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Estados Unidos

Joe Biden se desploma en el Estado clave de Pensilvania, abriendo el camino de la victoria para Trump

Las posturas cada vez más corridas a la izquierda de Joe Biden, su ataque frontal al fracking y una promesa de más inmigración están generando masivas perdidas de afiliados del Partido Demócrata en el Estado de Pensilvania, y todo indica una victoria de Trump.

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El Estado de Pensilvania es la joya codiciada para ganar las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, con sus 20 votos del Colegio Electoral, es uno de los seis “super Estados” por caudal de votos que aporta a la presidencia. 

Trump ganó allí por poco más de 44.000 votos en 2016. Fue el primer candidato republicano en ganar Pensilvania desde George Bush (Padre) en 1988. De nada sirvieron las 15 visitas que realizó Hillary Clinton durante su campaña. 

De esta manera, durante los últimos 30 años, Pensilvania ha sido un Estado demócrata. Sin embargo, desde 2016, se ha venido desplazando lentamente hacia la derecha gracias a muchas políticas impulsadas por el presidente Trump muy populares entre el electorado de clase media industrial que hay allí. En 2018, sin la figura del presidente Trump en las boletas de la elección legislativa, el Estado tuvo 9% más de votos demócratas y hace tan solo unos meses atrás, los números de Trump no parecían nada buenos y muchos analistas anunciaban la vuelta del llamado “Keystone State” para los demócratas.

Pero el trabajo de registración de votos (territorio/partido), el discurso de Trump (comunicación/candidato) y la postura cada vez más a la izquierda de Biden está haciendo que Pensilvania se vaya consolidando para los republicanos.

El trabajo territorial del Partido Republicano está generando una importante diferencia en favor de los republicanos, ganando sobre el voto moderado y afiliando a muchos pensilvanos al Partido Republicano.

Los datos de registración de votantes republicanos para la elección de noviembre 2020 desde la primera semana de agosto supera a la registración demócrata: 

  • Semana: 27/7 al 3/8: Partido Republicano superó a los demócratas por 2.955 
  • Semana: 3/8 al 10/8: Partido Republicano superó a los demócratas por 4.672 
  • Semana: 10/8 al 17/8: Partido Republicano superó a los demócratas por 2.569 
  • Semana: 17/8 al 31/8: Partido Republicano superó a los demócratas por 14.066 
  • Semana: 31/8 al 7/9: Partido Republicano superó a los demócratas por 9.428

Distribución cartográfica de la registración de votantes republicanos, dividido por condados del estado de Pensilvania, semana del 31/8 al 7/9. Rojo: republicano, Azul: demócrata.

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Biden se enfrenta en Pensilvania a una organización territorial que, a dos meses de la elección, lo supera por 166.000 votos desde las elecciones de 2016, en un Estado vecino a su sótano, ya que el candidato demócrata está recluido en el Estado de Delaware, al sureste de Pensilvania, cuidándose del coronavirus.

Los condados con más registro de votante republicano están en el suroeste (donde vive un tercio de toda la población del Estado) y noreste (donde Trump ganó abrumadoramente en 2016), además de las áreas urbanas de Pittsburgh y Filadelfia. 

Estos datos muestran algo seguro: el Estado sigue haciéndose cada vez más republicano por el discurso de izquierda de Joe Biden contra el votante trabajador pensilvano.

Datos de registración de voto republicano y demócrata, comparado elección 2016 y mismo período de campaña 2020, semana del 31/8 al 7/9.

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En 2016, Trump apeló a los obreros prometiendo trabajo y producción industrial. Pensilvania fue un ejemplo de promesa cumplida. Para este año el discurso refuerza su apoyo incondicional a ese segmento, haciendo hincapié en el fracking. 

El fracking es un procedimiento relativamente nuevo para la producción de petróleo y gas natural, basado en un proceso de fracturación hidráulica que extrae gas y petróleo de la roca de esquisto. Ha sido un generador de más de 26.000 empleo directos en el Estado, un gran ahorro de energía para innumerables ciudadanos de Pensilvania y ayudó a muchos otros sectores que se beneficiaran de las ganancias laborales de esta industria.

La gestión de la administración republicana defendió el fracking en estos 4 años y se compromete a no prohibirla en los próximos 4, frente a las sucesivas críticas (sin fundamentos) que viene acumulando respecto al daño del ambiente que produce. 

