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Quién es Kamala Harris, la candidata de Biden para la vicepresidencia

La actual senadora por California fue elegida para completar la fórmula del Partido Demócrata. A pesar de sus actuales posturas de extrema izquierda, su pasado la pone en conflicto con el ala progresista del partido. Qué significa su elección en plena guerra civil demócrata.

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El martes 11 de agosto, el candidato presidencial del Partido Demócrata, el ex vicepresidente Joe Biden, anunció a través de su cuenta de Twitter a la senadora por California, Kamala Harris, como su compañera de fórmula para la elección general del 3 de noviembre.

El anuncio fue escueto, sin conferencia de prensa ni video. Biden no dedicó más que 2 tweets al anuncio, que puso fin a meses de especulación y rumores. 

Harris se impuso por sobre la ex-asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, las congresistas Karen Bass y Val Demings, y la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, entre otras candidatas rumoreadas para el cargo.
Harris era la “elección obvia” para el establishment demócrata: desde que Biden se comprometió a seleccionar a una mujer para ese puesto, en pleno auge del movimiento Black Lives Matter, todo indicaba que la elegida sería una mujer negra
Esto le dio desde el inicio una “ventaja” por sobre candidatas más populares entre las bases demócratas, como las también senadoras Elizabeth Warren y Amy Klobuchar, y otras con experiencia en el aspecto ejecutivo, como las gobernadoras de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, y Michigan, Gretchen Whitmer.
Y por sobre Bass, Demings y Lance Bottoms, Harris podría considerarse sensiblemente más experimentada, habiendo servido por 7 años como Fiscal Distrital de San Francisco, luego 6 como Procuradora General del Estado de California, y ahora 3 años como senadora por dicho Estado. La decisión hasta último momento había quedado entre Harris y Rice.
La elección de Harris como compañera de fórmula resulta entonces poco sorpresiva, pero el perfil actual y pasado de la senadora genera ya decenas de interrogantes, tanto sobre sus aportes (positivos y negativos) a la campaña de Biden, como a qué significa en la interna del Partido Demócrata su ascenso por sobre Rice y el resto de las candidatas.

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Una carrera acomodada y en constante ascenso

Las dudas sobre Harris comienzan incluso con su propio nacimiento: Kamala Devi Harris, nacida en Oakland, California, el 20 de octubre de 1964, es hija de una científica de la India y un economista de Jamaica, quienes emigraron hacia los Estados Unidos en 1960 y 1961 respectivamente, para estudiar en la Universidad de California en Berkeley. Es decir que, a pesar de su color de piel, resulta muy difícil siquiera catalogar a Harris como afroamericana, a pesar de que todos los medios progresistas hayan publicado que es la primer candidata mujer y afroamericana de la historia.
La misma Harris, en una entrevista al Washington Post en febrero de 2019, evitó las etiquetas de identidad racial y decidió definirse como simplemente “americana”. 
Sin embargo, más que un rechazo a las políticas identitarias del Partido Demócrata actual, esa auto-definición es de índole estratégica: le permite catalogarse como afro-americana, hindú-americana, o asiática-americana según le convenga en cada situación. Incluso, algunos medios destacan su naturaleza “bi-racial” similar a la del ex-presidente Barack Obama, hijo de una mujer americana blanca de descendencia europea y un inmigrante keniata.
De posición económica y social alta, Harris perteneció desde temprano a la élite política californiana: en 1990, a los 26 años, recién graduada y sin experiencia laboral, fue contratada para trabajar como Fiscal Distrital suplente en el condado de Alameda, puesto en el que permaneció por 4 años.
En 1994, gracias a su relación sentimental con el entonces presidente de la Asamblea de California, Willie Brown, Harris fue designada a diversos cargos estatales poco relacionados a su experiencia, incluyendo un puesto en la Comisión de Asistencia Médica de California, a pesar del conocimiento nulo de Harris en el ámbito de la medicina.
Durante este período, en 1998 el Fiscal Distrital de San Francisco, Terence Hallinan, le otorgó su mayor ascenso hasta entonces: el liderazgo de la División de Reincidentes de dicha ciudad. Allí permaneció hasta el año 2000, cuando decidió renunciar por una disputa política con Hallinan, pero no sin antes conseguir otro cargo, esta vez en el Ayuntamiento de San Francisco.

