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Quién es Kamala Harris, la candidata de Biden para la vicepresidencia

La actual senadora por California fue elegida para completar la fórmula del Partido Demócrata. A pesar de sus actuales posturas de extrema izquierda, su pasado la pone en conflicto con el ala progresista del partido. Qué significa su elección en plena guerra civil demócrata.

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El martes 11 de agosto, el candidato presidencial del Partido Demócrata, el ex vicepresidente Joe Biden, anunció a través de su cuenta de Twitter a la senadora por California, Kamala Harris, como su compañera de fórmula para la elección general del 3 de noviembre.

El anuncio fue escueto, sin conferencia de prensa ni video. Biden no dedicó más que 2 tweets al anuncio, que puso fin a meses de especulación y rumores. 

Harris se impuso por sobre la ex-asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, las congresistas Karen Bass y Val Demings, y la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, entre otras candidatas rumoreadas para el cargo.
Harris era la “elección obvia” para el establishment demócrata: desde que Biden se comprometió a seleccionar a una mujer para ese puesto, en pleno auge del movimiento Black Lives Matter, todo indicaba que la elegida sería una mujer negra
Esto le dio desde el inicio una “ventaja” por sobre candidatas más populares entre las bases demócratas, como las también senadoras Elizabeth Warren y Amy Klobuchar, y otras con experiencia en el aspecto ejecutivo, como las gobernadoras de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, y Michigan, Gretchen Whitmer.
Y por sobre Bass, Demings y Lance Bottoms, Harris podría considerarse sensiblemente más experimentada, habiendo servido por 7 años como Fiscal Distrital de San Francisco, luego 6 como Procuradora General del Estado de California, y ahora 3 años como senadora por dicho Estado. La decisión hasta último momento había quedado entre Harris y Rice.
La elección de Harris como compañera de fórmula resulta entonces poco sorpresiva, pero el perfil actual y pasado de la senadora genera ya decenas de interrogantes, tanto sobre sus aportes (positivos y negativos) a la campaña de Biden, como a qué significa en la interna del Partido Demócrata su ascenso por sobre Rice y el resto de las candidatas.

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Una carrera acomodada y en constante ascenso

Las dudas sobre Harris comienzan incluso con su propio nacimiento: Kamala Devi Harris, nacida en Oakland, California, el 20 de octubre de 1964, es hija de una científica de la India y un economista de Jamaica, quienes emigraron hacia los Estados Unidos en 1960 y 1961 respectivamente, para estudiar en la Universidad de California en Berkeley. Es decir que, a pesar de su color de piel, resulta muy difícil siquiera catalogar a Harris como afroamericana, a pesar de que todos los medios progresistas hayan publicado que es la primer candidata mujer y afroamericana de la historia.
La misma Harris, en una entrevista al Washington Post en febrero de 2019, evitó las etiquetas de identidad racial y decidió definirse como simplemente “americana”. 
Sin embargo, más que un rechazo a las políticas identitarias del Partido Demócrata actual, esa auto-definición es de índole estratégica: le permite catalogarse como afro-americana, hindú-americana, o asiática-americana según le convenga en cada situación. Incluso, algunos medios destacan su naturaleza “bi-racial” similar a la del ex-presidente Barack Obama, hijo de una mujer americana blanca de descendencia europea y un inmigrante keniata.
De posición económica y social alta, Harris perteneció desde temprano a la élite política californiana: en 1990, a los 26 años, recién graduada y sin experiencia laboral, fue contratada para trabajar como Fiscal Distrital suplente en el condado de Alameda, puesto en el que permaneció por 4 años.
En 1994, gracias a su relación sentimental con el entonces presidente de la Asamblea de California, Willie Brown, Harris fue designada a diversos cargos estatales poco relacionados a su experiencia, incluyendo un puesto en la Comisión de Asistencia Médica de California, a pesar del conocimiento nulo de Harris en el ámbito de la medicina.
Durante este período, en 1998 el Fiscal Distrital de San Francisco, Terence Hallinan, le otorgó su mayor ascenso hasta entonces: el liderazgo de la División de Reincidentes de dicha ciudad. Allí permaneció hasta el año 2000, cuando decidió renunciar por una disputa política con Hallinan, pero no sin antes conseguir otro cargo, esta vez en el Ayuntamiento de San Francisco.

