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Estados Unidos

Trump atiende un histórico reclamo y con libre mercado reduce precios de medicamentos

A través de cuatro decretos, el presidente republicano Donald Trump aumentó la competencia y logró que los precios de los medicamentos se redujeran, cumpliendo así un histórico reclamo de las clases baja y media norteamericana.

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una serie de órdenes ejecutivas el pasado viernes 24 de julio, que hacen efectiva la disminución de precios en los medicamentos con receta, y también brindarán un mayor y mejor acceso a medicamentos de alta necesidad como la epinefrina y la insulina.
La medida fue oficializada en un total de 4 decretos, los cuales todos contribuyen en mayor o menor medida al aumento de competitividad en el sector y a una disminución en su valor, sin ningún tipo de control de precios.
El primer decreto promueve que los centros de salud federales efectúen descuentos masivos sobre medicamentos como la insulina y la epinefrina a los ciudadanos de menores ingresos.
El segundo decreto permitirá la importación segura de medicamentos con receta desde Canadá y otros países en donde el precio de un medicamento sea igual o inferior a los Estados Unidos.
En cuanto a la tercera orden ejecutiva, esta prohibe la cartelización entre productores de medicamentos y las farmacias, que podría generar pactos secretos entre ellas para arreglar los precios. Esta medida asegurará que la gente obtenga los descuentos directamente en el momento de pago en la misma farmacia.
La cuarta y última orden dispone que para aquellos que sean beneficiarios de un seguro médico, tengan acceso a medicamentos en Estados Unidos al menor precio entre los países económicamente desarrollados.

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En 2018, los medicamentos con receta tuvieron su mayor descenso de precios en más de 50 años. El promedio básico de precios de medicamentos recetados para los beneficiarios del plan “Medicare D” cayó un 13.5% desde el 2016, permitiendo a los consumidores ahorrar un total de 1.900 millones de dólares.

Todo esto había sido alcanzado con una fuerte economía de libre mercado impulsada por los primeros 3 años del presidente Trump. Sin embargo, en plena pandemia, la cartelización de “Big Pharma” (las principales productoras y distribuidoras de medicamentos) estaban empujando a los precios para una pequeña subida.

Al respecto, el presidente Trump expresó:

“Las cuatro ordenes que firmé van a reestructurar completamente el mercado de los medicamentos, en términos de precios y todo lo demás, para volverlos más accesibles para todos los americanos.”

Esta serie de decretos también permitirá al Departamento de Salud de los EE.UU. tomar medidas legales en favor de los consumidores, en particular la capacidad de detener un sistema fraudulento muy común en el país a través del cual las farmacéuticas, los laboratorios y sus intermediarios coordinaban sobornos para manejar en contra del mercado la importación y distribución de la insulina en los Estados Unidos. 
Particularmente, se priorizará los casos donde la misma se requiera para una emergencia médica.
El secretario de salud de los Estados Unidos, Alex Azarbrindó un fuerte apoyo a los decretos oficializados por el presidente Trump. Azar señaló que estas medidas posibilitarán que los estadounidenses puedan ahorrar miles de millones de dólares en las farmacias, y expresó:

Ningún Presidente ha hecho más para reducir los precios de los medicamentos que el Presidente Donald Trump.”

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El reclamo por los precios de los medicamentos es uno que preocupa a las clases baja y media de los Estados Unidos desde hace décadas, y hasta ahora, ningún presidente había entablado reformas significativas que beneficiaran a los consumidores sin crear nuevas regulaciones ni impuestos.
Incluso, el senador comunista por Vermont y ex-candidato presidencial por el Partido Demócrata, Bernie Sanders, es un ávido defensor de la reducción de los precios de los medicamentos recetados, y ha obtenido a lo largo de los años apoyo de un sector de la clase media en base a esta propuesta.
Entre 2015 y 2020, Sanders expresó consistente y públicamente esta postura en la red social Twitter, obteniendo gran apoyo de sus seguidores. Podemos ver a continuación un ejemplo de ello por cada uno de los últimos 6 años:
Sin embargo, es poco probable que Sanders anuncie su apoyo a las medidas implementadas por el presidente Trump para reducir el precio de los medicamentos, ya que los decretos del republicano se apoyan en un mercado libre y justo, en vez de la intervención y regulación estatal destructora de empleos que propone Sanders.
Como siempre, la hipocresía de la izquierda es la regla, y no importa que se logren reducir los precios de los medicamentos, lo que importa es que lo hizo un presidente de derecha y eso es inaceptable para la cúpula demócrata.
Esta iniciativa, históricamente cooptada por la izquierda con propuestas delirantes como la expropiación de las grandes farmacéuticas, fue finalmente conseguida por un presidente como Donald Trump.

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Estados Unidos

A pesar de aceptar a miles de mexicanos, Joe Biden ordena la deportación masiva de haitianos

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Joe Biden anda persiguiendo a caballo a los inmigrantes haitianos que tratan de entrar en Estados Unidos desde la frontera sureña.