El Presidente parlamentario y luego Alcalde de San Francisco, Willie Brown, a sus 60 años, se puso de novio con una Kamala Harris de tan 25 años, y la ayudó a impulsar su carrera política y judicial.

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En 2003, Kamala decidió presentarse a elección para la Fiscalía Distrital de San Francisco, el puesto de su ex-jefe Hallinan. En dicha elección, perdió la primera vuelta por tan solo 4.332 votos (2,2%), lográndose imponer en la segunda vuelta con el 56,5% de los votos. En 2007 sería reelecta sin oposición. 
Durante sus 7 años a cargo de la fiscalía de San Francisco, Harris tomó controvertidas decisiones, como el fin de la cooperación con las víctimas de abuso infantil para atrapar pedófilos.
Harris no perdió el tiempo y dedicó su tiempo como Fiscal de San Francisco a construir fuertes lazos con las figuras más poderosas de la política californiana, comenzando con ambas senadoras por el Estado, Dianne Feinstein y Barbara Boxer, la influyente congresista Nancy Pelosi, el alcalde de Los Ángeles entre 2005 y 2013, Antonio Villaraigosa, el entonces procurador general y posterior gobernador del Estado, Jerry Brown, y el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, posterior vice de Brown y actual gobernador. Todos acérrimos miembros del establishment demócrata y precursores del ala más izquierdista del partido.
Gracias a estos contactos, Harris se impuso con comodidad en la primaria para el cargo de Procuradora General de California, en 2010, obteniendo el 33,6% frente a 6 candidatos. En la elección general, sin embargo, el perfil controversial de Harris casi le cuesta a los demócratas una impensable derrota a nivel estatal en California: el republicano Steve Cooley estuvo a tan solo 74.157 votos (0,8%) de vencerla, en una elección plagada de irregularidades con votos fraudulentos que se enviaron por mail.
Tras su ajustada victoria en 2010, Harris revalidó su cargo en 2014 con el 57,5% de los votos, en un Estado de California cada año más corrido hacia la izquierda. 
Sin embargo, como Procuradora General, en la carrera para el Senado de 2016, Harris se declaraba alegremente a sí misma como la “policía más importante” (“top cop”) del mayor Estado del país, haciéndola la policía más importante del país.

Ese año se presentó para ocupar la banca en el Senado que abandonaba su amiga Barbara Boxer tras su retiro, logrando acceder al cargo tras derrotar a la demócrata conservadora Loretta Sánchez con el 61,6% de los votos.

En 2019, tan solo 3 años después de su paso a la política nacional, Harris intentaría en la primaria presidencial demócrata obtener la candidatura del partido. Tras alcanzar un pico de 15% en algunas encuestas en julio de 2019, su intención de voto se desplomó rápidamente debido a su mal desempeño en los debates. 
El 3 de diciembre de 2019, Harris finalizó su campaña, exactamente 2 meses antes de la primera elección primaria, en Iowa, mientras las encuestas la situaban casi última entre todos los contendientes con 2 – 3% de intención de voto entre los demócratas.
Tras el abandono de su candidatura, Harris se negó a apoyar a un candidato durante más de 3 meses. Su apoyo a Biden solo ocurrió cuando el mismo ya había logrado su victoria del Súper-Martes que lo consolidó como el favorito en la primaria demócrata.

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¿Biden eligió a Harris?

