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Opinión

Dos cubanos explican en primera persona los horrores del comunismo en Cuba

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La siguiente nota de opinión fue elaborada por dos valientes cubanos que residen en la Isla. Desde La Derecha Diario ofrecimos que sea publicada desde el anonimato por cuestiones de seguridad pero insistieron en poner sus nombres, para generar un mayor impacto y credibilidad, en medio del levantamiento histórico del pueblo cubano contra el régimen comunista.

Por Ismael Guimarais, Artista, y Msc. Yoana Pérez, Educadora.

Como cubanos nacidos después de la declaración del carácter socialista de la Revolución estamos acostumbrados a la irremediable escasez, falta de viviendas, apagones, salarios miserables, la exposición a servicios y productos que están destinados sólo para los que tienen un vínculo con el “exterior”, elecciones meramente protocolares, la incapacidad de demandar a entidades estatales, la estigmatización de la iniciativa privada, el miedo al libre pensamiento y a la libre expresión, las incapacidad para acceder a servicios de salud de calidad que se le prestan sólo a los extranjeros y el anhelo irresistible de salir de esta isla para ver otro mundo más libre.

Si todo esto lo venimos padeciendo desde que Fidel decidió que éramos comunistas, ¿Por qué es que ahora, desde el pasado 11 de julio es que vienen a estallar las multitudinarias protestas del pueblo cubano pidiendo un cambio de gobierno?

Es que junto a la repercusión del Movimiento San Isidro y los jóvenes del 27N, hubo una crecida exponencial de los casos de Covid llegando a colapsos en la infraestructura y capacidad médica en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila que pidieron un corredor humanitario ante la inminente situación. Esto sensibilizó a multitudes de personas dentro y fuera de Cuba y fue la gota que rebasó la copa para que los cubanos dijeran “basta”.

En todas estas circunstancias ha habido una variable fundamental: la información.

Muchos no lo saben, pero el Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene la propiedad privada y absoluta sobre sobre los medios de pensamiento y expresión. El PCC desde que somos niños nos hace repetir consignas, recitar poemas, y aprender una versión de la historia de Cuba que nos dejará la siguiente idea implantada en la mente: “Gracias por todo, Fidel”. El sistema de educación cubano le presta extrema atención al culto a la personalidad de los líderes históricos de la revolución, es un sistema fidelista y comunista que se asegura de recompensar con puestos y castigar con actos de repudio a las personas que se adecuen o se salgan de ese discurso trazado.

El PCC tiene un cargo que es ocupado universalmente en todas las instituciones artísticas, médicas, educativas y de cualquier tipo del país: “El político o Secretario del comité de base”, la persona que está encargada de adoctrinar y velar para que nadie abandone o pervierta “la ideología correcta”, persona facultada para llevar a mayores instancias a los “irremediables confundidos” que ya no pueden ser “rescatados por la Revolución”.

Como ya se darán cuenta, el mayor poder de la dictadura cubana no es el militar sino el monopolio de la verdad permitida.

Las imprentas son del Partido, la TV es del Partido, la Radio es del Partido y cualquier manifestación del pensamiento está sujeta evaluación y censura por parte del Partido.

En un mundo tan monocromático como este, es difícil darse cuenta de que fuera del archipiélago los pueblos pueden luchar mediante protestas y decidir el destino de su nación; pero esto estaba a punto de cambiar: Hace tres años nos permitieron acceder a Internet móvil y el pueblo cubano comenzó a despertar.

El cubano desde el 2015 podía acceder a Internet, pero pagando un cuarto de su salario por una hora de conexión después de haber hecho una larga línea para entrar al establecimiento donde se ofrecía ese servicio. Luego aparecieron los parques Wifi y se viabilizó un poco más el uso del Internet. Finalmente, en 2018, se ofreció el servicio de datos móviles y pudimos sentarnos en la comodidad de nuestro hogar a buscar información y aprender sobre democracia, pluripartidismo, libertad financiera, desobediencia civil y sobre todo ver cómo los pueblos luchan por sus derechos a través de grandes protestas.

Internet fue una rendija en esta cueva oscura por donde vislumbramos un futuro libre y dónde aprendimos una versión menos idílica y más coherente de nuestro pasado. Ya el Partido no era el único medio de instrucción e información y cada vez más la TV cubana fue siendo reemplazada en la juventud por Internet, una Internet desde donde se escuchaba con cada vez mayor interés a la oposición. 

