Conecte con nosotros

Opinión

Lacalle Pou: La incapacidad de hacer reformas y el eterno estancamiento del pequeño país

Publicado

en

#Opinión Nuevamente el Partido Nacional es traicionado por el Partido Colorado y bajo la eterna excusa del costo político los que vinieron a propinar un cambio se quedan en la comodidad de no pelear contra el establishment.

Durante al menos los últimos 5 años, los personajes de los partidos de la oposición, Partido Nacional y Partido Colorado, gritaron a viva voz frente al despilfarro y las perdidas de las empresas públicas. Aprovecharon incluso los graves errores políticos y económicos de la administración de Mujica, sobre todo referente a las inversiones que la empresa ANCAP (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland), para forzar la renuncia en 2017 del vicepresidente de la República, antiguo titular de dicha empresa.

El negocio que más tuvo en el ojo de la tormenta, fue el denominado Gas Sayago. Según Mujica y su séquito era una inversión para venderle gas a la República Argentina, algo que anunciaron con bombos y platillos en una fiesta donde estuvo presente la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner.

No hace falta aclarar que el negocio no solo que jamás se completó, si no que sus inversiones iniciales resultaron totalmente ruinosas, dejando grandes juicios por parte de privados estafados hacia el Estado de Uruguay. 

Luego de la renuncia de Raúl Fernando Sendic como Vicepresidente, que también había dicho poseer un título de carácter terciario cursado en Cuba del cual carecía completamente, el foco de la tormenta pasó al tema que la oposición política denominó “tarifazos. Los tarifazos no eran nada más que aumento de precios por sobre los costos y rentabilidad de la empresa para recaudar a arcas generales. Vamos, lo que serían impuestos encubiertos.  

Este obviamente fue un reclamo igual de justo que el anterior, y le sirvió políticamente para llevar mucha agua rentable para su molino de cara a las próximas elecciones. En el pequeño país, los servicios de gas, petróleo, agua, y electricidad son monopolios del Estado, con una fuerte regulación y monopolios legales (aunque supuestamente privados) en la distribución y venta de los mismos.

El actual presidente, Luis Lacalle Pou, se comprometió arduamente a arremeter contra esa suba indiscriminada de tarifas durante la campaña. Incluso prometió llevar a cabo un proyecto de desmonopolización de combustibles. Los sectores productivos rurales obviamente lo apoyaron desde un primer momento. Era una propuesta buena para agilizar la producción gracias a la reducción de costos.

Por supuesto no era tan buena como la Ley de Empresas Públicas de su padre, Luis Alberto Lacalle, que suponía la completa privatización de este sector. Ley que desgraciadamente no prosperó por boicot del Partido Colorado

Es importante mencionar esta ley que no prosperó, porque la desmonopolización que prometió Lacalle Pou fracasó por la mismo causa. Partidos políticos aliados del gobierno que cuando llegó el momento de la verdad dejaron de apoyar. Esta vez, de vuelta el histórico Partido Colorado y se le sumó el recién formado Cabildo Abierto.

El Partido Colorado, había hecho lo mismo con el padre de Lacalle, y fue la misma persona que truncó ambas reformas estructurales. Me estoy refiriendo al hueso viejo de la política uruguaya, el señor Julio María Sanguinetti. Que se define como supuesto liberal, mientras defiende entes públicos monopólicos que dan perdidas, y siempre repite que el Uruguay no va a cambiar mucho  gobierne quién gobierne

Por otro lado, Cabildo Abierto, partido conformado por el ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Guido Manini Ríos, que se perfilaba a ser un sucesor de la mano dura del pachequismo del Partido Colorado (sector que sí apoyaba la privatización de todas las empresas públicas) tuvo un desvío ideológico más inoportuno luego de obtener una honorable tercera plaza en las elecciones.

Su discurso y su accionar viró 180 grados hacía un proto-peronismo, haciendo una burda comparación con el país vecino, Argentina. Se hizo fiel defensor de las empresas públicas deficitarias, del aumento de impuestos, de las trabas productivas y el proteccionismo, incluso de los controles de precios y el aumento de los planes sociales. Hablando del señor Manini, estaría acertado quebrar una lanza por aquellos que advirtieron acertadamente su cercanía muy  peligrosa al mujiquismo.

 

El general Manini Ríos, devenido en político, se unió al Partido Colorado para evitar la tímida reforma de Lacalle Pou.