La decisión del Partido Demócrata de nominar a Kamala Harris para la vicepresidencia tiene mucho para decir sobre su situación interna, y la de su candidato presidencial, Joe Biden, quien cada día pareciera tener menos influencia en el armado de su campaña.
En una de sus pocas declaraciones al respecto del proceso de selección de su candidata a vice, Biden había afirmado en julio de 2019, mucho antes de asegurarse la candidatura, que su principal prioridad era conseguir un compañero o compañera de fórmula con quien tuviera una buena relación personal, utilizando la palabra “simpático”, que al utilizarse en inglés se refiere a buena química personal.
Biden incluso mencionó en diciembre de 2019 que no descartaba convocar a un miembro del Partido Republicano como su compañero de fórmula, pero volvió a enfatizar la buena relación personal como una prioridad.
Sin embargo, tras casi garantizar su candidatura en el Super-Martes electoral del 3 de marzo de 2020, Biden llevó a cabo una entrevista con MSNBC donde cambió su mensaje: esta vez dijo que su candidata a vicepresidente (ya había confirmado que sería mujer) debía tener buena relación con sus posturas políticas, más que con él personalmente.
Este punto es de principal relevancia cuando se recuerda el áspero cruce entre Harris y Biden en el debate demócrata del 27 de junio de 2019. En el mismo, cuando los moderadores preguntaron sobre cuestiones raciales, Harris comenzó su tiempo hablando de su pasado, para luego apuntar específicamente contra Biden, por ese entonces el favorito en las encuestas, acusándolo de ser el candidato demócrata menos afín con la “perspectiva racial” que deben tener los políticos.

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Harris comenzó su ataque a Biden afirmando que “no lo considera racista”, pero que se sintió personalmente lastimada por la defensa de Biden a dos de sus colegas en el Senado, defensores del segregacionismo racial.
Harris le recriminó a Biden haber trabajado con los senadores James Eastland y Herman Talmadge, demócratas simpatizantes del KKK, para oponerse a la práctica del “busing, una medida anti-segregacionista que tendía a incluir niños afro-americanos en escuelas típicamente blancas.

El ataque personal de Harris hacia Biden en ese debate, con lágrimas incluidas, fue considerado un “golpe bajo por muchos especialistas y opinólogos, incluso de medios progresistas y de izquierda. 

La esposa del candidato presidencial, la doctora Jill Biden, en marzo de 2020, más de 7 meses después de dicho debate, describió dicho ataque como “un puñetazo al estómago“.

Pero las críticas personales y filosas hacia Biden de parte de Harris se remontan más atrás: en abril de 2019, cuando el ex vicepresidente se encontraba bajo asedio por diversas denuncias de acoso sexual de parte de 3 mujeres distintas, Harris afirmó que ella “le creía” a dichas denunciantes
El equipo de campaña del presidente Donald Trump destacó ese comentario este martes tras el anuncio de Harris como la candidata a vice. Hasta ahora ni Biden ni Harris han emitido respuesta ni han mencionado este delicado tema.
Todos estos factores, especialmente el fuerte énfasis que Biden puso siempre en su relación personal con quien sería su elección para secundarlo, generaron dudas sobre la viabilidad de Harris en ese puesto, y más aún sobre si la decisión de que Harris sea la candidata vino o no del mismo Biden.
Los vínculos de Harris con poderosos jugadores de la élite política, financiera y mediática de los Estados Unidos hacen pensar que la vice de Biden no fue elegida por su buena relación con el candidato, sino más por su capacidad de traer dinero e influyentes voluntades a bordo de la campaña.
Dichos vínculos incluyen dinero recibido en julio de 2019 de parte de la firma legal del fallecido financista Jeffrey Epstein; el ex secretario de Comunicaciones de Harris, Nick Pacilio, hoy maneja las comunicaciones de la red social Twitter; y tal como reportó Tucker Carlson, incluso Harris habría sido impulsada como candidata a vice por Jeff Bezos, CEO de Amazon y el hombre más rico del mundo.

Más aún, en una revelación que bordeo el ridículo, una foto filtrada de la videollamada de Biden a Harris para confirmarle su selección como candidata a vice, muestra lo que parece ser un guion preparado para el candidato presidencial para dicha llamada. Además, se lo ve con un celular en plena llamada, apuntando el micrófono hacia el de su laptop, indicando la posibilidad de que habría una tercera persona en dicha llamada, hablando desde el celular de Biden e indicándole qué decir.