Se puede decir que el trabajo del periodismo independiente cubano sumado a la capacidad de contrastar los argumentos del gobierno con los datos que se encuentran en toda la web hizo trozos en miles de jóvenes el trabajo político ideológico del PCC. Suscribiéndonos a canales de YouTube, leyendo artículos digitales y siguiendo en Twitter a jóvenes valientes aprendimos que el bloqueo externo no era el mayor de nuestros males sino el interno, el que el socialismo necesita imponer sobre las libertades individuales y económicas de una nación para lograr persistir en el poder.

Por esas razones ante la siguiente crisis ya Cuba no iba a responder igual.

Este proceso actual comenzó con el pedido de auxilio desesperado de algunos profesionales de la salud y familiares de enfermos que anhelaban apoyo de medicinas, respiradores, camas, ayuda de más médicos por causa del colapso en los hospitales y ver que la respuesta del gobierno fue lenta, algo despreocupada e insuficiente. Todo ello dio como resultado un estallido social sin precedentes, ya que fue en muchísimos lugares de la isla y de manera masiva, orgánica y duradera.

A los reclamos de libertad se unieron frases como “Patria y Vida” (canción creada a finales del 2020 y que se ha convertido en una especie de segundo himno patriótico), “Cuba no es de ustedes”, “Abajo Diaz-Canel” y otros que expresaban el nivel de conciencia que ya tenía el pueblo sobre la raíz de estos males.

El 11/07/21 en Cuba de manera espontánea surgió una manifestación de protesta pacífica en San Antonio de los Baños (Artemisa), breve tiempo después lo mismo pasó en Palma Soriano (Santiago de Cuba) y poco a poco el fenómeno se fue extendiendo a lo largo de todo el país. Miles de personas de distintas edades, colores de piel, religiones, niveles intelectuales y ocupaciones laborales se volcaron a las calles clamando por la libertad de la nación.

Ninguna manifestación pública está totalmente exenta de la participación de personas con comportamiento delictivo. De esta forma, ocurrieron algunos actos vandálicos en tiendas y roturas de cristales de centros laborales. Nada de eso es correcto (pese a que entendemos que ante la escasez y la desesperación algunas personas hacen cosas que en otras condiciones no se atreverían tanto). Pero fueron casos aislados, como lo demuestran los 3 videos que ponen repetidamente por el NTV contra los cientos de videos de protestas pacíficas que pululan en las redes.

¿Cuál fue la respuesta del gobierno? Díaz-Canel tildó a todos los que protestaron de mercenarios, apátridas, delincuentes, mal nacidos, marginales o confundidos y llamó por televisión nacional a que los comunistas los combatieran ya que, según él y citamos “las calles son de los revolucionarios”. En otras palabras, alentó a una guerra civil por parte del sector comunista y las fuerzas represivas armadas contra un pueblo desarmado que gritaba por libertad.

Hay personas muertas, desaparecidas, agredidas física y verbalmente, incontables heridos y muchos perseguidos por sus participaciones. Todas las imágenes que circulan en las redes, todos los vídeos de la violenta represión por parte del gobierno, lo que se ha visto hasta ahora de sangre, palos y disparos pertenece al poco tiempo que tuvimos Internet porque la dictadura la retiró justificándose con un conveniente “fallo en el sistema”.

La juventud cubana no lo va a olvidar nunca y creemos firmemente que este es el principio del fin de la represión de nuestras libertades.

En estos momentos las calles principales de La Habana que pueden ser focos de manifestaciones están custodiadas por las fuerzas policiales y militares y hay muchas quejas de familiares que dicen que hay persecución de jóvenes, que están buscándolos en sus casas de noche para llevárselos detenidos si participaron en la marcha, especialmente en la capital. ¡Y quién sabe lo que les suceda en las cárceles!

Agradecemos enormemente a todas las valientes personalidades que desde dentro de Cuba se manifestaron por las redes y apoyaron al pueblo en su reclamo de libertad. ¡El pueblo no los olvidará! Agradecemos a las fuerzas del orden que se negaron a reprimir a los manifestantes. Agradecemos a las personalidades internacionales que usando el hashtag #SOSCuba y #CubaLibre han promovido nuestra causa.