El gobierno de Estados Unidos dio inicio al proceso de deportación de decenas de miles de migrantes haitianos, gracias a una orden de la Casa Blanca para regularizar la situación en Del Río, Texas.

La decisión surgió luego de que se identificaran a unos 15 mil haitianos acampando en la frontera con México, impidiendo el paso de los inmigrantes mexicanos. Un número importante de personas están siendo monitoreadas y reubicadas por el personal de orden y seguridad para seguir con el plan de retornar a los migrantes irregulares hasta su país de procedencia.

Este movimiento migratorio podría ser uno de los más grandes en la historia estadounidense, ya que son decenas de miles de personas las que serán expulsadas del país en tiempo récord.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, unos 14.800 migrantes, mayoritariamente de Haití, acampaban bajo un puente en la frontera sur de Estados Unidos, una crisis humanitaria que el gobierno primero negó y ahora está poniendo en aprietos a Joe Biden.

Los migrantes están en una zona controlada por las autoridades de aduanas y fronteras, que desplegaron 400 efectivos adicionales para tratar de contener la crisis y “mejorar el control del área”, según un comunicado del Departamento de Seguridad.

Las autoridades indicaron que añadirán “transporte adicional para acelerar el ritmo de vuelos e incrementar la capacidad” de traslado “hacia Haití y otros destinos en las próximas 72 horas”.

Casi 15 mil haitianos acampan del lado de México esperando entrar a Estados Unidos.

Lo que resulta curioso es que Joe Biden había hecho campaña durante 2020 diciendo que Trump era racista y xenófobo por tener una política migratoria estricta. Incluso, Biden está demostrando ser extremadamente selectivo con la procedencia de inmigrantes.

Mientras permite que entren miles de mexicanos todos los días, además de personas del Medio Oriente, como Siria o Afganistán, pero expulsa violentamente a inmigrantes procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Incluso Biden habilitó a la Policía Fronteriza a cazar a los haitianos con caballos y látigos, una práctica que era muy común para agarrar inmigrantes ilegales mexicanos en las vastas fronteras, pero que había sido prohibida por Obama en 2010.

¿Por qué Joe Biden no quiere dejar entrar haitianos a Estados Unidos pero sí a los mexicanos? ¿Será porque históricamente los haitianos votan más republicano que demócrata?

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Estados Unidos

CNN asegura que Trump está llevando a cabo un “gobierno paralelo en las sombras”

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Un extraño artículo de análisis de CNN expone una serie de medidas que el ex presidente está tomando para mantener una línea ejecutiva paralela a la Casa Blanca.

En una extraña nota de análisis, el periodista de CNN Chris Cillizza publicó un artículo “revelando” una “presidencia en las sombras” de Donald Trump.

“Un beneficio de no haber admitido nunca que perdiste una elección presidencial —aunque, por supuesto, la perdiste— es que puedes seguir actuando como el presidente, escribe Cillizza. “Eso es exactamente lo que Donald Trump está tratando de hacer en estos días, supervisando una especie de presidencia en las sombras para la base del Partido Republicano en la que el Covid-19 no es un problema tan grande, le robaron las elecciones de 2020 y él tenía razón sobre, bueno, todo lo demás”.

Trump se ha estado haciendo cargo de muchas cosas que Joe Biden, por su propia ideología de izquierda o por su galopante demencia senil, no ha querido o no ha podido hacer.

“El último ejemplo de la presidencia desde las sombras de Trump se produjo el miércoles, cuando The Washington Post informó que Trump había hablado con varios de los familiares de los soldados estadounidenses que fueron asesinados por un terrorista suicida  en Afganistán, explica CNN. Hasta la fecha Biden no ha hablado con ellos, e incluso les faltó el respeto cuando miró su reloj mientras estaba impacientemente esperando que terminara el funeral de los 13 soldados caídos.

Varias de estas familias se negaron a reunirse o hablar con Biden, pero sí aceptaron el llamado de Donald Trump. Mientras otras directamente confrontaron al presidente demócrata por su desastrosa retirada luego de que el republicano pusiera fin a la guerra en Afganistán después de 20 años de ocupación estadounidense.

Trump también se hizo cargo de hablar con los policías y bomberos de la Comisaría 17° de Manhattan, que pusieron su cuerpo para rescatar a los estadounidenses tras el ataque a las Torres Gemelas. Joe Biden solo asistió al evento en Ground Zero, en el que no pronunció palabra y se fue sin saludar a los veteranos del atentado.

Otro de los indicios de esta “presidencia en las sombras” es el rol activo que está teniendo Trump con los gobernadores republicanos, como Ron DeSantis en Florida o Greg Abbott en Texas. El ex mandatario está prácticamente trabajando con ellos en lo que en Estados Unidos se conoce como “policy making”, determinando cómo proteger la frontera, bajar los impuestos, conseguir financiación y rechazar las cuarentenas de Biden.

