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Estados Unidos

Dos republicanos miembros de la Junta Electoral de Michigan resisten las amenazas y no certifican la victoria de Joe Biden en el Estado

Monica Palmer y William Hartmann, del condado de Wayne, ratificaron que no certificarán a Biden como ganador de Michigan y continuarán resistiendo las amenazas de muerte a sus familias por parte de los militantes demócratas.

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El pasado miércoles por la noche, dos miembros de la Junta Electoral del condado de Wayne pertenecientes al Partido Republicano reafirmaron su negativa a certificar el resultado de las elecciones presidenciales luego de recibir amenazas de muerte para que voten por reconocer al candidato demócrata Joe Biden como ganador del Estado.  

El condado de Wayne cubre enteramente la ciudad de Detroit, bastión demócrata y señalada como el principal distrito en donde se han presentado y denunciado diversas irregularidades y por donde ingresaron los lotes de votos por correo que favorecieron a Biden de manera irrisoria, en la noche del 3 de noviembre. 

Los republicanos son Monica Palmer y William Hartmann, quienes ya originalmente habían votado en contra de certificar los resultados del condado hasta que no se realizara una minuciosa auditoría que revisara principalmente los votos por correo. Sin embargo, horas después de que se hiciera pública su negativa, funcionarios del Partido Demócrata, sus militantes y los medios de comunicación salieron a atacar a la familia de Palmer y Hartmann que, ante las amenazas y las presiones, decidieron votar a favor de certificar los resultados. 

Las amenazas hacia los integrantes de la Junta fueron promovidas por el puntero político demócrata Ned Staebler, quien desde sus redes llamó a hacer pública la información personal y de la familia de Palmer y Hartmann. 

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Sin embargo, luego de unas horas de lo ocurrido con Staebler y en un acto de suma valentía, Hartmann y Palmer reconocieron su error y aseguraron en una declaración jurada que se mantienen firmes en su postura de no reconocer la victoria de Biden, hasta que se proceda con un recuento y auditoría justa.  

Dicha negativa no cayó bien entre los funcionarios estatales de primera línea del Partido Demócrata, quienes pensaban que podían certificar los resultados esa misma noche del miércoles. 

Los otros dos miembros de la Junta Electoral pertenecientes al Partido Demócrata trataron de desmerecer el pedido de los representantes republicanos aludiendo a que dichos miembros trataron de ”robarle” la elección a Biden, lanzando acusaciones de racismo y desmereciendo las declaraciones juradas presentadas.

La situación y la desesperación demócrata de certificar a toda costa los resultados electorales para favorecer a Biden llegó hasta el máximo nivel estatal, donde la Secretaria de Estado, la ultra-demócrata Jocelyn Benson, advirtió que buscará certificar los resultados de Michigan “a toda costa y le restó importancia a las declaraciones juradas de Palmer y Hartmann. 

Benson anunció este viernes que intentará darle punto final a la problemática llamando a sesión urgente a la Junta Estatal de Auditores, con mayoría demócrata, para reconocer los resultados y otorgarle la victoria a Biden en el Estado, sobrepasando la Junta Electoral.

Hasta el momento, al menos cuatro demandas, incluidas dos por parte del equipo de campaña del Presidente Trump, han sido presentadas ante la Justicia con el objetivo de frenar la certificación de los resultados en el Condado de Wayne, remarcando las dificultades que tuvieron los miembros del Partido Republicano para poder observar el proceso de conteo de votos de manera correcta y verificar las firmas de los votos por correo.  

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Los dos miembros de la Junta, Palmer y Hartmann, estuvieron anoche en el programa de la periodista Laura Ingraham de Fox News, donde dieron la cara luego de ser acosados en internet por los demócratas, y ratificaron sus postura de no certificar Michigan, afirmando que no se dejarán intimidar por las amenazas.

Con sus votos, el resultado quedaría 2-2 en la Junta y esto implica que los 16 electores de Michigan no se pueden otorgar a Biden. Si la Secretaria de Estado no logra sobrepasarlos, esto significará que la Legislatura estatal, controlada actualmente por los republicanos, será quien elija las personas que irán al Colegio Electoral para elegir al próximo Presidente de los Estados Unidos.