Que todos los cubanos tengan acceso libre a Internet es una prioridad que puede favorecer algún prototipo de Perestroika en la nación. Lograr una inspección internacional o alguna vía para la transparencia en el manejo de las finanzas del país sería muy útil para esclarecer cuestiones de bloqueos internos, que duelen más que los externos.

Una intervención en la que no hubiera derramamiento de sangre, pero si establecimiento de justicia y liberación sería adecuada. Cuba necesita todo el apoyo posible de la comunidad internacional para recuperar su libertad. El sentido de humanismo universal no puede sentirse indiferente y cambiar la cara como si no pasara nada. Fulgencio Batista, el anterior dictador, no comenzó los asesinatos públicos hasta que el pueblo luchó por su libertad. No sabemos hasta dónde puedan llegar estos…

Somos la generación del cambio, no de la continuidad, como dice el oficialismo, somos la verdadera revolución, el verdadero cambio hacia libertades más plenas, cada cual desde su lugar aportará para lograr una Cuba democrática, libre y soberana.

Como cubanos nacidos después de la declaración del carácter socialista de la revolución estábamos acostumbrados a la irremediable penuria… pero ya no tenemos miedo.

Opinión

Pasaporte Covid: la nueva travestía del autoritarismo llegó a la Argentina

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El candidato a diputado nacional por el frente Unión por el Futuro en la Provincia de Buenos Aires explica la nueva medida autoritaria que los gobernantes argentinos han importado del extranjero.

El gobernador y varios intendentes de la Provincia de Buenos Aires así como funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires y de otras ciudades del país están implementando o proponiendo una documentación totalitaria y discriminadora llamada coloquialmente como PASAPORTE COVID.

Deseo exponer mis razones contra este infame documento. Lo que no implica, de ninguna manera, estar en contra de las vacunas, ni de la decisión de las personas de vacunarse. A lo que me opongo es al mecanismo de control social disfrazado de política sanitaria.

En Argentina lo que faltan son vacunas, por lo que exigir a la gente un certificado de una medicación que está en falta y que además sólo puede ser administrada por el Estado porque el gobierno prohíbe (también inconstitucionalmente) otra forma de adquisición, es criminal.

Más allá de la incompetencia y corrupción en la gestión de la compra, traslado, distribución y aplicación de vacunas, sin olvidarnos jamás de la vergüenza de los vacunatorios vip, la sola idea de la implementación de un pasaporte Covid es un agravio contra todas las libertades individuales. Un pasaporte sanitario, además de ser claramente discriminatorio, esconde perversos mecanismos de opresión, es inútil a los fines de la salud (como el resto de las medidas que demostraron su ineficacia este último año y medio) y sólo sirve para exponer el autoritarismo de quien lo propone.

Con el agravante de que de todas las variedades de vacunas que están circulando, ninguna muestra evidencia concreta de prevenir definitivamente el contagio. Tanto es así que, si su eficacia fuera total, el vacunado no tendría que estar pensando si se vacunaron los demás. De hecho, los funcionarios tampoco confían en su eficacia al insistir en mantener los mismos cuidados del año pasado con personas vacunadas, generando una pésima sensación de inseguridad respecto de la solución que hasta hace unos meses parecía el fin de la pandemia.

Ante esta paradoja nos dicen que las vacunas reducen la carga viral. Si esto es así y la vacuna protege de casos graves ¿Cuál es el miedo del vacunado a vivir normalmente en sociedad? ¿O es que esperamos que sea responsabilidad del Estado el que no nos enfermemos nunca más? Quienes tratan de justificar la vacunación compulsiva con productos parcialmente eficaces, deberían pensar que es una contradicción obligar a alguien a inocularse un producto cuya eficacia es parcial y aún está en vías de estudio. Es injustificable la imposición.

La idea del Pasaporte Covid es importada: la Unión Europea está imponiendo el “Pasaporte Verde”.

Para los funcionarios lo importante es imponer reglas absurdas e inconstitucionales, así que se justifican tanto si la vacuna sirve como si no lo hace. La vía de la obligatoriedad es contradictoria, considerando que en Argentina la mayoría de la gente está demostrando querer darse la vacuna.

