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Estados Unidos

La Ciudad de Nueva York acopió respiradores para una emergencia pero terminó subastándolos en 2006

La Ciudad de Nueva York había asignado recursos en 2006 para la compra de 10.000 respiradores pero, el entonces alcalde, Bloomberg, compró solo 500, que terminó subastando. A su vez, el actual alcalde, De Blasio, cerró el proyecto y ahora pide a Trump que le mande respiradores.

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En 2006, bajo la administración del ahora demócrata Michael Bloomberg, en la Ciudad de Nueva York se efectuó un plan para adquirir cerca de 10.000
respiradores en preparación para una epidemia de la escala que se está viviendo hoy con el coronavirus.
 
Sin embargo, y acorde a la gestión de muchos otros gobernadores demócratas, lo se compraron 500 respiradores, que luego tuvieron que ser subastados
por falta de fondos para su manutención.
De acuerdo a una investigación realizada por la agencia de noticias ProPublica, en 2006 el gobierno de la Ciudad de Nueva York realizó un estudio para analizar el nivel de propagación
frente a una epidemia como la que se está viviendo en la actualidad.
 Mediante programas informáticos, se
calculó qué tan rápido una enfermedad de tal magnitud se esparciría a lo largo
de los cinco distritos de la ciudad (Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten
Island), y se determinó que sería necesaria una gran cantidad de respiradores y barbijos si no se quería terminar en una catástrofe.

Junto con el gobierno del Estado de
Nueva York, el departamento de salud de la ciudad en 2006 comenzó a adquirir los
respiradores. El problema fue que de los poco más de 9.500 respiradores que se
iban a adquirir, solo se compraron 500. 
Hoy en día, la Ciudad de Nueva York cuenta con solo 3.500 respiradores, muchos de los cuales tuvo que salir a comprar de urgencia, los cuales ya están al 100% de su capacidad debido a la actual pandemia de Covid-19.

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En el año 2006, el doctor Isaac
Weisfuse, quien sería comisionado adjunto en el departamento de salud y estaría involucrado en planeamiento de pandemias, brindó una entrevista en
donde aseguró que la Ciudad de Nueva York no podría contar con la ayuda del gobierno federal si tuviesen que lidiar con una pandemia, debido a cuestiones logísticas, de magnitud y de responsabilidades, y que era consciente de que, en dicho escenario, “NYC sería responsable por NYC.”

Ese mismo año también se reportó que el gobierno de NY se dispuso
a comprar más de 1 millón de barbijos del tipo N-95 para distribuir entre el personal de salud. Sin embargo, menos de un cuarto de ese millón fue comprado, los cuales finalmente vencieron antes de incluso poder ser utilizados, sin ser renovados en su totalidad.

El total de casos confirmados de Covid-19 en Nueva York hasta la fecha es de 151.061, y las
muertes contabilizan 6.268 personas.

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En contradicción directa con el especialista Weisfuse, el actual alcalde demócrata de NYC, Bill de Blasio, aseguró que la ciudad ahora necesita la ayuda del gobierno federal frente a la pandemia. 

En particular, indicó que necesitan una ayuda de poco más de 15.000 respiradores, de los cuáles el gobierno federal solo otorgó 2.500. Esto claramente no hubiera sido un problema si Bloomberg, y posteriormente De Blasio, hubieran seguido las recomendaciones y no hubieran cerrado el programa sanitario de 2006, seguramente utilizando los recursos que se habían destinado para la adquisición de respiradores y barbijos para hacer socialismo, derrochando dinero en política.

Este lunes 6 de abril, mediante su cuenta de Twitter, el alcalde De Blasio instó al gobierno federal y al presidente Trump a enviar mas batas quirúrgicas y respiradores, aunque reconoció su ayuda en el envío de mascarillas. En su cuenta publicó:

”Nuestros hospitales públicos tienen suficientes batas para esta semana pero en los hospitales privados y hogares de ancianos se están agotando. NECESITAMOS más batas urgente — y aunque estamos aumentando la producción local, necesitamos la ayuda del gobierno federal para conseguirle a nuestros trabajadores de la salud lo que necesitan.

Con la ayuda del Presidente, el gobierno federal envió un gran stock de máscaras N95 — 600.000 para nuestros hospitales independientes y 200.000 para nuestros hospitales públicos. Sobreviviremos la semana, pero necesitaremos mas batas quirúrgicas y respiradores. El reloj está corriendo.” 

Parece ser que, finalmente, los demócratas critican a Trump con ahínco y cuando no necesiten de su ayuda para sacarlos de un problema en el que ellos solos se metieron. Uno puede decir que nadie previó una crisis de esta envergadura, pero claramente desde 2006 se vienen activando alarmas al respecto y ningún gobernador o alcalde de Nueva York las respondió.