A todo esto, la tibieza sigue prosperando en la política uruguaya. Solo el padre de Lacalle se animó hacer reformas estructurales de fondo, con el entonces ministro de Economía Ignacio de Posadas, de ideología marcadamente liberal. Pero ambos fueron vilmente traicionados y difamados por el sanguinettismo.

Su hijo, parece que únicamente quiere formar parte de los libros de historia y portadas de diarios internacionales. No quiere tener conflictos sindicales, no quiere enfrentarse a la izquierda política, prefiere el camino del “diálogo

¿Cuál es el camino del diálogo? Aquél que se destaca por ser principalmente tibio, pero además por alegar supuestos costos políticos a la hora de hacer lo que realmente hay que hacer. ¿Cuáles son los  supuestos costos políticos que la prensa tanto alarde hace? Quizás puede ser que los sindicalistas asociados al Frente Amplio se enojen. Ahí no se vislumbra costo político evidente. En este sistema democrático gana la fuerza política que más votos lleva para su edificio, y este tipo de sindicalistas nunca van a votar a la derecha política uruguaya.

Parece ser más acertado decir que los costos políticos, en realidad, son negocios que los políticos tienen con determinados agentes privados. Probablemente temas asociados a contratos privados de distribución con sobrecostos de los combustibles, hacendados que ganan mucho dinero con la caña de azúcar para el biodiesel y quizás terminan aportando dinero para las campañas, y por supuesto, grandes monopolios para recaudar dinero, acomodar burocracia y jugar al planificador. 

Parece en este caso que los supuestos costos políticos tienen mucho más peso que los beneficios de los grandes sectores productivos privados. Y ni siquiera de estos, del ciudadano de a pie, del panadero de la esquina, del dueño de una PYME. Pero cualquiera que analice la política con mente fría, dudo que tarde en darse cuenta porque esto es verdaderamente así. 

Desgraciadamente, pasan los Maninis, pasan los Lacalles, pasan los Sanguinettis y el único rehén es el pueblo uruguayo honrado. Que si bien se deja pasar por las pasiones electorales de la supuesta izquierda, derecha y centro, siempre termina perjudicado porque por generaciones ve como el país no logra salir del tercermundista tan característico en este patio trasero llamado Sudamérica.

El pueblo no es más que un títere de la casta política, burocrática y sindical, y para cambiar esto hay mucho pero mucho trabajo por hacer, sobre todo porque los grandes medios y la educación ya sabemos de mano de quién están en esta batalla dialéctica.

Julio María Sanguinetti y Mujica, abrazados mientras los uruguayos piden algo distinto.

Cierro esta ensalada textual diciendo que quizás muchas personas se consideran decepcionados con Lacalle Pou y el varapalo de que a 1 año y 5 meses, con crisis económica de por medio, que siempre ayuda a justificar cambios más profundos, no haya hecho las reformas estructurales tan ansiadas por todos y que había prometido en campaña.

El gobierno administrado por el señor Lacalle y  su séquito de amigos y socios, se podría catalogar como un macrismo a la oriental. Incluso se repiten ciertos impulsos tóxicos, como son aquellos fanáticos que defienden todo sin producir queja o pensamiento propio alguno.

Por supuesto todavía quedan seres pensantes, y varias gremiales rurales han emitido comunicado denunciando las promesas incumplidas, alertando incluso sobre movilizaciones civiles en contra del gobierno.

Pero estoy seguro que si todos nos miramos al espejo jurando decir la verdad, y posteriormente recurrimos a los libros de historia, nos vamos a dar cuenta que este escenario político no escapa del batiburrillo político nacional e internacional que se ha marcado en todo el siglo XX, el siglo de las guerras. Solo me queda decir, bienvenidos, bienvenidos al siglo XXI, bienvenidos al 2021, bienvenidos al mundo actual, el siglo de la política.


Por Federico Ventura, para La Derecha Diario.

Opinión

El liberalismo se planta contra el discurso fascista de la carta K: “Comuna Argentina”

Publicado

en

La diputada de la Ciudad de Buenos Aires por La Libertad Avanza, Rebeca Fleitas, decide responder la carta abierta de los intelectuales K de “Comuna Argentina”.

Hace unos días el grupo de intelectuales denominado Comuna Argentina integrado por kirchneristas y otros socialistas, publicó un artículo en Tiempo Argentino, en el que caracterizan al liberalismo representado por Javier Milei y La Libertad Avanza como un “nuevo fascismo“.

