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Estados Unidos

“Ultra MAGA”: Joe Biden dice que los trumpistas se fueron a la extrema derecha por oponerse al aborto

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Biden dijo que los seguidores de Trump son más radicales que los grupos terroristas como Weather Underground, M19 y los Black Panther.

El presidente Joe Biden tildó de “activistas Ultra-MAGA” a los simpatizantes de Trump, y los acusó de ser la “organización política más extrema en la historia de Estados Unidos” en un ataque a gritos contra los republicanos en un discurso de la Casa Blanca el miércoles cuando se le preguntó por la derogación de la legalización del aborto.

El mandatario demócrata nunca había atacado así a los republicanos, incluso Biden es conocido por haber sido siempre un político cercano a los dos partidos. Este discurso fue sin dudas un sorpresivo aumento en la retórica de Biden, probablemente recomendado por sus asesores para ganar apoyo de las bases demócratas más radicales, luego de la filtración de la Corte Suprema.

¿Cuáles son las próximas cosas que van a ser atacadas? Porque esta multitud de activistas Ultra-MAGA es realmente la organización política más extrema que ha existido en la historia de Estados Unidos“, exclamó.

Realmente su discurso demostró la demencia senil incipiente que afecta al presidente. Primero y principal, “Ultra-MAGA” no es una organización que exista. MAGA son las siglas de “Make America Great Again” (“Hacer a América Grande Otra Vez), y es, siendo extremadamente optimista, un movimiento disperso que apoya a Trump y algunos otros políticos, pero no es de ninguna manera una organización.

Además, resulta extraño que Biden diga que es la “organización política más extrema que ha existido en la historia de Estados Unidos”, dado que el país ha tenido agrupaciones como Weather Underground, M19 o los Black Panthers.

Weather Underground fue una organización de izquierda radical, fundada en 1969, fundada por estudiantes de la Universidad de Míchigan. El objetivo político expreso del grupo era crear un grupo paramilitar revolucionario y “derrocar al imperialismo estadounidense”.

 En 1970, el grupo emitió una “Declaración de Estado de Guerra” contra el gobierno de los Estados Unidos, y lanzó una serie de ataques contra edificios gubernamentales y varios bancos.​ Entre ellos, pusieron una bomba en el Capitolio el 1ro de marzo de 1971, otra bomba en el Pentágono el 19 de mayo en 1972 y la última en el Edificio Harry Truman (Cancillería) el 29 de enero de 1975.

En todos los ataques nunca murió ninguna persona, ya que las explosiones fueron pequeñas. Sin embargo, tres miembros murieron armando una de las bombas que luego usaron en el Congreso. La agrupación fue desmovilizada en 1977, con la llegada del izquierdista Jimmy Carter al poder.

Por su parte, la organización M19, apodada así por su nombre completo May 19 Communist Organization, en referencia al día del nacimiento del dictador comunista de Vietnam, Ho Chin Minh.

El grupo se movilizó en 1978, tras la disolución de Weatherman Underground. Este grupo resultó ser incluso más radicalizado que su antecesor, y se especula que hayan recibido financiación directamente de la Unión Soviética.

M19 presentó su brazo armado: Movimiento de Resistencia Armado, también conocido como Resistencia Guerrillera Roja, muy parecido en su accionar a la agrupación argentina Montoneros.

Entre 1982 y 1985, en protesta del gobierno de Ronald Reagan, el grupo terrorista realizó 13 ataques, entre ellos una serie de secuestros, robo de bancos, y el bombardeo del edificio del Senado federal en Washington DC, donde por suerte no hubo muertes. En 1985, el FBI arrestóa más de 100 miembros, y desmovilizó al grupo.

Por último, Black Panther, un grupo marxista-leninista guerrillero que defendía el supremacismo negro, es sin dudas el grupo más radicalizado de la historia del país, y ha sido enemigo del propio Biden cuando estaba dando sus primeros pasos como senador.

El grupo operó entre 1966 y 1982, y creó un centenar de células de terroristas armados en todo el país. Mucho de sus miembros, buscando “volver a sus raíces africanas“, dejaron el cristianismo (muy común en las comunidades afroamericanas de la época) y se convirtieron al Islam.

En su casi 20 años de historia fueron artífices de múltiples protestas violentas donde se masacraron policías blancos, pusieron bombas y mataron civiles por ser blancos. Además, tuvieron varios choques con el FBI con enfrentamientos armados dignos de una guerrillera latinoamericana.

Biden entró al Senado en 1973, y en su carrera peleó desde su cargo para combatir estos grupos armados, que sin dudas fueron más radicales que cualquier grupo asociado a Trump en la actualidad.

Estas acusaciones las hizo en relación a que los republicanos defienden la ilegalidad de Roe v. Wade, el fallo de 1973 que despenalizó el aborto en todo el país. Pero es importante mencionar que el propio Biden apoyó derogar la sentencia durante toda su carrera política hasta 2009, cuando llegó a la vicepresidencia y, de una día para el otro, cambió de parecer.