El Presidente parlamentario y luego Alcalde de San Francisco, Willie Brown, a sus 60 años, se puso de novio con una Kamala Harris de tan 25 años, y la ayudó a impulsar su carrera política y judicial.

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En 2003, Kamala decidió presentarse a elección para la Fiscalía Distrital de San Francisco, el puesto de su ex-jefe Hallinan. En dicha elección, perdió la primera vuelta por tan solo 4.332 votos (2,2%), lográndose imponer en la segunda vuelta con el 56,5% de los votos. En 2007 sería reelecta sin oposición. 
Durante sus 7 años a cargo de la fiscalía de San Francisco, Harris tomó controvertidas decisiones, como el fin de la cooperación con las víctimas de abuso infantil para atrapar pedófilos.
Harris no perdió el tiempo y dedicó su tiempo como Fiscal de San Francisco a construir fuertes lazos con las figuras más poderosas de la política californiana, comenzando con ambas senadoras por el Estado, Dianne Feinstein y Barbara Boxer, la influyente congresista Nancy Pelosi, el alcalde de Los Ángeles entre 2005 y 2013, Antonio Villaraigosa, el entonces procurador general y posterior gobernador del Estado, Jerry Brown, y el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, posterior vice de Brown y actual gobernador. Todos acérrimos miembros del establishment demócrata y precursores del ala más izquierdista del partido.
Gracias a estos contactos, Harris se impuso con comodidad en la primaria para el cargo de Procuradora General de California, en 2010, obteniendo el 33,6% frente a 6 candidatos. En la elección general, sin embargo, el perfil controversial de Harris casi le cuesta a los demócratas una impensable derrota a nivel estatal en California: el republicano Steve Cooley estuvo a tan solo 74.157 votos (0,8%) de vencerla, en una elección plagada de irregularidades con votos fraudulentos que se enviaron por mail.
Tras su ajustada victoria en 2010, Harris revalidó su cargo en 2014 con el 57,5% de los votos, en un Estado de California cada año más corrido hacia la izquierda. 
Sin embargo, como Procuradora General, en la carrera para el Senado de 2016, Harris se declaraba alegremente a sí misma como la “policía más importante” (“top cop”) del mayor Estado del país, haciéndola la policía más importante del país.

Ese año se presentó para ocupar la banca en el Senado que abandonaba su amiga Barbara Boxer tras su retiro, logrando acceder al cargo tras derrotar a la demócrata conservadora Loretta Sánchez con el 61,6% de los votos.

En 2019, tan solo 3 años después de su paso a la política nacional, Harris intentaría en la primaria presidencial demócrata obtener la candidatura del partido. Tras alcanzar un pico de 15% en algunas encuestas en julio de 2019, su intención de voto se desplomó rápidamente debido a su mal desempeño en los debates. 
El 3 de diciembre de 2019, Harris finalizó su campaña, exactamente 2 meses antes de la primera elección primaria, en Iowa, mientras las encuestas la situaban casi última entre todos los contendientes con 2 – 3% de intención de voto entre los demócratas.
Tras el abandono de su candidatura, Harris se negó a apoyar a un candidato durante más de 3 meses. Su apoyo a Biden solo ocurrió cuando el mismo ya había logrado su victoria del Súper-Martes que lo consolidó como el favorito en la primaria demócrata.

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¿Biden eligió a Harris?