Como primera diputada libertaria y representante de mi espacio, no puedo dejar pasar este tipo de descalificaciones erróneas y malintencionadas, provenientes de un sector político que persiste en sus ataques contra los opositores, busca profundizar la grieta postulando un “nuevo orden social alternativo” y convoca a la sociedad a difundir su absurdo manifiesto antifascista que tiene como finalidad estigmatizar al liberalismo e impugnar la libre representación democrática.

La carta afirma con argumentos rebuscados que el fascismo invoca la libertad y promueve su avance en lugar de una “emancipación cabal”. Pero, ¿a qué se refiere Comuna Argentina cuando habla de emancipación? ¿Acaso se refiere a la emancipación imaginaria esgrimida por Marx y los marxistas, mientras instigaban una revolución comunista sangrienta?

Estos llamados ‘intelectuales’ parecen querer disimular mediante artilugios retóricos lo que realmente representó el movimiento fascista encabezado por Benito Mussolini en Italia durante el siglo XX. Es preciso recordarles que se trató de un tipo de socialismo nacionalista y totalitario, y por lo tanto intervencionista y antiliberal, que en lugar de defender la libertad individual se propuso restablecer la supuesta esencia de la comunidad, en otras palabras lo “nacional y popular”, expresión que en nuestro país aún es reivindicada por el peronismo y parte de la extrema izquierda.

Es curioso que intenten asimilar el liberalismo al fascismo cuando ellos mismos en su manifiesto liminar hacen alusiones dudosas a un “proyecto latinoamericanista” en el que abogan por una radicalización de la democracia y una reconstrucción del Estado–Nación, en sus propios términos. Pero precisamente según el fascismo, el Estado es el único garante del bienestar social dotado de autoridad legítima para regular la vida de los ciudadanos: “todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”, afirmaba Mussolini.  

Por lo tanto, al consistir en una ideología autoritaria, resulta imposible que el fascismo pueda siquiera congeniar con el liberalismo, pues no hay nada más opuesto al autoritarismo que defender al individuo y reconocerle sus derechos contra toda agresión de los demás y del Estado. Lo cierto es que el autoritarismo en general, y el fascismo en particular, son formas del crimen que cualquier liberal repudia. Asimismo, el fascismo rechaza toda competencia entre partidos políticos dado que se alza como un movimiento que pretende expresar a la totalidad del “pueblo”; esto exige silenciar a aquellos que piensan diferente, lo que a su vez conduce a domesticar a los medios de comunicación para manipular a la sociedad e intervenir en el sistema educativo a fin de reducirlo a medio de adoctrinamiento, todo lo que los liberales y libertarios repudiamos.

Comuna Argentina ataca a La Libertad Avanza, Avanza Libertad y a Javier Milei, porque apelamos a la racionalidad y al sentido común de los ciudadanos, y los interpelamos a fin de que cuestionen el accionar de la casta política y defiendan su derecho a la vida, la libertad y la propiedad privada, que resulta un instrumento indispensable para alcanzar la prosperidad.

Claramente nos encontramos frente a una batalla moral y cultural donde del otro lado están quienes demonizan el progreso y el capitalismo, al que acusan de ser el culpable de la explotación, el hambre, la desigualdad y la muerte, mientras disfrutan de los beneficios de la tecnología producida por el mercado capitalista del que participan, y que al igual que la libertad les permite propagar sus ideas como no podrían hacerlo en los países que responden al modelo que tanto defienden.

Los pseudointelectuales de Comuna Argentina —es más apropiado llamarlos así— sostienen que “afirmar la libertad implica retracción”; pero intentar engañar a la gente para que crea que hablar de libertad atrasa, implica quitarles a los individuos su derecho a defenderla.

Los firmantes de Comuna Argentina se identifican en gran parte con el actual gobierno kirchnerista, que ostenta un largo historial de violaciones contra las libertades individuales de los argentinos —y más aún durante la cuarentena—, como la libertad de transitar, reunirse y trabajar, acallando voces disidentes y persiguiendo a quienes pretenden ejercer libremente sus elecciones vitales, como la de vacunarse o no, entre otras. Se erigen, por lo tanto, en defensores de un modelo en el que el Estado es el único capaz de solucionar la suma de los problemas económicos y sociales, cuando la evidencia demuestra que tanto su gobierno como el Estado mismo no han hecho más que profundizarlos.

Dicen representar en su espacio a las minorías, pero detestan a la “minoría conspicua que sufragó por La Libertad Avanza o Avanza Libertad”, y el hecho de que liberales, libertarios y simples ciudadanos hartos de la política tradicional obtengan representación parlamentaria. Por ello, buscan ponernos un freno político, cultural y jurídico, como admiten en su proclama. Deberían saber que los liberales y libertarios respetamos la libertad de expresión mientras agrupaciones como la suya estigmatizan a quienes se pronuncian en favor de las ideas de la libertad.