Así, los obreros, los cascos sindicales que alguna vez tuvo el Partido Demócrata, hoy están totalmente a favor de Trump, porque les asegura trabajo, desarrollo y bienestar.
Mientras tanto, el discurso de Biden apuesta por una posición sobre el fracking que atraiga a moderados y progresistas de izquierda. 

Desde marzo hasta ahora ha sido poco claro y a los únicos que no decepcionó fue a los grupos extremistas de su partido que lo empujaran a posiciones de extrema izquierda y a perder votos.
No más, nada de fracking nuevo”, dijo Biden en marzo, con Bernie Sanders al lado, un declarado opositor al fracking que propuso prohibirlo en su campaña.
Ese comentario fue interpretado caritativamente por los apologistas de Biden como que no habrá nuevas licencias bajo su administración, pero “¡no más después de eso!“. 

Por otro lado, a esa interpretación de Biden se suma la elección como vice de Kamala Harris, una ferviente opositora al fracking. “No hay duda, estoy a favor de prohibir el fracking“, declaró Harris en septiembre de 2019.

Distribución de la producción de gas natural en base a fracking. Pensilvania tiene en la mitad de su territorio el proceso de fracturación hidráulica y es la zona más extendida de esta práctica industrial. En el mapa, al extremo superior este.

En el Estado de Pensilvania, la posición de Harris-Sanders que empujan a Biden es un asesinato de empleos y un suicidio de votos. Por ello, Biden buscó adaptarse cuando estuvo en Pittsburgh y fue confrontado sobre el tema: “No estoy prohibiendo el fracking. Déjame decirlo de nuevo. No estoy prohibiendo el fracking por muchas veces que Donald Trump mienta sobre mí“.

Pero nuevamente fue en otra dirección en Steel City, donde habló de “trabajos en la construcción de carreteras, puentes, paneles solares y molinos de viento de nuestra nación” y “estrategia de energía limpia” para “los trabajadores de la energía aquí en el oeste de Pensilvania“. Este discurso no engaña a los pensilvanos que se le van de a miles porque los molinos de viento y los “paneles solares” no significan trabajos reales. 

Solo un ejemplo, quizás el proyecto de construcción más grande que se está llevando a cabo en Estados Unidos es la nueva planta de craqueo de etano de Shell Chemical en el condado de Beaver, a las afueras de Pittsburgh. La planta creará casi 20.000 puestos de trabajo para el oeste de Pensilvania y va a necesitar de la extracción de gas natural de los depósitos de Marcellus y Utica, por lo cual la prohibición del fracking tendría un gran impacto en la viabilidad futura de la planta y sus empleados.

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El segundo segmento de votantes pensilvanos a los cuales Biden les está atacando son los administrativos, los profesionales y trabajadores de corporaciones que ven amenazado sus empleos por los programas de subcontratación a través de las visas H-1B y L. 

Según la solicitud que realizaron las empresas al gobernador demócrata Tom Wolf, en los próximos 3 años 18.000 puestos de trabajo de cuello blanco serán cubiertos por trabajadores extranjeros, es decir, menos trabajo para los americanos.
Trump defendió en su 1ra administración el trabajo de los americanos y promete continuar en esa línea. Mientras Biden propone más visas para trabajadores administrativos. 

Actualmente hay 650.000 trabajadores extranjeros con visa H-1B en todo EE.UU., y más de 85.000 estadounidenses anualmente pierden sus puestos laborales por la mano de obra extranjera de este programa. Pensilvania va a ser uno de los Estados más perjudicados y los trabajadores lo saben, por eso hoy la mayoría de los votantes indecisos del Estado apoyan la reducción de la inmigración sobre la base de la protección de los empleos y los salarios de los estadounidenses. 

Y el tercer segmento de votantes pensilvanos agredidos por las promesas de extrema izquierda de Biden son los habitantes de los suburbios, para los cuales el candidato demócrata es una amenaza con su plan de subdivisión de áreas suburbanas. 

No extraña que Pittsburgh y el condado de Allegheny masivamente se estén inscribiendo para votar por Trump, que les asegura “Ley y Orden; frente al caos de los grupos apoyados por los demócratas Black Lives Matters y Antifa de las últimas semanas, sin mencionar los tweets y acciones del alcalde demócrata de Pittsburgh, Bill Peduto, durante las protestas en su localidad. 

