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Estados Unidos

Un proyecto de obra pública de Biden tiene artículos que regula el Bitcoin y promueve cursos de género

El esfuerzo establecido por ambos partido para destinar fondos a la infraestructura pública que consta de 2.700 páginas se encuentra lleno de proyectos de interés demócrata negociado con republicanos disidentes.

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El presidente envió una masiva ley de infraestructura al Senado que incluye desde regulaciones a las criptomonedas, hasta cursos de inclusión de mujeres en el sector del transporte hasta medidas ecologistas.

El proyecto de Ley de Infraestructura que envió el presidente Joe Biden al Congreso, que tiene la participación de alrededor 18 senadores republicanos, entre los cuales se incluye el jefe de bancada, el traidor Mitch McConnell, se votará esta semana y tiene todos los prospectos de que será aprobada.

La ley superficialmente eleva el gasto público en $1,2 billones de dólares (“trillion“, en inglés) para la mejora y construcción de infraestructura correspondiente a puentes, rutas y otros servicios de transporte público, pero un análisis más riguroso del texto revela que no todo este dinero será destinado a la obra pública.

Por todo el proyecto se encuentran subsecciones y artículos diseñados para profundizar algunos de los ítems más importantes de la agenda demócrata actual, como cuidado de medio ambiente, cursos de teoría de género y regulaciones a las criptomonedas.

Impuestos al Bitcoin

La Sección 6045 de la Ley de Infraestructura de Biden expande la definición de lo que es un “broker de bolsa” en Estados Unidos, agregándole a la ya establecida definición de alguien que opera en la bolsa de valores, “cualquier persona que actúe de intermediario en la transferencia de propiedades o servicios“.

Esto implica que cualquier persona que compre o venda cualquier activo financiero a través de un servicio online entrará dentro del esquema tributario de un broker de bolsa, lo cual implicará enormes costos impositivos adicionales al mercado. Como el Bitcoin y otras criptomonedas solo pueden ser operadas online, todas sus operaciones entrarán bajo este concepto, e incluso abarcará a quienes minen estas monedas digitales.

Un grupo de senadores trumpistas propusieron una enmienda para esta sección, llamada la “Enmienda Wyden-Lummis-Toomey” que básicamente impediría que los individuos que compran y venden criptomonedas por su cuenta entren la definición. “Cualquier persona que sea responsable de proporcionar regularmente cualquier servicio que efectúe transferencias de activos digitales en nombre de otra persona“, agrega.

La Enmienda Wyden-Lummis-Toomey busca que solo se considere brokers de bolsa a quien compran y venden Bitcoins en nombre de otras personas, como un servicio financiero.

Sin embargo, los demócratas presentaron una enmienda paralela que solo exceptúa a los mineros, pero incluye cosas aún más disparatadas como considerar broker de bolsa a un programador que vende un software relacionado a la actividad financiera.

Esta enmienda, llamada “Enmienda Portman-Warner-Sinema”, cuenta con el respaldo de Biden y tiene la aprobación del Departamento del Tesoro, por lo que es muy probable que sea la que se apruebe en la próxima votación que debería ocurrir antes del lunes.

El senador Ted Cruz, uno de los mayores defensores de las criptomonedas y el desarrollo blockchain, presentó una tercera enmienda para directamente eliminar toda esta sección de la Ley de Infraestructura, pero no cuenta con el apoyo de todos los 50 senadores republicanos, muchos alineados a Joe Biden.

Cursos de Género e Inclusión Femenina

En otra sección se crean programas de incentivo a las mujeres a participar en la industria del transporte. Según explica el proyecto de ley, dentro de toda la fuerza de trabajo que representan las mujeres en los Estados Unidos, solo un 6,6% se dedica al manejo de vehículos pesados de transporte de mercaderías y un 24% se dedica a la industria del transporte y depósito de mercaderías.

Dentro de este programa de incentivo, también se destacó un supuesto estudio en el cual se demuestra que las mujeres al volante de los camiones, representan un 20% menos de los accidentes de tránsito que los hombres utilizando dicho medio de transporte, pero no se presentan evidencias.

En la Sección 2095, se promueven cambios en la Ley de Discapacidades de 1990, por ejemplo se contempla que la identidad de género, debe ser una clase protegida según el Título 18 del Código de Estados Unidos.

Lo mismo hace con las “tribus indígenas”, otorgándoles protecciones legales completamente injustificadas.

