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Estados Unidos

Gran victoria para Trump: JD Vance y los 22 candidatos trumpistas ganaron las primarias republicanas en Ohio

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El empresario conservador JD Vance ganó la interna contra los republicanos anti-Trump y peleará por un cargo en el Senado.

Trump marcó una enorme victoria esta semana en Ohio, donde se llevaron a cabo las elecciones primarias del Partido Republicano, y el ex presidente se jugaba el control del partido en 22 carreras distintas para legisladores locales, diputados nacionales, senadores y el propio gobernador. En contra de todos los pronósticos, los 22 candidatos que él apoyó se quedaron con la victoria.

Sin lugar a duda, la carrera más reñida estuvo en la primaria para ocupar el puesto que dejará vacante el senador Rob Portman en noviembre. James David Vance, resultó victorioso luego de imponerse ante el ex-secretario del tesoro de Ohio, Josh Mandel y al senador estatal Matt Dolan.

JD Vance contó con el apoyo directo de Trump, mientras que Mandel trató de mostrarse como un moderado que apoyaba las políticas del ex presidente pero no logró su endorsement. Por último, Dolan, un verdadero RINO (“Republicano Solo En Nombre”), trató de representar al sector anti-Trump del partido, que cada vez queda más marginado.

La elección tripartita fue complicada pero finalmente Vance sacó una ventaja de casi el 3% sobre Mandel (20,4% y 17,6% respectivamente), seguidos por Dolan quien se acercó a Mandel con un resultado del 17,2%.

Con un menor porcentaje de votos resultaron cuarto y quinto respectivamente Mike Gibbons con el 14,5% y la ex-presidente del GOP de Ohio Jane Timken obteniendo el 13% de los votos, ambos también leales a Trump pero que no contaron con su apoyo.

En noviembre, Vance deberá enfrentarse al candidato demócrata que resultó victorioso en las primarias de su partido, Tim Ryan, quien en 2018 y 2019 se proyectó como posible candidato para las elecciones presidenciales de 2020, pero en octubre de 2019 se retiró de la campaña. Ohio hace varias décadas que está en manos de los republicanos, y todo indica que Vance ganará cómodamente.

JD Vance nació en la ciudad de Middletown, Ohio, en 1984, donde fue educado y luego se unió al cuerpo de Marines estadounidenses donde participó de la Guerra de Irak como soldado y luego como diplomático.

A la vuelta, Vance se graduó en la Universidad Estatal de Ohio como Licenciado en Ciencias Políticas y Filosofía para luego conseguir un Doctorado en Leyes en la Universidad de Yale. Sin embargo, dedicó su vida al mundo de las empresas.

Se mudó a San Francisco unos años después y empezó a trabajar en una serie de empresas tecnológicas de Sillicon Valley, donde logró ahorrar un dinero que luego utilizó para invertir en emprendimientos de otras personas. El dinero estuvo bien puesto, ya que estas empresas despegaron y rápidamente amasó una pequeña fortuna.

Su perfil rápidamente lo llevó a poner ese dinero en la política, apoyando campañas de republicanos en todo el país. Junto a Peter Thiel, otro empresario multimillonario de derecha, se convirtieron en los últimos años en los principales financistas de las aventuras políticas de Trump.

Thiel fue asesor económico de Trump durante sus 4 años en la Casa Blanca, y Vance, cansado de la censura en redes sociales y otras problemáticas más modernas que aquejan a los conservadores, decidió meterse como candidato personalmente.

Además de las elecciones primarias celebradas el pasado martes con la atención puesta en quién sería elegido para reemplazar a Portman, también sucedieron las primarias para definir el candidato a buscar la gobernación del estado.

El actual gobernador, Mike DeWine, también apoyado por Trump, resultó ganador en el Partido Republicano con el 48% de los más de 150.000 votos en las primarias, y se enfrentará con Nan Whaley, quien se quedó con la victoria en las primarias del Partido Demócrata.

Los candidatos de Trump también se hicieron con la victoria en todos los distritos que elijen diputados nacionales, además de los cargos para la Corte Suprema, Fiscal General, Secretario de Estado, Auditor General, y miembros de la Asamblea.

Todos los candidatos ganadores defienden que la elección del 2020 fue robada por el Partido Demócrata en el fraude electoral más grande de la historia del país, y que Biden es un presidente de extrema izquierda.