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Estados Unidos

Liz Cheney sufre una humillante derrota ante la candidata de Trump y se termina su dinastía en Wyoming

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La hija del ex vicepresidente y criminal de guerra perdió en su estado natal por más de 40 puntos contra la candidata de Trump. Liz Cheney lideraba el bloque anti-Trump de 10 republicanos en el Congreso.

La actual diputada por el Estado de Wyoming, Liz Cheney, fue derrotada este martes en las primarias del Partido Republicano en su carrera por la reelección. La hija del ex vicepresidente Dick Cheney perdió por un amplio margen contra la candidata respalda por Trump, Harriet Hageman, marcando así el fin de la dinastía política de la familia Cheney en dicho Estado.

El resultado de la elección fue apabullante, y Hageman fue dada por ganadora apenas a los 10 minutos de empezado el conteo, algo que las encuestas se habían encargado de reflejar claramente en los días previos a los comicios.

Al 95% escrutado, Liz cae derrotada por una diferencia mayor a los 40 puntos en su estado natal, y no logrará ni el 30% de los votos de los afiliados republicanos en la interna, el peor resultado que ha obtenido un Cheney en Wyoming en toda la historia.

Liz Cheney actualmente lidera el bloque de 10 diputados republicanos que se oponen al liderazgo de Trump en el partido, y que votaron en su contra en el proceso de impeachment en 2020. De ellos, 8 perdieron en las elecciones primarias contra candidatos trumpistas.

Los dos que ganaron, David Valadao y Dan Newhouse, tuvieron la suerte de que el trumpismo no unificó su apoyo en un solo candidato, y enfrentaron varios candidatos apoyados por Trump, lo cual dividió el voto y permitió su triunfo.

La victoria en Wyoming es un doble motivo de celebración para Trump, ya que con la caída de la dinastía Cheney, Trump puede considerarse como el único político en la historia estadounidense que ha logrado derrotar y retirar de la política a las dinastías Bush, Clinton, McCain y Cheney

Liz Cheney, quien buscaba su cuarto mandato como la única representante de Wyoming, era la única política de alto perfil sobreviviente del establishment neoconservador que llegó al poder bajo la presidencia de George W. Bush a comienzos del nuevo milenio que aún se encontraba ocupando un cargo público, lo que la llevó a mantener fuertes cruces con el expresidente Trump durante el último mandato republicano, aunque en ningún momento perdió su cargo de segunda vicepresidente del bloque republicano en el Congreso.

Si bien no interfirió con su agenda durante su gobierno, a finales del 2020 comenzó a adoptar una postura incendiaria contra Trump, y aprovechó su cargo para liderar un grupo de 10 diputados que votaron a favor del impeachment ilegal que los demócratas le hicieron a Trump.

Este año, ya con Biden en la Casa Blanca, empezó a hablar públicamente y tachó a los votantes republicanos de “nazis” y colaboró con los demócratas para impulsar la comisión del 6 de enero como un medio para perseguir extrajudicialmente a Trump y a sus aliados.

Como resultado de esta traición, Cheney fue removida de su posición de liderazgo por sus compañeros de banca el pasado año y se anunció que el bloque republicano en el Congreso no apoyaría su reelección y, por primera vez en una década, haría campaña por otro candidato en Wyoming.

Frente a los ojos de su padre y mentor político, el criminal de guerra Dick Cheney, Liz llamó a una conferencia de prensa donde concedió que el rechazo de los votantes de Wyoming a su figura fue rotundo, pero no sin antes divagar en el escenario por media hora comparándose con dos históricos presidentes norteamericanos como Abraham Lincoln y Ulysses Grant, e incluso insinuando una posible candidatura presidencial en 2024.

Por su parte, Harriet Hageman, la candidata apoyada por Trump, es conocida en Wyoming por ser la hija de un ex legislador local del Estado muy popular y se cree que este puede ser el primer paso en una larga carrera política.

