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Estados Unidos

La Corte Suprema adelanta su decisión sobre Pensilvania para el 8 de diciembre, por lo que ahora su fallo podría cambiar los resultados de la elección

Una demanda que disputa los resultados de la elección en Pensilvania fue aceptada por la Corte Suprema pero ésta se iba a expedir el 9 de diciembre. Ahora, por un cambio realizado por el juez Alito, se hará a primera hora del día 8.

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El juez de la Corte Suprema, Samuel Alito, movió la fecha en la que se debe resolver la disputa de una demanda electoral en Pensilvania, del 9 de diciembre a la primer hora del día 8.

Esta diferencia parece pequeña pero es abismal, ya que el 8 de diciembre es la fecha límite para disputar las elecciones en los Estados, y ese día a la tarde, la Legislatura de cada Estado deberá elegir a los representantes que votarán por un Presidente en el Colegio Electoral. Se había hablado mucho de que la Corte Suprema, si bien iba a fallar en favor de Trump, lo iba a hacer después de la fecha límite y así no cambiaría el resultado de la elección, algo ya de por sí muy polémico.
Cabe recordar que en Estados Unidos el Presidente no es elegido por el voto popular, si no que por un Colegio de electores que representan las voluntades de cada Estado. Históricamente, estos electores han sido otorgados para el partido que ganó el voto popular en su Estado, pero dadas las enormes irregularidades que se han denunciado ante la Justicia, este año las Legislaturas podrían ejercer su poder constitucional y elegir electores para Trump en dónde la elección esté disputada.
Alito es el encargado del 3er Circuito Judicial de Estados Unidos, lo que lo pone a cargo de las demandas que llegan a la Corte Suprema provenientes de Pensilvania. La causa que llegó hasta el máximo tribunal es una en la que se pide la inconstitucionalidad del llamado “Act 77”, una ley que pasó Pensilvania unos meses antes de la elección para implementar el voto por correo universal.

Samuel Alito, juez de la Corte Suprema nominado por el republicano por George Bush en 2005.

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En Pensilvania hasta abril de este año, el voto por correo era solamente otorgado a quienes hicieran un riguroso trámite en el que debían registrarse en un padrón especial, presentar algún tipo de identificación, firmar unos papeles y dejar una dirección a donde querían que se les envíe la boleta. Sin embargo, con esta reforma electoral se “universalizó” el “derecho a votar por correo”.

“Act 77” introduce el voto por correo universal, lo cual obliga al Servicio Postal de Estados Unidos a enviar boletas a todos los domicilios donde se tenga registro de que viven personas habilitadas para votar. 
Esto lleva a muchos problemas: estos registros son viejos, correspondientes al último censo de 2010, por lo que muchas de las direcciones quedaron erróneas; se genera un gran flujo de boletas en las casillas de correo, ampliamente susceptibles a ser robadas; y facilita el fraude conocido como “relleno de votos”, que lleva a personas muertas votando, o personas que viven en un Estado votando en otro.
Sin embargo, la contienda judicial no ataca los fundamentos del “Act 77” ni menciona el fraude electoral, si no que la demanda ahonda en los detalles de cómo la ley fue aprobada. Según la Constitución del Estado de Pensilvania, cualquier reforma a la ley electoral debe ser sometida primero a un plebiscito vinculante. Si el plebiscito arroja un resultado favorable, recién ahí la Legislatura puede aprobarla o no. Este plebiscito nunca se hizo y el “Act 77” fue aprobado directamente por la Legislatura, por lo que se elevó ante la Justica la inconstitucionalidad de esta ley.
Esta demanda no es del equipo legal de Trump, aunque sí acompañaron y dieron asistencia financiera a los procedimientos. La causa fue abierta por el candidato a diputado Sean Parnell, quien perdió una insólita elección contra el demócrata Connor Lamb.
Parnell se mantuvo por encima de Lamb hasta el último 99% de los votos contados. Como ocurrió en la carrera presidencial, el conteo de votos se frenó y fue reanudado varias horas después. A partir de ese momento, todos los votos por correo que se contaron fueron para el demócrata, en una proporción irrisoria de 98 contra 2.
Finalmente, cuando todos los votos fueron contados, Lamb terminó con 9.963 votos más que Parnell, venciéndolo por un minúsculo margen de votos. En ese momento, Parnell se sumó a la causa que presentó Rudy Giuliani sobre irregularidades en los votos por correo, pero también abrió una demanda sobre la inconstitucionalidad del Act 77, que permitió el voto por correo universal en Pensilvania.

