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Estados Unidos

Diputados republicanos demandaron judicialmente a Mike Pence para que desconozca a los electores de Biden el 6 de enero en el Congreso

La demanda fue presentada por once diputados republicanos y cuenta con el apoyo del Partido Republicano de Arizona. La misma pone el foco en el rol que Pence puede cumplir el 6 de enero en la sesión en el Congreso para contrarrestar el fraude electoral. 

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En un último intento por llevar las denuncias de fraude a los tribunales, once diputados republicanos presentaron este lunes por la tarde en una Corte Federal de Texas una demanda que le exige al Vicepresidente Mike Pence que haga uso de su potestad constitucional y desconozca en el Congreso el próximo 6 de enero a los electores enviados por los Estados donde el presidente Donald Trump está con demandas abiertas por irregularidades electorales.

La demanda está encabezada por el diputado por Texas, Louis Gohmert, un veterano del Partido que hace semanas se encuentra apoyando e indagando en las denuncias de fraude que viene presentando el equipo legal de Trump. 

El escrito judicial presentado hace una particular interpretación de una parte de la 12ava Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, argumentada ya por algunos juristas constitucionalistas de gran renombre, que explican que dicha acción está completamente avalada por la Enmienda. 

Bajo esta lectura, Pence puede hacer uso de su autoridad unilateral como Vicepresidente para determinar cuáles electores deberían ser contados el día 6 de enero del año próximo en el Congreso y cuáles no. 

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Recordemos que el pasado 14 de diciembre el Colegio Electoral se reunió y eligió oficialmente al Presidente y su compañero de formula. Los Estados hicieron caso omiso de las denuncias de fraude, y decidieron enviar electores para Biden

Sin embargo, hasta que el Vicepresidente no cuenta los votos en lo que se conoce como Sesión Conjunta de Congreso, éstos no están certificados todavía. Al existir procesos judiciales y en un acto de resistencia para combatir el fraude demócrata, decenas de legisladores republicanos de estos Estados fraudulentos votaron para enviar electores alternativos que respondan y voten para elegir a Trump en vez de Biden.

Esta interpretación de la 12ava Enmienda habla específicamente de que el Vicepresidente tiene la responsabilidad constitucional de determinar qué electores son válidos y cuáles no. La demanda que se le hizo en su contra se refiere a esta obligación, y argumenta que si Pence no toma un decisión ese día en el Congreso, estará incumpliendo a la Constitución.

En la Sesión Conjunta del Congreso, las dos cámaras legislativas se deben reunir en el recinto para leer, contar y en última instancia certificar estos votos de los electores enviados por las legislaturas de los Estados.

Otras interpretaciones de la 12ava Enmienda aseguran que el Vicepresidente solamente tiene la responsabilidad de “abrir la urna” y contar los 538 votos electores, no de determinar si son válidos o no. 
Al ser meramente distintas interpretaciones, Mike Pence puede decidir libremente qué hacer ese 6 de enero. De hecho para la interpretación que explica la demanda republicana existe un importante precedente, establecido en 1960 por el aquél entonces vicepresidente Richard Nixon, quien decidió validar unilateralmente los votos electorales de Hawaii para John F. Kennedy, sin someter el proceso a una votación de las cámaras y sin que su decisión sea desafiada en la Corte Suprema.

La demanda descrita explica que Pence puede y tiene la potestad constitucional para desconocer a los electores enviados por las Legislaturas de los Estados fraudulentos e iniciar un proceso legal para elegir unos nuevos, entre los que se encuentran los elegidos alternativamente por el Partido Republicano que responden al Presidente Trump.

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En una parte del escrito judicial, Gohmert y los otros diputados republicanos afirman que se contactaron con Pence para convencerlo de que firme un memo donde confirme que el 6 de enero disputará los electores fraudulentos.

Sin embargo, la respuesta del Vicepresidente fue negativa, por lo que se puede intuir que Pence no está del todo de acuerdo con la idea, y todavía está pensando qué va a hacer en la Sesión Conjunta del Congreso.

Días atrás, algunos medios reportaron un probable cortocircuito interno entre Trump y Pence por el rol que podría tener el Vicepresidente en la batalla para evitar que prospere el fraude demócrata y gane Biden la elección.

Según el medio demócrata Axios, Pence se mostró escéptico de cualquier acción que involucrara su investidura en un posible desconocimiento de estos electores, y que incluso llegó a decirle personalmente a Trump que él no se involucraría en la batalla

Esta supuesta filtración contradice las reiteradas veces en las que Pence dijo públicamente que está comprometido a dar todas las batallas constitucionales para evitar que gane Biden, pero el hecho de que no aceptó la propuesta legal del diputado Gohmert puede dar un indicio de credibilidad a este asunto.

