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Estados Unidos

Un militante demócrata asesinó a un joven simpatizante de Trump: "Biden me dijo que era un extremista de derecha"

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El hecho, ocurrido en Dakota del Norte, envuelve a un joven republicano de 18 años que fue asesinado por un militante de Biden de 41 años tras una discusión política.

En el estado de Dakota del Norte, un joven de 18 años fue asesinado por un militante demócrata de 41 años tras ser hostigado y acusado de formar parte de un grupo “extremista republicano”, según reportaron los medios locales.

El hecho ocurrió el pasado domingo en un pueblo rural de dicho estado. Shannon Brandt, el asesino, conocido localmente por ser uno de los más vocales militante de Biden, admitió ante la policía que atropelló con su auto al adolescente Cayler Ellingson por motivos puramente políticos e ideológicos luego de tener una discusión con la víctima.

El expediente de la causa detalla de que Brandt hizo un llamado a las autoridades en la madrugada del domingo minutos después de atropellar a Elligson para confesar su crimen, indicando que acababa de atropellar a un adolescente que era parte de un grupo extremista republicano. Luego de alertar a las autoridades, huyó de la escena.

La evidencia también muestra que el ataque fue artero y premeditado. Esa noche, la víctima llamó a su madre, Sheri Larson Ellingson, para preguntarle si conocía a un tal Brandt, ya que estaba siendo acosado por un hombre de ese apellido en el bar, a lo que ella le respondió que sí, que tenga cuidado y que iba camino al bar para buscarlo.

Mientras la madre se encontraba manejando hacia el bar, el adolescente volvió a hacer un desesperado segundo llamado, esta vez para avisar a su madre que estaba siendo perseguido por el auto de Brandt en la calle. Ellingson no pudo volver a ser contactado hasta que su mamá encontró su cuerpo fallecido tirado en la calle.

El testimonio de la madre sirvió a la policia para identificar a Brandt y arrestarlo en su casa ubicada a 12 minutos de la escena del crimen. Allí, el militante democrata admitió haber consumido alcohol y haber comenzado la discusión política que terminó con la vida del joven republicano.

A pesar de haber confesado a la policía el crimen, lo abominable que fue el hecho y que hay evidencia para probar que el acto fue premeditado, Brandt fue imputado por "homicidio vehicular y abandono de persona" en lugar de "asesinato", un cargo que acarrea una pena menor y que podía evitar de que el militante demócrata pase el resto de su vida en la cárcel. 

Por si fuera poco, desoyendo el pedido de los fiscales, el juez de la causa le concedió la libertad condicional al acusado luego de fijar la fianza en 50.000 dólares al considerar que no existe riesgo de fuga o interferencia en la causa, por lo que el asesino está actualmente en libertad.

Hasta el momento, ningún político de Dakota del Norte se pronunció pidiendo justicia por el asesinato. Ante esta inacción, los seguidores trumpistas comenzaron a manifestarse por las redes sociales demandando prision perpetua para el acusado y que los medios nacionales cubran esta historia.

El asesinato se produce tan solo dos semanas después de que Biden diera uno de los más divisivos discursos en la historia estadounidense, donde trató a los seguidores del expresidente Trump como “terroristas domésticos” y dijo que son “una amenaza para la Nación” que "deben ser frenados".

Curiosamente, el asesino de Cayler Ellingson justificó su atroz acto diciendo que el adolescente era un extremista de derecha, las mismas palabras que Joe Biden empleó en su infame discurso.

Los medios replican el discurso de odio de Biden y fomentan este tipo de accionar. Si el hecho hubiera pasado al revés, sería la noticia más viral del momento, no solo en Estados Unidos si no que en todo el mundo, pero que un izquierdista radical asesine a un joven de derecha, parece que no es noticia.

China

Un asesor de Trump asegura que la estrategia de China es "derrotar a Estados Unidos sin disparar una sola bala"

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Entrevistado por Breitbart, el socio de Steve Bannon aseguró que China está buscando generar la discordia en Estados Unidos, destruir la cohesión social y llenar al país de fentanilo.

