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Estados Unidos

¿Golpe a la Corte Suprema? Biden no descarta intervenirla para llenarla de jueces de izquierda 

El Partido Demócrata amenazó con intervenir la Corte Suprema para expandir la cantidad de jueces de 9 a 15, en caso de que Trump apruebe a la jueza conservadora Amy Coney Barrett antes de las elecciones. Para lograrlo, Biden debería ganar la Presidencia y el Congreso.

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El fallecimiento de la jueza ultra-progresista de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, el pasado mes de septiembre convulsionó la política y la Justicia norteamericana, y generó una profunda interna dentro del Partido Demócrata. 

El proceso de confirmación del reemplazo de Ginsburg ya se ha iniciado y marcha según lo estipulado: la jueza federal conservadora Amy Coney Barrett, nominada por el presidente Donald Trump, se presentó hoy ante el Comité Judicial del Senado para su segundo día de audiencias y se espera que sea confirmada antes del mes de noviembre.

Actualmente, el máximo tribunal judicial del país está compuesto por cuatro jueces conservadores, tres demócratas y un moderado. Si Barrett logra ocupar la vacancia, los republicanos serán mayoría en la Corte por primera vez en décadas.

Debido a esto, en el Partido Demócrata se baraja un abanico de posibilidades sobre qué hacer con la Corte en un eventual mandato de Biden. La opción que parece tener más adeptos es la más radicalizada y ya cuenta con el aval de Chuck Schumer, el líder de los demócratas en el Senado: intervenir la Corte Suprema para llenarla de jueces de izquierda en caso de ganar la Casa Blanca este año.

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Esta intervención es exactamente la misma a la que quiere hacer el presidente Alberto Fernández en Argentina con el fuero federal y la Corte Suprema con su Reforma Judicial. En el caso de Estados Unidos, consistiría, mediante una ley previamente aprobada por el Congreso, en llevar el número de jueces integrantes de la Corte de 9 a 15.

De esta manera, Biden lograría nominar y confirmar a más de 6 jueces demócratas en su mandato y diluiría la mayoría conservadora que dejaría Trump.

Esta estrategia la inventó el Partido Demócrata en la década del ’30, durante el gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt, cuyas reformas socialistas estaban siendo declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema y, en vez de esperar un recambio, los demócratas quisieron extender la cantidad de jueces a 15 para lograr la aprobación. En aquél entonces se llamó coloquialmente a esta estrategia como “amontonar la Corte” (“pack the court“, en inglés).

Es decir, en lugar de acatar los fallos y ajustarse al derecho, los demócratas quieren evadir la Corte mediante tecnicismos que, de ser aprobados por el Congreso, le permitirían tener un control absoluto de la misma, siendo servil a sus intereses.

Si bien la iniciativa parece una anacrónica búsqueda de minar la división de poderes, sigue siendo considerada por muchos demócratas como la única respuesta a una posible mayoría conservadora y la razón es muy simple: una Corte opositora sería una catástrofe para la agenda que actualmente empujan los demócratas para perpetuarse en el poder, que se apoya en la abolición del Colegio Electoral como método para elegir al Presidente y cambios radicales en la política de inmigración.

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Por su parte, el candidato Joe Biden, catalogado como “un moderado” por los grandes medios de comunicación pero que cada vez está más corrido a la izquierda, fue consultado por este tema en un evento de campaña llevado a cabo en el Estado de Arizona, donde no sólo se negó a dar a conocer su postura sino que afirmó que “sabrán su opinión cuando pasen las elecciones“.

Esta postura de Biden se contrapone con la de su etapa como Senador por el Estado de Delaware, donde se oponía terminantemente a esta práctica. 

Una prueba más de la radicalización del Partido Demócrata y del ex-Vicepresidente. 

Por su parte, su compañera de formula, la senadora progresista Kamala Harris, tomó el mismo camino y también se negó a expresar una postura sobre el tema. En el debate de vicepresidentes celebrado la semana pasada y ante millones de televidentes, Harris evadió la pregunta que le realizó el vicepresidente Pence sobre el asunto.

Sin embargo, cuando Harris era pre-candidata para la presidencia, en distintas entrevistas dijo que estaría de acuerdo con esta estrategia para evitar una mayoría conservadora.

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Incluso, iconos del progresismo como Bernie Sanders y la misma Ruth Bader Ginsburg se expresaron en contra de la intervención de la Corte. La difunta jueza sostuvo en 2019 que “fue una mala idea cuando Roosevelt la planteó” y que “no estaba para nada de acuerdo con esa solución”.

Sin lugar a dudas, resulta preocupante que en un país cuyas instituciones fueron históricamente vistas como sólidas e independientes del gobierno de turno se debata modificarla integración de la corte para la comodidad del poder político. 

Joe Biden falta el respeto al electorado negándose a opinar de un tema tan fundamental para el desarrollo y la seriedad institucionalidad de un Estado de Derecho. Pretende que el electorado le otorgue un cheque en blanco para hacer lo que le plazca con la Corte Suprema una vez que, eventualmente, llegue al poder. Esta medida, que de llevarse a cabo rompería con una costumbre de más de 150 años establecida por la Judiciary Act de 1869, nos recuerda inevitablemente a los autoritarios intentos de reforma judicial del kirchnerismo y solo puede conducir a más inseguridad jurídica y autoritarismo.