Además, también es cuestionable la necesidad de vacunar a personas que hayan tenido Covid, y lo mismo ocurre con los casos de jóvenes y niños que tienen un riesgo tan insignificante de complicaciones que es absurdo imponerles restricciones por no vacunarse.

¿Hasta dónde vamos a permitir que llegue la capacidad de control de los burócratas? Si ahora los vacunados pasan a tener privilegios, ¿Nos darán puntos por estar más sanos como hace la dictadura china con sus sistema de puntos? Los pasaportes sanitarios son un camino de ida. Y a todo esto: ¿Cuánto mejoró el sistema de salud, que fue la primera excusa para encerrarnos? Los hospitales de la provincia de Buenos Aires sólo han empeorado su condición, además de haber pasado a segundo plano toda la medicina preventiva. Claramente no les importa la salud.

La vía del respeto a la libertad siempre es el camino, si las vacunas prueban ser eficaces la vacunación tendrá adhesión. Si se las impone tiránicamente van a generar desconfianza y sospechas. Pero lo que no se puede esperar de estos políticos es que defiendan la libertad.

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Opinión

Le faltan 40 mil votos a Javier Milei en Capital, que podría garantizar Gómez Centurión

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Por Facundo Bello Gutiérrez, miembro de Jóvenes NOS CABA


Hoy el panorama electoral porteño es desde cualquier lugar que se lo mire absolutamente impredecible. En este contexto repleto de candidatos progresistas y edulcorados, más preocupados en traicionarse entre ellos que en defendernos frente a los atropellos del gobierno nacional, no son pocos los conservadores y nacionalistas que ven con buenos ojos la candidatura del economista liberal Javier Milei en la Ciudad. 

Podríamos dedicar páginas enteras a interesantes discusiones doctrinales sobre los principios que separan al liberalismo y al conservadurismo desde hace siglos, pero hoy quiero hablar de algo mucho más tangible: los enemigos que los unen. 

Milei es una personalidad mediática, un brillante economista que ha logrado convertirse en un auténtico y genuino referente. Sin dudas el optimismo con respecto a su candidatura es algo muy bueno, el triunfo de quienes tienen rectas intenciones y comparten valores no debe ser motivo de desaliento. Pero escribir para halagar o endulzar los oídos del lector es algo muy peligroso. Es muy fácil e inocente soñar, pero es extremadamente peligroso confiarse con aires triunfalistas.

Javier Milei sabe despertar grandes pasiones, pero también muy profundas antipatías entre quienes lo escuchan; quizás infundadas, pero a fin de cuentas reales. Esto lo lleva a tener una notable imagen positiva pero también una gran imagen negativa, que en el pequeño microclima de las redes sociales no se llega a comprender; los candidatos polémicos se ven encerrados entre un piso y un techo, por eso nuestra casta política siempre apela a quedar bien con Dios y con el diablo. 

La sociedad suele encasillar a las figuras públicas según su percepción del fin que persiguen. Hasta no hace mucho, Milei era visto no como un político (algo de lo que él mismo se distanciaba) sino que aparecía en el imaginario popular como “un excéntrico economista” que montaba un show mediático para muchos cargados de magistrales verdades económicas mientras que para otros, usualmente de la izquierda, repetía un discurso plagado de insultos y dogmas monetaristas.

Más allá de las apreciaciones particulares y de las críticas (así y todo, fue esta la forma en que logró notoriedad) se evidencia que hacer una transición de personaje mediático a político no siempre es efectiva y automática, y depende mucho del contexto en el que se haga. La decisión del economista de ser candidato de un día para el otro resultó para algunos una contradicción con su discurso pero para otros tantos un destello de esperanza.

Un caso concreto

Respecto a estos casos de transiciones de figuras mediáticas a figuras políticas alrededor del mundo (y especialmente en los nuevos movimientos de derechas) hay un factor común que pretendo mostrar con el ejemplo de Donald Trump.

El excéntrico empresario no logró su triunfo electoral de 2016 por cuenta propia. Esto requirió del extensivo apoyo de la mayoría silenciosa (en Estados Unidos: religiosos, usuarios de armas, veteranos de guerra, movimientos provida, sectores rurales, etc.) de todos lados del país. Sin el acompañamiento de un reconocidísimo político ultraconservador de carrera que homologó y articuló su candidatura, el carismático multimillonario no hubiese llegado tan lejos: ese hombre fue Mike Pence, cuya actuación en la recta final del mandato de Trump fue seriamente cuestionada, pero a fin de cuentas fue esencial para su victoria en 2016.