Para ganar Pensilvania, Biden necesita atraer a los trabajadores del fracking, a los profesionales de oficina y a los residentes suburbanos; pero su discurso se concentra en satisfacer a los socialistas del Green New Deal, subcontratados extranjeros y boicoteadores callejeros y criminales de izquierda.

Por el lado de Trump, a la segmentación en la estrategia discursiva en Pensilvania se complementa la estrategia de inversión publicitaria de optimización de gastos por resultados.
En cuanto a la inversión publicitaria: entre los 10 principales mercados publicitarios de la campaña de Trump en todo el país desde el Día del Trabajo hasta el Día de las Elecciones está la región obrera de Pensilvania: Harrisburg, Lancaster, York y Líbano; y esto está dando sus frutos.

La sacudida hacia la izquierda de Biden lo está lastimado, especialmente en un Estado que necesita ganar como Pensilvania. Los errores discursivos, la elección desacertada de Kamala Harris, un programa con políticas de ataque a la clase media, trabajadora, suburbana, una organización lenta e ineficiente de registración son todos los ingredientes para enterrar su candidatura en un Estado clave para ganar la presidencia de EE.UU. 


Por Karina Molina, para La Derecha Diario.

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Estados Unidos

CNN asegura que Trump está llevando a cabo un “gobierno paralelo en las sombras”

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Un extraño artículo de análisis de CNN expone una serie de medidas que el ex presidente está tomando para mantener una línea ejecutiva paralela a la Casa Blanca.

En una extraña nota de análisis, el periodista de CNN Chris Cillizza publicó un artículo “revelando” una “presidencia en las sombras” de Donald Trump.

“Un beneficio de no haber admitido nunca que perdiste una elección presidencial —aunque, por supuesto, la perdiste— es que puedes seguir actuando como el presidente, escribe Cillizza. “Eso es exactamente lo que Donald Trump está tratando de hacer en estos días, supervisando una especie de presidencia en las sombras para la base del Partido Republicano en la que el Covid-19 no es un problema tan grande, le robaron las elecciones de 2020 y él tenía razón sobre, bueno, todo lo demás”.

Trump se ha estado haciendo cargo de muchas cosas que Joe Biden, por su propia ideología de izquierda o por su galopante demencia senil, no ha querido o no ha podido hacer.

“El último ejemplo de la presidencia desde las sombras de Trump se produjo el miércoles, cuando The Washington Post informó que Trump había hablado con varios de los familiares de los soldados estadounidenses que fueron asesinados por un terrorista suicida  en Afganistán, explica CNN. Hasta la fecha Biden no ha hablado con ellos, e incluso les faltó el respeto cuando miró su reloj mientras estaba impacientemente esperando que terminara el funeral de los 13 soldados caídos.

Varias de estas familias se negaron a reunirse o hablar con Biden, pero sí aceptaron el llamado de Donald Trump. Mientras otras directamente confrontaron al presidente demócrata por su desastrosa retirada luego de que el republicano pusiera fin a la guerra en Afganistán después de 20 años de ocupación estadounidense.

Trump también se hizo cargo de hablar con los policías y bomberos de la Comisaría 17° de Manhattan, que pusieron su cuerpo para rescatar a los estadounidenses tras el ataque a las Torres Gemelas. Joe Biden solo asistió al evento en Ground Zero, en el que no pronunció palabra y se fue sin saludar a los veteranos del atentado.

Otro de los indicios de esta “presidencia en las sombras” es el rol activo que está teniendo Trump con los gobernadores republicanos, como Ron DeSantis en Florida o Greg Abbott en Texas. El ex mandatario está prácticamente trabajando con ellos en lo que en Estados Unidos se conoce como “policy making”, determinando cómo proteger la frontera, bajar los impuestos, conseguir financiación y rechazar las cuarentenas de Biden.

Además Trump está teniendo un rol importante en la selección de candidatos a diputados y senadores para las elecciones de medio término en 2022. Está eligiendo todos candidatos propios, trumpistas, que puedan desplazar en las internas a los candidatos del establishment republicano.