Cuidado del Medio Ambiente

La Ley también establece que las obras públicas solo pueden ser construidas por empresas con conciencia del medio ambiente, que conozcan los pueblos lindantes a la construcción y lo hagan para “ayudar a sus desventajas económicas” y cuiden a las “comunidades minoritarias”.

Además, dictamina que las evaluaciones ambientales deben estar de acuerdo con “la ciencia del cambio climático” y las nuevas regulaciones ecologistas de la administración de Biden.

Financiación

A pesar de que se financiará con emisión monetaria, Biden quiere solventar el agujero fiscal que generará esta ley con la implementación de una tarifa basada en el kilometraje que los conductores de vehículos particulares tendrán que abonar a medida que utilicen sus propios vehículos.

La idea propuesta por los demócratas es la de solventar la obra pública relacionada al transporte mediante el pago de un impuesto en unidades de “dólares por milla” y que se abonará mensualmente al Estado federal.

Esta idea, además requeriría de la adquisición de distintos medios para llevar un registro del kilometraje o desde los mismos que se presentan en un automóvil. Estos serían el uso del odómetro, GPS’s, teléfonos particulares y hasta la incorporación de dispositivos electrónicos con el fin de medir el kilometraje para luego abonar la mencionada tasa.

Según denuncias los senadores trumpistas, el trasfondo de este proyecto realmente se trata de seguir haciendo que el uso de un auto sea cada vez más caro y que eventualmente la gente deje de utilizarlos. La agenda demócrata propone no usar autos de combustión interna y aboga por el transporte público con colectivos o trenes eléctricos.

Apoyo republicano anti-Trump

La Ley pasará fácilmente. Actualmente el Senado se compone por 50 legisladores demócratas y 50 republicanos, pero por lo menos 18 de los republicanos, todo anti-Trump, le han dado su apoyo al proyecto de Joe Biden.

Estos senadores tampoco lo hicieron por afinidad política, si no que se vendieron. En la masiva ley se incluyeron artículos que beneficiarían específicamente a sus Estados, como en el caso de Utah y Alaska.

En Utah, con Mitt Romney a la cabeza, se encuentra detallado en el documento el gasto de 50 millones de dólares con la finalidad de la construcción de el “Central Utah Project, un proyecto para la utilización del agua del Río Colorado. Esta sección de la ley es clave para los demócratas ya que consiguen el apoyo de Romney para negociar la ley.

En la misma sintonía, en el Estado de Alaska, la senadora Lisa Murkowski acordó a cambio de la negociación del proyecto que la Secretaría de Transporte Nacional provea los fondos necesarios para la reconstrucción de la autopista de Alaska, la cual une el territorio Yukon en el Estado norteño con el territorio canadiense en la conjunción de Haynes.

Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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Estados Unidos

Corrupción explícita: Nancy Pelosi ha amasado una fortuna operando con información privilegiada

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Legisladores de ambos partidos piden poner fin a las transacciones bursátiles de los congresistas, método de inversión que ha llevado a la presidente de la Cámara de Representantes a convertirse en multimillonaria con las gigantes empresas tecnológicas como Facebook y Apple.

En los pasados días, el senador demócrata Jeff Merkley criticó duramente a Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata y Presidente de la Cámara de Diputados, luego de que defendiera sus compras y ventas de acciones en la bolsa mientras está en funciones, a pesar del enorme conflicto de interés que esto presenta.

El conflicto surge en gran parte a las operaciones realizadas por la legisladora junto a su marido, Paul Pelosi, un famoso corredor de bolsa en Nueva York, dueño de la financiera Financial Leasing Services, habiéndose transformado en una de las personas mas ricas de todo el Congreso, con una fortuna de US$ 114 millones.

Mientras legisladores republicanos y demócratas se unen para impulsar una ley que prohíba a los diputados y senadores operar con acciones mientras están en funciones, Pelosi lanzó una campaña para boicotear este proyecto.

El mayor conflicto de interés se da con las grandes compañías tecnológicas (“Big Tech”). Pelosi fue una de las grandes impulsoras tanto en el Congreso de California como en el Congreso nacional para regular a estas empresas y ayudar a crear grandes monopolios como Google, Facebook, Amazon y Apple.

Operando con acciones de las Big Tech, se estima que Pelosi ha tenido una renta financiera de más de US$ 30 millones en los últimos años.

El pasado mes, se supo que la presidente de la Cámara de Representantes junto con su esposo embolsaron millones de dólares por operaciones de tipo call en el mercado bursátil de compañías como Google, Salesforce y Roblox, a las cuales viene ayudando mediante diversas legislaciones anti libre mercado.

