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Obamagate: cómo el ex-presidente Obama buscó activamente remover del cargo a Donald Trump

Una de las más fuertes revelaciones de los últimos tiempos ponen al ex-presidente Barack Obama como el principal artífice de una larga serie de ataques e intentos de desestabilizar el gobierno de Trump y de removerlo del cargo. Esto es #Obamagate.

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Mientras la política estadounidense continúa intentando comprender todos los detalles del caso del Teniente General Michael Flynn, el presidente Donald Trump no se detiene, y ha dejado claras indicaciones sobre sus pasos a seguir. 
Desde el pasado domingo 10 de mayo, Trump ha comenzado a publicar en sus redes sociales mensajes con un término que rápidamente se convirtió en tendencia a nivel global: Obamagate.
El término Obamagate hace referencia no a una investigación en particular, sino a una serie de investigaciones específicas que se unen en una figura: el ex-presidente Barack Hussein Obama. 
Cada uno de esos “hilos” corresponde a una maniobra distinta que la oposición demócrata ha llevado a cabo para intentar desestabilizar o hasta remover de su cargo al Trump, que comenzaron incluso antes de que fuera electo. Cada una de estas maniobras fueron presentadas de manera independiente por distintas personas, ya sea integrantes del arco político, activistas independientes, o medios de comunicación cercanos al Partido Demócrata. 
Hablar de Obamagate es analizar la conexión en común entre todas estas maniobras golpistas: la coordinación desde las sombras del ex-presidente Obama e integrantes de su gestión para desestabilizar a un gobierno legítimo y electo democráticamente.
La expresión “desde las sombras” es particularmente apta en este caso, ya que Obama se ha propuesto permanecer casi oculto y en silencio desde que abandonó la presidencia el 20 de enero de 2017. La familia Obama tomó la llamativa decisión de continuar viviendo en Washington D.C. en vez de volver a su estado natal de Illinois. En Estados Unidos existe una tradición que no es formal pero viene siendo respetada muy estrictamente por todos los ex-presidentes desde los comienzos del país; cuando dejas el cargo de presidente, dejas Washington. Es simbólico pero también fáctico, la política es más sana si no hay dos figuras de poder cerca de la Casa Blanca al mismo tiempo.
De la misma forma que los Obama nunca se alejaron físicamente del poder, mantuvieron en la práctica un enorme control del Partido Demócrata, aunque lo que eligieron mostrar ante las cámaras no fue su perfil político si no su perfil “hollywoodense”. Una de las más famosas movidas en el mundo del entretenimiento fue el acuerdo alcanzado entre Obama y su esposa, Michelle, con la plataforma Netflix, para producir contenido exclusivo. Esta inédita colaboración entre un reciente ex-presidente y una productora de entretenimiento ya sacó el documental “American Factory”, sobre una fábrica instalada en Ohio por una corporación china, al cual la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas no pudo evitar darle el Premio Óscar por “mejor documental” en la última ceremonia; y el documental “Becoming”, lanzado sorpresivamente a principios de mayo 2020, basado en la autobiografía de la ex-primera dama Michelle Obama. Estso proyectos sirven como una máscara para ocultar el verdadero lobby que Obama sigue realizando atrás de escena.

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Cuidando las apariencias: un ex-presidente que “abandonó” la política


Obama mantuvo durante los últimos años las apariencias de un perfil bajo en lo que respecta a la política nacional. Sus únicas declaraciones públicas significativas fueron su “gira europea” de 2017, cuando expresó su abierto apoyo a Emmanuel Macron en la elección presidencial francesa de 2017, luego realizó una declaración conjunta con la canciller alemana Angela Merkel, y también en esa gira se mostró con el Príncipe Harry. Meses después cuando Trump confirmó la salida de los EE.UU. del Acuerdo Climático de París, Obama hizo público su rechazo a la decisión. Posteriormente, hizo declaraciones en redes sociales sobre las políticas de Trump en cuanto a salud e inmigración. Realizó otras lucrativas visitas internacionales, entre ellas a China, India, y hasta la Argentina, la cual visitó en octubre de 2017 para hablar en la Green Economy Summit que se llevó a cabo en la provincia de Córdoba. Aprovechó su visita para reunirse con el entonces presidente argentino Mauricio Macri donde discutieron una agenda progresista.