La decisión del Partido Demócrata de nominar a Kamala Harris para la vicepresidencia tiene mucho para decir sobre su situación interna, y la de su candidato presidencial, Joe Biden, quien cada día pareciera tener menos influencia en el armado de su campaña.
En una de sus pocas declaraciones al respecto del proceso de selección de su candidata a vice, Biden había afirmado en julio de 2019, mucho antes de asegurarse la candidatura, que su principal prioridad era conseguir un compañero o compañera de fórmula con quien tuviera una buena relación personal, utilizando la palabra “simpático”, que al utilizarse en inglés se refiere a buena química personal.
Biden incluso mencionó en diciembre de 2019 que no descartaba convocar a un miembro del Partido Republicano como su compañero de fórmula, pero volvió a enfatizar la buena relación personal como una prioridad.
Sin embargo, tras casi garantizar su candidatura en el Super-Martes electoral del 3 de marzo de 2020, Biden llevó a cabo una entrevista con MSNBC donde cambió su mensaje: esta vez dijo que su candidata a vicepresidente (ya había confirmado que sería mujer) debía tener buena relación con sus posturas políticas, más que con él personalmente.
Este punto es de principal relevancia cuando se recuerda el áspero cruce entre Harris y Biden en el debate demócrata del 27 de junio de 2019. En el mismo, cuando los moderadores preguntaron sobre cuestiones raciales, Harris comenzó su tiempo hablando de su pasado, para luego apuntar específicamente contra Biden, por ese entonces el favorito en las encuestas, acusándolo de ser el candidato demócrata menos afín con la “perspectiva racial” que deben tener los políticos.

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Harris comenzó su ataque a Biden afirmando que “no lo considera racista”, pero que se sintió personalmente lastimada por la defensa de Biden a dos de sus colegas en el Senado, defensores del segregacionismo racial.
Harris le recriminó a Biden haber trabajado con los senadores James Eastland y Herman Talmadge, demócratas simpatizantes del KKK, para oponerse a la práctica del “busing, una medida anti-segregacionista que tendía a incluir niños afro-americanos en escuelas típicamente blancas.

El ataque personal de Harris hacia Biden en ese debate, con lágrimas incluidas, fue considerado un “golpe bajo por muchos especialistas y opinólogos, incluso de medios progresistas y de izquierda. 

La esposa del candidato presidencial, la doctora Jill Biden, en marzo de 2020, más de 7 meses después de dicho debate, describió dicho ataque como “un puñetazo al estómago“.

Pero las críticas personales y filosas hacia Biden de parte de Harris se remontan más atrás: en abril de 2019, cuando el ex vicepresidente se encontraba bajo asedio por diversas denuncias de acoso sexual de parte de 3 mujeres distintas, Harris afirmó que ella “le creía” a dichas denunciantes
El equipo de campaña del presidente Donald Trump destacó ese comentario este martes tras el anuncio de Harris como la candidata a vice. Hasta ahora ni Biden ni Harris han emitido respuesta ni han mencionado este delicado tema.
Todos estos factores, especialmente el fuerte énfasis que Biden puso siempre en su relación personal con quien sería su elección para secundarlo, generaron dudas sobre la viabilidad de Harris en ese puesto, y más aún sobre si la decisión de que Harris sea la candidata vino o no del mismo Biden.
Los vínculos de Harris con poderosos jugadores de la élite política, financiera y mediática de los Estados Unidos hacen pensar que la vice de Biden no fue elegida por su buena relación con el candidato, sino más por su capacidad de traer dinero e influyentes voluntades a bordo de la campaña.
Dichos vínculos incluyen dinero recibido en julio de 2019 de parte de la firma legal del fallecido financista Jeffrey Epstein; el ex secretario de Comunicaciones de Harris, Nick Pacilio, hoy maneja las comunicaciones de la red social Twitter; y tal como reportó Tucker Carlson, incluso Harris habría sido impulsada como candidata a vice por Jeff Bezos, CEO de Amazon y el hombre más rico del mundo.

Más aún, en una revelación que bordeo el ridículo, una foto filtrada de la videollamada de Biden a Harris para confirmarle su selección como candidata a vice, muestra lo que parece ser un guion preparado para el candidato presidencial para dicha llamada. Además, se lo ve con un celular en plena llamada, apuntando el micrófono hacia el de su laptop, indicando la posibilidad de que habría una tercera persona en dicha llamada, hablando desde el celular de Biden e indicándole qué decir.

