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Estados Unidos

El antiguo asesor de John McCain y fundador del grupo republicano pro-Biden “The Lincoln Project” fue denunciado por acoso sexual a menores de edad

Se trata del estratega republicano John Weaver, quien fundó el grupo opositor a Trump, The Lincoln Project, y que utilizó las donaciones de campaña de los demócratas para dividir el voto republicano y perjudicar la reelección del ex Presidente.

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El estratega republicano John Weaver, co-fundador del grupo anti-Trump más importante del país, el Lincoln Project, asesor del difunto senador por Arizona, John McCain, y asesor de la campaña de este año de Biden, ha sido denunciado por más de una veintena de mujeres por acoso sexual, pedofilia y grooming. 

La información fue publicada este domingo por el diario ultra-demócrata The New York Times mediante una nota que cuenta con el testimonio de 21 jóvenes que aseguran haber sido acosadas de una u otra manera por Weaver en los últimos años. 

Weaver fue uno de los críticos más feroces del ex presidente Trump desde el lado republicano y uno de los asesores políticos más solicitados por el Partido Demócrata y los medios de comunicación en los últimos años.

A fines de 2019, Weaver fundó junto a otros consultores republicanos, el comité político opositor a Trump, The Lincoln Project, donde se disparó a la fama. Pero antes de fundar el Lincoln Project, Weaver trabajó como uno de los principales estrategas de las campañas presidenciales de los candidatos republicanos John McCain y Mitt Romney —ambos conocidos por su desprecio y enemistad con Trump.

John Weaver, en el avión oficial de campaña de John McCain en 2007.

Entre la catarata de alegaciones que aparecieron contra Weaver en las últimas horas, al ex-asesor de Romney y de la familia McCain se le acusa de enviar mensajes de texto obscenos y pedir favores sexuales a más de 10 menores de edad, como así también de ofrecer asistencia profesional y dinero a estos jóvenes a cambio de una retribución sexual.

La primicia la publicaron las periodistas Maggie Astor y Danny Hakim, dos reconocidos operadores demócratas. Es altamente probable que los demócratas sabían de todo esto durante la campaña, pero usaron al Lincoln Project para enfrentarse a Trump y ahora los están desechando.

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Sin embargo, los primeros indicios de esta historia fueron publicados por el periodista Ryan Girdusky en el sitio The American Conservative hace más de un mes, citando una fuente anónima que denunciaba el comportamiento delictivo de Weaver. 

Luego de que los medios de comunicación hicieran todo lo posible para que los delitos del ex asesor de los McCain no salieran a la luz, pero a medida de que más víctimas y denunciantes iban apareciendo se hizo imposible para los medios continuar blindado a Weaver. 

El Lincoln Project emitió un comunicado horas después de que se diera a conocer la historia condenado a Weaver y aseguró que los otros miembros que conformaban el grupo no tenían conocimiento de las conductas delictivas de su fundador

Según Girdusky, el comunicado es una total mentira. 

Los restantes miembros tenían conocimiento de las fechorías de Weaver desde hace más de un año y, además de encubrirlo y resguardarlo de la exposición mediática, se encargaron de que las mismas no sean publicadas por los medios.   

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El Lincoln Project es un comité de acción política que se fundó a fines de 2019 con el objetivo de impedir la reelección del entonces presidente Donald Trump. El grupo rápidamente adquirió notoriedad al ser integrado por asesores republicanos que venían de trabajar para famosos líderes políticos como John McCain, Mitt Romney o John Kasich.

De esta forma, el Lincoln Project se convirtió en una de las principales armas políticas del Partido Demócrata y del entonces candidato Joe Biden, otorgándoles así millones de dólares al grupo para que puedan producir anuncios de campaña destinados a defenestrar a Trump y dividir el voto republicano —además de contar con una fuerte presencia en redes sociales.

La mayoría de los ingresos del comité provienen de millonarias donaciones por parte de compañías relacionadas con el Partido Demócrata o de multimillonarios y celebridades de Hollywood. 

Entre todos estos donantes, uno de los más asiduos ha sido Chuck Schumer, el Líder de la bancada demócrata en el Senado. 

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Sucesos como éstos no hacen más que demostrar la ineptitud del Partido Republicano antes de la era Trump.

Figuras políticas como Romney y el difunto John McCain confiaron en personajes como Weaver para liderar sus campañas presidenciales y el resultado final esbein conocido.