Creo fundamental que la transición de la figura mediática de Javier Milei a una figura política (sin perder el componente antisistema) solo puede darse con el respaldo del conservadurismo argentino. He oído varias veces una frase que si bien no comparto desde lo doctrinal me parece razonable desde lo político: “el vehículo histórico del liberalismo ha sido el conservadurismo”.

Prueba de esto son las múltiples medidas fiscales que han emprendido y defendido conservadores como Bolsonaro, Abascal u Orbán, mientras liberales progresistas de sus propios países defendían políticas de género o subsidios a clínicas de abortos, y se olvidaban de su propia agenda que los llevó al poder.

He aquí mi primera conclusión personal: Javier Milei difícilmente podría llegar per se a los sectores católicos o evangélicos más conservadores, a las fuerzas armadas y de seguridad, al nacionalismo católico y al peronismo conservador si no es con el respaldo de una figura como Juan José Gómez Centurión, héroe de guerra, abanderado de la causa provida y quien en 2019 se nutrió de un gran aporte proveniente del peronismo ortodoxo, el componente de base que se necesita para dejar de arañarle al macrismo “votos gorilas” de barrios de clase media alta. 

El candidato a diputado nacional de NOS, subestimado por muchos, necesitará de 250 mil voluntades bonaerenses que lo acompañen (en 2019 obtuvo más de 170 mil votos solo en Buenos Aires) para consagrarse con por lo menos una banca este año.

Por supuesto, de más está decirlo que nada de esto es “gratis” políticamente. En primera instancia no puede ser cualquier liberal quien ocupe ese lugar. La mayoría de los economistas que hoy llenan los espacios de televisión son ignorantes de la realidad política y de la “rosca” como tal; desconocen y minimizan la verdadera batalla cultural contra el progresismo (los lobbys abortistas, ecologistas, feministas, LGBT, etc.) y por último, son financiados desde fundaciones extranjeras que necesariamente los formatean para destilar un marcado antiperonismo, una afinidad con el macrismo y muchas veces como alfiles de intereses extranjeros

Javier Milei evidentemente no es perfecto, podemos discrepar en varios aspectos con él; pero ciertamente carece de los mencionados defectos. Invocando a la buena memoria del lector, en 2018 el economista liberal se plantó en la televisión abierta frente a la farándula y manifestó no solo su rechazo al aborto sino que incluso al aborto producto de las 3 causales, algo que muchos activistas celestes suelen esquivar frente a las cámaras… 

En números…

Esto no se trata de un proyecto nacional ni de un gobierno en 2023, ambas cosas distan mucho de la realidad política actual y estas cuestiones todavía son muy lejanas a nosotros. Hoy hago referencia a los acontecimientos en la Ciudad de Buenos Aires, distrito muy favorable para el liberalismo y a la vez muy hostil para el peronismo y el conservadurismo.

Para ir a los números, que he estado analizando desde mediados del año pasado, pretendo primero tener presente una consideración no menor. De 38 encuestas variopintas realizadas en 2019 tras el cierre de listas, el Frente Despertar de José Luis Espert obtuvo en todas ellas una mayor estimación de votos que el resultado final (2,23%). Por el contrario, Gómez Centurión obtuvo en todas ellas menor estimación que el resultado que finalmente alcanzó (2.72%). El promedio total de las encuestas del primero casi duplicaba al segundo. Con este dato solo busco mencionar la usual infrarrepresentación del voto conservador en la escena pública.

En segunda instancia, y a efectos de evitar el sesgo de los consultores financiados por el gobierno nacional y porteño (cuya finalidad es reducir las fuerzas que podrían restarle votos), apelo a fomentar un equilibrio entre estas, aquellas encargadas por el kirchnerismo (que buscan inflar esos sectores para erosionar a Juntos por el Cambio) y otras encuestas más sensatas.

Si prestamos detenida atención a esto podemos estimar a fines de junio la intención de voto de Javier Milei entre un 5% y un 7% (algunas encuestas que lo combinaban erróneamente con Ricardo López Murphy se acercan al 10%, otras en lugar de mencionar al economista porteño miden a un Frente Libertario apoyado por Espert que ronda un 4%). Por supuesto estamos considerando encuestas públicas circunscritas a la Ciudad de Buenos Aires.