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¿Qué significa la elección de Harris en la interna demócrata?

El Partido Demócrata se encuentra sin dudas en medio de una “guerra civil” interna. El “ala progresista radical” del partido, liderada por el senador socialista Bernie Sanders, sufrió una fuerte derrota en las urnas de parte del “ala moderada” liderada por el ex-presidente Obama y su candidato, Joe Biden. 

Pero desde entonces, las posturas de extrema izquierda de Sanders, Elizabeth Warren y Alexandra Ocasio-Cortez, entre otros, ya han llegado a presionar al “ala moderada” al punto que las han comenzado a promover.

Esto incluye la delirante propuesta de desfinanciar y cerrar los Departamentos de Policía, debido al “racismo sistémico” que supuestamente los atraviesa, según los ideólogos de extrema izquierda del partido. Biden ha dudado públicamente su apoyo a esta postura, pero sí se ha corrido firmemente a la izquierda en otras posturas, particularmente en lo que respecta a cambio climático, y se rumorea también en lo que respecta a cobertura de salud.

La elección de Harris como compañera de fórmula envía mensajes confusos: por un lado, la flamante candidata exhibe posturas de izquierda radical, que apuntan a seducir al ala más progresista, en aspectos como aborto, inmigración y salud.

Pero por el otro, el pasado como procuradora y fiscal de Harris genera choques entre la candidata a vice y dicho sector. Y respecto del sector más moderado del partido, el efecto es exactamente el mismo, pero a la inversa: aunque el historial de Harris los pueda convencer, las posturas que ahora exhibe pueden parecerles muy radicales.

Lo que exhibe de forma certera el ascenso de Harris es una apatía en el liderazgo demócrata. La selección de la senadora por California pareciera ser una decisión de compromiso, poco debatida y más utilitaria que política dentro de las distintas facciones del “ala moderada” que dominan el partido.

Este sector del Partido Demócrata podría considerarse subdividido en distintos “sub-liderazgos”: los 2 principales responden al ex-presidente Barack Obama por un lado, y a la ex-secretaria de Estado y ex-Primera Dama, Hillary Clinton, por otro.

Tras 8 años de mandato, Obama dio un paso al costado en 2016 para ceder el liderazgo partidario a Clinton, quien, tras su histórica derrota en noviembre de ese año, se alejó también del primer plano de la política, dejando un vacío de poder en el Partido Demócrata. 

Clinton coqueteó con la posibilidad de volver a intentar con una candidatura en 2020, pero finalmente desistió. A inicios de este año, todo indicaba que finalmente se daría la revancha de Sanders, que hace casi 30 años está intentando ser la cara del Partido Demócrata, y la posibilidad de que su ala socialista dominara el partido.

Pero el “ala Obama” hizo su regreso a inicios de marzo de 2020. A través de una gestión personal del ex presidente, los demás candidatos considerados como “demócratas moderados” (Tom Steyer, Pete Buttigieg, Amy Klobuchar, Mike Bloomberg) dieron un paso al costado para allanarle el camino a Biden. Entre el 29 de febrero y el 2 de marzo de 2020, todos ellos finalizaron sus campañas y anunciaron sus apoyos a Biden, en la previa del Super-Martes, para garantizar una derrota de Sanders.

Incluso, se sospecha que Obama habría intercedido ante Elizabeth Warren, para asegurarse que no retirara su candidatura hasta después del Super-Martes del 3 de marzo, para asegurar que sus votos no fueran a Sanders. Warren finalizó su campaña el 5 de marzo, 2 días después del Super-Martes, cuando Biden ya había obtenido la mayoría de los votos. 

Posterior a las primarias, Obama comenzó a hacer campaña personalmente por Biden, demostrando su total apoyo a quien fuera su ex vicepresidente.

