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Estados Unidos

Donald Trump asistió a la pelea de la UFC 264 Poirier vs McGregor, y fue ovacionado cuando llegó

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El ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a la izquierda, asiste a UFC 264.

El histórico evento de la UFC 264 entre Connor McGregor y Dustin Poirier tuvo un condimento extra este sábado por la noche, cuando el ex presidente Donald Trump entró al T-Mobile Arena en Las Vegas, ante una enorme ovación del público, y se ubicó en las gradas “populares”, junto a la gente.

Trump atravesó el túnel de combate minutos antes de la pelea de peso welter entre Gilbert Burns y Stephen Thompson. La multitud se puso de pie y cantó “USA!” mientras guardias lo escoltaban a su asiento cerca del octágono, cerca de donde estaba sentado el partidario y propietario de los New England Patriots, Robert Kraft.

Trump y el presidente de UFC, Dana White, han tenido una amistad de larga data. En noviembre de 2019, Trump se convirtió en la primera persona elegida para un cargo en asistir a un evento de UFC cuando se sentó junto a la jaula en UFC 244 en su Estado natal de Nueva York. 

White, por su parte, habló en la Convención Nacional Republicana de 2020, abogando por la reelección presidencial de Trump y asegurando que estaría siempre invitado a la UFC mientras él fuera presidente. 

De todos modos, White aclaró que tener a Trump en el T-Mobile Arena no tenía ninguna connotación política y que debería ser visto como “dos amigos, que son fanáticos de las peleas, viendo la pelea más importante del año“. 

La asistencia de Trump fue sorprendente, ya que además de ser una de las pocas apariciones públicas que ha hecho desde que dejó la Casa Blanca en enero, se ubicó entre la gente, sentándose con personas de todas las clases sociales, e incluso estuvo sentado alrededor de algunas figuras famosas del espectáculo como el cantante Justin Bieber, la actriz Megan Fox, el actor Mel Gibson, y el youtuber Jake Paul

Recientemente, Trump ha estado lentamente levantando su imagen pública, con masivos actos políticos en Ohio y Florida, además de una aparición programada para este domingo en el Día Tres de la Convención de Acción Conservadora (CPAC) en Dallas, Texas.

Estados Unidos

Clarence Thomas: El juez que enfrentó un linchamiento público de Biden en los 90s y ahora derogó el aborto

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El cerebro del fallo de la Corte Suprema que le devolvió a los estados el poder de prohibir el aborto tiene una larga carrera, con un padre que lo abandonó porque no pudo abortarlo y un cruce feroz con Biden en 1991.

El 11 de octubre de 1991, en una comisión del Senado para investigar acusaciones de abuso sexual contra un candidato a juez de la Corte Suprema, se llevó a cabo un intercambio que sin dudas cambió la historia del país.

El por entonces presidente George H.W. Bush había nominado a Clarence Thomas, un juez conservador afroamericano de la Corte de Apelaciones, para reemplazar al primer juez negro de la historia, Thurgood Marshall, en la Corte Suprema.

Los demócratas cerraron filas y empezaron una campaña de difamación contra Thomas para evitar que su designación sea aprobada en el Senado. Marshall había sido uno de los jueces más de izquierda de la historia del país, y Thomas, también un afroamericano pero de derecha, podría deshacer todos sus fallos con la misma legitimidad que él había tenido.

En ese momento, Joe Biden, un mero senador del Partido Demócrata, comenzó una de las persecuciones políticas más desagradables que se han visto públicamente. Recogió una denuncia de abuso sexual de una ex secretaria suya, Anita Hill, completamente infundada y que ya se había demostrado que nunca ocurrió, y creó una “comisión investigativa” contra Thomas.

Los miembros de la comisión, de mayoría demócrata, tuvieron la miserable tarea de arruinar la figura de Thomas a como dé lugar. Le inventaron las peores atrocidades, incluso dando a entender en sus conclusiones que el juez había abusado a su secretaria porque “no podía manejar su ira” por ser negro.

Muchas veces pareció que Thomas iba a declinar la nominación, pero finalmente tuvo la valentía de sobrepasar lo que llamó un “linchamiento público” y terminó siendo aprobado por 52-48 en el Senado.

La Corte Suprema no vale lo que me han hecho pasar. Ningún trabajo lo vale. No estoy acá para argumentar eso. Estoy acá para limpiar mí nombre, por mi familia, mi vida y mi integridad“, dijo en su última declaración antes de la votación.

Ya hubo una investigación del FBI que no encontró culpabilidad. Esto es un circo, una desgracia nacional. Y desde mi punto de vista, es un linchamiento público de alto rango, para negros engreidos, que se atrevan a pensar por sí mismos, a actuar por sí mismos“, continuó.