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¿Qué significa la elección de Harris en la interna demócrata?

El Partido Demócrata se encuentra sin dudas en medio de una “guerra civil” interna. El “ala progresista radical” del partido, liderada por el senador socialista Bernie Sanders, sufrió una fuerte derrota en las urnas de parte del “ala moderada” liderada por el ex-presidente Obama y su candidato, Joe Biden. 

Pero desde entonces, las posturas de extrema izquierda de Sanders, Elizabeth Warren y Alexandra Ocasio-Cortez, entre otros, ya han llegado a presionar al “ala moderada” al punto que las han comenzado a promover.

Esto incluye la delirante propuesta de desfinanciar y cerrar los Departamentos de Policía, debido al “racismo sistémico” que supuestamente los atraviesa, según los ideólogos de extrema izquierda del partido. Biden ha dudado públicamente su apoyo a esta postura, pero sí se ha corrido firmemente a la izquierda en otras posturas, particularmente en lo que respecta a cambio climático, y se rumorea también en lo que respecta a cobertura de salud.

La elección de Harris como compañera de fórmula envía mensajes confusos: por un lado, la flamante candidata exhibe posturas de izquierda radical, que apuntan a seducir al ala más progresista, en aspectos como aborto, inmigración y salud.

Pero por el otro, el pasado como procuradora y fiscal de Harris genera choques entre la candidata a vice y dicho sector. Y respecto del sector más moderado del partido, el efecto es exactamente el mismo, pero a la inversa: aunque el historial de Harris los pueda convencer, las posturas que ahora exhibe pueden parecerles muy radicales.

Lo que exhibe de forma certera el ascenso de Harris es una apatía en el liderazgo demócrata. La selección de la senadora por California pareciera ser una decisión de compromiso, poco debatida y más utilitaria que política dentro de las distintas facciones del “ala moderada” que dominan el partido.

Este sector del Partido Demócrata podría considerarse subdividido en distintos “sub-liderazgos”: los 2 principales responden al ex-presidente Barack Obama por un lado, y a la ex-secretaria de Estado y ex-Primera Dama, Hillary Clinton, por otro.

Tras 8 años de mandato, Obama dio un paso al costado en 2016 para ceder el liderazgo partidario a Clinton, quien, tras su histórica derrota en noviembre de ese año, se alejó también del primer plano de la política, dejando un vacío de poder en el Partido Demócrata. 

Clinton coqueteó con la posibilidad de volver a intentar con una candidatura en 2020, pero finalmente desistió. A inicios de este año, todo indicaba que finalmente se daría la revancha de Sanders, que hace casi 30 años está intentando ser la cara del Partido Demócrata, y la posibilidad de que su ala socialista dominara el partido.

Pero el “ala Obama” hizo su regreso a inicios de marzo de 2020. A través de una gestión personal del ex presidente, los demás candidatos considerados como “demócratas moderados” (Tom Steyer, Pete Buttigieg, Amy Klobuchar, Mike Bloomberg) dieron un paso al costado para allanarle el camino a Biden. Entre el 29 de febrero y el 2 de marzo de 2020, todos ellos finalizaron sus campañas y anunciaron sus apoyos a Biden, en la previa del Super-Martes, para garantizar una derrota de Sanders.

Incluso, se sospecha que Obama habría intercedido ante Elizabeth Warren, para asegurarse que no retirara su candidatura hasta después del Super-Martes del 3 de marzo, para asegurar que sus votos no fueran a Sanders. Warren finalizó su campaña el 5 de marzo, 2 días después del Super-Martes, cuando Biden ya había obtenido la mayoría de los votos. 

Posterior a las primarias, Obama comenzó a hacer campaña personalmente por Biden, demostrando su total apoyo a quien fuera su ex vicepresidente.