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Mientras que el “ala Clinton” es donde Kamala Harris más identificada podría sentirse, no puede asegurarse con certeza que la ex-Primera Dama haya intercedido en su favor, debido a su lejanía actual de la política. Y por el lado del “ala Obama”, al cual Biden pertenece firmemente, sus preferencias sin dudas yacían con Susan Rice, del riñón interno del ex presidente.

Así, la selección de Harris pareciera ser más un abandono al liderazgo del partido, especialmente en una elección en la cual, por sus repetidos episodios de inestabilidad mental, Joe Biden es considerado un posible “presidente de 1 solo mandato”, y se discute abiertamente la posibilidad de que no llegaría a completar ni siquiera el primero

En tal escenario, la decisión de un vicepresidente es crucial, y cuesta creer que el entorno de Barack Obama esté dispuesto a perder tanto poder ante Kamala Harris.

Existe la posibilidad, entonces, de que el Partido Demócrata esté preparándose para una derrota este 3 de noviembre, y haya decidido no jugar ninguna “carta fuerte” en 2020, guardándolas todas para 2024. 

Incluso, por la falta de contacto y relación personal entre Biden y Harris, no sería descabellado imaginar que eligieron a Harris para aprovechar su influencia y su capacidad de recaudación de donaciones, mientras la arrastran hacia una derrota.

Lo que es seguro, es que el presidente Donald Trump y su equipo de campaña ya han preparado todos los argumentos necesarios para rebatir a la figura de Harris, y sus propuestas. Incluso, el republicano aseguró hoy en conferencia de prensa que Kamala “era su opción número uno” para vencer en noviembre, frase que sin dudas habrá resonado fríamente entre las paredes del equipo Biden.

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Estados Unidos

Los Ángeles anuncia el pasaporte de vacunación un día después que el gobernador demócrata sobreviva la elección

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Rompiendo una promesa de campaña en tan solo 24 horas, las autoridades demócratas del condado de Los Ángeles anuncia un Pase Covid para salir a la calle.

A pesar de que el Partido Demócrata había prometido en la campaña de la elección de revocatoria que no promovería el pasaporte de vacunación en el Estado, este jueves el condado de Los Ángeles emitió una orden de salud que requerirá que los residentes muestren prueba de la vacunación Covid-19 en bares, bodegas, cervecerías, clubes nocturnos y cines bajo techo a partir de octubre, según la directora de salud del condado, la Dr. Barbara Ferrer.

Los funcionarios hicieron el anuncio un día después de que el gobernador de California, Gavin Newsom, sobreviviera a las elecciones revocatorias en su contra, rompiendo su promesa de campaña en tiempo récord.

Se requerirá que los usuarios y empleados tengan al menos una dosis de la vacuna antes del 7 de octubre y su segunda dosis antes del 4 de noviembre.

En California, los patrocinadores de eventos bajo techo con más de 1.000 asistentes ya debían mostrar prueba de vacunación o prueba de una prueba de Covid-19 negativa. La nueva orden sanitaria también se aplicará a los eventos al aire libre.

Todos los participantes, incluidos los empleados, de grandes eventos al aire libre con multitudes de más de 10.000 personas deberán mostrar prueba de vacunación o prueba de una prueba de Covid-19 negativa dentro de las 72 horas. El requisito también se aplicará a los parques temáticos como Disney.

Los legisladores demócratas de California archivaron los proyectos de ley que emitían más restricciones de Covid-19 días antes de la elección revocatoria, para demostrar que ellos no estaban a favor de restringir las libertades de los californianos. Sin embargo, la legislatura ha indicado luego de ganar que es probable que vuelva a examinar esos proyectos de ley en enero de 2022.

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Estados Unidos

SpaceX realiza la primera misión espacial con civiles y la cápsula ya orbita la Tierra

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La empresa de Elon Musk vuelve a ponerse al frente del sector con un viaje de cuatro tripulantes, lanzada desde Cabo Cañaveral, que logró separarse con éxito del cohete y ya puso a 4 civiles en el lugar más lejos de la Tierra de la historia.