Hageman hizo una larga carrera como abogada litigante en Wyoming y se define como una “derechista libertaria”. En 2016 participó del equipo de asesores de Ted Cruz en su fallida campaña presidencial, y tuvo duras palabras contra Trump. Sin embargo, cuando el magnate neoyorquino ganó las primarias, Hageman pidió perdón por sus críticas, aseguró haber estado equivocada en su juicio contra el entonces candidato republicano, y le juró lealtad.

Ahora deberá enfrentar en noviembre a la candidata demócrata Lynnette Grey Bull, en una elección que ya está prácticamente ganada, dado que los republicanos vienen imponiéndose en Wyoming por grandes márgenes hace décadas. Aunque Cheney llame a votar por Grey Bull, la diferencia de votos que se registró en la primaria ya es suficiente para garantizar la victoria de Hageman.

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Estados Unidos

Sigue la persecución de Biden: Ahora va contra Rudy Giuliani por defender a Trump en la causa del fraude electoral

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El abogado de Trump fue imputado por la fiscal del condado de Fulton por haber representado al ex presidente durante las acusaciones de fraude electoral en el Estado de Georgia.

Este lunes, el ex alcalde de Nueva York y dirigente republicano Rudy Giuliani anunció que es objeto de una investigación penal del Estado de Georgia y del Departamento de Justicia de Biden debido a su trabajo como abogado de Donald Trump exponiendo el fraude electoral ocurrido en las últimas elecciones presidenciales del año 2020.

La investigación está siendo liderada por Fani T. Willis, una activista judicial demócrata que se desempeña como Fiscal General del condado de Fulton, y está siendo supervisada por la Comisión del 6 de Enero, un comité creado por legisladores demócratas en el Congreso que se encarga de perseguir a personas cercanas a Trump sin que estas puedan hacer uso de su derecho a defensa, pues las audiencias son cerradas y con una limitada presentación de testigos. Además, Willis está siendo asesorada por el Fiscal General a nivel federal, Merrick Garland.

De acuerdo a sus abogados, es probable que Giuliani sea llamado a declarar este miércoles en Atlanta, donde se le preguntara sobre su relación con su cliente. Los abogados del neoyorquino ya avisaron que Giuliani invocará el principio de confidencialidad de abogado-cliente, que le impide a cualquier profesional que ejerce la abogacía revelar las conversaciones privadas que ha tenido con su cliente.

La tesis de Willis y de la comisión demócrata se centra en demostrar que Donald Trump conspiró con sus aliados, especialmente sus abogados, para “interrumpir el proceso democrático y robarse unas elecciones que fueron justas, libres y democráticas”, lo cual no tiene sentido ya que Trump en ningún momento intentó cambiar el resultado de la elección por vías no legales, y siempre se vinculó con las Legislaturas estatales para analizar sus opciones después de que saliera a la luz el fraude electoral.

Con esta maniobra, los demócratas buscan quebrar la lealtad de Giuliani para con Trump y que ofrezca algún tipo de testimonio que lleve al expresidente a ser imputado penalmente y puesto en el banquillo de los acusados. Al respecto, Robert Costello, integrante del equipo de Giuliani fue tajante: “Si esta gente cree que va a hablar de las conversaciones entre él y el presidente Trump, están delirando”.

El gobierno demócrata no le va a perdonar a Giuliani sus esfuerzos por evitar el fraude electoral de Biden. Por su rol como abogado acusante en este caso, el año pasado un tribunal en Nueva York le suspendió su matrícula de abogado y le impidió ejercer la práctica profesional.

Por su parte, Smarmatic y Dominion, las dos empresas que manejaron el conteo electoral en los estados donde se denunció fraude, presentaron demandas civiles contra el abogado neoyorquino exigiendo compensaciones económicas por haber sido “difamadas”.

