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Obamagate: cómo el ex-presidente Obama buscó activamente remover del cargo a Donald Trump

Una de las más fuertes revelaciones de los últimos tiempos ponen al ex-presidente Barack Obama como el principal artífice de una larga serie de ataques e intentos de desestabilizar el gobierno de Trump y de removerlo del cargo. Esto es #Obamagate.

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Mientras la política estadounidense continúa intentando comprender todos los detalles del caso del Teniente General Michael Flynn, el presidente Donald Trump no se detiene, y ha dejado claras indicaciones sobre sus pasos a seguir. 
Desde el pasado domingo 10 de mayo, Trump ha comenzado a publicar en sus redes sociales mensajes con un término que rápidamente se convirtió en tendencia a nivel global: Obamagate.
El término Obamagate hace referencia no a una investigación en particular, sino a una serie de investigaciones específicas que se unen en una figura: el ex-presidente Barack Hussein Obama. 
Cada uno de esos “hilos” corresponde a una maniobra distinta que la oposición demócrata ha llevado a cabo para intentar desestabilizar o hasta remover de su cargo al Trump, que comenzaron incluso antes de que fuera electo. Cada una de estas maniobras fueron presentadas de manera independiente por distintas personas, ya sea integrantes del arco político, activistas independientes, o medios de comunicación cercanos al Partido Demócrata. 
Hablar de Obamagate es analizar la conexión en común entre todas estas maniobras golpistas: la coordinación desde las sombras del ex-presidente Obama e integrantes de su gestión para desestabilizar a un gobierno legítimo y electo democráticamente.
La expresión “desde las sombras” es particularmente apta en este caso, ya que Obama se ha propuesto permanecer casi oculto y en silencio desde que abandonó la presidencia el 20 de enero de 2017. La familia Obama tomó la llamativa decisión de continuar viviendo en Washington D.C. en vez de volver a su estado natal de Illinois. En Estados Unidos existe una tradición que no es formal pero viene siendo respetada muy estrictamente por todos los ex-presidentes desde los comienzos del país; cuando dejas el cargo de presidente, dejas Washington. Es simbólico pero también fáctico, la política es más sana si no hay dos figuras de poder cerca de la Casa Blanca al mismo tiempo.
De la misma forma que los Obama nunca se alejaron físicamente del poder, mantuvieron en la práctica un enorme control del Partido Demócrata, aunque lo que eligieron mostrar ante las cámaras no fue su perfil político si no su perfil “hollywoodense”. Una de las más famosas movidas en el mundo del entretenimiento fue el acuerdo alcanzado entre Obama y su esposa, Michelle, con la plataforma Netflix, para producir contenido exclusivo. Esta inédita colaboración entre un reciente ex-presidente y una productora de entretenimiento ya sacó el documental “American Factory”, sobre una fábrica instalada en Ohio por una corporación china, al cual la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas no pudo evitar darle el Premio Óscar por “mejor documental” en la última ceremonia; y el documental “Becoming”, lanzado sorpresivamente a principios de mayo 2020, basado en la autobiografía de la ex-primera dama Michelle Obama. Estso proyectos sirven como una máscara para ocultar el verdadero lobby que Obama sigue realizando atrás de escena.

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Cuidando las apariencias: un ex-presidente que “abandonó” la política


Obama mantuvo durante los últimos años las apariencias de un perfil bajo en lo que respecta a la política nacional. Sus únicas declaraciones públicas significativas fueron su “gira europea” de 2017, cuando expresó su abierto apoyo a Emmanuel Macron en la elección presidencial francesa de 2017, luego realizó una declaración conjunta con la canciller alemana Angela Merkel, y también en esa gira se mostró con el Príncipe Harry. Meses después cuando Trump confirmó la salida de los EE.UU. del Acuerdo Climático de París, Obama hizo público su rechazo a la decisión. Posteriormente, hizo declaraciones en redes sociales sobre las políticas de Trump en cuanto a salud e inmigración. Realizó otras lucrativas visitas internacionales, entre ellas a China, India, y hasta la Argentina, la cual visitó en octubre de 2017 para hablar en la Green Economy Summit que se llevó a cabo en la provincia de Córdoba. Aprovechó su visita para reunirse con el entonces presidente argentino Mauricio Macri donde discutieron una agenda progresista.

El ex-presidente de EE.UU. Barack Obama junto al entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri, jugando golf en octubre de 2017.

