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Opinión

Dos cubanos explican en primera persona los horrores del comunismo en Cuba

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La siguiente nota de opinión fue elaborada por dos valientes cubanos que residen en la Isla. Desde La Derecha Diario ofrecimos que sea publicada desde el anonimato por cuestiones de seguridad pero insistieron en poner sus nombres, para generar un mayor impacto y credibilidad, en medio del levantamiento histórico del pueblo cubano contra el régimen comunista.

Por Ismael Guimarais, Artista, y Msc. Yoana Pérez, Educadora.

Como cubanos nacidos después de la declaración del carácter socialista de la Revolución estamos acostumbrados a la irremediable escasez, falta de viviendas, apagones, salarios miserables, la exposición a servicios y productos que están destinados sólo para los que tienen un vínculo con el “exterior”, elecciones meramente protocolares, la incapacidad de demandar a entidades estatales, la estigmatización de la iniciativa privada, el miedo al libre pensamiento y a la libre expresión, las incapacidad para acceder a servicios de salud de calidad que se le prestan sólo a los extranjeros y el anhelo irresistible de salir de esta isla para ver otro mundo más libre.

Si todo esto lo venimos padeciendo desde que Fidel decidió que éramos comunistas, ¿Por qué es que ahora, desde el pasado 11 de julio es que vienen a estallar las multitudinarias protestas del pueblo cubano pidiendo un cambio de gobierno?

Es que junto a la repercusión del Movimiento San Isidro y los jóvenes del 27N, hubo una crecida exponencial de los casos de Covid llegando a colapsos en la infraestructura y capacidad médica en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila que pidieron un corredor humanitario ante la inminente situación. Esto sensibilizó a multitudes de personas dentro y fuera de Cuba y fue la gota que rebasó la copa para que los cubanos dijeran “basta”.

En todas estas circunstancias ha habido una variable fundamental: la información.

Muchos no lo saben, pero el Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene la propiedad privada y absoluta sobre sobre los medios de pensamiento y expresión. El PCC desde que somos niños nos hace repetir consignas, recitar poemas, y aprender una versión de la historia de Cuba que nos dejará la siguiente idea implantada en la mente: “Gracias por todo, Fidel”. El sistema de educación cubano le presta extrema atención al culto a la personalidad de los líderes históricos de la revolución, es un sistema fidelista y comunista que se asegura de recompensar con puestos y castigar con actos de repudio a las personas que se adecuen o se salgan de ese discurso trazado.

El PCC tiene un cargo que es ocupado universalmente en todas las instituciones artísticas, médicas, educativas y de cualquier tipo del país: “El político o Secretario del comité de base”, la persona que está encargada de adoctrinar y velar para que nadie abandone o pervierta “la ideología correcta”, persona facultada para llevar a mayores instancias a los “irremediables confundidos” que ya no pueden ser “rescatados por la Revolución”.

Como ya se darán cuenta, el mayor poder de la dictadura cubana no es el militar sino el monopolio de la verdad permitida.

Las imprentas son del Partido, la TV es del Partido, la Radio es del Partido y cualquier manifestación del pensamiento está sujeta evaluación y censura por parte del Partido.

En un mundo tan monocromático como este, es difícil darse cuenta de que fuera del archipiélago los pueblos pueden luchar mediante protestas y decidir el destino de su nación; pero esto estaba a punto de cambiar: Hace tres años nos permitieron acceder a Internet móvil y el pueblo cubano comenzó a despertar.

El cubano desde el 2015 podía acceder a Internet, pero pagando un cuarto de su salario por una hora de conexión después de haber hecho una larga línea para entrar al establecimiento donde se ofrecía ese servicio. Luego aparecieron los parques Wifi y se viabilizó un poco más el uso del Internet. Finalmente, en 2018, se ofreció el servicio de datos móviles y pudimos sentarnos en la comodidad de nuestro hogar a buscar información y aprender sobre democracia, pluripartidismo, libertad financiera, desobediencia civil y sobre todo ver cómo los pueblos luchan por sus derechos a través de grandes protestas.