No quiero escuchar a los republicanos hablar sobre los déficits y su agenda ultra MAGA. Quiero escuchar acerca de la justicia, quiero escuchar acerca de la decencia, el honor, acerca de ayudar a la gente común”, cerró su infame discurso.

Estados Unidos

Enloqueció Biden: El presidente de EEUU busca sancionar al jefe de las Fuerzas de Defensa Israelíes por combatir al terrorismo

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El gobierno de Biden sancionó al principal financista de Netanyahu en Israel y, según se informa, evalúa expandir las sanciones contra las FDI, que están peleando contra el terrorismo palestino.

Según un informe publicado por Axios, el presidente Joe Biden está preparando una resolución para sancionar económicamente a Herzi Halevi, el actual jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), por sus acciones contra los terroristas vinculados al grupo palestino Hamás.

Particularmente, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, está analizando las acciones del batallón israelí “Netzah Yehuda” en la región de Cisjordania para combatir a los terroristas palestinos, antes del ataque del 7 de octubre.

Si se imponen sanciones, el batallón y sus miembros ya no recibirían ningún tipo de entrenamiento o asistencia del ejército estadounidense, y el comandante Halevi no podría viajar más a Estados Unidos o países aliados. Se trataría de la primera vez en la historia que Estados Unidos impone sanciones contra Israel.

Según las fuentes, Blinken está analizando aplicar la Ley Leahy, que prohíbe a Estados Unidos proporcionar cualquier tipo de ayuda exterior o capacitación militar a países responsables de presuntas violaciones de derechos humanos basadas en información creíble.

Si bien el canciller norteamericano rechazó preguntas sobre el tema, recalcó el viernes que “la Ley Leahy es muy importante y se debe aplicar en todos los ámbitos“, y confirmó que la Casa Blanca está analizando el tema.

“Cuando hacemos estas investigaciones, estas indagaciones, es algo que lleva tiempo, que debe hacerse con mucho cuidado tanto al recopilar los hechos como al analizarlos, y eso es exactamente lo que hemos hecho”, dijo. “Y creo que es justo decir que verán resultados muy pronto. He tomado determinaciones; pueden esperar verlas en los próximos días“, completó.

La semana pasada, la administración de Biden impuso sanciones al principal financista de Benjamin Netanyahu en Israel, el empresario Ben-Zion Gopstein, fundador y líder del grupo de derecha Lehava. El grupo promueve los asentamientos judíos en Judea y Samaria y tiene alrededor de 5.000 miembros en el país.

Según la Casa Blanca demócrata, los grupos vinculados a Gopstein cometieron actos de violencia contra palestinos, pero no se presentaron evidencias y se especula que Biden está utilizando esto como excusa para imponerle sanciones a los empresarios que apoyan a Netanyahu.

Cabe recordar que el Partido Demócrata de los Estados Unidos apoya políticamente a Yair Lapid, principal líder opositor a Netanyahu. Lapid se convirtió en el primer opositor de la historia en rechazar unirse al Gabinete de Guerra de Israel, algo que siempre ocurre cuando el país entra en un conflicto armado, para mostrar unidad en momentos de extrema peligrosidad.

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Estados Unidos

El Congreso de EEUU aprueba la mayor ayuda militar desde la Segunda Guerra Mundial: US$ 95 mil millones para Ucrania, Israel y Taiwán

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Los republicanos le entregaron al presidente Joe Biden un regalo de 95 mil millones de dólares el sábado por la tarde, revirtiendo su promesa de meses de no avanzar nunca en la ayuda exterior sin antes asegurar la frontera de Estados Unidos.

La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó este sábado el mayor paquete de ayuda militar de la posguerra, una transferencia de una magnitud que no se veía desde las ayudas que enviaba Roosevelt al Reino Unido en plena Segunda Guerra Mundial.

Con el apoyo de la totalidad de los diputados demócratas, y de varios republicanos anti-Trump, el Congreso aprobó un paquete de US$ 95.000 millones de dólares para asistir a tres naciones aliadas de los Estados Unidos que están en guerra.

La votación resultó aprobada por 316 votos positivos contra 94 negativos, y fue remitida al Senado, donde el líder republicano Mitch McConnell confirmó que un grupo de senadores conservadores votarán con los demócratas para aprobarlo en tiempo récord y que llegue al despacho del presidente Joe Biden esta misma semana.

El mayor beneficiario del paquete es Ucrania, que recibirá US$ 60.800 millones de dólares en equipamiento militar, asistencia financiera y ayuda humanitaria en su guerra contra Rusia, que el próximo mes cumple 2 años y medio de conflicto sin tregua.

El segundo beneficiario será Israel, que recibirá US$ 26.400 millones de dólares, principalmente para reponer los misiles del Domo de Hierro, para entregar ayuda humanitaria en Gaza y para prepararse para lo que parecería ser un conflicto abierto con Irán.