Los Obama luego no realizaron más movimientos públicos de relevancia hasta el 14 de abril de 2020, cuando el ex-presidente demócrata anunció en un video su apoyo a su ex-vicepresidente, Joe Biden, para las elecciones de este año. Y más tarde, en mayo del mismo año, Obama criticó públicamente la respuesta de Trump ante la pandemia de COVID-19, calificándola de “un absoluto y caótico desastre.”
Las apariciones públicas de Obama, como se ve, fueron pocas y muy calculadas. Sin embargo, las investigaciones detrás del Obamagate revelan que la mayor parte de su tiempo el ex-presidente estuvo maniobrando alejado de las cámaras, buscando desestabilizar el gobierno de Trump, su rival político, e intentar socavar su presidencia, incluso finalizarla antes de tiempo mediante un impeachment y juicio político.

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Primer ataque: espionaje ilegal

La corrupción de Obama comenzó incluso antes de que Trump ganara la presidencia: múltiples investigaciones promovidas por el actual presidente revelan que el gobierno de Obama diseñó y ejecutó un plan de espionaje y escuchas ilegales hacia Trump y su equipo de campaña durante la carrera presidencial de 2016
Dicho espionaje, en una operación denominada con el nombre en clave “Crossfire Hurricane” (“huracán de fuego cruzado”), fue realizado con la excusa de investigar la supuesta “interferencia” de Rusia en dichas elecciones, y contó con 4 órdenes judiciales otorgada por la Corte de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA por sus siglas en inglés) para espiar, sin justificación real, al asesor de campaña de Trump, Carter Page.

Segundo ataque: influenciar el Colegio Electoral

El espionaje a la campaña de Trump fue solo el inicio. En noviembre de 2016, cuando Trump ganó las elecciones presidenciales, el Partido Demócrata comenzó a organizar una campaña anti-constitucional para lograr que los miembros del Colegio Electoral de los Estados Unidos votaran en contra de la voluntad de sus Estados. En EE.UU., luego del voto popular, 538 delegados se reúnen para acatar la decisión del voto popular de cada Estado y pronuncian su apoyo al presidente-electo.
La campaña, nombrada “Unite For America”, publicó en diciembre de 2016, tan solo unos días antes de la votación del Colegio Electoral, un video en YouTube con un “mensaje” para los electores republicanos, expresado por múltiples celebridades de Hollywood, pidiéndoles que no elijan Trump e impidan su asunción. El video fue tan mal recibido, que de inmediato decidieron cerrar sus comentarios y sacar la cantidad de votos “me gusta” y “no me gusta” que la gente había llevado a cabo.
La campaña inconstitucional fracasó: Trump fue electo por el Colegio Electoral y asumió la presidencia el 20 de enero de 2017.

Los orígenes de la campaña Unite For America nunca fueron rastreados, así como nunca fue de público conocimiento quién o quiénes estuvieron detrás de la idea, del financiamiento y de la ejecución; el presidente Trump tenía temas más importantes que atender, como una economía dañada, impuestos altos y una guerra contra el terrorismo islámico.
En el video, las celebridades aseguran que “no están pidiendo que se vote a Hillary Clinton”, la perdedora candidata del Partido Demócrata en ese entonces, sino que simplemente eviten votar por Trump, por lo que llamaban a “votar según su consciencia”. Esta campaña política pos-electoral nunca debió ser permitida, ya que buscaba interferir directamente con el Colegio Electoral en un contexto donde el proceso democrático ya había finalizado.
Este fue un último intento de lograr una presidencia de Hillary Clinton. Por lo que, y aunque no existen evidencias de ello aún, es posible considerar que detrás de Unite For America hubo coordinación y dinero demócrata. Y el presidente en ese entonces, quien debería haber frenado esta locura era todavía Barack Obama.