Internet fue una rendija en esta cueva oscura por donde vislumbramos un futuro libre y dónde aprendimos una versión menos idílica y más coherente de nuestro pasado. Ya el Partido no era el único medio de instrucción e información y cada vez más la TV cubana fue siendo reemplazada en la juventud por Internet, una Internet desde donde se escuchaba con cada vez mayor interés a la oposición. 

Se puede decir que el trabajo del periodismo independiente cubano sumado a la capacidad de contrastar los argumentos del gobierno con los datos que se encuentran en toda la web hizo trozos en miles de jóvenes el trabajo político ideológico del PCC. Suscribiéndonos a canales de YouTube, leyendo artículos digitales y siguiendo en Twitter a jóvenes valientes aprendimos que el bloqueo externo no era el mayor de nuestros males sino el interno, el que el socialismo necesita imponer sobre las libertades individuales y económicas de una nación para lograr persistir en el poder.

Por esas razones ante la siguiente crisis ya Cuba no iba a responder igual.

Este proceso actual comenzó con el pedido de auxilio desesperado de algunos profesionales de la salud y familiares de enfermos que anhelaban apoyo de medicinas, respiradores, camas, ayuda de más médicos por causa del colapso en los hospitales y ver que la respuesta del gobierno fue lenta, algo despreocupada e insuficiente. Todo ello dio como resultado un estallido social sin precedentes, ya que fue en muchísimos lugares de la isla y de manera masiva, orgánica y duradera.

A los reclamos de libertad se unieron frases como “Patria y Vida” (canción creada a finales del 2020 y que se ha convertido en una especie de segundo himno patriótico), “Cuba no es de ustedes”, “Abajo Diaz-Canel” y otros que expresaban el nivel de conciencia que ya tenía el pueblo sobre la raíz de estos males.

El 11/07/21 en Cuba de manera espontánea surgió una manifestación de protesta pacífica en San Antonio de los Baños (Artemisa), breve tiempo después lo mismo pasó en Palma Soriano (Santiago de Cuba) y poco a poco el fenómeno se fue extendiendo a lo largo de todo el país. Miles de personas de distintas edades, colores de piel, religiones, niveles intelectuales y ocupaciones laborales se volcaron a las calles clamando por la libertad de la nación.

Ninguna manifestación pública está totalmente exenta de la participación de personas con comportamiento delictivo. De esta forma, ocurrieron algunos actos vandálicos en tiendas y roturas de cristales de centros laborales. Nada de eso es correcto (pese a que entendemos que ante la escasez y la desesperación algunas personas hacen cosas que en otras condiciones no se atreverían tanto). Pero fueron casos aislados, como lo demuestran los 3 videos que ponen repetidamente por el NTV contra los cientos de videos de protestas pacíficas que pululan en las redes.

¿Cuál fue la respuesta del gobierno? Díaz-Canel tildó a todos los que protestaron de mercenarios, apátridas, delincuentes, mal nacidos, marginales o confundidos y llamó por televisión nacional a que los comunistas los combatieran ya que, según él y citamos “las calles son de los revolucionarios”. En otras palabras, alentó a una guerra civil por parte del sector comunista y las fuerzas represivas armadas contra un pueblo desarmado que gritaba por libertad.

Hay personas muertas, desaparecidas, agredidas física y verbalmente, incontables heridos y muchos perseguidos por sus participaciones. Todas las imágenes que circulan en las redes, todos los vídeos de la violenta represión por parte del gobierno, lo que se ha visto hasta ahora de sangre, palos y disparos pertenece al poco tiempo que tuvimos Internet porque la dictadura la retiró justificándose con un conveniente “fallo en el sistema”.

La juventud cubana no lo va a olvidar nunca y creemos firmemente que este es el principio del fin de la represión de nuestras libertades.