El ex-presidente de EE.UU. Barack Obama junto al entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri, jugando golf en octubre de 2017.

Los Obama luego no realizaron más movimientos públicos de relevancia hasta el 14 de abril de 2020, cuando el ex-presidente demócrata anunció en un video su apoyo a su ex-vicepresidente, Joe Biden, para las elecciones de este año. Y más tarde, en mayo del mismo año, Obama criticó públicamente la respuesta de Trump ante la pandemia de COVID-19, calificándola de “un absoluto y caótico desastre.”
Las apariciones públicas de Obama, como se ve, fueron pocas y muy calculadas. Sin embargo, las investigaciones detrás del Obamagate revelan que la mayor parte de su tiempo el ex-presidente estuvo maniobrando alejado de las cámaras, buscando desestabilizar el gobierno de Trump, su rival político, e intentar socavar su presidencia, incluso finalizarla antes de tiempo mediante un impeachment y juicio político.

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Primer ataque: espionaje ilegal

La corrupción de Obama comenzó incluso antes de que Trump ganara la presidencia: múltiples investigaciones promovidas por el actual presidente revelan que el gobierno de Obama diseñó y ejecutó un plan de espionaje y escuchas ilegales hacia Trump y su equipo de campaña durante la carrera presidencial de 2016
Dicho espionaje, en una operación denominada con el nombre en clave “Crossfire Hurricane” (“huracán de fuego cruzado”), fue realizado con la excusa de investigar la supuesta “interferencia” de Rusia en dichas elecciones, y contó con 4 órdenes judiciales otorgada por la Corte de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA por sus siglas en inglés) para espiar, sin justificación real, al asesor de campaña de Trump, Carter Page.

Segundo ataque: influenciar el Colegio Electoral

El espionaje a la campaña de Trump fue solo el inicio. En noviembre de 2016, cuando Trump ganó las elecciones presidenciales, el Partido Demócrata comenzó a organizar una campaña anti-constitucional para lograr que los miembros del Colegio Electoral de los Estados Unidos votaran en contra de la voluntad de sus Estados. En EE.UU., luego del voto popular, 538 delegados se reúnen para acatar la decisión del voto popular de cada Estado y pronuncian su apoyo al presidente-electo.
La campaña, nombrada “Unite For America”, publicó en diciembre de 2016, tan solo unos días antes de la votación del Colegio Electoral, un video en YouTube con un “mensaje” para los electores republicanos, expresado por múltiples celebridades de Hollywood, pidiéndoles que no elijan Trump e impidan su asunción. El video fue tan mal recibido, que de inmediato decidieron cerrar sus comentarios y sacar la cantidad de votos “me gusta” y “no me gusta” que la gente había llevado a cabo.
La campaña inconstitucional fracasó: Trump fue electo por el Colegio Electoral y asumió la presidencia el 20 de enero de 2017.

Los orígenes de la campaña Unite For America nunca fueron rastreados, así como nunca fue de público conocimiento quién o quiénes estuvieron detrás de la idea, del financiamiento y de la ejecución; el presidente Trump tenía temas más importantes que atender, como una economía dañada, impuestos altos y una guerra contra el terrorismo islámico.
En el video, las celebridades aseguran que “no están pidiendo que se vote a Hillary Clinton”, la perdedora candidata del Partido Demócrata en ese entonces, sino que simplemente eviten votar por Trump, por lo que llamaban a “votar según su consciencia”. Esta campaña política pos-electoral nunca debió ser permitida, ya que buscaba interferir directamente con el Colegio Electoral en un contexto donde el proceso democrático ya había finalizado.
Este fue un último intento de lograr una presidencia de Hillary Clinton. Por lo que, y aunque no existen evidencias de ello aún, es posible considerar que detrás de Unite For America hubo coordinación y dinero demócrata. Y el presidente en ese entonces, quien debería haber frenado esta locura era todavía Barack Obama.