Estados Unidos

Padres de los niños asesinados en la escuela de Texas aseguran que la policía tardó una hora en entrar después de escuchar los disparos

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Un escándalo nacional se está gestando tras el tiroteo escolar en Uvalde, Texas. Luego de la denuncia de los padres, el gobernador Greg Abbott confirmó que los policías tardaron 77 minutos en entrar y ordenó abrir una investigación.

Al principio empezó como una “teoría conspirativa” que Twitter y otras redes sociales censuraban poniendo carteles de “desinformación”, pero 48 horas después ya sabemos la verdad. Los padres de los 19 niños asesinados por un trastornado mental en Uvalde, Texas, denunciaron y publicaron videos demostrando que los policías tardaron más de una hora en entrar a la escuela luego de que empezaran los tiros.

En los videos se ve que los padres, muchos viviendo a pocas cuadras de la escuela, escucharon los tiros y salieron corriendo al establecimiento portando sus propias armas decididos a entrar y salvar a sus hijos, pero fueron frenados por la policía que ya estaba formando un perímetro.

La policía barricó las puertas y cerró todos los accesos, según ellos siguiendo el protocolo, pero haciendo eso encerró a un asesino serial decidido a matar niños indefensos en una escuela con más de 400 alumnos, una verdadera película de terror.

Los padres fueron amordazados, golpeados, y neutralizados con pistolas TASER por los policías que se negaban a dejar pasar a los padres mientras se escuchaban los tiros, pero tampoco querían entrar.

El gobernador republicano Greg Abbott había negado esta versión en la conferencia de prensa inmediatamente después de los hechos, pero esta tarde convocó una nueva reunión con los medios donde aseguró que fue “engañado” por las personas que le reportaron los hechos y ordenó una investigación del accionar policial en este caso.

El mandatario también ordenó a la policía publicar la descripción cronológica de los hechos, donde se puede ver que efectivamente las fuerzas de seguridad tardaron 77 minutos desde que entró la llamada del 911 hasta que abatieron al asesino serial. Definitivamente fuera de protocolo.

Según el recuento de los hechos, a las 11:27 a.m. del pasado martes 24 de mayo, un profesor de la escuela abrió la puerta trasera de la Robb Elementary School y vio que un auto chocaba en la playa de estacionamiento y se bajaba con un rifle AR-15.

Esta persona era Salvador Ramos, el latino travesti que terminaría asesinando a 19 niños de cuarto grado y a dos maestras. Inmediatamente, el profesor corre adentro del colegio y llama a 911. La llamada queda reportada a las 11:30 de la mañana.

Al mismo tiempo, dos padres que trabajan en una casa funeraria en la misma cuadra de la escuela salen a ver qué estaba pasando, y reciben los primeros disparos efectuados por el asesino, aunque no reciben ningún impacto.

A las 11:31, Ramos abre fuego contra el edificio, sin dispararle a nadie específicamente, impacta algunas ventanas pero mayormente las paredes exteriores. A las 11:33 entra a la escuela.

En las aulas 111 y 112, el asesino dispara sin remordimiento por la vida ajena, y en la primera, mata a casi la mitad de los alumnos de 4to grado, incluidas las dos maestras que justo estaban dando clases. Dispara más de 100 municiones y cierra la puerta desde el lado de adentro.

A las 11:35, siete oficiales de policía entran a la escuela, y son disparados por Ramos desde adentro del aula 111. A partir de ese momento, los policías se niegan a meterse en el pasillo donde está la puerta de la clase.

Desde el aula de al lado, la 112, la maestra llama de nuevo al 911, y les dice que por favor que entren al aula, que derriben la puerta si es necesario, ya que hay muchos niños heridos. La policía se niega a entrar.

A las 11:37, 11:40, y 11:44 se escuchan disparos nuevamente. Entre las 11:44 y 12:16 ocurren varias llamadas desde adentro de las aulas en las que el asesino se estaba atrincherando. En todo momento, los policías se quedan afuera del pasillo y se niegan a entrar.

A las 12:16, la maestra vuelve a llamar y les dice que hay 8 o 9 niños vivos pero con heridas, y que si entran ya los pueden salvar. La policía sigue sin entrar. Los agentes policiales ya llevan 41 minutos sin entrar a las aulas, donde Salvador Ramos sigue matando a los niños que ve que se mueven.