En estos momentos las calles principales de La Habana que pueden ser focos de manifestaciones están custodiadas por las fuerzas policiales y militares y hay muchas quejas de familiares que dicen que hay persecución de jóvenes, que están buscándolos en sus casas de noche para llevárselos detenidos si participaron en la marcha, especialmente en la capital. ¡Y quién sabe lo que les suceda en las cárceles!

Agradecemos enormemente a todas las valientes personalidades que desde dentro de Cuba se manifestaron por las redes y apoyaron al pueblo en su reclamo de libertad. ¡El pueblo no los olvidará! Agradecemos a las fuerzas del orden que se negaron a reprimir a los manifestantes. Agradecemos a las personalidades internacionales que usando el hashtag #SOSCuba y #CubaLibre han promovido nuestra causa.

Que todos los cubanos tengan acceso libre a Internet es una prioridad que puede favorecer algún prototipo de Perestroika en la nación. Lograr una inspección internacional o alguna vía para la transparencia en el manejo de las finanzas del país sería muy útil para esclarecer cuestiones de bloqueos internos, que duelen más que los externos.

Una intervención en la que no hubiera derramamiento de sangre, pero si establecimiento de justicia y liberación sería adecuada. Cuba necesita todo el apoyo posible de la comunidad internacional para recuperar su libertad. El sentido de humanismo universal no puede sentirse indiferente y cambiar la cara como si no pasara nada. Fulgencio Batista, el anterior dictador, no comenzó los asesinatos públicos hasta que el pueblo luchó por su libertad. No sabemos hasta dónde puedan llegar estos…

Somos la generación del cambio, no de la continuidad, como dice el oficialismo, somos la verdadera revolución, el verdadero cambio hacia libertades más plenas, cada cual desde su lugar aportará para lograr una Cuba democrática, libre y soberana.

Como cubanos nacidos después de la declaración del carácter socialista de la revolución estábamos acostumbrados a la irremediable penuria… pero ya no tenemos miedo.

Opinión

Elecciones 2021: ¿Por qué Milei?

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#Opinión Diego Barceló Larran, economista, cofundador del Club de los Viernes España y reconocido autor hace un análisis crítico de las elecciones de medio término en Argentina.

Aunque en el habla popular se usan expresiones como “esto va a reventar”, “estallar”, “explotar” o similares, la verdad es que ni los países ni las economías “revientan”, “estallan” o “explotan”. Simplemente, decaen. Y son sus ciudadanos quienes experimentan la decadencia

Desde la batalla de Pavón (1861) hasta el golpe de Estado fascista de 1930, la historia argentina fue la historia de un éxito. Donde había malones, empezó a haber inmigrantes laboriosos. Donde había caminos de tierra, empezó a haber vías férreas. Donde había analfabetismo, llegaron las escuelas.

Argentina fue capaz de absorber millones de inmigrantes europeos sin que hubiera desempleo ni conflicto social, gracias a algo que hoy parece imposible: una economía libre, abierta al mundo, sin un banco central y con cuentas públicas en orden. Un país sin “Estado presente” ni “justicia social” (entiéndase la ironía), pero con trabajo para todos, sin inflación, con impuestos razonables, sin “ñoquis” y respeto internacional.

No fue un milagro. Fue el éxito lógico de poner en práctica las ideas liberales de la Constitución de 1853. Éxito que esas mismas ideas consiguieron antes (el caso de EE.UU.) y después (por ejemplo, la reconstrucción alemana de posguerra). Éxito que se repetirá en nuestro país el día que la gente vote a dirigentes dispuestos a implementarlas otra vez.

En las próximas PASO, en la Ciudad de Buenos Aires, se puede elegir entre alguna de las variantes más o menos “línea dura, o más o menos “línea blanda, del intervencionismo estatista que nos trajo hasta aquí. Se puede volver a dar una oportunidad a gente que, por uno u otro motivo, ya fracasó. Se puede votar como un “loco”, cuya definición en una elección sería votar las mismas ideas esperando que den un resultado diferente. O se puede votar a Javier Milei.