Si el virus chino continúa propagándose a esta velocidad y escala, y las fatalidades siguen aumentando al nivel actual en Nueva York, el Partido Demócrata deberá tomar responsabilidad por la falta de preparación para una crisis de esta magnitud en un Estado que gobiernan hace 14 años, ignorando absolutamente todas las recomendaciones de los expertos.

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Estados Unidos

#ExposeFauci: Documentos filtrados demuestran la participación de Fauci en el Instituto de Virología de Wuhan

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DARPA analizó la investigación de coronavirus de EcoHealth en 2018 y decidió que era “muy peligrosa”. La empresa finalmente logró el apoyo de Fauci y continuó la investigación en China.

El grupo de periodismo investigativo Project Veritas, filtró esta semana una serie de documentos clasificados de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) que demuestran un vínculo entre el Dr. Anthony Fauci, la empresa EcoHealth Alliance y el Instituto de Virología de Wuhan.

En un reporte dirigido al Inspector General del Departamento de Defensa y escrito por el Mayor del Cuerpo de Marines de EE UU., Joseph Murphy, se lee que la ONG EcoHealth Alliance se acercó a DARPA en marzo de 2018, en busca de fondos para realizar una investigación de ganancia de función de los coronavirus transmitidos por murciélagos.

La propuesta, denominada Proyect Defuse, fue rechazada por DARPA por preocupaciones de seguridad y la noción de que viola la moratoria de investigación funcional de virus peligrosos.

La ganancia de función es un tipo de experimento que permite modificar geneticamente un virus para dotarlo de características que naturalmente no tiene, esto puede ser, por ejemplo, quitarle letalidad hasta un punto que sea óptimo para generar una pandemia.

Como es de público conocimiento, EcoHealth terminó asegurando su financiación del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), que dirige Fauci, y trabajando en cooperación con el Instituto de Virología de Wuhan en coronavirus.

Bajo el tutelaje de Fauci, EcoHealth recibió un financiamiento por US$ 3.748.715 para “Investigar y entender el riesgo de nuevos coronavirus de murciélagos“. Este dinero fue utilizado para establecer varios laboratorios en Estados Unidos y por lo menos uno en China —el Instituto de Virología de Wuhan— para esta investigación.

Fauci ha negado bajo juramento en varias testificaciones ante el Senado que EcoHealth llevara a cabo experimentos de ganancia de función. Pero según los documentos obtenidos por Project Veritas que describen por qué se rechazó la propuesta de EcoHealth, DARPA ciertamente clasificó la investigación como ganancia de función.

Cómo el documento llegó a las manos de Project Veritas

Según reveló el CEO de Project Veritas, James O’Keefe, un informante dentro de DARPA les proporcionó este documento. A pesar de que el documento era clasificado, y no se podía acceder al mismo en las bases de datos públicas de la Agencia, no estaba marcado como tal.

El informante le dijo a O’Keefe que probablemente el documento estaba en proceso de ser eliminado cuando él lo interceptó, y por eso se le sacó la marca de clasificado.

Project Veritas se acercó a DARPA para obtener comentarios sobre los documentos ocultos y habló con el Jefe de Comunicaciones, Jared Adams, quien le dijo: “No me parece normal”, cuando se le preguntó sobre la forma en que los documentos estaban clasificados. 

Si algo reside en un entorno clasificado, entonces debe estar debidamente marcado”, dijo Adams. “No estoy nada familiarizado con los documentos sin marcar que residen en un espacio clasificado, de hecho, no deberían existir“.

“¿Quién en DARPA tomó la decisión de enterrar el informe original? Podrían haber levantado banderas rojas al Pentágono, la Casa Blanca o el Congreso en su debido momento, lo que podría haber evitado toda esta pandemia que ha provocado la muerte de 5,4 millones de personas en todo el mundo y causado mucho dolor y sufrimiento a muchos millones más”, dijo O’Keefe en un video que subió a redes sociales pero que fue censurado por Twitter y Facebook.

Los documentos filtrados

Propuesta de EcoHealth a DARPA (notar al Instituto de Wuhan entre “otros miembros”).

Informe técnico del mayor Joseph Murphy al Pentágono recomendando no financiar este proyecto, adjuntado en un correo electrónico enviado en agosto del 2021, en plena pandemia, recordando que el documento existe y sus implicancias.

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Estados Unidos

La Corte Suprema declaró inconstitucional el pase sanitario de Biden para empresas privadas

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Haciendo valer la mayoría conservadora que dejó Trump, la votación salió 6-3 en favor de bloquear el mandato de vacuna de Biden para el sector privado.