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Tercer ataque: destrucción total de la mano derecha de Trump

Una vez que Trump había ya asumido la presidencia, las maniobras comenzaron a aumentar su intensidad, y tal como describimos en nuestro reciente artículo, en los primeros días del nuevo gobierno, el FBI, que todavía respondía a Obama, decidió perseguir ilegalmente al flamante nuevo asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. 
Aunque las revelaciones sobre el caso Flynn continúan, documentos recientemente filtrados confirman que el entonces presidente Obama, a través de su jefe de gabinete, Dennis McDonough, fue informado formalmente sobre el espionaje ilegal a Flynn el 5 de enero de 2017, y decidió no frenarlo. 
Otros funcionarios de Obama que recibieron esta información, y luego mintieron al respecto, incluyen al ex-vicepresidente y ahora candidato demócrata Joe Biden, quien obtuvo la información el 12 de enero de 2017, y los directores de la Agencia de Inteligencia Nacional, James Clapper, y de la CIA, John Brennan, quienes accedieron a la información confidencial en múltiples ocasiones entre el 2 de diciembre de 2016 y el 7 de enero de 2017. 
Sin lugar a duda esta parte del #Obamagate amerita un artículo propio y es algo que publicaremos en los próximos días, enfocándonos en estas filtraciones, las primeras evidencias concretas e indudables del Obamagate que vinculan todo directamente al ex-presidente.

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Cuarto ataque: Rusia, Rusia, Rusia

Otro escándalo masivo que cruzó a la presidencia de Trump fue la infame “colusión rusa” que afirmaba que existió cooperación entre Trump y el gobierno de Vladimir Putin durante la campaña presidencial de 2016. 
Según esta teoría totalmente inventada, Putin hackeó los servidores del Comité Nacional Demócrata y filtró su contenido a Wikileaks, con la intención de ayudar a Trump a ganar la elección de 2016. Quienes sostienen esta teoría, entonces, consideran sin ningún tipo de evidencia ni razonamiento lógico que Trump responde al gobierno ruso, y por ende es un agente extranjero gobernando los Estados Unidos. 
El Partido Demócrata y sus aliados en los medios de comunicación empujaron esta teoría conspirativa al punto de que fue considerada punto de partida para llevar a cabo un proceso de impeachment y juicio político al presidente Trump, para lo que se designó a un fiscal especial, el ex-director del FBI, Robert Muller, quien gastó cientos de millones de dólares en na investigación que se extendió por casi 3 años.
Finalmente, la investigación de Mueller dio resultados negativos, y no se pudo encontrar ni un parámetro ni una irregularidad que pueda ser utilizada en contra de Trump. El “Mueller Report” concluyó que no existen evidencias suficientes para afirmar que existe o existió una conexión entre el equipo de Trump y Rusia. Las investigaciones independientes sobre el Obamagate, revelan que el ex-presidente Obama tuvo cierto nivel de responsabilidad en la coordinación de esta noticia falsa que fue potenciada por los medios y por los diputados y senadores demócratas, junto a otras figuras como Joe Biden y Hillary Clinton.

El ex-espia británico Christopher Stelee, contratado por la campaña de Hillary Clinton para escribir un “dossier” (reportaje) falso que involucraba a Donald Trump con el regimen ruso de Vladimir Putin. 

Una pieza clave del “Russiagate” en sus inicios fue un dossier (reportaje periodístico) elaborado por el ex-espía británico Christopher Steele. Este dossier, cuya autoría era inicialmente desconocida, afirmaba que Trump era un agente ruso encubierto, y que el gobierno de Vladimir Putin contaba con “información secreta” sobre Trump que les permitía chantajearlo para ser su títere político. 
Esta información totalmente inventada incluía una visita de Trump a un hotel ruso en 2013, durante el cual, según el dossier, Trump habría llevado a cabo una orgía con prostitutas rusas (que habría incluido un acto fetichista de caracter parafílico) que había sido filmado por los servicios de inteligencia rusos, video con el cual lo estaban chantajeando. 
Finalmente, se reveló que el dossier era completamente falso, y que su autor había sido Steele, quién se encuentra actualmente en juicio y ha revelado que fue contratado por la campaña de Hillary Clinton para escribir el dossier, con el visto bueno (o quizá coordinación directa) del Comité Nacional Demócrata y el gobierno de Obama.
De probarse esta acusación de Steele y de ser encontrado culpable, tanto Hillary Clinton como Obama podrían ir presos.