La Consultora Clivajes, por ejemplo, le da a Milei un 2,3% (favoreciendo a Juntos por el Cambio y a Vidal especialmente). Giaccobe, por otro lado, le da a un 5,4% (en 2019 pronosticó a Espert con cerca de 8 puntos). La consultora Proyección un 6,2% con Vidal como cabeza de lista de Juntos por el Cambio. Por otro lado, Tendencias un 4,4%, esta consultora es favorable al Frente de Izquierda. Management & Fit le da a los libertarios en CABA un 4,4% encuestadora afín a Larreta y Schiaretti. Por último, Opinaia le otorga a los liberales un 7% (aunque refiriéndose a un espacio común entre Milei y López Murphy). Recordemos que la cifra repartidora por el sistema D´hont se sitúa en torno a un 7% en la Ciudad de Buenos Aires.

El voto conservador porteño

Uno de cada 100 porteños votó a Gómez Centurión en 2019. La boleta presidencial de NOS en la Ciudad de Buenos Aires obtuvo poco más del 1% de los votos en las PASO de 2019. Claro está que es un margen muy escaso, pero de la ciudad más progresista de Argentina no se puede esperar mucho más.

Por otro lado, la boleta presentada con el sello de la Democracia Cristiana y llevando al pastor Gabriel Ballerini como candidato a diputado obtuvo en esa misma elección simultánea algo más que el 0,90% de los votos. Lo que es menester destacar es que si bien ambas boletas fueron separadas obtuvieron una cantidad proporcional de votos, un poco más de 20 mil votos.

En conclusión, y cruzando datos a nivel comunal, estamos hablando de un electorado bastante cohesionado que responde a mismos patrones de voto, un sector esencialmente provida y religioso, descontento con la tibieza del PRO, un nacionalismo y peronismo repelido por el progresismo K, y un sector representado por las consignas de mano dura y favorables a las fuerzas armadas y de seguridad.

Se podría objetar que pasada la discusión del aborto (que en su momento supo unirlo) ese electorado yace extinto. No obstante, el último Termómetro Ciudadano de Opinaia (una de las pocas consultoras que mide a NOS en la Ciudad de Buenos Aires) muestra como no solo permanece sino que se duplica, de un escaso 1% pasa a representar un 2% que en valores nominales (ignorando la diferencia de participación) representaría unos 30 a 40 mil votos.

Opinaia había medido la intención de voto de NOS en la Ciudad de Buenos Aires en enero dando también un 2% como resultado. NOS no solo retiene, sino que aumenta al voto conservador en el distrito más hostil a sus ideas.

Debe constar que este voto no representa a ningún candidato porteño específico sino que más bien representa a un sólido grupo de votantes que se identifican con la figura de Juan José Gómez Centurión en la Ciudad de Buenos Aires. Con un candidato propio no cabe la menor duda que NOS podría estirar mucho más ese margen.

Javier Milei necesita de NOS

Frente a estos números, para muchos podría tratarse de un panorama desolador o demasiado pesimista. Pero siendo que hablamos de espacios antisistema que compiten por fuera de la grieta parece más bien un panorama muy alentador

Muchos no son conscientes de la maquinaria que está detrás de los candidatos del macrismo y el kirchnerismo, del dinero que mueven y del poder y experiencia que poseen. La sola posibilidad de que ingresen al Congreso Juan José Gómez Centurión por la Provincia de Buenos Aires, Javier Milei por la Ciudad y, con mucha esperanza, algún diputado conservador del interior, es suficiente para trazar una alternativa por derecha para 2023 que condicione la forma de hacer oposición.

Voces totalmente disruptivas que ganarían sus bancas con total mérito y respaldo popular en un Congreso plagado de acomodos e ineptitud producto de las listas sábana.

Existen en estas elecciones porteñas dos opciones. La primera opción es que en esta recta final Javier Milei realmente supere ese evidente techo momentáneo que muestran multitud de encuestas desde hace un tiempo y obtenga algo más que un 7%, quizás escalando hasta un 10%, recolectando votos indecisos y superando holgadamente los 130 mil votos que necesita. Ese caso, sería desde ya, muy bien acogido por muchos entre los que me incluyo.