El pasado 10 de septiembre, el presidente Joe Biden anunció la firma de un decreto que le exigiría a las empresas de más de 100 empleados a tener todo su personal vacunado o sufrir severas multas.

Este mandato afectaba a dos tercios de toda la fuerza laboral estadounidense, entre 90 y 100 millones de trabajadores, por lo que inmediatamente tras su firma, compañías en todo el país presentaron demandas judiciales contra la constitucionalidad de este decreto.

Así fue que el caso, 4 meses después, llegó a la Corte Suprema, donde los jueces conservadores hicieron valer la mayoría que dejó Trump en el máximo tribunal y declararon inconstitucional el pase sanitario para empresas privadas.

Si bien el decreto entró en vigencia recién este 6 de enero, millones de empresas habían empezado a despedir personal para adecuarse a este nuevo reglamento, que finalmente solo duró 7 días.

La votación salió 6-3: los jueces conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito, Brett Kavanaugh, Neil Gorsuch, Amy Coney Barrett y John Roberts votaron a favor de la inconstitucionalidad, mientras que los progresistas Stephen Breyer, Elena Kagan y Sonya Sotomayor votaron en contra.

Jueces de la Corte Suprema. 6 son conservadores, 3 son progresistas.

Biden se había respaldado en la función de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés), que fue facultada por el Congreso cuando fue creada para regular qué no se puede hacer en el ámbito laboral porque puede poner en riesgo a terceros.

“Aunque el Congreso indiscutiblemente le ha dado a OSHA el poder de regular los peligros laborales, no le ha dado a esa agencia el poder de regular la salud pública de manera más amplia”, dijeron en las consideraciones los jueces en mayoría. “Exigir la vacunación de 84 millones de estadounidenses, seleccionados simplemente porque trabajan para empleadores con más de 100 empleados, ciertamente cae en la última categoría“.

En otras palabras, según la Corte Suprema, la OSHA se excede en sus funciones al querer imponer la vacuna en los trabajadores a través de un pase laboral sanitario, y el gobierno demócrata incurrió en una inconstitucionalidad.

La otra votación: Se mantiene el pase sanitario para empleados de Hospitales públicos

Luego de derribar el mandato de vacunación de la OSHA, los jueces volvieron a votar sobre otra causa que llegó al mismo tiempo a su despacho, esta vez sobre la vacunación obligatoria para personal de salud en establecimientos públicos.

En este caso, los jueces Roberts y Kavanaugh cambiaron de parecer y se unieron con los progresistas para mantener el pase sanitario en centros de salud pública. La votación salió 5-4 en favor de la no inconstitucionalidad.

De esta manera, todos los trabajadores de los Centros de Servicios de Medicaid y Medicare (CMS, por sus siglas en inglés) deberán estar vacunados o podrán ser despedidos inmediatamente. Estos abarcan hospitales públicos y las clínicas privadas que reciben financiamiento del Estado.

El tribunal dijo que el mandato de vacunación para los trabajadores de la salud, a diferencia de la regulación de OSHA, se justifica con el tipo de regulaciones que los CMS han impuesto durante mucho tiempo como condición para que los proveedores de atención médica obtengan fondos federales.

En este caso, la Corte sí cree que la regulación tenga como objetivo proteger a los demás empleados y a los pacientes de estar expuestos a mayores riesgos cuando se encuentran en hospitales, hogares de ancianos, centros de rehabilitación, centros de atención quirúrgica ambulatoria y otros proveedores médicos similares.

“Por lo tanto, la regla se ajusta perfectamente al lenguaje del estatuto. Después de todo, garantizar que los proveedores tomen medidas para evitar transmitir un virus peligroso a sus pacientes es consistente con el principio fundamental de la profesión médica: primero, no hacer daño”, dijo el tribunal. 

Sería muy poco convencional que una instalación que se supone debe ayudar a las personas a curarse de enfermedades, las exponga a contagiarse de COVID-19“, dijo en los argumentos la mayoría.

En la disidencia, el juez conservador Thomas escribió: “Estos casos no tienen nada que ver con la eficacia o la importancia de las vacunas contra el COVID-19. Solo tienen que ver con si CMS tiene la autoridad legal para obligar a los trabajadores de la salud, coaccionando a sus empleadores, a someterse a un procedimiento médico que no quieren y que no pueden deshacer, y yo creo que no la tienen“.

Se calcula que un 35% de los trabajadores de salud afiliados a los CMS todavía no se han vacunado, y con este fallo deberán buscar hacerlo en los próximos días o el gobierno obligará a los hospitales y clínicas adheridas que los despidan.