La demanda de Gohmert y compañía finalmente cayó en el despacho del juez federal de Texas, Jeremy Kernodle, nominado en su cargo por el Presidente Trump y aprobado por el Congreso en el 2018. 

El juez Kernodle le exigió a Pence una respuesta para antes del 2 de enero del 2021, pero no fijó para la causa ningún tipo de audiencia oral para que los abogados de los diputados republicanos presenten las pruebas de fraude y argumenten frente al juez los estamentos legales de la demanda, por lo que esta prematura acción otorga un mal presagio para el futuro judicial que la solicitud pueda tener.

Luego del 3 de noviembre, el Poder Judicial norteamericano ha sistemáticamente ignorado y desestimado las denuncias de fraude electoral presentadas por Trump y sus aliados por temor a que el costo político y mediático a pagar por un fallo favorable hacia el Presidente sea catastrófico.

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Si finalmente Pence no hace uso de su poder constitucional, Trump tiene otra manera de disputar la elección, ya que la Carta Magna estadounidense también prevé otro mecanismo de objeción para estos casos. 

Para que esto suceda, un Diputado y un Senador se deben juntar y presentar una moción oficial que dispute los resultados de un Estado o varios Estados en particular. Una vez realizada esa acción, el Congreso deberá reunirse por 2 horas y analizar la evidencia que existe para justificar el rechazo a esos electores. 

Pasadas las dos horas, tanto la Cámara de Representantes como el Senado deberá votar la objeción en sus respectivas cámaras y ratificar o no a estos votos electores “paralelos”. 

Hasta el momento, hay más de una veintena de diputados republicanos que ya anunciaron que disputarán la elección bajo este mecanismo, y por lo menos dos senadores que anunciaron que se unirán a este esfuerzo, Tommy Tuberville de Alabama y Josh Hawley de Misuri.

El problema de esta acción, que incluso tiene precedente en 2004 cuando los demócratas llevaron a cabo este mismo proceso constitucional porque denunciaban que George Bush había hecho fraude en el Estado de Ohio, es que Trump no tiene 218 diputados en la Cámara Baja que vayan a votar por su victoria. Incluso, a pesar de que los republicanos controlan la Cámara Alta, todo indica que no todos los senadores de su partido lo apoyará, ya que algunos ya felicitaron a Biden como el nuevo Presidente.

Por lo tanto, a menos que los republicanos logren convencer a 4 diputados demócratas y consolidar su apoyo a Trump en el Senado para el 6 de enero, la única manera que tiene el Presidente de obtener su re-elección por la vía constitucional es que el Vicepresidente Pence salga a dar la batalla legal más importante de la historia del país.

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Estados Unidos

La embajada de Estados Unidos en Ucrania ordenó evacuar a las familias y personal no esencial

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En respuesta a la amenaza de invasión por parte de Rusia, el Departamento de Estado efectuó la medida que podría comenzar desde el próximo lunes.

Los familiares serán evacuados, posiblemente, desde el próximo lunes indicaron los funcionarios del Departamento de Estado a Fox News. Tambien animan a los estadounidenses que permanezcan en el país a irse en vuelos comerciales mientras estén disponibles.

Según un informe de la CNN, la embajada estadounidense en Ucrania ya realizó la solicitud a la Casa Blanca para retirar del país a todo el personal diplomático no esencial.

Fuentes cercanas al gobierno ucraniano indican que Estados Unidos notificó las medidas a efectuar en las próximas semanas. De hecho, el Presidente ucraniano Volodimir Zelenski, habló recientemente con el Secretario de Estado Antony Blinken, para informarle que le pareció una “reacción exagerada” que podría generar desconfianza en el Gobierno ucraniano.

No obstante, no fue la unica embajada evacuada. Desde el 5 de enero los rusos tomaron las mismas medidas de precaución en su embajada y los consulados. Esto puede significar propaganda o preparación para un conflicto inminente.

Por otro lado, el viernes pasado, la embajada estadounidense publicó en Twitter la ayuda enviada por el país norteamericano. Lo que sumo un malestar más para el conflicto.

Unas 90 toneladas de armamento letal y municiones para los defensores de Ucrania en el frente. Catalogado como “el primero de muchos envíos”. Esta partida había sido aprobada en diciembre, pero Blinken la dio a conocer la semana pasada.

Mientras tanto los asesores politicos de Francia y Alemania, entablaran conversaciones en “formato de Normandía” con Rusia y Ucrania, en París el 25 de enero para tratar la situación en el Este.

En paralelo, los ministros de defensa de Gran Bretaña y Rusia se reunirán en Moscú luego de que desde Downing Street dijeran que el país euroasiático seria “castigado” en caso de avanzar sobre la frontera ucraniana.

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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