Además Trump está teniendo un rol importante en la selección de candidatos a diputados y senadores para las elecciones de medio término en 2022. Está eligiendo todos candidatos propios, trumpistas, que puedan desplazar en las internas a los candidatos del establishment republicano.

La oficina de Trump en Mar-a-Lago

“La regla general para los expresidentes es mantenerse al margen de los asuntos nacionales, sabiendo quizás mejor que nadie en el planeta que no están al tanto del espectro completo de un tema de la misma manera que el presidente en turno”, trata de justificar CNN sobre por qué Trump debería minimizar su rol político.

“Una pospresidencia es su propio tipo de cargo, con un mandato limitado solo por la muerte, y ocupado en un momento dado por unos pocos hombres, cada uno con sus propias ideas sobre cómo ejercer un tipo de poder más abstracto”, asegura el artículo, y lo compara con Bush: “George W. Bush regresó a Texas, se dedicó a la pintura y casi nunca ofreció comentarios —positivos o negativos— sobre Barack Obama”.

Sin embargo, la pospresidencia de Trump es una casi sin precedente histórico. El 95% de los votantes republicanos cree que la elección fue robada y sigue viendo a Trump como el líder del Partido Republicano, algo que nunca había pasado con un presidente de un solo término.

Además, es la primera vez que un presidente pierde la reelección con un índice de imagen positiva entorno al 50%. De hecho, es el primer mandatario en dejar la Casa Blanca con un nivel de aprobación así desde Ronald Reagan en 1988.

El hecho de que Trump dice continuamente que quiere volver a candidatearse en 2024, y que logró que su base entienda que hubo fraude electoral en 2020, convierten a la pospresidencia de Trump en una sin comparación en la historia del país. Algo que CNN interpreta como un “gobierno paralelo en las sombras”.

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Estados Unidos

Biden obligará a los extranjeros a estar vacunados contra el coronavirus para poder ingresar al país

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Luego de decir durante cuatro años que Trump era racista por pedir documentación a los inmigrantes, Biden decretó que nadie puede entrar al país sin estar previamente vacunado.

A pesar de haber tenido un discurso tajante en contra de limitar la inmigración, habiendo acusado a Trump de racista y xenófobo por pedir documentación a los inmigrantes, ahora Joe Biden decretó que todos los extranjeros adultos deben estar vacunados contra el coronavirus si quieren ingresar al país, sea con VISA de trabajo o de turista.

Hasta el momento, las restricciones eran incluso más duras. Estados Unidos había prohibido a la mayoría de los ciudadanos no estadounidenses que en los últimos 14 días hayan estado en el Reino Unido, los 26 países Schengen de Europa sin controles fronterizos, además de Irlanda, China, India, Sudáfrica, Irán y Brasil, de ingresar al país, sea cual sea su situación vacunatoria.

Ahora los pasajeros totalmente vacunados podrán viajar una vez que se levante la prohibición dentro de unas semanas, y también se permitirá la entrada de personas que participen en ensayos clínicos de fórmulas aún no aprobadas en Estados Unidos, como la canadiense. No obstante, deberán presentar una prueba de PCR negativa hecha 72 horas previas al viaje, sin necesidad de realizar una cuarentena al llegar.

En síntesis, las vacunas aprobadas para el ingreso a Estados Unidos son Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Sinopharm y Sinovac. Vacunas como la Sputnik rusa y la Abdala cubana no permitirán el ingreso al país.

Por su parte, los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior también deberán someterse a una prueba un día antes y un día después de regresar al país. Por ahora, no se le exigirá a los propios que estén vacunados para salir y entrar al país.

El sector turístico temía que el gobierno de Biden no levante las restricciones a los viajes durante meses o potencialmente hasta 2022. El premier británico, Boris Johnson, tenía en su agenda pedirle al presidente estadounidense que permita la entrada de viajeros británicos, en el marco de la reunión que sostendrán en la Casa Blanca en los próximos días.

Las restricciones de viaje, que estaban en pie desde marzo de 2020, habían sido muy criticadas por los socios europeos, donde el porcentaje de vacunación es mayor que el de Estados Unidos, y la situación epidemiológica está más controlada.

La curva de casos en Estados Unidos ha permanecido en una meseta en los últimos días, con un promedio de casi 150 mil contagios por jornada, aunque la cantidad de muertes se mantiene en alza, superando las 2.000 por día. Esto con casi el 55% de la población vacunada, con uso de barbijo obligatorio en casi todos los Estados y con todavía restricciones severas en muchos distritos del país.

Biden ha culpado de estos números a los no vacunados, a pesar de que la gran mayoría de los pacientes de Covid son los vacunados, que se agarran la variante Delta. La Casa Blanca ha elevado la presión sobre los no vacunados y la medida sobre los pasajeros podría enfatizar su deseo de alcanzar un 90% de inmunización en todo el país.

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