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Mientras que el “ala Clinton” es donde Kamala Harris más identificada podría sentirse, no puede asegurarse con certeza que la ex-Primera Dama haya intercedido en su favor, debido a su lejanía actual de la política. Y por el lado del “ala Obama”, al cual Biden pertenece firmemente, sus preferencias sin dudas yacían con Susan Rice, del riñón interno del ex presidente.

Así, la selección de Harris pareciera ser más un abandono al liderazgo del partido, especialmente en una elección en la cual, por sus repetidos episodios de inestabilidad mental, Joe Biden es considerado un posible “presidente de 1 solo mandato”, y se discute abiertamente la posibilidad de que no llegaría a completar ni siquiera el primero

En tal escenario, la decisión de un vicepresidente es crucial, y cuesta creer que el entorno de Barack Obama esté dispuesto a perder tanto poder ante Kamala Harris.

Existe la posibilidad, entonces, de que el Partido Demócrata esté preparándose para una derrota este 3 de noviembre, y haya decidido no jugar ninguna “carta fuerte” en 2020, guardándolas todas para 2024. 

Incluso, por la falta de contacto y relación personal entre Biden y Harris, no sería descabellado imaginar que eligieron a Harris para aprovechar su influencia y su capacidad de recaudación de donaciones, mientras la arrastran hacia una derrota.

Lo que es seguro, es que el presidente Donald Trump y su equipo de campaña ya han preparado todos los argumentos necesarios para rebatir a la figura de Harris, y sus propuestas. Incluso, el republicano aseguró hoy en conferencia de prensa que Kamala “era su opción número uno” para vencer en noviembre, frase que sin dudas habrá resonado fríamente entre las paredes del equipo Biden.

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Estados Unidos

Biden llamó “desesperado” al presidente de Ucrania para advertirle de una invasión inminente y tuvo que ser calmado

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Los republicanos piden que se haga público el transcripto de la conversación que podría dejar en ridículo al presidente Joe Biden.

Según reportaron varios medios, el presidente Joe Biden llamó “desesperado” a su par de Ucrania para advertirle que tenía inteligencia de un ataque inminente por parte de Rusia y que debía enviar a sus tropas a la frontera.

Sin embargo, Volodomir Zelensky rechazó la advertencia y le pidió “por favor” que se “calmara”. Según fuentes oficiales que escucharon la llamada, Zelensky tuvo que corregir varias afirmaciones falsas de Biden en la llamada que duró aproximadamente dos horas.

Aparentemente, Biden no estaba enterado o no se acordaba que este viernes habrá una cumbre en París entre las autoridades de Alemania, Francia, Ucrania y Rusia para tratar de poner fin al conflicto“, contó el periodista Jack Posobiec, cercano al gobierno ucraniano.

“Biden le dijo a Zelensky que una invasión es prácticamente segura y que se prepare para el impacto. También le dijo que Kiev podría ser ‘saqueada’ por las fuerzas rusas, y que debía de actuar de inmediato“.

Zelensky le pidió a Biden que frene el mensaje belicista, ya que la inteligencia ucraniana tiene controlada la situación y no ve un ataque de Rusia en las próximas semanas. Además, la retórica de una guerra inminente está desplomando la economía de Ucrania y según el mandatario es todo culpa del mensaje que está saliendo de la prensa norteamericana.

La noticia fue primero publicada por la periodista de la CNN, Natasha Bertrand, quien luego debió borrar su tweet cuando en el medio empezaron a cambiar la historia de lo que había ocurrido para blindar la imagen del presidente demócrata.

Un funcionario ucraniano le dijo a CNN que la llamada entre los dos líderes “no salió bien”, y que Zelensky le terminó colgando el telefono a Biden. Además, la comunicación telefónica no estaba programada y se cree que fue improvisada por el demócrata.

Usualmente Biden mantiene cortas conversaciones con los mandatarios extranjeras, y generalmente le deja a la vicepresidente Kamala Harris o a su secretario de Estado, Anthony Blinken, este tipo de comunicaciones. Pero por alguna razón desconocida, esta vez decidió llevar a cabo la llamada personalmente.