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El ataque final: Impeachment

El último ataque que habría coordinado Obama contra Trump fue un escándalo que incluyó muchísima información falsa en base a una llamada que realizó Trump con el recientemente electo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, el 25 de julio de 2019. 
En dicha llamada, Trump felicitó a Zelenski por su victoria electoral y le declara su intención de ser aliados. Durante la llamada, Trump también le menciona a su par ucraniano su intención de cooperar en la investigación que el nuevo gobierno de Ucrania estaba llevando a cabo sobre los vínculos entre el hijo de Joe Biden, Hunter Biden, y la empresa energética ucraniana Burisma Holdings. El ex-Fiscal General ucraniano, Viktor Shokin, había investigado este vínculo en 2016, pero el entonces vicepresidente Biden presionó al gobierno ucraniano para que removiera a Shokin
Esto no es una teoría conspirativa o una acusación: el mismo Joe Biden admitió haber presionado la salida de Shokin en enero de 2018, con total impunidad. En una conferencia internacional contó ante la mirada atónita de cientos de espectadores que amenazó al gobierno ucraniano de ese entonces con no enviar un préstamo que los EE.UU. habían prometido hasta que Shokin fuera removido. Al final del relato, se ríe mientras cuenta que efectivamente Ucrania removió de su cargo a Shokin.

Tanto Trump como Zelenski tenían y continúan teniendo total potestad para investigar asuntos de corrupción internacional que competen a sus respectivos países, como por ejemplo el affaire Biden-Burisma. 

Sin embargo, el Partido Demócrata vio en esta investigación una supuesta “presión” de parte de Trump hacia su par ucraniano para forzarlo a investigar a Biden, entonces considerado un posible rival en la elección de 2020. Con esta excusa, iniciaron el proceso de impeachment en el Congreso y juicio político, que resultó en un impeachment aprobado por la Cámara de Representantes el 18 de diciembre de 2019, y un fallido juicio político en el que Trump fue exonerado por el Senado el 5 de febrero de 2020.

La pieza final del #Obamagate pone al ex-presidente Obama como principal articulador de este impeachment fallido, coordinando con los medios y con los diputados demócratas un juicio político que estaba destinado a fallar, pero que dañaría fuertemente la imagen de Donald Trump.

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Los ataques mencionados no fueron todos los que ocurrieron, sino los más relevantes. Otros intentos notorios de desestabilizar la presidencia de Trump incluyeron las “revelaciones” de la prostituta Stormy Daniels, quien aseguraba haberse acostado con Trump y haber sido pagada para mantener silencio, y los ataques de su desquiciado abogado ultra-demócrata Michael Avenatti. Los demócratas y sus medios adictos idolatraron a Avenatti por su “valentía” al enfrentarse a Trump, y hasta llegaron a mencionarlo como un posible candidato presidencial para 2020. Avenatti terminó condenado por extorsión y preso en febrero de 2020.

Y no debe olvidarse la campaña de desprestigio hacia el entonces candidato a juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Brett Kavanaugh, quien fue falsamente acusado de abusar sexualmente de la profesora Christine Blasey Ford, quien afirmaba que Kavanaugh había intentado violarla en la década del ’80 (nunca especificó un año exacto) cuando ambos eran adolescentes, en una fiesta en Maryland. 
Tras una investigación del FBI, la acusación de Blasey Ford fue desestimada por falta de evidencias, y Kavanaugh fue electo juez de la Corte Suprema en octubre de 2018 por 50 votos contra 48. Un año más tarde, Blasey Ford admitió que lo que ella contó en la acusación que le hizo a Kavanaugh no era del todo cierto, y que sufrió presiones del arco político demócrata para decir algunas cosas.

Las pruebas de la intervención de Obama y sus funcionarios de alto nivel, incluyendo a James Comey, Hillary Clinton y Joe Biden, aparecen cada día más claras, y sin dudas continuarán surgiendo en los próximos días y semanas. 
Después de todo, no por nada Trump se está asegurando de que no olvidemos el tema y continuemos investigando:

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Estados Unidos

Biden le pidió al presidente afgano que mintiera ante la prensa en la última llamada antes de la toma de poder talibán

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En una filtración de una llamada entre Biden y Ghani, el estadounidense le pidió al afgano que cambiara la percepción de lo que estaba ocurriendo en el país y ocultara la inminente victoria de los terroristas talibanes.

El medio Reuters reveló una transcripción de una llamada del presidente Joe Biden al ahora ex presidente afgano Ashraf Ghani, del pasado 23 de julio, tres semanas antes de que los talibanes tomaran el poder.