Sean Parnell, el candidato a diputado que, como querellante, llegó a la Corte Suprema para disputar los resultados de Pensilvania.

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Tan solo dos días después de la elección, Alito ordenó que los fiscales de mesa en Pensilvania tenían la obligación de separar los votos presenciales de los votos por correo, éstos últimos, una vez sacados del sobre, son imposibles de diferenciar de los presenciales. Esta segregación de boletas ya había sido ordenada por la Secretaria de Estado demócrata, Kathy Boockvar, pero Alito notó que no se estaba cumpliendo y que Boockvar no estaba forzando la aplicación su propia medida.

En caso de que la Corte Suprema determine que el “Act 77” es inconstitucional, la demanda de Parnell pide que la Justicia se expida sobre qué saneamientos son posibles. Se barajó la posibilidad de descartar todos los votos por correo y sólo considerar los presenciales, pero la Corte Suprema de Pensilvania ya dijo que jamás harían eso. También se habló de rehacer la elección entre Parnell y Lamb, pero la gran mayoría de los votos también afectan la carrera presidencial.
Esto generaría una situación de conflicto absoluto, en la que Pensilvania ya certificó la victoria para Biden, pero con millones de votos inconstitucionales.
Sería altamente improbable que se rehaga la elección por los cortos plazos que quedan (el Presidente debe ser elegido el 14 de diciembre). Pero es posible que ante esta situación de caos, la Legislatura, controlada por republicanos, decida no enviar representantes de su Estado al Colegio Electoral, quitándole los 20 electores a Biden.
Según las certificaciones, Biden cuenta con 306 votos electorales contra 232 de Trump. Sin embargo, en caso de que Pensilvania se abstenga, Biden quedaría con 286, mientras Georgia (16), Michigan (16) y Arizona (11) están en situaciones parecidas, cualquiera que acompañe esta decisión podría dar vuelta la elección, ya que si ningún candidato llega a 270 electores, se dispararía una “elección de contingencia”.

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Estados Unidos

La embajada de Estados Unidos en Ucrania ordenó evacuar a las familias y personal no esencial

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En respuesta a la amenaza de invasión por parte de Rusia, el Departamento de Estado efectuó la medida que podría comenzar desde el próximo lunes.

Los familiares serán evacuados, posiblemente, desde el próximo lunes indicaron los funcionarios del Departamento de Estado a Fox News. Tambien animan a los estadounidenses que permanezcan en el país a irse en vuelos comerciales mientras estén disponibles.

Según un informe de la CNN, la embajada estadounidense en Ucrania ya realizó la solicitud a la Casa Blanca para retirar del país a todo el personal diplomático no esencial.

Fuentes cercanas al gobierno ucraniano indican que Estados Unidos notificó las medidas a efectuar en las próximas semanas. De hecho, el Presidente ucraniano Volodimir Zelenski, habló recientemente con el Secretario de Estado Antony Blinken, para informarle que le pareció una “reacción exagerada” que podría generar desconfianza en el Gobierno ucraniano.

No obstante, no fue la unica embajada evacuada. Desde el 5 de enero los rusos tomaron las mismas medidas de precaución en su embajada y los consulados. Esto puede significar propaganda o preparación para un conflicto inminente.

Por otro lado, el viernes pasado, la embajada estadounidense publicó en Twitter la ayuda enviada por el país norteamericano. Lo que sumo un malestar más para el conflicto.

Unas 90 toneladas de armamento letal y municiones para los defensores de Ucrania en el frente. Catalogado como “el primero de muchos envíos”. Esta partida había sido aprobada en diciembre, pero Blinken la dio a conocer la semana pasada.

Mientras tanto los asesores politicos de Francia y Alemania, entablaran conversaciones en “formato de Normandía” con Rusia y Ucrania, en París el 25 de enero para tratar la situación en el Este.

En paralelo, los ministros de defensa de Gran Bretaña y Rusia se reunirán en Moscú luego de que desde Downing Street dijeran que el país euroasiático seria “castigado” en caso de avanzar sobre la frontera ucraniana.

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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