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Tercer ataque: destrucción total de la mano derecha de Trump

Una vez que Trump había ya asumido la presidencia, las maniobras comenzaron a aumentar su intensidad, y tal como describimos en nuestro reciente artículo, en los primeros días del nuevo gobierno, el FBI, que todavía respondía a Obama, decidió perseguir ilegalmente al flamante nuevo asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. 
Aunque las revelaciones sobre el caso Flynn continúan, documentos recientemente filtrados confirman que el entonces presidente Obama, a través de su jefe de gabinete, Dennis McDonough, fue informado formalmente sobre el espionaje ilegal a Flynn el 5 de enero de 2017, y decidió no frenarlo. 
Otros funcionarios de Obama que recibieron esta información, y luego mintieron al respecto, incluyen al ex-vicepresidente y ahora candidato demócrata Joe Biden, quien obtuvo la información el 12 de enero de 2017, y los directores de la Agencia de Inteligencia Nacional, James Clapper, y de la CIA, John Brennan, quienes accedieron a la información confidencial en múltiples ocasiones entre el 2 de diciembre de 2016 y el 7 de enero de 2017. 
Sin lugar a duda esta parte del #Obamagate amerita un artículo propio y es algo que publicaremos en los próximos días, enfocándonos en estas filtraciones, las primeras evidencias concretas e indudables del Obamagate que vinculan todo directamente al ex-presidente.

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Cuarto ataque: Rusia, Rusia, Rusia

Otro escándalo masivo que cruzó a la presidencia de Trump fue la infame “colusión rusa” que afirmaba que existió cooperación entre Trump y el gobierno de Vladimir Putin durante la campaña presidencial de 2016. 
Según esta teoría totalmente inventada, Putin hackeó los servidores del Comité Nacional Demócrata y filtró su contenido a Wikileaks, con la intención de ayudar a Trump a ganar la elección de 2016. Quienes sostienen esta teoría, entonces, consideran sin ningún tipo de evidencia ni razonamiento lógico que Trump responde al gobierno ruso, y por ende es un agente extranjero gobernando los Estados Unidos. 
El Partido Demócrata y sus aliados en los medios de comunicación empujaron esta teoría conspirativa al punto de que fue considerada punto de partida para llevar a cabo un proceso de impeachment y juicio político al presidente Trump, para lo que se designó a un fiscal especial, el ex-director del FBI, Robert Muller, quien gastó cientos de millones de dólares en na investigación que se extendió por casi 3 años.
Finalmente, la investigación de Mueller dio resultados negativos, y no se pudo encontrar ni un parámetro ni una irregularidad que pueda ser utilizada en contra de Trump. El “Mueller Report” concluyó que no existen evidencias suficientes para afirmar que existe o existió una conexión entre el equipo de Trump y Rusia. Las investigaciones independientes sobre el Obamagate, revelan que el ex-presidente Obama tuvo cierto nivel de responsabilidad en la coordinación de esta noticia falsa que fue potenciada por los medios y por los diputados y senadores demócratas, junto a otras figuras como Joe Biden y Hillary Clinton.

El ex-espia británico Christopher Stelee, contratado por la campaña de Hillary Clinton para escribir un “dossier” (reportaje) falso que involucraba a Donald Trump con el regimen ruso de Vladimir Putin. 

Una pieza clave del “Russiagate” en sus inicios fue un dossier (reportaje periodístico) elaborado por el ex-espía británico Christopher Steele. Este dossier, cuya autoría era inicialmente desconocida, afirmaba que Trump era un agente ruso encubierto, y que el gobierno de Vladimir Putin contaba con “información secreta” sobre Trump que les permitía chantajearlo para ser su títere político. 
Esta información totalmente inventada incluía una visita de Trump a un hotel ruso en 2013, durante el cual, según el dossier, Trump habría llevado a cabo una orgía con prostitutas rusas (que habría incluido un acto fetichista de caracter parafílico) que había sido filmado por los servicios de inteligencia rusos, video con el cual lo estaban chantajeando. 
Finalmente, se reveló que el dossier era completamente falso, y que su autor había sido Steele, quién se encuentra actualmente en juicio y ha revelado que fue contratado por la campaña de Hillary Clinton para escribir el dossier, con el visto bueno (o quizá coordinación directa) del Comité Nacional Demócrata y el gobierno de Obama.
De probarse esta acusación de Steele y de ser encontrado culpable, tanto Hillary Clinton como Obama podrían ir presos.