No se sabe si estas demandas prosperarán, ya que en Estados Unidos para que una difamación tenga lugar, debe comprobarse que fue mentira. Por lo que las dos empresas deberán abrir su código y todos los registros al público, para demostrar que no hubo fraude, algo que se negaron a hacer durante la denuncia de Giuliani en 2020.

Junto con Giuliani, este mismo lunes también fue llamado a declarar por la causa en Georgia el actual senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, el nexo de Trump con el establishment del Partido Republicano y quien se puso al hombro su campaña presidencial para 2024.

Además, a fines de junio, el celular de John Eastman, un miembro del equipo de legal de Trump, fue confiscado por agentes federales. Algo que también sufrió el legislador trumpista Scott Perry en los últimos días

Las recientes atropellos judiciales por parte del Departamento de Justicia y el FBI a Trump y a su círculo íntimo demuestran que se ha elucubrado un plan usando los tres poderes del Estado para impedir la candidatura presidencial líder republicano a toda costa.

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Estados Unidos

El FBI le confiscó a Trump sus pasaportes durante el allanamiento en Mar-a-Lago ordenado por Biden

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El ex presidente denunció que los agentes que participaron de la redada se llevaron todos sus pasaportes y que no puede salir del país. Una apretada política digna de una dictadura comunista del Caribe.

En medio de una persecución política y judicial sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, el expresidente Donald Trump utilizó su red social este lunes para denunciar que sus pasaportes fueron robados por oficiales del FBI durante el allanamiento ejecutado en Mar-a-Lago, su residencia y base de operaciones políticas ubicada en Palm Beach, Florida, la pasada semana.

En la redada del FBI en Mar-a-lago, me robaron mis tres pasaportes (uno caducado), junto a todo lo demás. Esto es un asalto a un oponente político a un nivel nunca antes visto en nuestro país. Tercer Mundo“, expresó Trump en la plataforma Truth Social.

Es probable que los tres pasaportes a los que se refiere Trump en su comunicado sean, además del propio que posee como ciudadano estadounidense, un pasaporte diplomático emitido para oficial del gobierno y un pasaporte solo expedido para presidentes. La confiscación de estos documentos es significativa y un serio abuso judicial, pues sin un pasaporte legal, Trump no puede salir del país.

El pasado jueves, en conferencia de prensa, el Fiscal General de Biden, Merrick Garland, se encargó de aclarar lo evidente: que él personalmente había aprobado el allanamiento a la residencia del exmandatario como parte de una supuesta investigación federal en curso liderada por su departamento y el FBI.

La orden de allanamiento fue liberada al público durante las últimas horas del viernes debido a la creciente presión política y social. Sin embargo, lo verdaderamente importante no se encuentra en la orden, sino en la solicitud de allanamiento (affidavit) que el Departamento de Justicia presentó ante el juez exponiendo los motivos para justificar dicha redada, un documento que Garland se niega rotundamente a publicar.

Según el mismo FBI reporta, en el allanamiento, los agentes federlaes se llevaron un total de 11 cajas con documentos y fotografías personales de Trump, y un total de 27 cajas con documentos de diversa índole, principalmente documentos generados durante su mandato.

La orden firmada por el juez Bruce Reinhart, donante de Obama y ex abogado del pedófilo internacional Jeffrey Epstein, autoriza a allanar “todo archivo presidencial o gubernamental” creado durante toda la etapa presidencial del republicano, bajo la excusa de que se deben proteger los documentos clasificados.

Los abogados de Trump señalaron que como presidente, su cliente había publicado un memo durante los primeros días de su mandato indicando que cualquier documento que él sacara de la Casa Blanca automáticamente quedaba desclasificado, por lo que ningún archivo incautado está clasificado. Según explicó Trump, estos documentos se los llevó a Mar-A-Lago para construir la Biblioteca Gubernamental 2017-2021, como es deber de todos los presidentes que dejan el cargo.

Caída esta versión que intentó instalar la Casa Blanca, Trump denunció que la orden fue utilizada como una cortina de humo por el gobierno de Biden para perseguir a su principal adversario político, confiscándole así sus documentos personales y violando patentemente sus derechos constitucionales.

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