Peter Schweizer, parte del cuerpo de asesores de Steve Bannon y autor de "Dinero Sangriento: ¿Por qué los Poderosos tienen ojos ciegos mientras China mata a los estadounidenses", reveló la postura del Partido Comunista Chino para ganar la nueva "guerra fría" que está teniendo lugar entre la potencia asiática y los Estados Unidos de América.

Los militares chinos están empezando lo que describe como una “guerra de desintegración”, muy similar a la de la Unión Soviética en la década del ’60, pero con un especial hincapié a promover el caos y la división social en Estados Unidos y sus aliados, a través de políticas que la debilitan en todos sus aspectos.

“Esta estrategia es: ‘¿Por qué tener una guerra cinética en la que nosotros matamos a estadounidenses y ellos nos matan a nosotros? Nos dañamos. ¿Por qué no intentar simplemente derrotarlos en la guerra sin que parezca que estamos en guerra?", explica Schweizer quien entrevistó a varios ex funcionarios chinos para escribir el libro.

"Lo que eso significa es que van a desarrollar y utilizar, y lo están haciendo, estrategias diseñadas para dividir a los estadounidenses, fomentar el caos social, poner a Estados Unidos contra Estados Unidos”, dijo, y aseguró que el caos social en Estados Unidos es “magnificado por China”.

Schweizer explicó que esto no ocurre solamente a nivel político, sino que ocurre también a nivel digital, en las redes sociales. El autor asegura que tiene evidencia de por lo menos una instalación en China donde tienen miles de oficiales militares, y cada uno tiene miles de cuentas de redes sociales a cargo, que “se hacen pasar por estadounidenses”.

"Y básicamente la mitad de estas cuentas de redes sociales dicen ‘Estados Unidos es una sociedad racista’ y la otra mitad dice ‘Sólo me gustan los blancos’, y está diseñado para magnificar", aseguró.

La estrategia, como dicen, es: ‘Derrotemos a Estados Unidos sin tener que disparar un solo tiro’. Y esa es esencialmente su estrategia”, continuó el autor de Blood Money, quien agregó que: "Lo han estado haciendo durante la última década, y se manifiesta de muchas maneras".

Tik Tok, la red social más famosa del momento, es propiedad del Partido Comunista Chino, y no tiene como objetivo obtener ganancias ni ofrecer un bueno producto de videos, si no que busca promover la discordia en Estados Unidos, tapando a quienes podrían revelar esta trama.

Scheizer asegura que intentaron publicar anuncios de su libro, Blood Money, en TikTok, pero a pesar de múltiples intentos donde incluso ofrecieron más dinero del que se requería, los rechazaron una y otra vez.

“Para mí está claro que la razón por la que no querían que se publicaran estos anuncios es porque se centraban en el hecho de que TikTok está directamente vinculado al PCCh y, como señalamos en el libro, lo están utilizando explícitamente para socavar la cohesión social en Estados Unidos y como herramienta de propaganda contra los jóvenes, y son muy explícitos acerca de cómo lo hacen”, dijo Schweizer.

Tuvimos acceso a revistas y publicaciones militares chinas. Un oficial militar llama a TikTok el caballo de Troya que están usando contra Occidente. Y hubo ejemplos específicos de cómo usan las emociones y otras herramientas para enviar mensajes subconscientemente a los jóvenes estadounidenses y lograr que rechacen los valores con los que fueron criados”, continuó el autor siete veces best seller del New York Times.

Por último, en sus investigaciones, Schweizer asegura que los chinos están fomentando, e incluso subsidiando, el ingreso de fentanilo a Estados Unidos, una de las drogas más adictivas y más nocivas para el ser humano en estos momentos, con el único objetivo de destruir a la sociedad estadounidense.