En la llamada, Biden le pedía a Ghani que mintiera ante la prensa internacional y que dijera que la situación estaba controlada. “Biden presionó a Ghani para crear la percepción de que los talibanes no estaban ganando, aunque sea mentira”, reportó Reuters.

Los hombres hablaron durante aproximadamente 14 minutos, en los que Ghani le explicó que la situación era terminal. Le informó que Pakistán estaba intercediendo en favor de los talibanes y que la pelea en el interior del país era básicamente una guerra entre el Ejército afgano y unidades especiales paquistaníes, no talibanes locales.

En la llamada también le asegura que la asistencia aérea de Estados Unidos había estado decreciendo desde que él llegó a la Casa Blanca, y le recuerda que la paga a los soldados afganos no se aumentaba hace una década, lo cual estaba llevando a defecciones masivas al Talibán.

La llamada, que fue la última vez que hablaron ambos mandatarios, ocurrió 22 días antes del 15 de agosto, cuando Ghani huyó del palacio presidencial y los talibanes entraron en Kabul. Desde entonces, decenas de miles de afganos desesperados han huido del país y 13 soldados estadounidenses además decenas de civiles afganos murieron en un atentado suicida en el aeropuerto de Kabul durante la frenética evacuación militar estadounidense, que dejó a miles de norteamericanos varados en el nuevo Emirato.

Las cosas que dijo Biden en la llamada constituyen claramente el delito de abuso de poder. Esta semana, los republicanos presentaron artículos de impeachment contra el máximo mandatario, pero es altamente probable que este juicio político no pasará ni siquiera la votación en comisión, donde los demócratas tienen amplia mayoría.

Cabe recordar que el primer impeachment de Trump bajo la misma excusa: una llamada del mandatario republicano con el presidente de Ucrania, donde, según los demócratas, cometió abuso de poder al pedirle que investigara al hijo de Joe Biden por sus crimenes en el país, en plena campaña.

Si bien el impeachment prosperó en la Cámara de Diputados, la transcripción de la llamada de Trump con Volodímir Zelenski fue publicada y se demostró que el presidente republicano no había pedido nada de lo que se lo acusaba, y finalmente fue absuelto en el Senado.

La última visita de Ghani a Washington D.C.

Trancripto de la llamada Joe Biden – Ashraf Ghani

La transcripción fue filtrada por los periodistas de Reuters, Aram Roston y Nandita Bose, ambos militantes demócratas.

BIDEN: Señor presidente. Joe Biden.

GHANI: Por supuesto, señor presidente, es un placer escuchar su voz.

BIDEN: Sabes, llego un momento tarde. Pero lo digo en serio. Oye, mira, quiero dejar en claro que no soy un militar más que tú, pero me he estado reuniendo con nuestra gente del Pentágono y nuestra gente de seguridad nacional, como tú lo has hecho con el nuestro y el tuyo, y como sabes. y no necesito decirles que la percepción alrededor del mundo y en partes de Afganistán, creo, es que las cosas no van bien en términos de la lucha contra los talibanes.

Y hay una necesidad, sea cierto o no, hay una necesidad de proyectar una imagen diferente.

– Silencio –

BIDEN: Si autorizás a Bismillah [el ministro de Defensa afgano] para que ejecute una estrategia centrada en partes clave de los centros de población, y yo no soy un militar, por lo que no te voy a decir cómo debería ser exactamente ese plan, vas a recibir no solo más ayuda, sino que vas a tener una percepción que va a cambiar en términos de cómo, um… nuestros aliados y gente aquí en los Estados Unidos y otros lugares piensan que estás haciendo.

Claramente tenés el mejor Ejército, tenés 300.000 soldados bien armados contra 70 u 80.000 y claramente son capaces de luchar bien, continuaremos brindando apoyo aéreo cercano, si sabemos cuál es el plan y lo que estamos haciendo. Y hasta finales de agosto, y quién sabe qué después de eso.