Posterior a la debacle de la llamada, el bloque de diputados del Partido Republicano exigió a la Casa Blanca que publique el transcripto de la conversación entre Biden y Zelensky.

Cabe recordar que en 2020, los diputados demócratas le hicieron un impeachment al entonces presidente Donald Trump por una llamada con el mandatario ucraniano, donde se decía que le había pedido que investigara la corrupción de Biden, por entonces su oponente en las elecciones. La publicación del transcripto refutó esta noticia, y Trump finalmente fue absuelto por el Senado.

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Tweet eliminado de la periodista Natasha Bertrand.

Rápidamente el Departamento de Defensa debió hacer control de daños de la situación, y el portavoz John Kirby tomó el escenario un rato después de que estallara la noticia este jueves por la noche.

Kirby no minimizó el mensaje como pidieron los funcionarios rusos y confirmó que Estados Unidos anticipa un ataque contra Ucrania lanzado por el Kremlin tan pronto como mediados de febrero.

Cuando se le preguntó sobre el cronograma del Departamento de Defensa, Kirby dijo: “Siempre hemos dicho y dicho durante bastante tiempo que otra incursión de Rusia podría ser inminente, e inminente significa inminente“.

Seguimos viendo, incluso en las últimas 24 horas, una mayor acumulación de fuerzas de combate creíbles desplegadas por los rusos, nuevamente, en la parte occidental de su país y en Bielorrusia“, aseguró en conferencia de prensa.

Kirby también reveló que las tropas de Fort Bragg, Fort Carson y Fort Campbell se han puesto en alerta máxima para desplegarse en Europa del Este a medida que aumentan las tensiones en la región, pero confirmó que Estados Unidos no se involucraría en el conflicto, más que con sanciones económicas a Rusia si decide invadir.

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Estados Unidos

La estatua de Teddy Roosevelt del Museo de Historia Natural de Nueva York fue removida por “racista”

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La íconica figura que se inmortalizó en la película “Una Noche en el Museo” ya no es más aceptada por la progresía, y ahora fue retirada de Nueva York por el gobierno.

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Desde hace varios años los sectores progresistas dentro de los gobiernos locales, estatales e incluso el federal, han intentado editar la historia estadounidense a su gusto, ya sea eliminando personajes históricos, modificando o demonizando hechos claves en la historia y, como lo es en este caso, removiendo estatuas u otras simbologías de personajes de la historia que no resulten del agrado de la izquierda.

El más reciente caso se dió el pasado miércoles 19 de enero cuando la icónica estatua del vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, Teddy Roosevelt, fue removida de su lugar en el Museo de Historia Natural de Nueva York y será reelocada en el Estado norteño de Dakota del Norte.

La nueva excusa utilizada por los sectores demócratas del gobierno de Nueva York apunta a que la mítica estatua, que ha estado por más de 80 años y en la cual se ve a un Roosevelt montando a caballo escoltado por un hombre afroamericano y un hombre indigena, simboliza al racismo y la supremacía blanca del siglo XX.

Otro de los pretextos utilizados, es que según los sectores radicalizados por el progresismo, la estatua simboliza el coloñalismo, concepto que estos sectores demonizan constantemente, pero que es de crucial importancia para la historia de la humanidad, ya que sin la llegada del hombre a América, no existirían los países occidentales tal como los conocemos en la actualidad.

La remoción, llevada a cabo tras un acuerdo entre el Museo y el gobierno de la ciudad de Nueva York, costó aproximadamente 2 millones de dólares y será relocalizada en la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt en la ciudad de Medora, Dakota del Norte.

Uno de los descendientes del ex-presidente Roosevelt, Theodore Roosevelt V, celebró la relocalización de la estatua señalando que podrá tener una mejor contextualización y será más respetada allí que en la ciudad de Nueva York.