Pero también existe otra opción: que realmente ese techo exista, que esa transición a una figura “más política” todavía no esté completa y que el voto indeciso se reparta proporcionalmente entre los principales candidatos como usualmente ocurre.

Existe la posibilidad de que el segmento joven y libertario, muy activo en las redes sociales, realmente no alcance para compensar el desencanto en otros sectores de más edad (la Ciudad de Buenos Aires tiene la población más longeva del país), que se sientan capturados por el liberal Ricardo López Murphy o por cualquier candidato moderado del PRO (los porteños son extremadamente moderados) y que las encuestas que hablan de entre un 5% y un 7% sean efectivamente ciertas o que el porcentaje sea incluso menor.

En este último caso, ignorando las variables producidas por el alto absentismo electoral (previsto tras las jornadas electorales de Misiones y Jujuy) y considerando que la cifra repartidora se sitúe en un 7% (o incluso más) producto del alto voto en blanco y de los partidos que no obtengan escaños, sería un panorama mucho más riesgoso para Javier Milei (el año pasado el Frente de Izquierda superó con creces el 6% con más de 120 mil votos y aun así no logró conseguir la banca de Myriam Bregman debido a la alta polarización entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos).

Tal como mencionamos, podríamos especular en un Congreso repleto de diputados conservadores, nacionalistas y liberales para 2021. Pero eso solo serviría para acrecentar egos e ilusiones que puertas para afuera no sirven de nada. Estas líneas tienen como fin para evitar justamente ese excesivo optimismo que caracteriza a muchos y por eso concluyo esta nota advirtiendo sobre el costo de ignorar a la poderosa maquinaria del larretismo, dispuesta a emplear todo tipo de medios para ganar a cualquier costo la elección y la mayoría en el Congreso y la Legislatura.

Ese peligroso optimismo guiado por la ilusión infantil desconoce pronósticos alternativos (muchas veces más realistas que los oficiales) y puede llevar a cometer el imperdonable error de que el candidato libertario se quede a 40 mil votos de ser diputado… 

40 mil votos porteños cuya llave tiene nada menos que el Mayor Juan José Gómez Centurión. 

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Opinión

Las cuatro lecciones de VOX para enfrentar al establishment político

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Por Pablo Schamray, analista (Jr) en Mentor Público

Para quienes gustan de seguir la política doméstica y partidaria del mundo iberoamericano, no le es novedoso la existencia del partido político VOX en España. Pueden o no simpatizar con sus ideas, para algunos de derecha, para otros conservadores, para otros nacionalistas, sin embargo, es innegable que su irrupción desestabilizó, y sigue incomodando a las elites clásicas del poder español.

Si bien VOX se fundó en 2013, comenzó a alcanzar notoriedad en 2018 cuando en las elecciones autonómicas de Andalucía ganaron 12 bancas, permitiendo un cambio de color político en el gobierno luego de 36 años ininterrumpidos del socialista PSOE.

El impacto del partido, su mensaje, sus formas y referentes llevó a que en pocos meses creciera un 1.000% su base de afiliados y organizaran mítines partidarios con miles de autoconvocados. Todo esto sin tener todavía representación en el Congreso Nacional.

Esta nueva realidad y su inminente irrupción en el Congreso en las futuras elecciones generales de abril de 2019 motivó a que el 23 de febrero de ese año convocaran a una asamblea partidaria.

En ese evento, los afiliados pudieron votar determinadas reformas en la estructura orgánica del partido: en el Código Ético, en varios estatutos, los procedimientos de actuación del comité de garantías, entre otros. El evento se llevó a cabo con público y se transmitió en vivo por YouTube. Contó con discursos de varios referentes, entre ellos del presidente de VOX, Santiago Abascal y del secretario general Javier Ortega Smith

El discurso de Ortega Smith, si bien tuvo como meta transmitir los valores del partido y la importancia de respetar el Código de Ética, tiene una particularidad que pasó relativamente desapercibida. A la mitad de su intervención, Javier relató tres “enseñanzas” obtenidas a lo largo de esos años como partido extraparlamentario. Enseñanzas que indirectamente sirven como tres indicadores útiles para distinguir armados políticos que realmente tengan intensiones de enfrentar un establishment local o si solamente lo harán discursivamente.