La segunda etapa del cohete Falcon 9 de SpaceX se separó como estaba previsto unos 12 minutos después del despegue, dejando la cápsula Dragon con cuatro turistas espaciales a bordo orbitando la Tierra, anunció la compañía de Elon Musk.

Una primera etapa arrancó primero la nave de la gravedad terrestre, antes de separarse y volver sana y salva a un navío en el mar para su reutilización. La segunda etapa terminó de impulsar la cápsula hasta la órbita, donde por primera vez en la historia cuatro novatos fueron enviados sin ningún astronauta profesional a bordo.

Está previsto que la misión Inspiration4 dure tres días y viaje más allá de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Se trata de la primera misión espacial compuesta completamente por civiles, sin astronautas profesionales, que despegó este miércoles desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral (Florida).

El histórico lanzamiento de la misión ocurrió a las 20.02 horas del miércoles (00.02 GMT del jueves 16 de septiembre), como estaba previsto.

En medio de gritos y aplausos desde el centro de control se cumplieron todas las etapas del lanzamiento de la misión, gracias a unas condiciones meteorológicas favorables.

¿Quiénes son los cuatro tripulantes?

Esta vez los tripulantes no son astronautas ni gente que haya sido entrenada para manipular una nave espacial, si no civiles con mucho dinero que pagaron para vivir esta experiencia. Uno de ellos es el multimillonario Jared Isaacman, el dueño de Draken y Shift4, quien pagó más de 200 millones de dólares por estar en este vuelo.

El resto de los tripulantes son el ingeniero aeronáutico Chris Sembroski, quien ganó un sorteo para participar del viaje, la asistente médica Hayley Arceneaux, sobreviviente de cáncer que fue donada el lugar en el Dragon, y la científica, piloto y educadora Sian Proctor, quien también ganó un sorteo para estar allí.

Los cuatro civiles, que recibieron entrenamiento durante seis meses sobre maniobras en gravedad cero, entre otras materias, surcarán la Tierra a una velocidad de unos 28.160 kilómetros por hora y darán una vuelta a este planeta cada 90 minutos.

Alcanzarán un altura de unos 575 kilómetros de la Tierra, unos 160 kilómetros más que la Estación Espacial Internacional (EEI), “más lejos que cualquier otro vuelo espacial humano desde las misiones del Hubble”, según SpaceX.

También es una distancia superior a la de los viajes suborbitales que realizaron este año los millonarios Jeff Bezos y Richard Branson a bordo de sendas naves de sus respectivas compañías espaciales privadas, dejando nuevamente a SpaceX como líder en el sector y pionero de los viajes espaciales civiles.

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Estados Unidos

El máximo general del Pentágono traicionó al país y vendió secretos a China durante el gobierno de Trump

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El general Mark Milley cometió traición a la Patria, trató de socavar la figura presidencial y organizó un grupo subversivo en el Pentágono. Los detalles del Jefe de Estado Mayor que cometió el máximo crimen y que saldrá ileso.

En el nuevo libro PERIL de los periodistas Bob Woodward y Robert Costa del Washington Post, que saldrá la semana que viene pero su información ya se hizo pública, se reveló que el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, le dijo al general chino Li Zuocheng que si Estados Unidos atacara a China, él le avisaría de antemano para que pudieran estar preparados y contrarrestar el ataque.

Según el reporte, que viene del seno demócrata y contribuye a la enorme interna que hay en el gobierno de Biden entre el establishment demócrata, al que Milley sin dudas pertenece, y al sector más radicalizado del partido, este general temía que el presidente Trump tomará el poder por la fuerza e iniciara hostilidades con China. 

Milley le aseguró al máximo general chino que Estados Unidos no participaría en hostilidades armadas contra la nación comunista, mientras él fuera Jefe del Estado Mayor.

