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Estados Unidos

Quién es Amy Coney Barrett, la jueza conservadora con la que Trump quiere recuperar la Corte Suprema

A poco más de un mes de las elecciones presidenciales, el presidente Trump ha nominado a la conservadora Amy Coney Barrett para la Corte Suprema. La jueza es la antítesis de Ruth Bader Ginsburg y de ser confirmada, correrá la Justicia del país a la derecha por décadas.

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A tan solo una semana del fallecimiento de la jueza ultra-progresista de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, el presidente Donald Trump anunció en la tarde de hoy a su reemplazo.

Se trata de la actual jueza federal de la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito, devota católica y fiel a sus principios conservadores de derecha, Amy Coney Barrett.

Barrett se desempeña en el fuero federal desde el año 2017, tras ser confirmada por 55 votos contra 43 en el Senado, incluyendo 3 votos del Partido Demócrata. En aquella oportunidad, también había sido nominada por Trump para la Corte de Apelaciones.

La jueza de 48 años de edad, madre de siete hijos y miembro de la congregación episcopal People of Praise, conformaba la lista de candidatos para la Corte Suprema presentada por Trump durante su campaña de 2016. Ahora deberá ser aceptada por un Senado dividido, a poco más de un mes de las elecciones presidenciales.

De hecho, su nombre sonó con fuerza para las primeras dos vacantes llenadas por Trump: la del juez conservador Antonin Scalia fallecido en 2016, en cuyo lugar Trump nominó a Neil Gorsuch, y la del juez liberal Anthony Kennedy, retirado en 2018, cuya banca fue completada con Brett Kavanaugh.

Jurídicamente, Coney Barret es la antítesis ideológica de Ginsburg. Mientras la fallecida jueza nominada por Bill Clinton en 1993 defendía el aborto irrestricto, las regulaciones a la portación de armas, el matrimonio igualitario, las políticas feministas, el desarme policial y la discriminación afirmativa; la nominada por Trump mantiene una fuerte posición en contra de la inmigración ilegal y el aborto, se manifiesta a favor de los derechos otorgados por la Segunda Enmienda, se opone al Affordable Care Act puesto en marcha por el ex presidente Obama y defiende la libertad de expresión absoluta.

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Cuando Barrett tuvo que ser confirmada por el Senado para la Corte de Apelaciones, sufrió terribles ataques por parte de los senadores demócratas, quienes destacaron como algo muy negativo su religión católica, despertando el enojo de los conservadores por la persecución religiosa.

Por dar un ejemplo, la entonces profesora universitaria había sido atacada por la senadora demócrata Dianne Feinstein. “Cuando uno lee tus discursos, la conclusión es que el dogma vive muy alto en vos, y eso es una preocupación“, en relación a su fe católica.

A pesar de estos ataques, Barrett se mantuvo firme y finalmente fue aprobada por el Senado, convirtiéndose en una de las mujeres más jóvenes en entrar a la Corte de Apelaciones.

Ella tuvo su formación como secretaria legal y cadete del ex juez de la Corte Suprema, el conservador Antonin Scalia, quien había sido nominado por Ronald Reagan y había llegado a ser uno de los principales referentes de la derecha en temas judiciales en Estados Unidos.

Está casada con Jesse Barrett (de quien tomó su segundo apellido), quien trabaja como Fiscal Asistente en Indiana, tiene 7 hijos, de los cuales 2 adoptó de Haiti. El último, el más joven, tiene síndrome de Down. Su carrera como madre, como jurista y como profesora universitaria ha sido de lo más ejemplar que se puede encontrar en el país y en cualquier parte del mundo.

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En el anuncio oficial, desde la Casa Blanca, el presidente Trump destacó el ilustre historial de Barrett, y su pasado vínculo académico y laboral con el fallecido juez Scalia. La viuda de Scalia estuvo presente en el anuncio. Trump elogió también la devoción de Barrett hacia su familia.

Tras las palabras de Trump, Barrett agradeció al Presidente su nominación, y prometió que si es confirmada aplicará la ley tal como está escrita, sin interpretaciones progresistas, afirmando: “amo a los Estados Unidos, y amo la Constitución de los Estados Unidos.” 

También recordó los logros de su antecesora, Ruth Bader Ginsburg, y la amistad de la fallecida jueza con su mentor, el también fallecido juez Antonin Scalia. Sobre Scalia, Barrett afirmó que “su filosofía jurídica es también la mía.”