La primera enseñanza es la de “la pizarra” y consta de una anécdota que transcurre en su primera sede partidaria y protagonizada por el primer Comité Electoral del partido.

Las elecciones estaban a la vuelta de la esquina, pero no contaban con muchos recursos materiales. Un día, el compañero de piso de uno de los miembros de VOX les regala una pizarra vieja que pensaba abandonar en una mudanza. Sobre esta anécdota Javier agrega: “hemos aprendido a ser austeros”.

Hemos aprendido a que lo importante es el proyecto político, que los medios económicos no son lo importante. Que estamos aquí por unas ideas. Y que esa pizarra que alguien nos regaló significa que estamos dispuestos a luchar contra viento y marea, que nadie los va a comprar. Nuestro tesorero dijo algo muy importante: no le debemos dinero a nadie“.

Y elevando el tono, agregó: “Cuando tengamos dinero compraremos pizarra, incluso algún proyector. Incluso alguna televisión. Pero cuando no lo tengamos, no nos van a hacer retroceder porque volveremos a la pizarra vieja”. “No vamos a estar jamás condicionados por la cuestión económica, nuestras ideas no tienen precio”.

La segunda enseñanza es la del “cajón de fruta”, una referencia a la campaña de las elecciones generales de 2015 cuando Santiago Abascal, aspirante a Presidente de Gobierno, dio un discurso en Sevilla, subido a cajón de madera.

Comparó eso con el salto de 2018, cuando organizaron un acto partidario en el Vistalegre Arena con 10.000 personas adentro y 4.000 afuera. Remata mirando a Abascal entre el público: “Santiago sabe que, si tenemos que volver al cajón de frutas, volveremos, porque para nosotros las tribunas y los decorados no son importantes. Pero cuando no podamos pagarlo, o no lleguemos, o cuando intenten condicionarnos políticamente, volveremos al cajón de fruta, al megáfono y seguiremos diciendo lo mismo. Da igual si somos cuatro, 4.000 o 400.000. Nuestro mensaje no irá cambiando en función de las circunstancias, las circunstancias van a ir cambiando gracias a nuestro mensaje”.

La última es la de “la cafetería”. Resulta que los viajes de campaña a lo largo y ancho de España se hacían en el auto personal de Ortega Smith, y como el partido no tenía sedes más allá de la central, las reuniones con militantes y voluntarios las realizaban en cafeterías.

Cuenta Ortega Smith que, en un viaje reciente, Manuel Mariscal, en ese momento vicesecretario de comunicación, le recordó: “¿Javier, te das cuenta que en estas tres provincias estuvimos hace nada en una cafetería con 12 personas…y acabamos de tener un encuentro lleno…con unas mil personas?”, a lo que el primero responde: “Manuel, tu bien sabes que en esa cafetería hablábamos de lo mismo, no ha cambiado nada. El día que tengamos cargos electos, vamos a hablar de lo mismo, nos preocupa lo mismo y vamos a hacerlo con la misma ilusión cuando en esa cafetería, esos primeros valientes que se acercaban a ayudarnos comenzábamos a construir este proyecto”.

La imposibilidad de la coerción económica, el mensaje político por encima de los escenarios físicos o de las personas y la construcción de un proyecto desde las bases, desde la sumatoria de voluntades individuales sirven para entender no solamente el fenómeno de VOX y además sirven como una “guía” para diferenciar si un proyecto político realmente tiene la meta de enfrentar el establishment del poder local. Esto independientemente de cualquier ideología o causa.

Hay un cuarto factor en el discurso, casi tácito. Es el cambio en la concepción del “espíritu” de la política. Fuera del armado político clásico, entendido desde la acumulación y continuidad en el poder, en este discurso se percibe una mentalidad de trabajo semejante al “emprendedurismo”, que no le escapa al asumir riesgos por el proyecto y donde vale más el esfuerzo que el padrinazgo político.

Como dice Ortega Smith, en otra parte del discurso: “Se mueve más por corazón que por experiencia, porque vamos aprendiendo día a día a donde vamos. Que eso es una ventaja, no venimos con mochilas del pasado que nos condicionen”. Es fácil desalentarse al analizar los proyectos políticos emergentes con esta vara. Pero también sirve como un aliento y una motivación. Es un ejemplo de que esto es posible, organizar a la gente de buenas intenciones para revertir la ecuación pervertida del poder.

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