Milei es el primer candidato en no sé cuántos años que defiende de manera explícita (¡y a los gritos!) las ideas de la libertad. Además de defender las únicas ideas que hicieron de la Argentina un país próspero, su candidatura tiene un mensaje: le dice a la casta política que ya no son los “dueños de la pelota”.

Milei encabeza una alternativa surgida desde fuera de esa casta. Nosotros tenemos la posibilidad de apoyarla, para que se fortalezca, o hacerla irrelevante. La posición intransigente de Milei (“vos no podés negociar con el zurdo; no se negocia porque te van a llevar puesto”) no es soberbia ni antidemocrática: es la forma lógica de mostrar que su candidatura expresa un quiebre con las ideas y las formas de la vieja política

Para votar a Milei no hace falta compartir el 100% de sus ideas. Basta querer castigar la ineptitud. Basta compartir la idea de que el gobierno, sus gastos, sus impuestos y su intervención han ido demasiado lejos. Basta querer demostrarles a los políticos de toda la vida que no somos corderos ni rehenes. 

Dicen que la candidatura de Milei fragmenta la oposición. Pero no es Milei quien la fragmenta. Toda unidad que no esté basada en grandes ideas comunes es una estafa. Margaret Thatcher definió el consenso como “el proceso por el que se abandonan todos los principios en busca de algo en lo que nadie cree, pero a lo que nadie se opone; el proceso de esquivar los problemas que deben resolverse porque no se puede alcanzar un acuerdo sobre el camino por seguir”.

Ese “consenso” opositor es lo que está detrás de la decepción por el gobierno no peronista que no cumplió las expectativas. Esa decepción es la que abre el espacio para que exista un Milei. Aunque no esté reconocido de manera explícita, existe el derecho a aceptar la decadencia.

En Argentina se viene ejerciendo con profusión desde hace demasiado tiempo. Ahora tenemos la oportunidad de protestar contra nuestra decadencia de la forma más útil en democracia: votando en positivo. En lugar de quedarnos en la pataleta del “que se vayan todos” (aunque después se quedaron), elegir con nuestro voto al sustituto de los fracasados: Javier Milei.


Por Diego Barceló Larran, para La Derecha Diario.

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Cambio Climático: el peligro de la reducción súbita de emisiones

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#Opinión Los fenómenos extremos adjudicados al cambio climático desde el inicio de la cuarentena pueden haber sido paradójicamente por la reducción súbita de emisiones.

Hemos visto diferentes fenómenos climatológicos extremos en el último año. En el sur de nuestro país hubo nevadas atípicamente abundantes durante el invierno del 2020, mientras que el invierno de este año fue notablemente seco, sin precipitaciones de nieve y con la mayor bajante del Río Paraná en 77 años.

Pero estos fenómenos no se limitan a nuestro país, dado que durante julio del 2021 se registraron lluvias atípicas en Europa y en Asia, y olas de calor extremo en algunas zonas del oeste de Estados Unidos y en Grecia, que resultaron en graves incendios forestales. Políticos y formadores de opinión se apresuran a vincular estos fenómenos al cambio climático. Sin embargo es posible que estos fenómenos no sean lo que parecen.

Las temperaturas medias del planeta han estado aumentando en forma paulatina desde el 1900 a razón de aproximadamente 1 grado cada 70 años. Si bien todavía es motivo de debate, es ampliamente aceptado en la opinión pública y en el ámbito científico que esta evolución de la temperatura global se debe aunque sea en forma parcial a la actividad humana, y en particular a la generación de grandes volúmenes de contaminantes.

Hoy en día a este lento aumento de temperatura, junto con otros fenómenos atmosféricos y terrestres complejos, se los engloba en el concepto de “Calentamiento Global” o “Cambio Climático”. Existe un fuerte impulso en Occidente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles, consideradas la principal causa de calentamiento global generada por el hombre. Se considera que uno de los resultados del calentamiento global es el incremento de fenómenos meteorológicos extremos.