Y es un mensaje que a menos que bajes la cabeza al viejo orden de las cosas, esto es lo que te va a pasar. Te van a linchar, destruir, harán una caricatura de vos, por una comisión del Senado, en vez de colgarte de un árbol, como hacían antes“, concluyó.

Casi 31 años después, la designación de Thomas en la Corte Suprema resultó ser clave para derogar el aborto a nivel nacional y dar un golpe fatal al gobierno de Biden.

Si bien la argumentación la escribió el juez Samuel Alito, fuentes judiciales aseguran que fue Thomas el que se encargó de convencer a los demás jueces conservadores, incluso al moderado John Roberts, de fallar en favor de Dobbs y el Estado de Misisipi, en el caso Dobbs v. Jackson’s Women Organization que finalmente derogó Roe v. Wade y Planned Parenthood v. Casey, las dos decisiones de la Corte que en 1972 y 1993 habían despenalizado el aborto a nivel nacional.

Thomas incluso escribió una concurrencia, diciendo que no solo estaba de acuerdo con la sentencia mayoritaria, si no que le gustaría que el mismo precedente se utilice para derogar todos los fallos de la Corte Suprema que le sacaron poderes a los estados para darselo al Gobierno Nacional, abriendo la puerta a tal vez la mayor quita de poderes a Washington D.C en más de un siglo.

Pero tal vez la semilla de todo esto pueda encontrarse incluso más atrás en el tiempo. Clarence Thomas nació en 1948 en Georgia, a un padre abandónico y una madre que hasta último momento quiso abortarlo.

Sin embargo, las leyes anti-aborto del Estado de Georgia que regían en ese momento le impidieron a su madre abortarlo. Su vida no fue fácil, a los 7 años de edad, la casa en la que vivía con su madre en Pinpoint, uno de los barrios más pobres del estado, se prendió fuego y tuvo que vivir 2 años en la calle.

Finalmente, su madre se volvió a casar y los envió a su hermano y a él a vivir con su abuelo, Myers Anderson, quien tampoco tenía dinero, habiendo perdido su gasolinera durante la Gran Depresión, pero con mucho esfuerzo y trabajando incluso como jubilado logró mandar a Clarence a un colegio católico, donde él era el único negro.

A pesar de la situación adversa, Thomas salió adelante. Sus notas en la escuela le ganaron una beca en una universidad de Massachusetts, y su gran desempeño académico allí le permitieron transferirse a Yale en 1971, donde finalmente se graduó de abogado en 1974.

Inmediatamente, Thomas empezó una estelar carrera. Fue fiscal general adjunto en Missouri (1974–77), luego abogado de Monsanto (1977–79), asistente legislativo del senador republicano John Danforth (1979–81), y luego como subsecretario en el Departamento de Educación de Reagan (1981–82), y presidente de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (1982–90), para llegar como juez del Tribunal de Apelaciones del Distrito Federal de Washington (1990-1991), cargo en el que pensaba que terminaría su carrera, cuando Bush padre lo nominó para la Corte Suprema (1991-Presente).

En sus conferencias siempre ha sostenido que agradece al sistema jurídico de la década del ’40 que impidió que su madre lo abortaba. Tal vez pensando que viviría una mala vida porque no lo podía mantener, o porque fue indeseado, Estados Unidos se hubiera perdido uno de los jueces más importantes de su historia.

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Estados Unidos

El FBI de Biden allanó al abogado de Trump que dio la batalla legal contra el fraude electoral, a pesar de no tener una causa abierta en su contra

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La persecución política del FBI de Biden continúa, y esta vez toda la fuerza de la agencia federal cayó contra Jeffrey Clark, quien se puso al hombre la estrategia legal para salvar las elecciones del 2020, pero fracasó cuando Pence lo traicionó a Trump.

Esta semana, agentes del FBI de Biden allanaron la casa de Jeffrey Clark en Virginia, el ex funcionario del Departamento de Justicia y abogado que dio la batalla legal contra el fraude electoral después de las elecciones presidenciales del 2020.

Clark denunció que el allanamiento fue una “apretada” de la Casa Blanca, y que fue completamente ilegal dado que él no está imputando en ninguna causa y no hay argumentos judiciales que habilitaran la operación.

Le entraron por la fuerza a su casa en medio de la noche, derribando una puerta, le rompieron varias ventanas, lo golpearon y lo sacaron a la calle en ropa interior, tirándolo al piso contra el asfalto mientras le requisaban todos sus dispositivos electrónicos y sus tarjetas de crédito, según reportaron diversos medios locales.