Tanto McCain como Romney fueron humillados por Obama en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012 respectivamente —lo que llevó al Partido Republicano al ostracismo político por años hasta que Trump tomó el mando del partido. 

Desde La Derecha Diario, habíamos informado extensamente sobre cómo operaba este grupo y cómo canalizaba donaciones demócratas mientras aseguraba ser “el verdadero movimiento republicano”.

Miembros del Lincoln Project durante el lanzamiento del Comité en 2019. 

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Estados Unidos

Elon Musk revela que toda su vida votó demócrata, pero que este año por primera vez votará por el Partido Republicano de Trump

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“En el pasado, voté por los demócratas porque eran (en su mayoría) el partido de la bondad. Pero se han convertido en el partido de la división y el odio. Ahora votaré por los republicanos”, aseguró.

El hombre más rico del mundo, Elon Musk, atravesó estos últimos años un fuerte corrimiento ideológico. Hace menos de una década atrás, era el modelo a seguir que la izquierda más veneraba: defendía el cambio climático, se mostraba cercano a Barack Obama y su empresa Tesla se convertía en pionera de autos eléctricos con ayuda del Estado.

Sin embargo, los cuatro años de Trump en el poder lo cambiaron. Lo que ocurrió es que sus prioridades cambiaron, y en vez de enfocarse en el alarmismo climático, empezó a poner su atención en temas como la libertad de expresión.

Esto fue blanqueado cuando anunció la adquisición de Twitter por 44.000 millones de dólares en abril de este año, citando la principal razón de su decisión como una movida para recuperar la libertad de expresión en Twitter, que, según él, se ha convertido en la “plaza pública de debate de ideas” más grande del mundo.

En una entrevista de este lunes para el All-In Podcast, Elon Musk contó que nunca en su vida votó por el Partido Republicano, pero que sin dudas este año lo hará. “Históricamente, he votado abrumadoramente por los demócratas. Creo que es posible que nunca haya votado por un republicano, solo para ser claros“, dijo Musk explicando su postura.

Pero ahora esta elección lo haré“, agregó Musk. “No hay dudas“. Este año los estadounidenses irán a las urnas para votar en las elecciones de medio término, donde se renueva toda la Cámara de Diputados, un tercio del Senado y casi todos los gobernadores.

Las principales encuestas, incluso las sesgadas en favor de los demócratas, anticipan que el Partido Republicano debería recuperar el Senado, que perdió en 2020 por tan solo un senador, y podría incluso recuperar la Cámara de Diputados, hoy en manos de los Demócratas.

Redoblando la apuesta, en Twitter, Elon Musk publicó sobre el mismo tema, explicando que siempre votó por los demócratas porque los veía “en mayor parte” como el “partido de la bondad“.

Claramente, Musk había caido en el histórico engaño de que la izquierda es buena con la gente y la derecha es mala, cuando en realidad son las ideas de la derecha las únicas que han logrado, a lo largo de toda la historia, sacar sistemática y permanentemente a las personas de la pobreza y darle una vida más libre.

“En el pasado, voté por los demócratas porque eran (en su mayoría) el partido de la bondad. Pero se han convertido en el partido de la división y el odio, así que ya no puedo apoyarlos y votaré por los republicanos. Ahora, miren cómo se desarrolla su campaña de trucos sucios en mi contra…”, tuiteó.

Es claro que este cambio no es solamente por un cambio de Elon Musk, si no que el propio Partido Republicano ha cambiado masivamente en los últimos años. Desde la llegada al poder de Donald Trump, el GOP se ha convertido en un partido más popular, cercano a los trabajadores y defensores de la libertad absoluta.

A pesar de las críticas injustificadas de la izquierda sobre la guerra comercial con China o sus campañas de “Compren Estadounidense”, Trump convirtió a los republicanos en un partido mucho más liberal, y que pone la libertades individuales en un lugar mucho más focal.

Es por esto que desde su llegada al poder, figuras históricamente de izquierda como Elon Musk, el presentador Dave Rubin o el periodista Tim Pool han cambiado su voto al Partido Republicano, y parece que han llegado para quedarse.

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China

La OMS prepara un “Tratado Global de Pandemias” siguiendo la recomendación de Bill Gates

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Australia ya fue el primer país del mundo en confirmar su apoyo. Se quiere crear un grupo con autoridad supranacional para imponer restricciones sanitarias en cualquier país donde se detecte un nuevo virus.

Después del desastre mundial que generó la pandemia del virus chino SARS-CoV-2, el multimillonario Bill Gates llamó a firmar un “Tratado Global de Pandemias” en Ginebra, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que “nunca más una epidemia se convierta en pandemia“.