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Estados Unidos

En medio del #ExposeFauci, el senador Rand Paul confrontó bajo juramento al epidemiólogo en jefe de la Casa Blanca

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Tras la filtración de correos que demuestran que Fauci fue informado del posible orígen de laboratorio del coronavirus pero decidió ocultarlo, el Dr. Anthony Fauci debió responder preguntas del Senado en un Comité de Supervisión.

Durante una audiencia del Comité del Senado sobre la respuesta del gobierno de Biden a la pandemia, el Dr. Anthony Fauci y el senador republicano Rand Paul tuvieron un nuevo y acalorado intercambio con acusaciones cruzadas.

Fauci hizo uso de la palabra para acusar erróneamente a Paul de “distorsionar todo sobre mí” después de que el legislador de Kentucky acusara a Fauci de organizar una campaña de difamación para denunciar a los académicos conservadores que se habían opuesto a las medidas de cierre en 2020. Rand Paul también fue médico y académico antes de entrar al Senado.

Paul mostró una serie de correos electrónicos enviados por Fauci a medios y colegas con un enlace a un artículo de Wired, probablemente pagado por su entorno, para usar como “fact-check” y censurar a los que pedían terminar con las cuarentenas hace ya dos años.

Lo que sucede cuando Paul sale y me acusa de cosas que son completamente falsas es que, de repente, eso enciende a los locos y tengo… amenazas contra mi vida, acoso a mi familia y a mis hijos con teléfonos obscenos. llamadas porque la gente miente sobre mí“, se victimizó Fauci, ampliamente responsable de arruinarle la vida a miles de americanos con sus restricciones sanitarias.

Entre los científicos que Fauci pidió censurar había tres prestigiosos epidemiólogos de Harvard. Según revelan los correos, el director del NIAID pidió que se les “haga la vida imposible” e intervino para editar un artículo publicado en Nature Medicine, que hablaba de los orígenes del COVID-19.

#ExposeFauci

El choque entre Fauci y Paul vino tan solo un día después que estallara un nuevo escándalo entorno a la figura del principal asesor de Biden en cuestiones de la pandemia.

El grupo de periodismo de investigación Project Veritas, censurado de todas las redes sociales, reveló una serie de correos electrónicos condenatorios del Dr. Fauci, que fueron llevados al Comité de Supervisión y al Comité Judicial de la Cámara de Representantes el pasado martes por los diputados republicanos James Comer y Jim Jordan, respectivamente.

Estos correos revelan que el Dr. Anthony Fauci, en su cargo como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), sabía que el COVID-19 pudo haber sido modificado y filtrado intencionalmente del Instituto de Virología de Wuhan, pero decidió ocultarlo.

Los correos señalan una conferencia telefónica del 1ro de febrero del 2020, que incluyó a Fauci y al ex director del Instituto Nacional de Salud (NIH) Francis Collins, entre otros, en el que se discutieron los orígenes del virus.

“Fue en esta conferencia telefónica que a los Drs. Fauci y Collins se les advirtió por primera vez que el COVID-19 puede haberse filtrado del Instituto de Virología de Wuhan y, además, puede haber sido manipulado genéticamente para que se convierta en una pandemia”, explican los diputados republicanos.

Los congresistas dijeron que “no está claro si el Dr. Fauci o el Dr. Collins alguna vez pasaron estas advertencias a otros funcionarios gubernamentales o si las ocultaron intencionalmente“.

Los correos

Los correos tienen transcripciones de esta conferencia telefónica, con información extremadamente incriminatoria para el epidemiólogo demócrata. En un momento, el Dr. Jeremy Farrar, expositor en la conferencia, le dice a Collins, Fauci y el actual director interino del NIH, Lawrence Tabak, que “una explicación probable” del orígen del COVID-19 podría ser que “se filtró accidentalmente un virus que estaba siendo preparado para una transmisión rápida entre humanos“.

Al discutir las similitudes con un coronavirus de murciélago y las diferencias muy específicas, el Dr. Farrar les dijo que “simplemente no puedo entender cómo se logra esto en la naturaleza“.

En abril, Collins, Fauci, Tabak y otros de los que escucharon las advertencias del Dr. Farrar estaban enviando correos electrónicos a los medios sobre una “conspiración muy destructiva“, con un enlace a un artículo sobre la teoría de la fuga de laboratorio, pidiendo que se desmienta esto “categóricamente“.

En base a estos correos, Comer y Jordan ahora solicitan a la Secretaría de Salud que informen si hay registros de que Fauci y Collins advirtieron a alguien en la Casa Blanca sobre la teoría de la fuga en el laboratorio, si hubo nuevas pruebas entre el 1 y el 4 de febrero de 2020 que los convencieron de que no se trataba de una fuga, y si editaron el contenido del artículo de Nature Medicine que hablaba de los posibles orígenes del COVID-19 para censurar esta información.

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