La oficina de Trump en Mar-a-Lago

“La regla general para los expresidentes es mantenerse al margen de los asuntos nacionales, sabiendo quizás mejor que nadie en el planeta que no están al tanto del espectro completo de un tema de la misma manera que el presidente en turno”, trata de justificar CNN sobre por qué Trump debería minimizar su rol político.

“Una pospresidencia es su propio tipo de cargo, con un mandato limitado solo por la muerte, y ocupado en un momento dado por unos pocos hombres, cada uno con sus propias ideas sobre cómo ejercer un tipo de poder más abstracto”, asegura el artículo, y lo compara con Bush: “George W. Bush regresó a Texas, se dedicó a la pintura y casi nunca ofreció comentarios —positivos o negativos— sobre Barack Obama”.

Sin embargo, la pospresidencia de Trump es una casi sin precedente histórico. El 95% de los votantes republicanos cree que la elección fue robada y sigue viendo a Trump como el líder del Partido Republicano, algo que nunca había pasado con un presidente de un solo término.

Además, es la primera vez que un presidente pierde la reelección con un índice de imagen positiva entorno al 50%. De hecho, es el primer mandatario en dejar la Casa Blanca con un nivel de aprobación así desde Ronald Reagan en 1988.

El hecho de que Trump dice continuamente que quiere volver a candidatearse en 2024, y que logró que su base entienda que hubo fraude electoral en 2020, convierten a la pospresidencia de Trump en una sin comparación en la historia del país. Algo que CNN interpreta como un “gobierno paralelo en las sombras”.

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Estados Unidos

Biden obligará a los extranjeros a estar vacunados contra el coronavirus para poder ingresar al país

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Luego de decir durante cuatro años que Trump era racista por pedir documentación a los inmigrantes, Biden decretó que nadie puede entrar al país sin estar previamente vacunado.

A pesar de haber tenido un discurso tajante en contra de limitar la inmigración, habiendo acusado a Trump de racista y xenófobo por pedir documentación a los inmigrantes, ahora Joe Biden decretó que todos los extranjeros adultos deben estar vacunados contra el coronavirus si quieren ingresar al país, sea con VISA de trabajo o de turista.

Hasta el momento, las restricciones eran incluso más duras. Estados Unidos había prohibido a la mayoría de los ciudadanos no estadounidenses que en los últimos 14 días hayan estado en el Reino Unido, los 26 países Schengen de Europa sin controles fronterizos, además de Irlanda, China, India, Sudáfrica, Irán y Brasil, de ingresar al país, sea cual sea su situación vacunatoria.

Ahora los pasajeros totalmente vacunados podrán viajar una vez que se levante la prohibición dentro de unas semanas, y también se permitirá la entrada de personas que participen en ensayos clínicos de fórmulas aún no aprobadas en Estados Unidos, como la canadiense. No obstante, deberán presentar una prueba de PCR negativa hecha 72 horas previas al viaje, sin necesidad de realizar una cuarentena al llegar.

En síntesis, las vacunas aprobadas para el ingreso a Estados Unidos son Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Sinopharm y Sinovac. Vacunas como la Sputnik rusa y la Abdala cubana no permitirán el ingreso al país.

Por su parte, los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior también deberán someterse a una prueba un día antes y un día después de regresar al país. Por ahora, no se le exigirá a los propios que estén vacunados para salir y entrar al país.

El sector turístico temía que el gobierno de Biden no levante las restricciones a los viajes durante meses o potencialmente hasta 2022. El premier británico, Boris Johnson, tenía en su agenda pedirle al presidente estadounidense que permita la entrada de viajeros británicos, en el marco de la reunión que sostendrán en la Casa Blanca en los próximos días.

Las restricciones de viaje, que estaban en pie desde marzo de 2020, habían sido muy criticadas por los socios europeos, donde el porcentaje de vacunación es mayor que el de Estados Unidos, y la situación epidemiológica está más controlada.

La curva de casos en Estados Unidos ha permanecido en una meseta en los últimos días, con un promedio de casi 150 mil contagios por jornada, aunque la cantidad de muertes se mantiene en alza, superando las 2.000 por día. Esto con casi el 55% de la población vacunada, con uso de barbijo obligatorio en casi todos los Estados y con todavía restricciones severas en muchos distritos del país.