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Economía

La peligrosa radicalización a la izquierda de Joe Biden preocupa a cada vez más dirigentes dentro del Partido Demócrata

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Muchos desencantados por las posiciones extremistas del Presidente en ejercicio encuentran en Trump una alternativa. La administración Biden condujo al déficit fiscal más drástico de la historia del país en tiempos de paz, multiplicó las regulaciones y apostó por el proteccionismo.

Las posiciones políticas del Presidente Joe Biden se radicalizan cada vez más hacia la izquierda, retrocediendo a la vieja visión que mantenía el Partido Demócrata a mediados del siglo pasado, y rompiendo con la tradición más bien reformista de los expresidentes Jimmy Carter, Bill Clinton e incluso Barack Obama.

El consenso detrás de las “Bidenomics” están erosionando muchos de los cimientos que garantizaron años de crecimiento para la economía estadounidense.

El histórico funcionario demócrata y exsecretario del Tesoro, Lawrence Summers, se pronunció sobre la política económica del Presidente Biden con las siguientes palabras: "Estoy profundamente preocupado por la doctrina del nacionalismo económico centrado en la manufactura que se presenta cada vez más como un principio general para guiar la política. Es cada vez más peligrosa e inflacionaria”.

Regulaciones que comprometen millones de puestos de trabajo

La administración Biden está conduciendo una de las mayores y más agresivas acciones regulatorias en contra del sector privado que haya visto la economía estadounidense en décadas.

A través de la Orden Ejecutiva 14.067 endureció el marco regulatorio general sobre las criptomonedas, y al mismo tiempo firmó una orden instruyendo a la Reserva Federal para comenzar el desarrollo de una moneda digital centralizada del Estado. De llevarse a cabo con éxito, esta herramienta profundizaría notoriamente el control y el monitoreo del Gobierno sobre el accionar de los ciudadanos.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) bajo la presidencia de Biden anunció una resolución que endurece estrictamente todas las regulaciones que debe cumplir la industria manufacturera. Se endurecen los Estándares Nacionales de Calidad del Aire (NAAQS por sus siglas en inglés), encareciendo el costo de las empresas industriales con la amenaza de perder hasta 1 millón de puestos de trabajo en los próximos años.

El Gobierno incrementó su voracidad dirigista sobre el sistema financiero y bancario, revirtiendo muchas normativas desregulatorias dispuestas por Carter y Clinton

Se endurecieron los requisitos de la Ley de Reinversión Comunitaria de 1977 para las entidades bancarias, se incrementaron las exigencias para la presentación de informes trimestrales (agregando más costos) para los fondos comunes de inversión privados, y se incrementaron los requisitos de capital para las entidades bancarias del 16% al 20%. Todo esto entorpece el crecimiento de la actividad económica. 

Déficit fiscal récord en tiempos de paz

Desde el punto de vista de las “Bidenomics” los elevados déficits fiscales no representan un problema, y de hecho apuntan a compensar un supuesto “exceso de ahorro” en la economía. Esta visión rompe completamente con los postulados adoptados por el Partido Demócrata en los últimos 50 años, marcando una especial discrepancia con los históricos superávits que concretó la administración de Bill Clinton.

La cancelación irresponsable de billones de dólares en préstamos estudiantiles para la clase media y alta, y los excesivos programas de “estímulo” vía obras de infraestructura y subsidios, dispararon el déficit financiero de Estados Unidos hasta el 8,3% del PBI a mediados de 2023. Nunca antes se había visto una cifra de semejante magnitud en tiempos de paz o fuera de una grave recesión.

El último resultado fiscal publicado por el Gobierno evidencia un déficit de por lo menos el 6,2% del PBI, y un rojo primario (sin intereses) del 3,8% del producto. Antes del rescate de préstamos estudiantiles a mediados de 2022, el déficit federal no superaba el 3,7% aún con intereses.

Proteccionismo

La visión comercial de la administración Biden se centra en el incremento de las barreras arancelarias y cuantitativas sobre las importaciones, tanto de China como de la Unión Europea, México y Canadá.