Por último, Taiwán recibirá US$ 8.120 millones de dólares. La isla está entrando en un conflicto cada vez más caliente con la China comunista, y su inclusión en el programa fue pedido por un grupo de republicanos a cambio de votar afirmativamente.

Los diputados trumpistas aseguran que esta ayuda involucra innecesariamente a los Estados Unidos en tres guerras que le son ajenas. La legisladora Marjorie Taylor Greene dijo que esta medida pone al mundo un paso más cerca de la Tercera Guerra Mundial.

Este tipo de ayudas confirman que hay un mundo en guerra, en tres frentes distintos, y que los Estados Unidos está dispuesta a llevar a todo el resto del mundo a la guerra en vez de enfocarse en sus propios problemas“, aseguró la representante de Georgia.

Los trumpistas creen que los conflictos entre Ucrania y Rusia, entre Israel e Irán, y entre Taiwán y China, deben ser resueltos a través de la diplomacia, y de la contundente posición que Estados Unidos tendría que tener como policía del mundo, y que enviarles dinero solamente fomenta que los conflictos se extiendan en el tiempo.

Ni Rusia se hubiera animado a atacar a Ucrania, ni Irán a Israel si yo fuera Presidente“, dijo recientemente Trump en un discurso de campaña. “Y definitivamente China no se va a animar a atacar a Taiwán si yo vuelvo a ser presidente, eso se los puedo garantizar“, sentenció.

A su vez, aseguró que “la crisis de los Estados Unidos está ocurriendo adentro de Estados Unidos, no en la otra punta del mundo” y que “los inmigrantes están invadiendo la frontera sur y el Congreso se niega a aprobar un paquete de ayuda para nuestra magnífica Guardia Nacional“.

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Economía

¿Nueva guerra comercial con China? Biden apunta a triplicar los aranceles para la importación de acero y aluminio

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La administración Biden amenaza con lanzar una nueva ofensiva arancelaria contra el ingreso de productos chinos, una maniobra que podría conducir a una pronta respuesta por parte del gigante asiático.

El giro proteccionista de la Casa Blanca bajo la presidencia de Joe Biden se hace cada vez más evidente. Pese a prometer lo contrario en su campaña electoral, Biden promete redoblar los aumentos tarifarios contra China y otros países del mundo.

Hasta ahora, las medidas proteccionistas del Gobierno se focalizaron en subsidios encubiertos, como por ejemplo los dispuesto en la llamada “Ley de Reducción de la inflación” del 2021. Pero esta vez se estudia abiertamente un nuevo rediseño del sistema arancelario.

El Presidente Biden propuso triplicar el arancel de importación para el acero y el aluminio provenientes de China, del 7,5% al 25%. Esta resolución amplía una anterior que ya había adoptado el expresidente Donald Trump, en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial (establecida en 2018). Pero la ley sancionada durante la administración anterior sólo alcanzaba a unos productos específicos, y la propuesta de Biden es generalizar el aumento arancelario sin excepción en todo el sector.

Estados Unidos se constituye actualmente como el cuarto productor mundial de acero, mientras que China ocupa el primer lugar. Semejante participación en el mercado haría muy efectivo el impacto de un arancel sobre la importación de China (con beneficios positivos para la industria local), pero este tipo de medidas resultan en su mayoría estériles, debido a que se espera una pronta respuesta por parte de China y la situación volvería al punto de inicio (o aún peor debido a la persistente volatilidad).

Siguiendo el mismo patrón, la administración Biden intervendrá deliberadamente en la adquisición de US Steel por parte de inversores japoneses, un acto populista y desesperado en medio del clima de la campaña electoral.

Asimismo, el Presidente Biden propuso incrementar los aranceles para la importación de madera canadiense del 8% al 14%, sin ningún tipo de justificación convencional. Esto supone un golpe hacia uno de los mayores socios comerciales de Estados Unidos en la región.Queda en evidencia que la política comercial de Biden no se limita exclusivamente a China.

Biden despliega este paquete de propuestas como respuesta a las medidas prometidas por Trump, entre las cuales se encuentra el establecimiento de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, y una tasa especial del 60% sobre todas las importaciones de China.

Como es de amplio conocimiento, la dictadura comunista en China se negó a cumplir con la liberalización total de su mercado de divisas, un requisito al que se había expresamente comprometido tras su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el año 2000. En lugar de ello, solo se dio lugar a una serie de desregulaciones parciales y progresivas que, hasta el momento, no llegaron a desembocar en un mercado libre.

Las políticas proteccionistas se utilizaron como una medida coercitiva para forzar la liberalización cambiaria de China durante la administración de Donald Trump, aunque una vez finalizada la guerra comercial (2018-2020) se llegó a un nuevo status-quo sin mayores cambios en esta materia y con aranceles más elevados entre ambos países (la relación final entre ellos favoreció ligeramente a Estados Unidos).

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