Biden ha culpado de estos números a los no vacunados, a pesar de que la gran mayoría de los pacientes de Covid son los vacunados, que se agarran la variante Delta. La Casa Blanca ha elevado la presión sobre los no vacunados y la medida sobre los pasajeros podría enfatizar su deseo de alcanzar un 90% de inmunización en todo el país.

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Estados Unidos

Biden le pidió al presidente afgano que mintiera ante la prensa en la última llamada antes de la toma de poder talibán

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En una filtración de una llamada entre Biden y Ghani, el estadounidense le pidió al afgano que cambiara la percepción de lo que estaba ocurriendo en el país y ocultara la inminente victoria de los terroristas talibanes.

El medio Reuters reveló una transcripción de una llamada del presidente Joe Biden al ahora ex presidente afgano Ashraf Ghani, del pasado 23 de julio, tres semanas antes de que los talibanes tomaran el poder.

En la llamada, Biden le pedía a Ghani que mintiera ante la prensa internacional y que dijera que la situación estaba controlada. “Biden presionó a Ghani para crear la percepción de que los talibanes no estaban ganando, aunque sea mentira”, reportó Reuters.

Los hombres hablaron durante aproximadamente 14 minutos, en los que Ghani le explicó que la situación era terminal. Le informó que Pakistán estaba intercediendo en favor de los talibanes y que la pelea en el interior del país era básicamente una guerra entre el Ejército afgano y unidades especiales paquistaníes, no talibanes locales.

En la llamada también le asegura que la asistencia aérea de Estados Unidos había estado decreciendo desde que él llegó a la Casa Blanca, y le recuerda que la paga a los soldados afganos no se aumentaba hace una década, lo cual estaba llevando a defecciones masivas al Talibán.

La llamada, que fue la última vez que hablaron ambos mandatarios, ocurrió 22 días antes del 15 de agosto, cuando Ghani huyó del palacio presidencial y los talibanes entraron en Kabul. Desde entonces, decenas de miles de afganos desesperados han huido del país y 13 soldados estadounidenses además decenas de civiles afganos murieron en un atentado suicida en el aeropuerto de Kabul durante la frenética evacuación militar estadounidense, que dejó a miles de norteamericanos varados en el nuevo Emirato.

Las cosas que dijo Biden en la llamada constituyen claramente el delito de abuso de poder. Esta semana, los republicanos presentaron artículos de impeachment contra el máximo mandatario, pero es altamente probable que este juicio político no pasará ni siquiera la votación en comisión, donde los demócratas tienen amplia mayoría.

Cabe recordar que el primer impeachment de Trump bajo la misma excusa: una llamada del mandatario republicano con el presidente de Ucrania, donde, según los demócratas, cometió abuso de poder al pedirle que investigara al hijo de Joe Biden por sus crimenes en el país, en plena campaña.

Si bien el impeachment prosperó en la Cámara de Diputados, la transcripción de la llamada de Trump con Volodímir Zelenski fue publicada y se demostró que el presidente republicano no había pedido nada de lo que se lo acusaba, y finalmente fue absuelto en el Senado.

La última visita de Ghani a Washington D.C.

Trancripto de la llamada Joe Biden – Ashraf Ghani

La transcripción fue filtrada por los periodistas de Reuters, Aram Roston y Nandita Bose, ambos militantes demócratas.

BIDEN: Señor presidente. Joe Biden.

GHANI: Por supuesto, señor presidente, es un placer escuchar su voz.

BIDEN: Sabes, llego un momento tarde. Pero lo digo en serio. Oye, mira, quiero dejar en claro que no soy un militar más que tú, pero me he estado reuniendo con nuestra gente del Pentágono y nuestra gente de seguridad nacional, como tú lo has hecho con el nuestro y el tuyo, y como sabes. y no necesito decirles que la percepción alrededor del mundo y en partes de Afganistán, creo, es que las cosas no van bien en términos de la lucha contra los talibanes.

Y hay una necesidad, sea cierto o no, hay una necesidad de proyectar una imagen diferente.

– Silencio –

BIDEN: Si autorizás a Bismillah [el ministro de Defensa afgano] para que ejecute una estrategia centrada en partes clave de los centros de población, y yo no soy un militar, por lo que no te voy a decir cómo debería ser exactamente ese plan, vas a recibir no solo más ayuda, sino que vas a tener una percepción que va a cambiar en términos de cómo, um… nuestros aliados y gente aquí en los Estados Unidos y otros lugares piensan que estás haciendo.