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Estados Unidos

El alcalde De Blasio le expropió una propiedad a Trump en la ciudad de Nueva York: “Es un comunista”

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Trump comparó a la administración demócrata de Nueva York con la de los “países comunistas” después de que De Blasio ordenara expropiar un club de golf suyo en el Bronx.

El ex presidente Donald Trump comparó a la ciudad de Nueva York con “países comunistas” como Corea del Norte luego de que el alcalde demócrata Bill de Blasio revocara un contrato de su empresa con el distrito de Bronx por una propiedad donde había edificado un exitoso club de golf.

“El club de golf ha recibido críticas muy favorables, se considera una de las diez mejores instalaciones abiertas al público en los Estados Unidos (¡incluso podría ser el mejor!). Está diseñado para juegos de torneo de alta competencia y el alcalde De Blasio quiere confiscarlo a pesar del trabajo que se hizo con tanto éxito y se gastó tanto dinero“, dijo Trump en un comunicado el martes. “¡Qué injusto, esto es lo que sucede en los países comunistas, no en Estados Unidos!

Trump había llegado a un acuerdo con el entonces alcalde Michael Bloomberg para convertir un terreno baldío en el Bronx que había estado por décadas desocupado en un club de golf de lujo donde se jugarían torneos nacionales. Trump había invertido 10 millones de dólares por un contrato que le daba la propiedad hasta 2035 sin claúsulas de rescición. La acción de De Blasio es de una inconstitucionalidad sin precedentes en el país.

A principios de este año, el comunista De Blasio anunció que trabajaría para rescindicr todos los contratos de la ciudad con la Organización Trump, a raíz de los disturbios del 6 de enero en el Capitolio, que a su juicio fueron incitados por el entonces presidente.

Incitar a una insurrección contra el gobierno de Estados Unidos constituye claramente una actividad criminal“, dijo de Blasio a MSNBC en enero. “La ciudad de Nueva York ya no tendrá nada que ver con la Organización Trump“.

Esta revocatoria en el Trump Golf Links de Ferry Point es el primer paso, y el alcalde ya tiene sus ojos puestos en dos pistas de patinaje sobre hielo en Central Park, así como en el Central Park Carousel, todas a nombre de Trump. De Blasio estima que el ex presidente gana unos 17 millones de dólares anuales con estos tres contratos en el corazón de Manhattan.

La histórica hazaña de Trump para construir el Golf Links que ahora pasará a manos del Estado

El terreno de 90 hectáreas en el distrito del Bronx de Nueva York fue durante muchas décadas un terreno baldío lleno de basura, acampado por vagabundos y narcotraficantes, además de un foco de delincuencia. En el año 2000, el entonces alcalde Rudy Giuliani orquestó un acuerdo con Trump y otros empresarios para revitalizar la zona.

Finalmente, todos los otros empresarios se bajaron del acuerdo después de la crisis del 2001, pero Trump perseveró y se terminó quedando con todo el terreno, para convertirlo en un campo de golf de lujo.

Las preocupaciones ambientales y las disputas contractuales obligaron a los desarrolladores originales a abandonar el proyecto, pero la Organización Trump logró superar todos los obstáculos, invirtiendo en la economía local y apostando a revitalizar la zona.

Después de abrir en 2015, el campo de Ferry Point ha tenido un desempeño exitoso y rentable, convirtiéndose en un escenario para torneos de golf profesionales, inyectando dinero a la economía local además de ayudar con el desempleo contratando personal solamente de la zona. 

Fue un esfuerzo asombroso por parte de muchas personas que se unieron para revitalizar finalmente esta parte problemática y abandonada de la ciudad de Nueva York“, dijo Trump en el comunicado.

El ex mandatario y su abogado Kenneth Caruso anunciaron que pelearán hasta lo último que se respete el contrato de propiedad, y que si no la Ciudad les debe al menos 30 millones de dólares en compensación por la expropiación, por el dinero que vale actualmente el sitio.

En una presentación judicial reciente, la Ciudad pareció acordar que les pagaría una multa por terminación anticipada del contrato si fuera necesario, pero que no se excedería de 5 o 10 millones de dólares. En esa presentación, el alcalde aclaró que la Organización Trump tiene hasta el 15 de noviembre para abandonar el complejo, o si no el personal será “sacado por la fuerza con todo el peso de la ley”.

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Estados Unidos

Twitter trabaja en una “solución” para terminar con los “debates intensos” en su red social

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Twitter está probando una nueva función ‘Heads Up’ para censurar los comentarios y las discusiones “intensas” en su plataforma.

La compañía californiana Twitter Inc. anunció esta semana que ya puso a prueba la función “Heads Up”, una nueva herramienta que agrega una etiqueta que lee “advertencia de intensidad” sobre comentarios que se identifiquen como “violentos”, aunque no violen las reglas de la comunidad.