Por otra parte, quienes manifiestan una “superioridad esencial” y llaman a la erradicación de opositores no somos los liberales y libertarios, puesto que creemos que todos los individuos tenemos los mismos derechos y somos iguales ante la ley.

Discursos como el de Comuna Argentina son los que sacralizan de forma demagógica al “pueblo” e intentan someter a la población a un sistema vertical autoritario dominado por el líder carismático de turno y una casta política permanente; y a su vez propagan la ideología del pobrismo, la envidia y el resentimiento que implica la noción expropiatoria de justicia social, menoscabando al individuo y sus potencialidades, mientras persiguen a opositores, periodistas y ciudadanos en general calificándolos de “enemigos del pueblo”, “vendepatrias” o “cipayos”. Estos son los verdaderos fascistas que promueven discursos de odio.

Tampoco somos los liberales quienes buscamos suprimir “toda forma de organización autónoma del campo popular”, sino los socialistas quienes niegan el orden espontáneo y buscan limitar o suprimir la autonomía individual para, finalmente, hacerlo con los individuos como tales, bajo concepciones y políticas colectivistas.

No es de extrañar que al referirse al fascismo sea ése el sector que comete tamaños errores de juicio de interpretación política e histórica, puesto que antes que suponer que este grupo desconoce el verdadero significado del fascismo, es más probable conjeturar que están utilizando la estrategia de su referente y teórico del populismo Ernesto Laclau, quien siguiendo a Lacan y Gramsci proponía alterar o invertir de forma intencionada el significado corriente de ciertos términos a fin de construir poder político.


Por Rebeca Fleitas, Diputada de la Ciudad de Buenos Aires (2021-2027).

Seguir Leyendo

Opinión

Embajada, AMIA y Nisman: Pedir justicia se volvió una frase cliché, es hora de hacer justicia

Publicado

en

Tomás Penner (Presidente de Betar Argentina) y Brian Frojmowicz (Director educativo de Betar Argentina) elaboran una reflexión en conjunto sobre los pedidos de justicia respecto al atentado a la Embajada de Israel (1992), la voladura a la AMIA (1994) y el asesinato al Fiscal Aberto Nisman.

El día 17 de marzo de 1992, Hezbolá voló la embajada del Estado de Israel en la República Argentina con su sede en la calle Arroyo. 29 vidas fueron arrasadas. Hoy 30 años después todavía no hay justicia.

Dos años después, el día 18 de julio de 1994 nuevamente Hezbolá golpeó a nuestro país, volando su segundo objetivo que era la mutual judía, mejor conocida como la AMIA. El atentado se llevó 85 vidas y hoy, casi 28 años después, no hay justicia tampoco.

El día 18 de enero del 2015 el fiscal Alberto Nisman fue asesinado antes de declarar contra la que en ese entonces era Presidente de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, por encubrir por intermedio de un Memorándum el atentado junto al régimen dictatorial iraní de los Ayatolá. Casualmente un día antes de declarar, apareció muerto con un balazo en la cabeza. Luego de siete años y por tercera vez consecutiva, seguimos sin justicia.

El algoritmo es siempre el mismo. Los terroristas actúan con total libertad, los acusados caminan libremente por las calles, incluso tienen cargos gubernamentales y los muertos no reciben descanso, tampoco sus familias. Es tan cínica la situación de injusticia que incluso hace una semana, un funcionario del actual gobierno participó de un acto en Nicaragua junto a un acusado iraní de la causa-AMIA.

En fin, Muchos juicios y ninguna condena. El juicio se convirtió en una puerta giratoria hacia la nada.

Nuestro error es creer que exigiendo justicia, ella automáticamente aparecerá. Sin embargo, hemos olvidado que la justicia no se exige, sino que por el contrario se hace.

Hacer justicia es sentir que la causa es nuestra, de los argentinos. Los atentados no fueron por casualidad en la República Argentina, 30 años después vemos la razón.

Por eso nosotros como argentinos debemos hacer justicia, para que se termine esta etapa transitoria de corrupción, terrorismo y muerte.

Seguir Leyendo

Opinión

La Derecha Diario en 2021 se convirtió en el medio sin pauta oficial más leído de Argentina

Publicado

en

El sitio web de La Derecha Diario superó el millón de visitas únicas en un año donde superamos todos los objetivos, crecimos, lanzamos una radio, y lo más importante: contamos lo que los otros medios ocultan.