En el cierre, Trump agradeció a los senadores republicanos presentes, y afirmó que “serán un par de semanas movidas” pero que confía en que podrán confirmar a Barrett rápidamente.

De ser confirmada, Barrett será la integrante más joven del Tribunal, siendo 5 años más joven que Neil Gorsuch. El presidente Trump ha manifestado en repetidas ocasiones su admiración y reconocimiento al trabajo que ha desempeñado y viene desempeñando Barrett como profesora de leyes y como jueza federal.

Tras el anuncio, la campaña del candidato demócrata Joe Biden lanzó un comunicado en el que pide que no se vote la vacante en la Corte hasta después de enero de 2021, tras la asunción del candidato ganador en las elecciones de noviembre. 

Además, criticó a Barrett por su oposición al sistema de salud socializado de Obama, el Affordable Care Act, también conocido como “Obamacare”.

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Tras el anuncio, comienza la etapa más política del proceso: la confirmación de Barrett en el Senado. El Partido Republicano cuenta actualmente con mayoría propia en la cámara alta, con 53 senadores contra 47 demócratas.

En el pasado, se requería una mayoría de 60 votos para confirmar a un integrante del gobierno federal o de la Corte Suprema. Pero en 2013 esta regla fue cambiada por los senadores del Partido Demócrata liderados por Harry Reid, con mayoría propia en ese momento, permitiendo que confirmar un integrante del gobierno requiera tan solo una mayoría simple. En 2017, el Senado republicano liderado por Mitch McConnell amplió esa modificación para también cubrir confirmaciones para la Corte.

Por lo tanto, Barrett solo requiere de 51 votos para ser confirmada. En el caso de un empate 50-50, la definición será del Presidente del Senado y vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence.

De los 53 senadores del Partido Republicano, 48 ya han manifestado su apoyo a la decisión del presidente para llenar la vacante en el máximo tribunal del país. 3 senadores no han definido su postura públicamente, y solo 2 se han expresado en contra: las senadoras Susan Collins (Maine) y Lisa Murkowski (Alaska), quienes podrían llegar a votar junto con los demócratas.

De esta manera se espera que, de la mano del estratega McConnell, el nombramiento de Barrett sea efectivo antes de las elecciones nacionales del próximo 3 de noviembre. Este hecho es de vital importancia ante la posibilidad de litigios por fraude electoral, ya que al contar con las 9 bancas de la Corte completas, se elimina la posibilidad de un empate.

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Estados Unidos

La embajada de Estados Unidos en Ucrania ordenó evacuar a las familias y personal no esencial

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En respuesta a la amenaza de invasión por parte de Rusia, el Departamento de Estado efectuó la medida que podría comenzar desde el próximo lunes.

Los familiares serán evacuados, posiblemente, desde el próximo lunes indicaron los funcionarios del Departamento de Estado a Fox News. Tambien animan a los estadounidenses que permanezcan en el país a irse en vuelos comerciales mientras estén disponibles.

Según un informe de la CNN, la embajada estadounidense en Ucrania ya realizó la solicitud a la Casa Blanca para retirar del país a todo el personal diplomático no esencial.

Fuentes cercanas al gobierno ucraniano indican que Estados Unidos notificó las medidas a efectuar en las próximas semanas. De hecho, el Presidente ucraniano Volodimir Zelenski, habló recientemente con el Secretario de Estado Antony Blinken, para informarle que le pareció una “reacción exagerada” que podría generar desconfianza en el Gobierno ucraniano.

No obstante, no fue la unica embajada evacuada. Desde el 5 de enero los rusos tomaron las mismas medidas de precaución en su embajada y los consulados. Esto puede significar propaganda o preparación para un conflicto inminente.

Por otro lado, el viernes pasado, la embajada estadounidense publicó en Twitter la ayuda enviada por el país norteamericano. Lo que sumo un malestar más para el conflicto.

Unas 90 toneladas de armamento letal y municiones para los defensores de Ucrania en el frente. Catalogado como “el primero de muchos envíos”. Esta partida había sido aprobada en diciembre, pero Blinken la dio a conocer la semana pasada.

Mientras tanto los asesores politicos de Francia y Alemania, entablaran conversaciones en “formato de Normandía” con Rusia y Ucrania, en París el 25 de enero para tratar la situación en el Este.

En paralelo, los ministros de defensa de Gran Bretaña y Rusia se reunirán en Moscú luego de que desde Downing Street dijeran que el país euroasiático seria “castigado” en caso de avanzar sobre la frontera ucraniana.

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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