Esta etiqueta tapa el contenido hasta que uno manualmente lo desbloquee, y antes de comentar te aparece un mensaje recordándote que “del otro lado de la pantalla hay personas” y que “conviene centrarse en los hechos y considerar el valor de las diferentes opiniones“.

Twitter dijo que testea esta opción hace algunas semanas y que empezará a probarla en usuarios reales con IP en California y otros Estados seleccionados, tanto en iOS como en Android. La idea es lanzarlo globalmente en 2022 si los resultados de las pruebas son satisfactorios.

Las primeras personas que experimentaron esta herramienta manipuladora del discurso dice que les aparecen carteles constantemente que dicen: “Cuidémonos unos a otros” y que “Nuestros valores hacen que Twitter sea mejor“.

El mensaje también advierte a los usuarios que deben “recordar que son todos seres humanos”, y que para seguir interactuando con la conversación, los usuarios deberán tocar un botón que dice “Cuenta conmigo”.

Otra herramienta que está en desarrollo es una denominada provisionalmente “Filtros de palabras“, que permite silenciar con enorme precisión palabras, frases y temas que preferiría no ver en ningún lugar de Twitter, además de permitir a los usuarios retirarse de una conversación en la que no quieren participar. La persona que te mencionó con una @ no recibirá una notificación de que te has ido en silencio.

Aparentemente, esta última herramienta le daría el poder a Twitter de que bloquee o mutee cuentas por vos, que el programa identifique como que usan estas palabras muy seguido, o que te arroban mucho.

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Estados Unidos

¿Por qué Biden está usando un escenario falso en vez de las oficinas de la Casa Blanca?

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El presidente Biden ha sido enganchado hablando desde un set falso de la Casa Blanca que presenta una vista digital del Rose Garden. Las razones de la prensa independiente de por qué podría estar pasando esto.

Hace ya unos meses un rumor empezó a circular por los medios estadounidenses: el presidente Joe Biden no estaba usando las oficinas de la Casa Blanca para las reuniones televisadas si no que estaba usando un escenario construido en un auditorio en el subsuelo del Edificio de Oficinas Ejecutivas de Eisenhower, a una cuadra de la Casa Blanca.

Este rumor fue confirmado cuando Biden decidió darse la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus, y los medios invitados hicieron un paneo con sus cámaras que no debían hacer, mostrando que el presidente efectivamente estaba en un auditorio y no en su oficina.

En un primer momento la noticia fue censurada de las redes, pero finalmente el medio Reuters confirmó que el set se armó en el Auditorio de South Court del anexo Eisenhowner.

El fotógrafo de Reuters dijo luego que el escenario utilizado en el evento era de “naturaleza decorativa” y que “no pretendían engañar a nadie“. Una mentira absurda parte del blindaje mediático de la prensa a los demócratas.

El set presenta ventanas falsas que muestran una vista digital del jardín de rosas de la Casa Blanca, y las columnas son del mismo estilo que las oficinas del Ala Oeste de la casa presidencial. En ningún momento el gobierno aclaró que la vacuna se la daría en un edificio separado.

Imagen subida por Reuters.

Según pudimos averiguar desde La Derecha Diario, muchas veces los presidentes hacen estos escenarios para eventos en los que quieren dejar entrar una mayor cantidad de periodistas, o a veces a medios particulares que no quieren darle una acreditación general para la Casa Blanca.

Sin embargo, esta teoría se cayó cuando salió a la luz otra oportunidad en la que usaron el escenario, cuando Biden hizo una reunión con líderes empresariales y directores de bancos, junto a la Secretaria de Tesoro, Janet Yellen.

En esa oportunidad, la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca había dicho que se haría en la Oficina Oval, pero sorprendieron nuevamente en este escenario, donde solamente aceptaron a pocos periodistas acreditados.

“A pesar de tener disponible la Oficina Oval, el East Room, el State Dining Room e incluso el Brady Press Briefing Room, la administración ha optado nuevamente por utilizar el escenario en el Auditorio del South Court del edificio de oficinas ejecutivas de Eisenhower, frente a la propia mansión ejecutiva”, dijo Stephen Miller, ex asesor del presidente Donald Trump.

La razón por la que Biden usa este extraño escenario virtual para reuniones televisadas, es porque le permite tener más espacio para colocar teleprompter que no aparezcan en las cámaras principales y leer un guión directamente desde un monitor frontal (y sin el cristal del teleprompter que se puede ver en la cámara)“, aseguró.

Otros insiders de la Casa Blanca como los periodistas Jack Posobiec o Benny Johnson, aseguran que la razón por la que Biden hace los eventos en un edificio a parte es porque tiene difucultades para subir las escaleras en la Residencia Ejecutiva donde constantemente hay medios sacando fotos y documentando lo que pasa en los pasillos entre las oficinas.

Sea la razón por la que sea, Biden ha usado en múltiples ocasiones un escenario y ha montado una película de lo que realmente está pasando en su administración. Una movida deceptiva y poco transparente, que marca a este gobierno liderado por una persona con demencia senil.

Imagen subida por AFP.

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