También continuaremos asegurándonos de que su fuerza aérea sea capaz de continuar volando y brindar apoyo aéreo. Además de eso, vamos a seguir luchando duro, diplomática, política y económicamente, para asegurarnos de que su gobierno no solo sobreviva, sino que se sostenga y crezca porque claramente redunda en el interés del pueblo de Afganistán, que tenga éxito y usted lidera. Y aunque sé que, por un lado, es presuntuoso por mi parte decirte esas cosas tan directamente, te conozco desde hace mucho tiempo, te encuentro un hombre brillante y honorable.

Pero realmente creo, no sé si estás consciente, hasta qué punto la percepción en todo el mundo es que esto parece una propuesta perdedora, pero no lo es, no es que necesariamente sea eso, pero lo que les estoy pidiendo es que consideren reunir a todos, desde el [ex vicepresidente Abdul Rashid] Dostum hasta el [ex presidente Hamid] Karzai, y en el medio, si se quedan ahí y dicen que respaldan la estrategia que usted elaboró, y poner un guerrero a cargo, conoces a un militar, [el ministro de Defensa Bismillah] Khan a cargo de ejecutar esa estrategia, y eso cambiará la percepción, y eso cambiará muchísimo, creo.

– Silencio –

GHANI: Señor Presidente, nos enfrentamos a una invasión a gran escala, compuesta por los talibanes, la planificación y el apoyo logístico totales de Pakistán, y al menos 10 o 15.000 terroristas internacionales, predominantemente paquistaníes arrojados a esto, por lo que esa dimensión debe tenerse en cuenta también.

En segundo lugar, lo que es crucial es el apoyo aéreo cercano, y si pudiera hacer una solicitud, usted ha sido muy generoso, si su asistencia, en particular a nuestra fuerza aérea, se carga al frente, porque lo que necesitamos en este momento, y es muy importante, es la dependencia en gran medida del poder aéreo, y hemos priorizado que, si pudiera ser de carga frontal, lo apreciaremos enormemente.

Y tercero, en cuanto al procedimiento para el resto de la asistencia, por ejemplo, la paga militar no se incrementa durante más de una década. Necesitamos hacer algunos gestos para reunir a todos, de modo que si pudieran asignar al asesor de seguridad nacional o al Pentágono, a cualquiera que desee, trabaje con nosotros en los detalles, por lo que nuestras expectativas en particular con respecto a su apoyo aéreo cercano. Hay acuerdos con los talibanes de los que nosotros [o “usted” esto no está claro] no conocemos previamente, y debido a que su fuerza aérea fue extremadamente cautelosa al atacarlos.

Y el último punto, acabo de hablar de nuevo con el Dr. Abdullah, él fue hoy a negociar con los talibanes, los talibanes no mostraron ninguna inclinación. Solo podremos llegar a la paz si reequilibramos la situación militar.

Biden interrumpe pero rápidamente se calla cuando escucha que Ghani no ha terminado de hablar

GHANI: Y puedo asegurarles que he estado en cuatro de nuestras ciudades clave, viajo constantemente con el vicepresidente y otros, podemos dar pelea, pero necesitamos más ayuda. Su garantía de apoyo es muy importante para permitirnos movilizarnos realmente en serio.

La resistencia urbana, señor presidente, ha sido extraordinaria, hay ciudades que han asediado por 55 días y que no se han rendido. Una vez más, les agradezco y siempre estoy a solo una llamada de distancia. Esto es lo que un amigo le dice a un amigo, así que por favor no sienta que me está imponiendo.

BIDEN: No, bueno, mira, yo, gracias. Mire, el apoyo aéreo cercano funciona solo si hay una estrategia militar en tierra para apoyar. Podemos revisar el acuerdo de cooperación pero necesitamos cambiar la percepción de la situación en Afganistán.

Los mandatarios hablaron unos minutos más pero no quedaron transcripciones del resto de la conversación.

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Los Ángeles anuncia el pasaporte de vacunación un día después que el gobernador demócrata sobreviva la elección

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Rompiendo una promesa de campaña en tan solo 24 horas, las autoridades demócratas del condado de Los Ángeles anuncia un Pase Covid para salir a la calle.

A pesar de que el Partido Demócrata había prometido en la campaña de la elección de revocatoria que no promovería el pasaporte de vacunación en el Estado, este jueves el condado de Los Ángeles emitió una orden de salud que requerirá que los residentes muestren prueba de la vacunación Covid-19 en bares, bodegas, cervecerías, clubes nocturnos y cines bajo techo a partir de octubre, según la directora de salud del condado, la Dr. Barbara Ferrer.