La estatua del presidente Roosevelt siempre fue vista con orgullo por los neoyorquinos y por el progresismo, incluso inmortalizándolo como uno de los personajes principales de las dos películas de “Una Noche en el Museo”, interpretado por el icónico actor Robin Williams y celebrado por todo Hollywood.

Pero su figura comenzó a ser mal vista luego de la muerte del delincuente afroamericano George Floyd en 2020 en el estado de Minnesota, cuando Black Lives Matter empezó una revisión histórica de todos los presidentes previo a la Ley de Derechos Civiles de 1964, tildándolos a todos de racistas y supremacistas blancos.

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Estados Unidos

Spotify decidió defender a Joe Rogan frente al últimatum de Neil Young y removerá sus canciones de la plataforma

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“Pueden tener a Neil Young o Rogan. No ambos”, había dicho el cantante hace unos días criticando que Spotify le dé un espacio en su plataforma al programa donde se critica la vacuna contra el Covid.

El legendario cantante de folk Neil Young le dio un ultimátum a Spotify a principios de esta semana, diciendo que se negaba a permitir que su música estuviera en la misma plataforma que Joe Rogan

El cantante de “Heart of Gold” acusó a Rogan y su podcast de difundir información falsa sobre las vacunas contra el COVID-19, de ser “anti-gobierno” y de “defender a los conspiranoicos”.

Hace un año, Spotify le pagó más de US$ 100 millones a Rogan para un contrato de exclusividad y poder ser el hogar exclusivo de su programa de podcasts. Young criticó duramente este arreglo, y dijo que su música no puede estar en ningún lugar que le dé un espacio a “gente como Rogan”.

Quiero que le avisen inmediatamente a Spotify HOY que quiero toda mi música fuera de su plataforma”, escribió el ícono del rock de 76 años el pasado lunes. “Estoy haciendo esto porque Spotify está difundiendo información falsa sobre las vacunas, lo que podría causar la muerte de aquellos que creen que la desinformación está siendo difundida por ellos”.

La nota termina con un últimatum formal: “Pueden tener a Neil Young o Rogan. No ambos”. Finalmente, la empresa tecnológica decidió priorizar su contrato con Rogan, que tiene el podcast más escuchado del mundo, y rescindirá su acuerdo con Neil Young a fin de mes.

Young actualmente percibe el 60% de sus ingresos por transmisión de su música en Spotify, según contó en un comunicado en su sitio web, por lo que esta decisión le costará muy caro.

Queremos que todo el contenido de música y audio del mundo esté disponible para los usuarios de Spotify”, dijo un portavoz de la compañía al Wall Street Journal justificando la defensa de Rogan. “Con eso viene una gran responsabilidad de equilibrar la seguridad de los oyentes y la libertad de los creadores”.

A pesar de haber defendido al popular conductor, Spotify le ha censurado episodios en por lo menos seis ocasiones, algo que la empresa destaca con orgullo. “Desde el comienzo de la pandemia“, señaló el portavoz, “Spotify ha eliminado más de 20.000 episodios de podcasts relacionados con COVID de diferentes conductores, entre ellos Joe Rogan“. 

Recientemente, Spotify eliminó el programa más escuchado de todos los tiempos en su plataforma, la entrevista que le hizo Rogan al Dr. Robert Malone, co-creador de la vacuna ARNm que se utiliza actualmente en las vacunas de Pfizer y Moderna.

Malone es un férreo crítico de estas vacunas, y asegura que solo deberían estar aplicándose en pacientes de máximo riesgo, ya que tienen demasiados efectos adversos para dárselas a personas jóvenes y sanas. Además, criticó duramente las restricciones sanitarias y dijo que las medidas gubernamentales de hoy en día le hace acordar a lo que leyó en los libros de historia acerca de la Alemania Nazi.

Aún así, las protestas de Young no fueron suficientes para que la compñía de streaming abandone a su lucrativo conversador estrella. “Lamentamos la decisión de Neil de eliminar su música de Spotify, pero esperamos poder darle la bienvenida de nuevo pronto”, agregó el portavoz. 

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