En el último día de un gran pero difícil año, La Derecha Diario se enorgullece de haber superado todos los objetivos que nos habíamos planteado, llegando a una audiencia que nunca nos hubiéramos imaginado.

El año pasado, La Derecha Diario se convirtió en el medio liberal/conservador/de derecha más leído de América Latina, un logro que nos llenó de esperanzas para este año poder llegar a una audiencia más amplia, y lo conseguimos.

Desde las 00hs del 1ro de enero del 2021 hasta las 16hs del 31 de diciembre, La Derecha Diario tuvo 1.142.823 lectores únicos, superando la marca del millón de visitas únicas anuales, un récord que nos ubica entre los medios más leídos del país, y por una enorme distancia como el medio sin pauta oficial más leído de Argentina.

Cuando empezamos con La Derecha Diario en los últimos días del 2019, eramos un grupo de jóvenes de distintos sectores que nos unía el deseo de crear un medio distinto a todo lo que existía en Argentina y, francamente, en todos los países de habla hispana.

A la fecha, entendemos que todavía somos el único medio en América Latina que no tiene miedo de ocultar su sesgo político, que cuenta las noticias como son, sin el filtro de la izquierda que ha logrado acaparar todos los medios de comunicación, hasta los que se vanaglorian por su ya inexistente neutralidad.

En 2020 pasamos de un grupo de 5 personas a más de 30, la gran mayoría contribuyendo sin buscar ningún tipo de compensación y por su “amor al arte”. Este año logramos expandirmos aún más, conseguimos gente profesional del mundo del periodismo, bien remunerada, inversores, patrocinadores y miles de donantes, especialmente de lectores que contribuyen con su parte y nos ayudan a mantener este medio funcionando.

Estuvimos en primera fila hablando de las noticias que los medios tradicionales censuraron y trataron de ocultar: las denuncias de fraude del ex presidente Donald Trump; las falencias de los sistemas electorales en todo el mundo; la desastrosa retirada de Afganistán; las mentiras sobre el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil; continuamos denunciando la dictadura sanitaria y las mentiras que crearon los gobiernos del mundo entorno al coronavirus para ampliar sus poderes.

No dejamos de hablar del totalitarismo de imponer los pases sanitarios, segregando a aquellos no vacunados y discriminando a una buena parte de la población. Fuimos la fuente de información de más de un millón de personas que hasta el año pasado no tenían dónde leer la verdad de lo que pasa en el mundo.
 
Estuvimos junto a los cubanos cuando se alzaron en contra de la tiranía castrista y mostramos cómo el gobierno de Biden retomó las políticas de deshielo de Obama en beneficio las dictaduras comunistas del caribe, lo que ningún otro medio del mundo publicó.

Estuvimos para mostrar todas y cada una de las manifestaciones en contra de la cuarentena y de la vacunación obligatoria en el mundo, en particular en Europa, donde los gobiernos de la Unión fueron precursos en instalar la dictadura sanitaria.

Acompañamos y cubrimos las elecciones más importantes del año. Festejamos los triunfos en Ecuador, Argentina, México y Bolivia, mientras que sufrimos las derrotas en Perú, Chile y Nicaragua.

Lanzamos La Derecha Diario Chile para las elecciones en el país andino y lanzamos Jornal Direita (La Derecha Diario Brasil) para cubrir las elecciones del año próximo, tal vez las más importantes en la historia del país amazónico.

Arrancamos La Derecha Radio, un podcast conducido por el director general del diario, Juan Doe, y nuestra directora de prensa, Karina Mariani, con invitados de primer nivel y acercando las noticias todas las semanas a nuestros oyentes.

Estuvimos ahí para informar siempre, sobre lo que estaba pasando en el mundo y los medios tradicionales no cubrían. Y ustedes también, no fallaron nunca y por eso queremos agradecerles
 
El próximo año apuntamos a más todavía. Tenemos varias sorpresas: eventos que vamos a realizar en Argentina, nuevos países donde queremos desembarcar, nuevos programas de radio que queremos lanzar.

No nos consideramos periodistas y solo somos un diario en el sentido que publicamos noticias todos los días. Nosotros apuntamos a mucho más que eso. Queremos generar una comunidad, que tenga una fuente de información confiable, que sepa que no les vamos a mentir ni vamos a tener un sesgo que nos haga ocultarles la verdad.
 
Desde la Redacción de La Derecha Diario les deseamos un muy feliz fin de año y los esperamos para un maravilloso 2022!

Seguir Leyendo

Trending