Es probable que sea por esto que, ante la variedad de fenómenos extremos que hemos visto durante este año, que causaron pérdidas de vidas y cuantiosos daños materiales, muchos políticos y formadores de opinión se apuraron a vincular estos fenómenos con el cambio climático y a llamar a tomar medidas drásticas de reducción de las emisiones. Sin embargo, existen muchos indicios de que la relación entre el cambio climático y los desastres climáticos del 2020 y 2021 no es tal.

Al comienzo de la pandemia del SARS-CoV-2 se probaron restricciones estrictas a la circulación y en general a toda actividad humana. El primer lugar en implementar restricciones fue naturalmente en China, donde se originaron los primeros contagios, pero la ola de restricciones continuó alrededor del mundo.

Como resultado de estas restricciones se redujo drásticamente, y de la noche a la mañana, la emisión de aerosoles (partículas que se mantienen en suspensión en el aire) y de gases de efecto invernadero.

Según la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos en abril del año 2020 el consumo mundial de petróleo líquido cayó un 20%, promediando un 9% en todo el año 2020. Esto dio lugar a imágenes que recorrieron el mundo de cielos azules y aguas trasparentes. Por primera vez en más de 50 años se podía ver el Himalaya desde el norte de la India.

Sin embargo, eso es solo una parte de la historia. En artículos científicos recientes se ha estudiado la relación entre la reducción de la contaminación y otros fenómenos climáticos tales como el aumento de 20% en la concentración de aerosoles que se dio en Beijing, el aumento de la humedad ambiente y de la nubosidad en Corea del Sur, y un cambio en la dinámica del Monzón del Verano Indio, causando un aumento de precipitaciones en el sur de dicho país.

Por otro lado en ciudades de Asia y Europa se pudo observar un aumento de otro contaminante a nivel suelo: el ozono. Aparentemente la cantidad de ozono es regulada normalmente por óxidos de nitrógeno, un contaminante producto de la combustión en motores de automóviles. Al reducir la circulación de automóviles aumentó desproporcionadamente la cantidad de ozono.

Estos datos nos muestran claramente la complejidad del impacto sobre la atmósfera de los cambios que introdujo la caída de emisiones, si bien es todavía difícil para el mundo científico estimar la profundidad de estos efectos sobre el clima.

Es indudable la necesidad de conservar nuestro medioambiente saludable y de tomar medidas para reducir las emisiones a la atmósfera. Pero mientras que el Cambio Climático es un fenómeno lento y lamentablemente sostenido, la reducción de emisiones a causa de las restricciones a la circulación produjo un verdadero sacudón al sistema climático mundial.

En ese contexto, no se puede descartar que los fenómenos climáticos extremos que estamos observando desde el 2020 sean, aunque sea parcialmente, el resultado paradójico de reducir las emisiones en forma súbita, y al mismo tiempo un llamado de atención sobre la influencia de la actividad humana en el clima de nuestro planeta.


 Por Nicolás Silin, Ph.D. en Ingeniería y analista en mentorpublico.com

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El regreso del Talibán: Los paralelismos de Afganistán con la caída de Saigón

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#Opinión Afganistán está al borde de caer en el control de los terroristas talibanes, y mientras Estados Unidos se retira de la capital Kabul las similitudes con la caída de Vietnam del Sur se viralizan.

Afganistán luce como que todo se está degradando rápidamente ahí. Basta mirar las cadenas internacionales. Algunos y con razón recuerdan la caída de Saigón, capital de la Vietnam del Sur; pero me parece que ese espejo puede devolvernos una imagen alejada del contexto estratégico actual.

Este artículo se centra en una comparación entre ambos hechos, buscando aportar algo de claridad sobre un hecho enorme que ocurre ante nuestros ojos.