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El ataque final: Impeachment

El último ataque que habría coordinado Obama contra Trump fue un escándalo que incluyó muchísima información falsa en base a una llamada que realizó Trump con el recientemente electo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, el 25 de julio de 2019. 
En dicha llamada, Trump felicitó a Zelenski por su victoria electoral y le declara su intención de ser aliados. Durante la llamada, Trump también le menciona a su par ucraniano su intención de cooperar en la investigación que el nuevo gobierno de Ucrania estaba llevando a cabo sobre los vínculos entre el hijo de Joe Biden, Hunter Biden, y la empresa energética ucraniana Burisma Holdings. El ex-Fiscal General ucraniano, Viktor Shokin, había investigado este vínculo en 2016, pero el entonces vicepresidente Biden presionó al gobierno ucraniano para que removiera a Shokin
Esto no es una teoría conspirativa o una acusación: el mismo Joe Biden admitió haber presionado la salida de Shokin en enero de 2018, con total impunidad. En una conferencia internacional contó ante la mirada atónita de cientos de espectadores que amenazó al gobierno ucraniano de ese entonces con no enviar un préstamo que los EE.UU. habían prometido hasta que Shokin fuera removido. Al final del relato, se ríe mientras cuenta que efectivamente Ucrania removió de su cargo a Shokin.

Tanto Trump como Zelenski tenían y continúan teniendo total potestad para investigar asuntos de corrupción internacional que competen a sus respectivos países, como por ejemplo el affaire Biden-Burisma. 

Sin embargo, el Partido Demócrata vio en esta investigación una supuesta “presión” de parte de Trump hacia su par ucraniano para forzarlo a investigar a Biden, entonces considerado un posible rival en la elección de 2020. Con esta excusa, iniciaron el proceso de impeachment en el Congreso y juicio político, que resultó en un impeachment aprobado por la Cámara de Representantes el 18 de diciembre de 2019, y un fallido juicio político en el que Trump fue exonerado por el Senado el 5 de febrero de 2020.

La pieza final del #Obamagate pone al ex-presidente Obama como principal articulador de este impeachment fallido, coordinando con los medios y con los diputados demócratas un juicio político que estaba destinado a fallar, pero que dañaría fuertemente la imagen de Donald Trump.

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Los ataques mencionados no fueron todos los que ocurrieron, sino los más relevantes. Otros intentos notorios de desestabilizar la presidencia de Trump incluyeron las “revelaciones” de la prostituta Stormy Daniels, quien aseguraba haberse acostado con Trump y haber sido pagada para mantener silencio, y los ataques de su desquiciado abogado ultra-demócrata Michael Avenatti. Los demócratas y sus medios adictos idolatraron a Avenatti por su “valentía” al enfrentarse a Trump, y hasta llegaron a mencionarlo como un posible candidato presidencial para 2020. Avenatti terminó condenado por extorsión y preso en febrero de 2020.

Y no debe olvidarse la campaña de desprestigio hacia el entonces candidato a juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Brett Kavanaugh, quien fue falsamente acusado de abusar sexualmente de la profesora Christine Blasey Ford, quien afirmaba que Kavanaugh había intentado violarla en la década del ’80 (nunca especificó un año exacto) cuando ambos eran adolescentes, en una fiesta en Maryland. 
Tras una investigación del FBI, la acusación de Blasey Ford fue desestimada por falta de evidencias, y Kavanaugh fue electo juez de la Corte Suprema en octubre de 2018 por 50 votos contra 48. Un año más tarde, Blasey Ford admitió que lo que ella contó en la acusación que le hizo a Kavanaugh no era del todo cierto, y que sufrió presiones del arco político demócrata para decir algunas cosas.

Las pruebas de la intervención de Obama y sus funcionarios de alto nivel, incluyendo a James Comey, Hillary Clinton y Joe Biden, aparecen cada día más claras, y sin dudas continuarán surgiendo en los próximos días y semanas. 
Después de todo, no por nada Trump se está asegurando de que no olvidemos el tema y continuemos investigando:

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Coronavirus

¿Pandemia de los vacunados? A diferencia de lo que dijo Fauci, los vacunados representan la mayoría de las muertes por Covid

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Los datos indican que no existe más la “pandemia de los no vacunados”, y por el contrario, cada vez hay una mayor proporción de muertes por Covid entre los vacunados que los no vacunados.

Mientras las autoridades de salud de la Casa Blanca, encabezadas por el infame Dr. Anthony Fauci, aseguran que estamos viviendo una “pandemia de los no vacunados”, los datos indican un panorama completamente diferente.

Según un análisis publicado este miércoles por Cynthia Cox, vicepresidente de la Kaiser Family Foundation, para el boletín Health 202 de The Washington Post, la mayoría de los estadounidenses que mueren de Covid-19 recibieron al menos las dosis iniciales de la vacuna.