A las 12:36, una niña logra agarrar un teléfono dentro del aula y llama al 911, donde dice que tiene miedo y que el tirador está matando a todos. “Por favor manden a la policía ahora“, dijo la niña, a lo que la operadora le contesta que deje el teléfono prendido y que haga silencio. La llamada dura hasta las 12:51.

A las 12:50, se escucha en la misma llamada que dos agentes abren la puerta y finalmente le disparan abatiendo al asesino. Según se supo después, estas dos personas eran agentes de la Patrulla Fronteriza, que desesperados por la tardanza en actuar, consiguieron al conserje de la escuela, quien les dio las llaves de repuesto del aula 111, lo que les permitió entrar al aula sin derribarla. Se desconoce por qué no se quiso derribar la puerta con un ariete.

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Sin mayores explicaciones de lo que pasó, parecería haber un incorrecto accionar de la policía, quienes no priorizaron la vida de los niños, y esperaron a encontrar las llaves del aula donde estaba encerrado en vez de derribar la puerta y entrar a los tiros. Se desconoce cuántos niños mató entre la primera descarga cuando ingresó al aula por primera vez, y esos 77 minutos en los que estuvo allí dentro con la policía afuera.

También es cuestionable el accionar de los policías con los padres. Si bien es claro que la Policía no puede dejar entrar a ningún civil a un establecimiento con un disparador activo, no se entiende por qué no ingresaron ellos.

El coronel Steven McCraw del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) admitió luego de la segunda conferencia de prensa de Abbott que su accionar fue incorrecto. “Desde el punto de vista retrospectivo donde estoy sentado ahora, por supuesto que no fue la decisión correcta“, dijo McCraw sobre la llamada del supervisor para no confrontar al tirador. “Fue la decisión equivocada. Punto. No hay excusa para eso“.

El funcionario que tomó la decisión de no entrar por la fuerza al aula de la escuela primaria de Uvalde fue el jefe de policía del distrito escolar, Pedro “Pete” Arredondo, confirmó McCraw. Arredondo no ha hablado públicamente del tiroteo desde dos brevísimas declaraciones de prensa el día de la tragedia.

Uvalde chief of police Pedro "Pete" Arredondo speaks during a news conference on May 24.
El jefe de policía de Uvalde, Pedro “Pete” Arredondo.

La respuesta tardía va en contra del protocolo de tirador activo comúnmente aplicado por la policía estadounidense, que se estableció a nivel federal después del tiroteo en la escuela Columbine de 1999. Desde entonces, el objetivo número uno es detener al tirador lo más rápido posible.

La masacre en Columbine marcó un antes y un después en la policía y los casos de tiradores escolares. Hasta ese momento, este tipo de casos se trataban como una toma de rehenes, y en aquél entonces se creó un perímetro en la escuela y los dos asesinos estuvieron 46 minutos encerrados, matando a otros estudiantes.

A partir de ese momento, se creó la táctica IARD, o “Despliegue rápido de acción inmediata“, que establece que cualquier agente de las fuerzas del orden que esté en una situación de tirador activo tiene el deber de intentar abatirlo, y no esperar a la llegada de unidades especiales.

Se desconoce la razón de por qué Pete Arredondo decidió no aplicar el IARD, si fue por negligencia o hubo algún tipo de decisión consciente de no intervenir, permitiendo al asesino serial cometer la mayor cantidad de daño posible.

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Economía

El salario real en Estados Unidos cayó un 3,3% desde que Joe Biden asumió como presidente

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La aceleración inflacionaria abortó el proceso de recuperación salarial en la economía más importante del mundo. El poder adquisitivo retrocedió a los mismos niveles que había en febrero de 2020.

Quebrando la tendencia producida en los últimos años, las remuneraciones nominales en Estados Unidos se muestran mucho más inflexibles de lo que son los aumentos de precios. En lo que va de la administración de Joe Biden, los salarios reales del sector privado retrocedieron un 3,3% entre enero de 2021 y abril de 2022. Los datos fueron anunciados por la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.

Según la Reserva Federal, tomando los salarios reales para el total de la población ocupada en tiempo completo y de más de 16 años, la pérdida de poder adquisitivo fue del 3,76% al término del cuatro trimestre de 2021. Los salarios reales correspondientes a la industria privada total cayeron un 2,54%, y desglosando a la industria manufacturera la cifra fue del 2,49%.

Evolución del salario real de Estados Unidos entre 2020 y 2022.