Los funcionarios hicieron el anuncio un día después de que el gobernador de California, Gavin Newsom, sobreviviera a las elecciones revocatorias en su contra, rompiendo su promesa de campaña en tiempo récord.

Se requerirá que los usuarios y empleados tengan al menos una dosis de la vacuna antes del 7 de octubre y su segunda dosis antes del 4 de noviembre.

En California, los patrocinadores de eventos bajo techo con más de 1.000 asistentes ya debían mostrar prueba de vacunación o prueba de una prueba de Covid-19 negativa. La nueva orden sanitaria también se aplicará a los eventos al aire libre.

Todos los participantes, incluidos los empleados, de grandes eventos al aire libre con multitudes de más de 10.000 personas deberán mostrar prueba de vacunación o prueba de una prueba de Covid-19 negativa dentro de las 72 horas. El requisito también se aplicará a los parques temáticos como Disney.

Los legisladores demócratas de California archivaron los proyectos de ley que emitían más restricciones de Covid-19 días antes de la elección revocatoria, para demostrar que ellos no estaban a favor de restringir las libertades de los californianos. Sin embargo, la legislatura ha indicado luego de ganar que es probable que vuelva a examinar esos proyectos de ley en enero de 2022.

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SpaceX realiza la primera misión espacial con civiles y la cápsula ya orbita la Tierra

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La empresa de Elon Musk vuelve a ponerse al frente del sector con un viaje de cuatro tripulantes, lanzada desde Cabo Cañaveral, que logró separarse con éxito del cohete y ya puso a 4 civiles en el lugar más lejos de la Tierra de la historia.

La segunda etapa del cohete Falcon 9 de SpaceX se separó como estaba previsto unos 12 minutos después del despegue, dejando la cápsula Dragon con cuatro turistas espaciales a bordo orbitando la Tierra, anunció la compañía de Elon Musk.

Una primera etapa arrancó primero la nave de la gravedad terrestre, antes de separarse y volver sana y salva a un navío en el mar para su reutilización. La segunda etapa terminó de impulsar la cápsula hasta la órbita, donde por primera vez en la historia cuatro novatos fueron enviados sin ningún astronauta profesional a bordo.

Está previsto que la misión Inspiration4 dure tres días y viaje más allá de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Se trata de la primera misión espacial compuesta completamente por civiles, sin astronautas profesionales, que despegó este miércoles desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral (Florida).

El histórico lanzamiento de la misión ocurrió a las 20.02 horas del miércoles (00.02 GMT del jueves 16 de septiembre), como estaba previsto.

En medio de gritos y aplausos desde el centro de control se cumplieron todas las etapas del lanzamiento de la misión, gracias a unas condiciones meteorológicas favorables.

¿Quiénes son los cuatro tripulantes?

Esta vez los tripulantes no son astronautas ni gente que haya sido entrenada para manipular una nave espacial, si no civiles con mucho dinero que pagaron para vivir esta experiencia. Uno de ellos es el multimillonario Jared Isaacman, el dueño de Draken y Shift4, quien pagó más de 200 millones de dólares por estar en este vuelo.

El resto de los tripulantes son el ingeniero aeronáutico Chris Sembroski, quien ganó un sorteo para participar del viaje, la asistente médica Hayley Arceneaux, sobreviviente de cáncer que fue donada el lugar en el Dragon, y la científica, piloto y educadora Sian Proctor, quien también ganó un sorteo para estar allí.

Los cuatro civiles, que recibieron entrenamiento durante seis meses sobre maniobras en gravedad cero, entre otras materias, surcarán la Tierra a una velocidad de unos 28.160 kilómetros por hora y darán una vuelta a este planeta cada 90 minutos.

Alcanzarán un altura de unos 575 kilómetros de la Tierra, unos 160 kilómetros más que la Estación Espacial Internacional (EEI), “más lejos que cualquier otro vuelo espacial humano desde las misiones del Hubble”, según SpaceX.

También es una distancia superior a la de los viajes suborbitales que realizaron este año los millonarios Jeff Bezos y Richard Branson a bordo de sendas naves de sus respectivas compañías espaciales privadas, dejando nuevamente a SpaceX como líder en el sector y pionero de los viajes espaciales civiles.

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