Según los datos, el 58% de las muertes por covid en agosto de este año fueron de personas vacunadas con las dos dosis iniciales o incluso con una o dos dosis de refuerzo. Según el estudio, esta es una continuación de una tendencia que surgió el año pasado pero que se empezó a ver bien este año.

A medida que aumentaron las tasas de vacunación y aparecieron nuevas variantes, la proporción de muertes de personas vacunadas aumentó constantemente. En septiembre de 2021, las personas vacunadas representaban solo el 23% de las muertes por coronavirus. Para febrero de este año, el indicador subió al 42%.

Como mencionamos, en agosto de este año, el número ya está en 58% y continúa al alza. Ya hay más personas muriéndose con vacunas que sin vacunas, lo cual va en contra del relato del gobierno de Estados Unidos que asegura que las inyecciones de Pfizer y Moderna tienen un 95% de efectividad.

Según el Centro de Control de Enfermedades (CDC), un 80% de la población está vacunada con al menos dos dosis, mientras que un 34% tienen por lo menos una dosis de refuerzo. Pero los datos indican que estas personas no tienen la protección que creen tener. La autora del estudio afirmó que “ya no podemos decir que esto es una pandemia de los no vacunados”.

En Estados Unidos, las agencias de salud han recomendado que las personas se mantengan al día con la vacuna, recibiendo regularmente dosis de refuerzo, tal como lo establece el calendario oficial, sin embargo, esto parecería no tener el impacto que se dice que tiene.

El asesor de salud pública de la Casa Blanca, el Dr. Anthony Fauci, quien afortunadamente se jubilará el próximo mes, instó a las personas a vacunarse en su última conferencia de prensa antes de su retiro. “Por su propia seguridad y la de su familia, obtenga su vacuna Covid-19 actualizada tan pronto como sea elegible“, dijo y agregó: “No sea parte de la pandemia de los no vacunados“.

Cynthia Cox, como muchos expertos, pone en duda los dichos de Fauci. Cabe aclarar que Cox está lejos de ser una conspiranoica anti-vacunas. Como vicepresidente de la KFF, trabajó en el desarrollo del Obamacare durante el último gobierno demócrata, y es una de las más vocales promotoras de las vacunas.

Las vacunas no son tan efectivas ni duraderas como se las promociona. Las vacunas son altamente eficacias pero su protección dura poco tiempo, y los refuerzos no están teniendo los efectos deseados, especialmente con la aparición de las variantes“, aseguró en un reciente tweet.

Y completó: “En este punto de la pandemia, la mayoría de los estadounidenses han recibido al menos su serie primaria de vacunas contra el Covid. Por lo tanto, tiene sentido que las personas vacunadas representen una mayor proporción de muertes, pero no debería estar pasando que la proporción de personas que se mueren con la vacuna aumente todos los meses“.

Hay una competencia entre el hecho nominal que hay más personas vacunadas por lo que debería haber una mayor proporción de muertes, pero al mismo tiempo si las vacunas son efectivas en un 95% como se dice, este número debería estar amortiguado. La tendencia apunta a que las vacunas no son tan efectivas como se dice, por lo que cada vez hay menos diferencia de protección entre los vacunados y no vacunados.

Además, la subvariante BA.5 omicron se volvió dominante en julio y representó constantemente la mayoría de las nuevas infecciones por coronavirus en los Estados Unidos y todo el mundo desde entonces. La cepa altamente transmisible provocó una ola de nuevas infecciones, aunque esta resultó considerablemente menos letal que la cepa original, lo que se cree que fue la verdadera razón que terminó la pandemia, al menos en mayor medida que la vacunación.

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Estados Unidos

Tiroteo en un boliche LGBT en Colorado: Los medios acusaron al atacante de ser “homofóbico” pero se trata de un gay

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CNN, MSNBC, CBS, PBS, y tantos otros medios se apuraron a decir que se trataba de un crímen de odio contra los gays, pero el atacante era también parte de la comunidad LGBT.

El asesino junto a su madre, a quien también había amenazado de muerte antes del ataque.

Un sospechoso de 22 años fue detenido después de abrir fuego en un boliche gay el pasado sábado por la noche en Colorado Springs, Colorado. El “Club Q” es uno de los más famosos boliches para la comunidad LGBT de la ciudad.