A su vez, en lo que va de la administración del presidente Biden, los precios acumularon un alza del 10,53% mientras que las remuneraciones nominales solamente crecieron un 6,41%. Considerando la variación de precios minoristas, la inflación interanual (acumulada de 12 meses) trepó del 1,4% en enero de 2021 al 8,26% en abril de 2022, la cifra más alta desde 1982.  

La erosión del poder adquisitivo de los salarios comenzó a impactar, además, en el consumo del sector privado en términos reales (medido por la capacidad de comprar bienes y servicios). Según la base de datos de la Reserva Federal y la Oficina de Análisis Económico (BEA), el consumo privado de Estados Unidos se mantiene estancado desde octubre de 2021. En la misma línea, el índice de ventas minoristas no crece desde marzo de 2021.

Al mismo tiempo, la serie mensual de la actividad elaborada por la firma IHS Markit estima que la economía dejó de crecer desde diciembre de 2021 y en adelante. Las cifras oficiales provistas por la BEA relevaron que el PBI estadounidense cayó un 1,5% durante los primeros tres meses del 2022. Si esta tendencia persiste hasta el mes de junio, entonces se determinará el comienzo de una recesión técnica.

Los principales datos macroeconómicos reflejan un clima de tensión que se encamina a la estanflación, aunque los efectos recesivos aún siguen sin impactar sobre el mercado laboral, que volvió a registrar una situación de plena ocupación como la que había antes de la pandemia. 

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Economía

El poder destructivo de Biden: La economía de Estados Unidos se derrumbó un 1,5% en el primer trimestre del año

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El consumo del sector privado se encuentra estancado y caen las exportaciones. Si el segundo trimestre se repite una caída, oficialmente el país entrará en recesión.

El Departamento de Comercio (DOC) anunció su última revisión para el Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos y reveló que la economía se derrumbó un 1,5% durante el primer trimestre del año.

La cifra es muy mala, considerando que las proyecciones de 2021 esperaban una caída como máximo del 1%, y que la última estimación reflejaba una variación negativa del 1,4%. Por lo que este número es el peor posible.

De acuerdo a los estándares convencionales, una recesión técnica comienza cuando se registra caída de la actividad por dos trimestres consecutivos, aunque también suelen ser asociadas por estancamientos del PBI o crecimientos muy modestos, como lo que ocurrió en Estados Unidos en el año 2000.

Si en los meses de abril, mayo y junio, la variación trimestral da negativa, oficialmente el país entrará en recesión económica, algo que no pasaba desde 2008. Para la Reserva Federal, la probabilidad de que la economía vuelva a caer por un segundo trimestre consecutivo oscila entre el 50% y el 60%.

Pero hay un componente que hace que esta recesión sea mucho más grave de lo que parece: la desaceleración de la economía llega junto con el alza inflacionaria más drástica desde 1982.

Como explica el economista de la Universidad de Chicago, John Cochrane, el gobierno de Biden no inspira la confianza suficiente como para que las expectativas de las personas confíen en que el Estado pueda pagar su deuda sin monetizarla en el futuro. Esto quiere decir que los mercados esperan una recesión, o más inflación, o las dos cosas juntas.

Descomponiendo el nivel de actividad económica, los datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA) revelan que el consumo privado real se encuentra prácticamente estancado desde octubre de 2021.

Paralelamente, según la estimación mensual del PBI elaborada por la firma IHS Markit, la actividad económica dejó de crecer desde diciembre del año pasado, y lleva 5 meses de deterioro, sin el efecto rebote que los demócratas esperaban.

Las ventas minoristas medidas en términos reales (eliminando el efecto de los precios) se encuentran estancadas desde marzo de 2021, a pesar de los programas de estímulo fiscal aprobados por el Gobierno.

Al mismo tiempo, en los primeros tres meses del año las exportaciones de Estados Unidos cayeron un 5,9% en comparación con el año pasado. Al contrario de lo que sugieren algunos funcionarios de la Casa Blanca y políticos del Partido Demócrata, el crecimiento del déficit comercial no produjo una caída del PBI, sino que solamente lo hizo la caída de las exportaciones independientemente de las importaciones.

Esta última apreciación contrasta con la visión marcadamente proteccionista que actualmente impulsa el gobierno de Biden, una visión que traiciona a lo que sus propios votantes esperaban del actual Presidente.

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