Claramente tenés el mejor Ejército, tenés 300.000 soldados bien armados contra 70 u 80.000 y claramente son capaces de luchar bien, continuaremos brindando apoyo aéreo cercano, si sabemos cuál es el plan y lo que estamos haciendo. Y hasta finales de agosto, y quién sabe qué después de eso.

También continuaremos asegurándonos de que su fuerza aérea sea capaz de continuar volando y brindar apoyo aéreo. Además de eso, vamos a seguir luchando duro, diplomática, política y económicamente, para asegurarnos de que su gobierno no solo sobreviva, sino que se sostenga y crezca porque claramente redunda en el interés del pueblo de Afganistán, que tenga éxito y usted lidera. Y aunque sé que, por un lado, es presuntuoso por mi parte decirte esas cosas tan directamente, te conozco desde hace mucho tiempo, te encuentro un hombre brillante y honorable.

Pero realmente creo, no sé si estás consciente, hasta qué punto la percepción en todo el mundo es que esto parece una propuesta perdedora, pero no lo es, no es que necesariamente sea eso, pero lo que les estoy pidiendo es que consideren reunir a todos, desde el [ex vicepresidente Abdul Rashid] Dostum hasta el [ex presidente Hamid] Karzai, y en el medio, si se quedan ahí y dicen que respaldan la estrategia que usted elaboró, y poner un guerrero a cargo, conoces a un militar, [el ministro de Defensa Bismillah] Khan a cargo de ejecutar esa estrategia, y eso cambiará la percepción, y eso cambiará muchísimo, creo.

– Silencio –

GHANI: Señor Presidente, nos enfrentamos a una invasión a gran escala, compuesta por los talibanes, la planificación y el apoyo logístico totales de Pakistán, y al menos 10 o 15.000 terroristas internacionales, predominantemente paquistaníes arrojados a esto, por lo que esa dimensión debe tenerse en cuenta también.

En segundo lugar, lo que es crucial es el apoyo aéreo cercano, y si pudiera hacer una solicitud, usted ha sido muy generoso, si su asistencia, en particular a nuestra fuerza aérea, se carga al frente, porque lo que necesitamos en este momento, y es muy importante, es la dependencia en gran medida del poder aéreo, y hemos priorizado que, si pudiera ser de carga frontal, lo apreciaremos enormemente.

Y tercero, en cuanto al procedimiento para el resto de la asistencia, por ejemplo, la paga militar no se incrementa durante más de una década. Necesitamos hacer algunos gestos para reunir a todos, de modo que si pudieran asignar al asesor de seguridad nacional o al Pentágono, a cualquiera que desee, trabaje con nosotros en los detalles, por lo que nuestras expectativas en particular con respecto a su apoyo aéreo cercano. Hay acuerdos con los talibanes de los que nosotros [o “usted” esto no está claro] no conocemos previamente, y debido a que su fuerza aérea fue extremadamente cautelosa al atacarlos.

Y el último punto, acabo de hablar de nuevo con el Dr. Abdullah, él fue hoy a negociar con los talibanes, los talibanes no mostraron ninguna inclinación. Solo podremos llegar a la paz si reequilibramos la situación militar.

Biden interrumpe pero rápidamente se calla cuando escucha que Ghani no ha terminado de hablar

GHANI: Y puedo asegurarles que he estado en cuatro de nuestras ciudades clave, viajo constantemente con el vicepresidente y otros, podemos dar pelea, pero necesitamos más ayuda. Su garantía de apoyo es muy importante para permitirnos movilizarnos realmente en serio.

La resistencia urbana, señor presidente, ha sido extraordinaria, hay ciudades que han asediado por 55 días y que no se han rendido. Una vez más, les agradezco y siempre estoy a solo una llamada de distancia. Esto es lo que un amigo le dice a un amigo, así que por favor no sienta que me está imponiendo.

BIDEN: No, bueno, mira, yo, gracias. Mire, el apoyo aéreo cercano funciona solo si hay una estrategia militar en tierra para apoyar. Podemos revisar el acuerdo de cooperación pero necesitamos cambiar la percepción de la situación en Afganistán.

Los mandatarios hablaron unos minutos más pero no quedaron transcripciones del resto de la conversación.

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