A pesar de que Colorado es un estado con fuertes leyes en contra de la portación de armas, el atacante entró sin problemas con un rifle AR-15 y empezó un sangriento tiroteo que dejó 5 muertos y por lo menos 25 heridos.

Nadie en el club nocturno estaba armado, ni siquiera los de seguridad, y el asesino serial tuvo que ser frenado por dos valientes clientes del boliche que se lanzaron contra el atacante y lo abatieron con la culata de su propia arma.

Inmediatamente después del ataque, todos los medios mainstream al unísono aseguraron que se trataba de un conservador republicano supremacista blanco y homofóbico, señalando el ataque como un crímen de odio contra la comunidad gay.

Pero este relato se desmanteló cuando se publicó la identidad del asesino: Anderson Lee Aldrich, un hombre de 22 años que su abogado lo describió como un “joven con serios problemas, de orientación homosexual, que pidió que se refieran a él como no binario y no le dijeran conservador“.

En la presentación judicial, su abogado pidió que lo nombren en género neutro como “Mx. Aldrich“, en vez de “Mr.” (Señor) o “Mrs.” (Señora).

El sospechoso fue puesto bajo custodia policial y fue tratado en un hospital. Las autoridades aseguraron que los agentes no le dispararon, ya que estaba amañatado cuando llegó la policía.

En 2021, sus abuelos lo habían denunciado porque Aldrich les dijo que iba a cometer un tiroteo masivo: “Voy a hacer un tiroteo masivo, voy a ser el próximo tiroteador que aparecerá en todos los medios. Me quiero ir de manera explosiva“, les había dicho según la presentación judicial.

En su momento, intervino la policía y estuvo algunos días bajo supervisión policial, incluso siendo entrevistado por el FBI. Sin embargo, tras hablar con las autoridades federales, por alguna razón, fue puesto en libertad, ante la desilusión de sus abuelos.

Pocos días después, cometió actos de violencia contra su familia y amenazó con “estallar” la casa de su madre si lo arrestaban de nuevo. Incluso llegó a publicar una transmisión en vivo vestido con chaleco antibalas y un rifle dentro de la casa, rodeada de agentes del FBI. La situación por suerte terminó sin un tiroteo, pero nuevamente por alguna razón, las autoridades federales lo dejaron en libertad.

La vida de Anderson Lee Aldrich sin dudas fue complicada. Su padre, un adicto a la metanfetamina, contó en una reciente entrevista para CBS que lo tuvo “poco antes de convertirse en una estrella porno” y que la madre no le permite verlo desde 2011.

Por su parte, su madre, Laura Voepel, intentó criarlo sola, sin éxito. Cuando tenía 12 años, ella fue arrestada por sospecha de incendio premeditado, según documentos judiciales. Más tarde fue declarada culpable pero fue condenada como un delito menor y pasó poco tiempo en la cárcel.

A los 15 años, se convirtió en el blanco de un ataque particularmente cruel de acoso online de sus compañeros de la escuela, en el que se publicaron acusaciones insultantes en un sitio web, junto con su nombre, fotos y alias en línea, según contaron conocidos suyos a periodistas del Washington Post.

Desde ya tuvo serios problemas en la escuela, la cual dejó en 2016, y se fue por su su cuenta a Texas con tan solo 16 años, donde se cambió el nombre. Originalmente llamado Nicholas F. Brink, solicitó a un tribunal de Texas que cambiara su nombre, y por ley, fue condedido, aunque no dijo por qué decidió hacer este cambio. Cuando regresó a Colorado, se fue a vivir con sus abuelos, a quienes amenazaba de muerte prácticamente todos los días, según contaron en entrevistas.

Aldrich llamó al periódico local The Gazette para intentar que eliminen la historia sobre el incidente de 2021 en la casa de su madre, informó el periódico. “No hay absolutamente nada allí, el caso se abandonó y les pido que eliminen o actualicen la historia”, dijo Aldrich en un mensaje de voz, en el que terminó amenazando a los redactores con poner una bomba si no lo hacían.

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Estados Unidos

¿Por qué el criminal financiero Sam Bankman-Fired no fue arrestado todavía?

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Blindado por sus contactos en Washington, el dueño de FTX y responsable de uno de los fraudes financieros más grandes de la historia sigue en libertad en su mansión en las Bahamas.