El plan supone darle poderes extraordinarios a un grupo de tareas especiales de la OMS, que apoda “GERM“, para que pueda intervenir inmediatamente en cualquier país afiliado a la organización cuando se detecta un nuevo virus.

En ese momento, el grupo “GERM” pasaría a tener una autoridad superior a la del Ministerio de Salud del país en cuestión, pudiendo ordenar restricciones sanitarias unilateralmente que el país deberá cumplir o sufrir severas sanciones.

También, el grupo “GERM” podrá disponer de cualquier laboratorio en cualquier parte del mundo para fabricar vacunas y medicamentos para enviar al país donde se encontró el virus. Esto sería una suerte de expropiación de facto de las líneas de producción.

El tratado sin dudas es un primer paso a otra idea que Bill Gates ha planteado muchas veces, la de formar un “Gobierno global“. El grupo “GERM” vendría a ser como un Ministerio de Salud global, que supercede en autoridad a cualquier cartera de salud del mundo, avasallando cualquier tipo de soberanía.

Habiendo adquirido un gusto por el control globalizado durante la pandemia de Covid, varios líderes mundiales, junto a algunas empresas y demás figuras influyentes están analizando seriamente firmar un acuerdo de este estilo.

El primero en hacerlo fue el primer ministro australiano, Scott Morrison, quien comentó sobre el tratado propuesto en un reciente acto de campaña: “Es esencial que fortalezcamos la vigilancia global de enfermedades y proporcionemos a la OMS la autoridad y la capacidad para hacer este importante trabajo para todos los pueblos del mundo“.

Este grupo que se quiere crear podría llegar a cualquier país y ordenar cuarentenas, uso de barbijo obligatorio, pases sanitarios y demás restricciones. Equivale a extender los poderes de emergencia que varios presidentes y gobernadores se otorgaron a sí mismos, excepto que las personas no pueden votar para sacar a la OMS del poder.

El pretexto para un tratado de salud global es que a los países se les permitió “erróneamente” adoptar enfoques personalizados para Covid, en particular, sus lanzamientos de vacunas. Según la OMS, esto ponía en peligro la salud de todo el planeta.

Así lo plasmó Bill Gates en la publicación de un reciente libro How to Prevent the Next Pandemic, publicado el 3 de mayo de este año. En sus páginas, explica los lineamientos que debería tener este tratado.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, lacayo como pocos, ya anunció que apoya las ideas de Bill Gates, y que “las mentes más brillantes” de la organización mundial de la salud están redactando el tratado, que se podría someter a votación en el pleno de la ONU en Ginebra, el 13 de septiembre.

El manejo de la pandemia del Covid está siendo utilizado como excusa para justificar una nueva era de fascismo global bajo la excusa de cuidado médico. Pero también es un negocio. El Tratado Global contra la Pandemia es, ante todo, un acuerdo económico de un billón de dólares.

El tratado incluiría un “fondo de preparación” de 10 mil millones de dólares por año junto con un fondo de emergencia adicional de 100 mil millones de dólares fijo. Esto saldrá de los bolsillos de los contribuyentes de los 194 estados miembros de la OMS.

Esto sería un desastre además porque generaría una receta homogénea para gestionar las pandemias. Mientras países como Suecia o algunos estados de Brasil o Estados Unidos manejaron con mucho éxito la crisis de salud, balanceando entre libertades individuales y un nivel contenido de contagios, otros países como Francia, Italia o la misma Argentina resultaron en una verdadera masacre, con cuarentenas que condenaron a millones de personas no solo a la pobreza si no a otras afecciones.

Además, ¿de qué serviría este tratado si China no cooperaa? China ha sido el “Paciente Cero” de las últimas 4 grandes pandemias. La Gripe Española, que a pesar de su nombre fue importada desde China por trabajadores que se movilizaron a Europa para suplir el trabajo que los europeos no podían hacer porque se habían ido a pelear la Primera Guerra Mundial; la Gripe Aviar del 2006, tuvo sus primeros casos en Guangdong a fines de los 90s; la Epidemia SARS del año 2002, que tuvo foco en China y se logró contener en Asia, y la Pandemia del Coronavirus, del año 2020.

La OMS ya ha intentado en múltiples ocasiones instalar grupos de trabajo en China sin éxito. El caso más famoso es el de fines del 2020, cuando enviaron un equipo de investigación para determinar el origen del virus, y luego de unas semanas fueron echados del país.