Se inició una política de “subsidios cruzados” para fomentar la sustitución de importaciones y potenciar el comercio desleal (catalogado falsamente como comercio justo) con los principales socios comerciales de Estados Unidos.

Además, Joe Biden pasó a la posteridad como el primer Presidente que se rehúsa a firmar o promulgar un acuerdo de libre comercio en los últimos 40 años, muy a diferencia de sus predecesores demócratas.

El expresidente Clinton inició las negociaciones para el libre comercio con Jordania, Chile, Singapur, y los países nucleados por el TPP, además de implementar el acuerdo NAFTA. Por su parte, el expresidente Obama implementó los acuerdos de libre comercio con Perú, Colombia, Panamá y Corea del Sur. Al día de la fecha, Biden descartó implementar cualquier acuerdo, como por ejemplo el que se encuentra pendiente con el Reino Unido desde el año 2020 (negociado originalmente por Donald Trump).

Masivos aumentos de impuestos

La gran promesa económica para un eventual segundo mandato de Joe Biden es aplicar un aumento generalizado de impuestos sobre los ingresos de empresas y personas físicas, así como también gravar más severamente a las ganancias de capital y a los patrimonios.

La tasa de Sociedades se vería aumentada del 21% al 28% para todas las empresas, la alícuota máxima del impuesto a las Ganancias volvería al 39,6%, la tasa por el Medicare se incrementaría del 2,9% al 5%, y gravaría a las ganancias de capital con una tasa cercana al 40% (la más alta nunca vista en Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial).

Biden propone, además, establecer un impuesto del 4% para la recompra de acciones, duplicar la tasa global sobre los ingresos intangibles con bajos impuestos (GILTI), e incrementar hasta el 20% la tasa impositiva sobre la revalorización de activos (las llamadas ganancias de capital no realizadas), entre decenas y decenas de aumentos impositivos programados.

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Argentina

El encuentro más esperado: Milei y Trump se saludaron en el CPAC, la cumbre de derecha más importante del mundo

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El presidente argentino se cruzó con el ex jefe de Estado republicano, quien en su discurso le dijo que “es uno de los pocos que puede hacer a Argentina grande de nuevo”.

El presidente argentino Javier Milei y el expresidente y actual candidato Donald Trump se cruzaron en la trastienda del evento de la derecha más importante del mundo, la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que tiene lugar este año en Washington D.C.

Los dos máximos referentes de la derecha del mundo y líderes del mundo libre se fundieron en un cálido abrazo al verse, en el primer encuentro personal que tienen, a pesar de que ya han hablado por teléfono en el pasado.

En su exposición, el ex presidente estadounidense, había elogiado de manera contundente al argentino: “Quiero agradecer al presidente de la Argentina, que tuvo mucha publicidad. Es un gran señor, es MAGA, Make Argentina Great Again. Es el único que puede hacerlo bien. Javier Milei. Gracias Milei, muchas gracias, es un gran honor tenerte aquí”.

¡Presidente! Qué lindo conocerlo. Es un gran placer conocerlo, Presidente. Es un gran honor para mí. Gracias por sus palabras hacia mí. Estoy muy contento, es muy generoso. Muchas gracias, es un gran placer”, expresó Milei tras el abrazo.

Trump, por su parte, retrucó con palabras similares a las que utilizó en su discurso: “Muchas gracias, está haciendo un gran trabajo. MAGA, Make Argentina Great Again, saquémonos unas fotos”.

Muchas gracias, lo digo en serio. Usted fue un gran presidente y espero que gane. Espero verlo otra vez. La próxima vez, como presidente”, le deseó el jefe de Estado argentino al republicano, que buscará este año volver al poder en su país tras ser expulsado mediante fraude electoral. Trump cerró con el mismo deseo: “Yo también lo espero”.

El encuentro se da en un momento de máxima tensión entre Trump y el actual presidente, Joe Biden, quienes se enfrentarán en noviembre en lo que parecería ser una repetición de la elección del 2020, pero esta vez sin voto por correo ni crisis de la pandemia de coronavirus.

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