Sam Bankman-Fried, el dueño del exchange FTX y segundo mayor donante de los demócratas detrás de George Soros, admitió públicamente que despilfarró miles de millones de dólares del dinero de sus clientes en un esquema ponzi sin precedentes en Estados Unidos, solo comparable con el del delincuente financiero Bernie Madoff.

Sin embargo, a diferencia de Madoff, quien fue arrestado la misma semana que estalló el escándalo de su fraude, Bankman-Fried sigue libre, en su mansión en las Bahamas, potencialmente interfiriendo en la causa y moviendo sus contactos en el Partido Demócrata para evitar una condena más fuerte.

Además, miles de millones de dólares siguen siendo sacados de la empresa en circunstancias poco claras. Si bien FTX dijo que el dinero “desapareció” por un error de la plataforma, muchos especulan que Bankman-Fried está sacando la plata para asegurarse su futuro en caso de ir preso.

Por eso desde La Derecha Diario nos preguntamos: ¿Por qué Bankman-Fried, uno de los criminales más fácilmente identificables de la historia, no está preso todavía?

El abogado contratado para supervisar la bancarrota de FTX, que también estuvo a cargo de la misma tarea para la empresa Enron, responsable del fraude financiero y contable más grande de la historia, al menos hasta FTX. John Ray ha dicho que “nunca ha visto una empresa en peor forma que FTX”.

Tengo más de 40 años de experiencia legal y de reestructuración. He sido director de reestructuración o director ejecutivo en varias de las mayores quiebras corporativas de la historia… Nunca en mi carrera había visto una falla tan completa de los controles corporativos y una ausencia tan completa de información financiera confiable como ocurrió aquí”, aseguró en la presentación judicial.

En diciembre, la Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos abrirá una comisión para investigar la quiebra de FTX, donde el propio Bankman-Fried está citado a declarar.

Hay pocas esperanzas de que esta comisión logre algo, ya que estará presidida por Maxine Waters, una diputada demócrata de California, quien recibió miles de millones de dólares por parte de Bankman-Fried para las elecciones de 2020 y 2021 y quien tiene entre sus asesores a los padres del delicuente financiero.

Bankman-Fried junto a Maxine Waters, la diputada demócrata encargada de investigarlo en la Comisión de Fraude Financiero del Congreso.

Es claro que los contactos en Washington que tiene Bankman-Fried, junto al enorme nivel de corrupción que sale de la Casa Blanca de Biden, han blindado al dueño de FTX y está evitando caer preso como correspondería, para que no interfiera en la causa ni se escape de la justicia.

Bankman-Fried mantiene una estrecha amistad con los Clinton e incluso con el ex primer ministro británico Tony Blair. Además, en esta última elección puso US$ 40 millones de dólares para elegir a la gran mayoría de diputados y senadores electos en los comicios del pasado 8 de noviembre.

No sorprende que una persona tan bien conectada esté blindada en la justicia, aunque muchos recuerdan el caso de Bernie Madoff, quien también tenía amistades con los Clinton y las altas esferas del Partido Demócrata e incluso con algunas figuras Partido Republicano, y cayó preso prácticamente la misma semana en que se destapó la olla. Es evidente que el gobierno de George Bush, a pesar de todo, era menos corrupto que el de Joe Biden.

Como referencia histórica, Bernie Madoff fue arrestado el 11 de diciembre de 2008, en su departamento de la ciudad de Nueva York, acusado de ser el autor intelectual de un esquema Ponzi de larga duración que se estimó en alrededor de US$ 65.000 millones de dólares. Su arresto se produjo tan solo dos días después de que admitió ante sus hijos y su hermano que había cometido fraude.

Por su parte, FTX colapsó alrededor del 8 de noviembre de 2022 y Binance rechazó el rescate de la compañía el 9 de noviembre de 2022. Bankman-Fried admitió haber “jodido” a sus clientes el 10 de noviembre de 2022 y FTX se declaró en bancarrota el 11 de noviembre de 2022, lo que significa ya han pasado 13 días desde la declaración de quiebra y casi 2 semanas desde el colapso de la empresa, y sigue en total libertad.

La última foto suya fue sacada en las Bahamas, comprando algo para tomar en un minimercado, en el distrito financiero de la ciudad de Nasáu. El responsable de fraudulentar casi US$ 30.000 millones de dólares camina en libertad mientras sus víctimas perdieron todos sus ahorros.

Bankman-Fried fotografiado este fin de semana en Nasáu, Bahamas.

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