Fuentes cercanas a la investigación le dijeron a The Post Millennial que la redada es parte de la investigación del Departamento de Justicia de Biden sobre los “electores suplentes“, con los que Clark habría conversado durante las semanas previas al 6 de Enero.

Luego de que múltiples legislaturas estatales reconocieran que hubo fraude en las elecciones del 2020, y antes de que se celebrara la aprobación de la victoria de Joe Biden en el Congreso, el 6 de enero, los gobiernos de Arizona y Georgia nombraron un conjunto de “electores suplentes“, que certificarían la elección no para Biden si no que para Trump.

Estos “electores suplentes” hubieran entrado en efecto si Mike Pence, por entonces vicepresidente, rechazaba los votos del Colegio Electoral ese 6 de enero en la Sesión Conjunta del Congreso. Finalmente no lo hizo y estos electores nunca tuvieron ningún cargo real.

Sin embargo, fiscales de Washington D.C. junto al Departamento de Justicia de Biden, creen “sospechoso” que Clark haya tenido conversaciones con estos electores antes del 6 de enero, lo cual no tiene sentido ya que si la elección no fue fraudulenta, estas personas eran simples civiles sin cargo ni potencial político de nada. Y aunque lo tuvieran, tampoco constata ningún delito hablar con ellos.

El Comité del 6 de Enero, que se estableció para determinar si Trump debería ser proscripto de la política estadounidense, citó a Clark a declarar en el recinto, pero abogó por la Quinta Enmienda más de 100 veces durante su declaración de casi dos horas. La Quinta Enmienda le permite a los testigos mantener silencio ante preguntas de caracter judicial o legislativo.

Según los diputados del Comité, en los días previos al 6 de enero, Clark ayudó a Trump a idear un plan para expulsar al entonces fiscal general interino Jeffrey Rosen, colocarse a sí mismo en la cima del departamento y hacer que el Departamento de Justicia interviniera en Georgia para dejar de lado los resultados de la votación a fin de influir en el estado hacia Trump.

Este alegato no procede legalmente, ya el Departamento de Justicia, que ahora Biden está utilizando para perseguir a sus opositores políticos, no tiene el poder de intervenir un Estado.

Quien debía devolverle el poder a los estados para que emitan nuevamente su voto era el vicepresidente en la Sesión Conjunta del 6 de enero, pero Mike Pence avaló los resultados fraudulentos.

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Estados Unidos

La opinión que nadie pidió: La ONU condena la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre el aborto

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El fallo que le devuelve a las legislaturas estatales la decisión de prohibir el aborto o no fue condenado por la Comisión de los Derechos Humanos que encabeza la chilena Michelle Bachelet.

Este viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos dio sentencia sobre una causa que deroga la despenalización del aborto enmarcada en el fallo Roe v. Wade de 1973, y le devuelve a los estados la potestad de legislar una prohibición al aborto o no.

A pesar de que nada tiene que hacer la ONU opinando sobre un caso judicial interno de uno de sus países miembros, la presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Michelle Bachelet dijo que es “un gran golpe para los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género”.

El acceso al aborto seguro, legal y gratuito está firmemente arraigado en el derecho internacional de los derechos humanos y es el núcleo de la autonomía y la capacidad de las mujeres y las niñas para tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos y vidas”, dijo Bachelet en el comunicado.

Esta decisión despoja de tal autonomía a millones de mujeres en los Estados Unidos, en particular a aquellas con bajos ingresos y pertenecientes a minorías raciales y étnicas, en detrimento de sus derechos fundamentales”, dijo la ex presidente chilena.

“Más de 50 países con regulaciones restrictivas han relajado sus leyes de aborto en los últimos 25 años”, aseguró. “Pero con el fallo de hoy, Estados Unidos lamentablemente se está alejando de esta tendencia progresista”.

El fallo sin embargo no hace que el aborto sea ilegal, si no que devuelve a Estados Unidos a la situación anterior a Roe v. Wade, cuando cada estado era libre de permitirlas o no.

Es extremadamente irónico el comunicado de la ONU, especialmente teniendo en consideración que el Consejo de Derechos Humanos actualmente tiene miembros como Catar, Emiratos Árabes Unidos, China, Pakistán, Bolivia, Cuba, Libia, Sudán, y Venezuela, todos países donde realmente se violan los derechos humanos, con persecución de disidentes políticos, campos de genocidio y tortura de presos políticos. Incluso Rusia era parte del Consejo, pero fue suspendido tras el inicio de la guerra contra Ucrania.

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