Empecemos por las similitudes:

  • Larga permanencia de fuerzas de EE.UU. y aliados en el territorio. Esto de por si indica imposibilidad de encontrar una salida política eficiente a la situación.
  • Intentos de controlar fuerzas insurgentes en todo el terreno. Grave error que se repitió en ambos casos. Este tipo de insurgencias requieren aproximaciones mucho más limitadas en su inicio.
  • Un gobierno central en Saigón y en Kabul poco o nada obedecido en el interior. Esto contribuyó mucho a la falta de capilarización de las decisiones y ciertamente enormes descoordinaciones.
  • Liderazgos políticos en Saigón y Kabul entre ineptos y escandalosamente corruptos.
  • Procesos para generar fuerzas locales en condiciones de combatir por sí mismas. En ambos casos se invirtieron fortunas y mucho desgaste en el intento de generar fuerzas eficientes allí donde sus gobiernos locales lucían ineptos y corruptos, pero los resultados fueron pésimas y nunca pudieron sobrevivir sin el apoyo directo de las Fuerzas Armadas norteamericanas.
  • Hastío político en EE.UU. por la falta de resultados. Ninguna democracia puede pasar años combatiendo sin que los ciudadanos presionen a la política por un fin de las acciones.
  • Resiliencia de la insurgencia para mantenerse operativa. Esto ha sido producto de errores en la concepción de la conducción de la guerra.

Vamos a las diferencias, lo más importante:

  • En Vietnam la insurgencia contaba con un ejército regular, el de Vietnam del Norte que es el que luego se hace del control del país. Recordemos que en Indochina, Vietnam del Norte mantenía tanto un ejército regular como otro de tipo irregular. En Afganistán el Talibán se mantuvo como fuerza irregular siempre.
  • En Afganistán, el Talibán es una fuerza irregular, con liderazgos varios, múltiples facciones y a definirse luego si logran hacerse del poder. Esto es muy importante. De hacerse con el poder, claramente veremos una lucha interna por el poder talibán. Eso ya ocurrió a principios de los 90.
  • La caída de Saigón significó una derrota para EE.UU. pero no una amenaza para la región, excepto quizás potenciando a China. Afganistán inmerso en una lucha entre el gobierno de Kabul con los talibanes y posiblemente luego una nueva entre ellos, será el lugar ideal para servir de santuario a cuanto grupo radicalizado islámico exista. Especialmente Al Qaeda, aunque hay decenas de otros grupos terroristas operando en Asia.
  • China y Rusia son potencias que pueden verse afectadas seriamente por una Afganistán talibanizada. Esto por lo que mencionamos antes. Las dos naciones tienen problemas con los terroristas islámicos y están muy cerca de Afganistán. El problema descansaba en EE.UU. y sus aliados, ahora les cae a ellos.
  • Hay dos actores de los que poco se habla, India y Pakistán. La enemistad entre ambas naciones se ha extendido a Afganistán desde hace décadas. Islamabad, capital pakistaní, se ha servido del Talibán desde sus inicios para influir en Afganistán y Delhi ha operado encubiertamente contra ellos. Esto no cambiará, y posiblemente aumente la acción encubierta de ambos allí.
  • No creo que salir de Afganistán signifique que EE.UU. deje de ser la potencia relevante global. Pero si es una muestra que todavía no se han comprendido acabadamente las características de un escenario híbrido de guerra y que las hipótesis que enfrenta a futuro son bien distintas y hacia ellas está encaminándose.

A futuro para Afganistán no descarto un escenario de mucha acción encubierta de distintas naciones, operaciones aéreas (abiertas y encubiertas) y enorme presión sobre Islamabad para que termine su apoyo al Talibán.

Esto mientras Beijing ha alcanzado una suerte de acuerdo con el Talibán para que puedan los chinos desarrollar su ruta de la seda por el territorio afgano. Apuesta inmensa la de China, frente a un actor como el Talibán que se muestra muy poco adepto a mantener acuerdos y que su mirada del mundo responde a conceptos medievales, alejados de nuestra comprensión.


Por Guillermo Lafferriere, para La Derecha Diario.

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