¿Para qué someter a toda la población occidental a una dictadura mundial de la salud, si es una certeza que el régimen comunista chino no va a permitir que funcionarios de la OMS le digan lo que tiene que hacer?

¿Cuál es el punto de promulgar el tratado si el Paciente Cero se niega a sentarse a la mesa? Es un poco como las promesas de Cambio Climático de las Naciones Unidas que no incluyen al contaminador más grande del mundo.

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Economía

Efecto Laffer: La recaudación de EE.UU subió desde que se implementó la rebaja de impuestos de Trump

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El sistema tributario implementado por Donald Trump cumplió con lo que prometía y la recaudación federal aumentó en casi 2 puntos del PBI desde 2018. Todavía Biden no la ha derogado.

Las críticas y los escenarios catastrofistas por la reforma tributaria de Donald Trump finalmente quedaron desplazados por la realidad. El entonces presidente de los Estados Unidos aseguraba que su reforma estimularía la economía con políticas de oferta, y estimularía el pago de impuestos con el consiguiente aumento recaudatorio. Como ocurrió en otras oportunidades históricas, el efecto Laffer vuelve a corroborarse en la realidad.

Se conoce como “efecto Laffer” a la relación entre la base imponible y la alícuota de los impuestos para determinar su recaudación. El economista Arthur Laffer postuló que no todo aumento de impuestos provoca más recaudación, y que las políticas de oferta pueden “re-pagarse a sí mismas” con impuestos más bajos. Este enfoque también es defendido por otras figuras notables como el economista Robert Lucas, y las ideas fueron rescatadas por la administración Trump.

Recaudación fiscal federal entre 2010 y 2022, junto con las distintas reformas tributarias.

La recaudación del Gobierno federal llegó al 18,2% del PBI en marzo de 2022, en el marco del sistema tributario que se heredó de Donald Trump, pues el presidente Joe Biden aún no implementó ningún tipo de modificación. La recaudación solamente llegaba al 16,73% del PBI en diciembre de 2017, el último mes en el que rigió el sistema tributario con las reformas de Barack Obama. Al contrario de lo afirmaban los demócratas, la baja de impuestos no fue incompatible con el aumento de la recaudación.

Con el aumento de impuestos impulsado por Obama, la recaudación trepó casi 2,8 puntos del producto entre enero de 2013 y febrero de 2016, pero a partir de marzo comenzó a caer nuevamente hasta 2017, por una magnitud de 1,3 puntos del PBI. Ante esta situación, los demócratas solamente proponían más aumentos de impuestos, pero con la evidencia empírica en su contra.

El presidente Donald Trump condecorando a Arthur Laffer con la Medalla a la Libertad.

Los lineamientos de la reforma tributaria de 2017

La “Ley de Empleos y Reducción de Impuestos” de noviembre de 2017 entró en vigor en 2018, y comprendía una profunda baja de impuestos junto con un diseño especialmente pensado para mejorar la eficiencia asignativa del sistema económico.  

El punto más importante de la reforma fue la eliminación del sistema tributario progresivo para las ganancias corporativas, y su reemplazo por un sistema de tasa única o “flat-tax” para todas las empresas por igual. El sistema anterior generaba profundas ineficiencias a partir de una tasa progresiva del 15% al 39% sobre las ganancias no distribuidas, y la reforma de 2017 estableció una tasa única del 21%.

Los impuestos de tasa única son considerablemente más eficientes que los impuestos progresivos, porque evitan deteriorar de sobremanera las posiciones relativas entre los ingresos y los precios relativos, evitando así distorsionar las decisiones óptimas de la economía de mercado. Con la reforma de Trump, el tratamiento tributario para las empresas fue el más eficiente en décadas, desde la última vez que se había implementado el impuesto único en 1932.

Fue también la rebaja tributaria más importante de la historia sobre el impuesto corporativo en ese país. Se aumentaron notoriamente las devoluciones de créditos fiscales y las deducciones, una medida orientada especialmente para las empresas más pequeñas.

Considerando la tasa adicional por el Medicare de Obama, la tasa marginal más alta del impuesto a la renta bajó del 43,4% al 40,4% a partir de 2018, y la tasa media bajó del 28% al 24%.

Al mismo tiempo, la reforma rebajó las alícuotas de todos los tramos del impuesto a la renta para personas físicas, y se duplicaron las deducciones estándar tanto para personas solteras como para jefes de hogar. 

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