La investigación descubrió dos llamadas. La primera fue realizada por Milley el 30 de octubre de 2020 y la segunda fue realizada el 8 de enero de 2021. En octubre, Milley creyó que Estados Unidos estaba considerando y preparándose para un ataque militar contra el territorio chino, especialmente en la antesala de la elección del 3 de noviembre y mientras China mentía con el coronavirus, invadía ilegalmente Hong Kong, echaba diplomáticos de Estados Unidos e incluso se descubrió que una famosa espía china se encontraba de novia con un importante diputado demócrata miembro del Comité de Inteligencia del Congreso.

En ese contexto, según los registros de la llamada, Milley dijo: “General Li, quiero asegurarle que el gobierno estadounidense es estable y que todo va a estar bien. No vamos a atacar ni realizar ninguna operación cinética en su contra”.

Esto constituye un delito federal, y es considerado la máxima traición a la Patria. Sin embargo, esta tarde Joe Biden salió a decir que defendería a Milley de cualquier acción judicial o militar en su contra, y que confía que actuó con el mejor de los intereses.

Según los periodistas del Post, Milley se apoyó en su relación personal con Li y dijo: “General Li, usted y yo nos conocemos desde hace cinco años. Si vamos a atacar, lo llamaré antes de tiempo. No va a tener ninguna sorpresa”.

Luego, en otra llamada el 8 de enero, dos días después del fatídico día en el que se convalidó el fraude electoral de Joe Biden y los simpatizantes de Trump ingresaron al Congreso en protesta, el libro explica que Milley “estaba seguro de que Trump había sufrido un grave deterioro mental después de las elecciones”.

Según los informes, Milley dijo que Trump estaba “casi maníaco, gritando a los funcionarios y construyendo su propia realidad alternativa sobre interminables conspiraciones electorales” .

Como tal, afirman los autores, “Milley estaba supervisando la movilización del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos sin el conocimiento de Trump, del pueblo estadounidense o del resto del mundo”.

Se informa que Milley convocó una “reunión secreta” en el Pentágono ese 8 de enero, a raíz de los disturbios en el Capitolio y les dijo a los demás generales que no debían recibir más órdenes de Trump.

“No importa lo que te diga”, dijo Milley, socavando directamente la autoridad presidencial, “Tú haces el procedimiento. Tú haces el proceso. Y yo soy parte de ese procedimiento”. Buscó la confirmación visual de cada persona en esa reunión antes de continuar y preguntó “¿Entendido?”.

Al enterarse de esto, hoy Trump publicó un comunicado diciendo que se entera por primera vez de los llamados a China y sus conversaciones con los otros generales. “Milley está completamente loco!”.

Milley también tuvo una llamada telefónica privada con la Presidente de la Cámara de Representantes, la líder del Partido Demócrata Nancy Pelosi, durante la cual los dos coincidieron en que Trump estaba “loco”. Este recuento se basa en una transcripción de la convocatoria.

Según esa transcripción, Milley usó esa llamada para asegurarle a Pelosi sobre la seguridad del arsenal nuclear de Estados Unidos.

“Lo que les estoy diciendo es que si ni siquiera pudieron detenerlo de un asalto al Capitolio, ¿Quién sabe qué más puede hacer? ¿Y hay alguien a cargo en la Casa Blanca que estuviera haciendo algo más que besar su trasero gordo por todo esto?”, dijo Pelosi según figura en el registro, y continuó diciendo: “Sabes que está loco. Ha estado loco durante mucho tiempo”.

Milley le dijo que estaba totalmente de acuerdo y respondió: “Señora presidenta, estoy de acuerdo con usted en todo”.

Fue después de esta llamada telefónica que Milley comenzó a tomar el poder en sus propias manos. Le dijo a su personal, así como al director de la Agencia de Seguridad Nacional Paul Nakasone y a la directora de la CIA, Gina Haspel, que “vigilaran todo todo el tiempo y no le hicieran más caso a Trump”.

Milley creía, según los autores, que estaba actuando en el mejor interés del pueblo estadounidense al quitarle este poder a la presidencia, en secreto, y ejercerlo para sus propios fines. Pero lo que estaba haciendo era un delito, subversión a la presidencia y debería obtener la pena capital por lo que hizo.

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