un déficit de por lo menos el 6,2% del PBI, y un rojo primario (sin intereses) del 3,8% del producto. Antes del rescate de préstamos estudiantiles a mediados de 2022, el déficit federal no superaba el 3,7% aún con intereses.

Proteccionismo

La visión comercial de la administración Biden se centra en el incremento de las barreras arancelarias y cuantitativas sobre las importaciones, tanto de China como de la Unión Europea, México y Canadá.

Se inició una política de “subsidios cruzados” para fomentar la sustitución de importaciones y potenciar el comercio desleal (catalogado falsamente como comercio justo) con los principales socios comerciales de Estados Unidos.

Además, Joe Biden pasó a la posteridad como el primer Presidente que se rehúsa a firmar o promulgar un acuerdo de libre comercio en los últimos 40 años, muy a diferencia de sus predecesores demócratas.

El expresidente Clinton inició las negociaciones para el libre comercio con Jordania, Chile, Singapur, y los países nucleados por el TPP, además de implementar el acuerdo NAFTA. Por su parte, el expresidente Obama implementó los acuerdos de libre comercio con Perú, Colombia, Panamá y Corea del Sur. Al día de la fecha, Biden descartó implementar cualquier acuerdo, como por ejemplo el que se encuentra pendiente con el Reino Unido desde el año 2020 (negociado originalmente por Donald Trump).

Masivos aumentos de impuestos

La gran promesa económica para un eventual segundo mandato de Joe Biden es aplicar un aumento generalizado de impuestos sobre los ingresos de empresas y personas físicas, así como también gravar más severamente a las ganancias de capital y a los patrimonios.

La tasa de Sociedades se vería aumentada del 21% al 28% para todas las empresas, la alícuota máxima del impuesto a las Ganancias volvería al 39,6%, la tasa por el Medicare se incrementaría del 2,9% al 5%, y gravaría a las ganancias de capital con una tasa cercana al 40% (la más alta nunca vista en Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial).

Biden propone, además, establecer un impuesto del 4% para la recompra de acciones, duplicar la tasa global sobre los ingresos intangibles con bajos impuestos (GILTI), e incrementar hasta el 20% la tasa impositiva sobre la revalorización de activos (las llamadas ganancias de capital no realizadas), entre decenas y decenas de aumentos impositivos programados.

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Argentina

El encuentro más esperado: Milei y Trump se saludaron en el CPAC, la cumbre de derecha más importante del mundo

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El presidente argentino se cruzó con el ex jefe de Estado republicano, quien en su discurso le dijo que “es uno de los pocos que puede hacer a Argentina grande de nuevo”.

El presidente argentino Javier Milei y el expresidente y actual candidato Donald Trump se cruzaron en la trastienda del evento de la derecha más importante del mundo, la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que tiene lugar este año en Washington D.C.

Los dos máximos referentes de la derecha del mundo y líderes del mundo libre se fundieron en un cálido abrazo al verse, en el primer encuentro personal que tienen, a pesar de que ya han hablado por teléfono en el pasado.

En su exposición, el ex presidente estadounidense, había elogiado de manera contundente al argentino: “Quiero agradecer al presidente de la Argentina, que tuvo mucha publicidad. Es un gran señor, es MAGA, Make Argentina Great Again. Es el único que puede hacerlo bien. Javier Milei. Gracias Milei, muchas gracias, es un gran honor tenerte aquí”.

¡Presidente! Qué lindo conocerlo. Es un gran placer conocerlo, Presidente. Es un gran honor para mí. Gracias por sus palabras hacia mí. Estoy muy contento, es muy generoso. Muchas gracias, es un gran placer”, expresó Milei tras el abrazo.

Trump, por su parte, retrucó con palabras similares a las que utilizó en su discurso: “Muchas gracias, está haciendo un gran trabajo. MAGA, Make Argentina Great Again, saquémonos unas fotos”.

Muchas gracias, lo digo en serio. Usted fue un gran presidente y espero que gane. Espero verlo otra vez. La próxima vez, como presidente”, le deseó el jefe de Estado argentino al republicano, que buscará este año volver al poder en su país tras ser expulsado mediante fraude electoral. Trump cerró con el mismo deseo: “Yo también lo espero”.

El encuentro se da en un momento de máxima tensión entre Trump y el actual presidente, Joe Biden, quienes se enfrentarán en noviembre en lo que parecería ser una repetición de la elección del 2020, pero esta vez sin voto por correo ni crisis de la pandemia de coronavirus.

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Estados Unidos

CPAC 2024: Trump, Bukele, Bolsonaro, Milei hablan en Washington DC en el evento de derecha más importante del mundo

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El presidente argentino, presidente salvadoreño, el hijo del expresidente brasileño, y el expresidente estadounidense coinciden en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

Día 2 – CPAC

Hablaron Santiago Abascal, Jim Jordan, Matt Gaetz, Kristi Noem, Elise Stefanik y más.

Día 1 – CPAC

Hablaron Liz Truss, Tulsi Gabbard, Richard Grenell y Nayib Bukele.

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