Pelosi, siendo uno de los miembros más ricos del Congreso con un patrimonio estimado de más de $114 millones de dólares, ha realizado incontables operaciones financieras de empresas de alta importancia como Amazon, Apple y Google.

Aunque no hay evidencias de que los Pelosi operen en el mercado de acciones con información obtenida desde fuentes internas del mercado, algo que violaría la existente STOCK Act, sus portafolios en diferentes ocasiones incluso llegaron a superar en rendimiento a la medidora S&P 500.

En el 2019 la superaron por un margen de 4,9% y en el año 2020 tuvo un rendimiento por sobre la medidora de 14,3%. En el 2021, obtuvieron un rendimiento inferior al de la medidora del 15,5%, dejándolos aún con un superávit del 3,7% con respecto a lo operado por S&P en los últimos tres años. Dado que Nancy no ha demostrado tener aptitudes financieras, se sospecha fuertemente que su marido opera por ella con información confidencial que ella le proporciona.

Además, los Pelosi dividen su tiempo entre Pacific Heights, un costoso barrio en San Francisco, y un condominio en el área de Georgetown en Washington D.C. En adición a estas propiedades, también son dueños de un viñedo en el Valle de Napa, California, que posee un valor estimado de entre 5 y 25 millones de dólares de acuerdo a un reporte financiero que permite a miembros del Congreso esconder sus patrimonios netos mediante el listado de sus propiedades en valores estimados en lugar de especificar el valor de las mismas.

Los activos actuales de los Pelosi incluyen un estimado de entre 10 y 25 millones de dólares en acciones de Amazon y Apple como así también cifras de entre 1 y 5 millones de dólares en opciones de tipo call de Google, lo cual denota uno de los portafolios más cargados de acciones de las grandes tecnológicas de todo Washington.

El distrito de Nancy Pelosi es adyacente a Silicon Valley, y se especula que toda su carrera fue financiada por este tipo de empresas que la usaron de insider para pasar leyes que los beneficiarían a cambio de que ella sepa cuándo invertir y sacar masivos réditos en la bolsa.

De acuerdo al New York Times, la diputada ha empezado tomar medidas para distanciarse de las grandes compañías tecnológicas, como rehusarse a tomar llamadas de Mark Zuckerberg luego de que Facebook (hoy META) rechazara dar de baja un video de Pelosi. Sin embargo, de acuerdo al Times, la relación continuó con las grandes tecnológicas luego de que haya tenido conversaciones con Tim Cook (CEO de Apple) acerca de legislaciones.

Incluso dentro del Partido Demócrata hay una batalla interna entre quienes piden que no se permita que esta situación continúe y quienes defienden a Pelosi. De acuerdo a una fuente interna del Partido, que habló con el Times, hay un importante bloque de diputados cansados de que no se traten de igual manera ante la ley a estas empresas.

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Tim Cook, CEO de Apple, con quien Nancy Pelosi luego de intentar distanciarse de las grandes tecnológicas, mantuvo charlas acerca de legislaciones y obtuvo ganancias por $98 millones de dólares en 2021 en acciones de Apple.

Pelosi ha sido una de las grandes defensoras de la libertad de los miembros del Congreso de operar con acciones al mismo tiempo que se sigan las reglas dictaminadas por el STOCK Act en el año 2012, según el cual los miembros del Congreso no pueden utilizar información que no sea de carácter público para generar beneficios personales.

Esta ley, aunque bien pensada conceptualmente, es casi imposible de llevarla a la práctica, por lo que los diputados y senadores siguen operando con información privilegiada sobre las distintas legislaciones que impactarán en los precios de las acciones bursátiles.

Con el avance de las operaciones virtuales debido a las imposiciones surgidas por la pandemia, también se incrementó la utilización de fuentes privadas y muchas veces internas para operar en el mercado, sin las cuales sería prácticamente imposible superar en rendimiento a ciertas medidoras como el S&P 500.

Las discusiones para crear leyes que regulen o prohíban el método que utiliza Nancy Pelosi para operar en el mercado de capitales ha traído apoyo tanto del Partido Demócrata con impulsores como la senadora Elizabeth Warren (D-MA) y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY), así como también del Partido Republicano con apoyo del representante Chip Roy (R-TX) y el senador Blake Masters (R-AZ), pero por ahora, el bloqueo de Pelosi ha sido inquebrantable.

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