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Opinión

Las cuatro lecciones de VOX para enfrentar al establishment político

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Por Pablo Schamray, analista (Jr) en Mentor Público

Para quienes gustan de seguir la política doméstica y partidaria del mundo iberoamericano, no le es novedoso la existencia del partido político VOX en España. Pueden o no simpatizar con sus ideas, para algunos de derecha, para otros conservadores, para otros nacionalistas, sin embargo, es innegable que su irrupción desestabilizó, y sigue incomodando a las elites clásicas del poder español.

Si bien VOX se fundó en 2013, comenzó a alcanzar notoriedad en 2018 cuando en las elecciones autonómicas de Andalucía ganaron 12 bancas, permitiendo un cambio de color político en el gobierno luego de 36 años ininterrumpidos del socialista PSOE.

El impacto del partido, su mensaje, sus formas y referentes llevó a que en pocos meses creciera un 1.000% su base de afiliados y organizaran mítines partidarios con miles de autoconvocados. Todo esto sin tener todavía representación en el Congreso Nacional.

Esta nueva realidad y su inminente irrupción en el Congreso en las futuras elecciones generales de abril de 2019 motivó a que el 23 de febrero de ese año convocaran a una asamblea partidaria.

En ese evento, los afiliados pudieron votar determinadas reformas en la estructura orgánica del partido: en el Código Ético, en varios estatutos, los procedimientos de actuación del comité de garantías, entre otros. El evento se llevó a cabo con público y se transmitió en vivo por YouTube. Contó con discursos de varios referentes, entre ellos del presidente de VOX, Santiago Abascal y del secretario general Javier Ortega Smith

El discurso de Ortega Smith, si bien tuvo como meta transmitir los valores del partido y la importancia de respetar el Código de Ética, tiene una particularidad que pasó relativamente desapercibida. A la mitad de su intervención, Javier relató tres “enseñanzas” obtenidas a lo largo de esos años como partido extraparlamentario. Enseñanzas que indirectamente sirven como tres indicadores útiles para distinguir armados políticos que realmente tengan intensiones de enfrentar un establishment local o si solamente lo harán discursivamente.

La primera enseñanza es la de “la pizarra” y consta de una anécdota que transcurre en su primera sede partidaria y protagonizada por el primer Comité Electoral del partido.

Las elecciones estaban a la vuelta de la esquina, pero no contaban con muchos recursos materiales. Un día, el compañero de piso de uno de los miembros de VOX les regala una pizarra vieja que pensaba abandonar en una mudanza. Sobre esta anécdota Javier agrega: “hemos aprendido a ser austeros”.

Hemos aprendido a que lo importante es el proyecto político, que los medios económicos no son lo importante. Que estamos aquí por unas ideas. Y que esa pizarra que alguien nos regaló significa que estamos dispuestos a luchar contra viento y marea, que nadie los va a comprar. Nuestro tesorero dijo algo muy importante: no le debemos dinero a nadie“.

Y elevando el tono, agregó: “Cuando tengamos dinero compraremos pizarra, incluso algún proyector. Incluso alguna televisión. Pero cuando no lo tengamos, no nos van a hacer retroceder porque volveremos a la pizarra vieja”. “No vamos a estar jamás condicionados por la cuestión económica, nuestras ideas no tienen precio”.

La segunda enseñanza es la del “cajón de fruta”, una referencia a la campaña de las elecciones generales de 2015 cuando Santiago Abascal, aspirante a Presidente de Gobierno, dio un discurso en Sevilla, subido a cajón de madera.

Comparó eso con el salto de 2018, cuando organizaron un acto partidario en el Vistalegre Arena con 10.000 personas adentro y 4.000 afuera. Remata mirando a Abascal entre el público: “Santiago sabe que, si tenemos que volver al cajón de frutas, volveremos, porque para nosotros las tribunas y los decorados no son importantes. Pero cuando no podamos pagarlo, o no lleguemos, o cuando intenten condicionarnos políticamente, volveremos al cajón de fruta, al megáfono y seguiremos diciendo lo mismo. Da igual si somos cuatro, 4.000 o 400.000. Nuestro mensaje no irá cambiando en función de las circunstancias, las circunstancias van a ir cambiando gracias a nuestro mensaje”.

La última es la de “la cafetería”. Resulta que los viajes de campaña a lo largo y ancho de España se hacían en el auto personal de Ortega Smith, y como el partido no tenía sedes más allá de la central, las reuniones con militantes y voluntarios las realizaban en cafeterías.

Cuenta Ortega Smith que, en un viaje reciente, Manuel Mariscal, en ese momento vicesecretario de comunicación, le recordó: “¿Javier, te das cuenta que en estas tres provincias estuvimos hace nada en una cafetería con 12 personas…y acabamos de tener un encuentro lleno…con unas mil personas?”, a lo que el primero responde: “Manuel, tu bien sabes que en esa cafetería hablábamos de lo mismo, no ha cambiado nada. El día que tengamos cargos electos, vamos a hablar de lo mismo, nos preocupa lo mismo y vamos a hacerlo con la misma ilusión cuando en esa cafetería, esos primeros valientes que se acercaban a ayudarnos comenzábamos a construir este proyecto”.

La imposibilidad de la coerción económica, el mensaje político por encima de los escenarios físicos o de las personas y la construcción de un proyecto desde las bases, desde la sumatoria de voluntades individuales sirven para entender no solamente el fenómeno de VOX y además sirven como una “guía” para diferenciar si un proyecto político realmente tiene la meta de enfrentar el establishment del poder local. Esto independientemente de cualquier ideología o causa.

Hay un cuarto factor en el discurso, casi tácito. Es el cambio en la concepción del “espíritu” de la política. Fuera del armado político clásico, entendido desde la acumulación y continuidad en el poder, en este discurso se percibe una mentalidad de trabajo semejante al “emprendedurismo”, que no le escapa al asumir riesgos por el proyecto y donde vale más el esfuerzo que el padrinazgo político.

Como dice Ortega Smith, en otra parte del discurso: “Se mueve más por corazón que por experiencia, porque vamos aprendiendo día a día a donde vamos. Que eso es una ventaja, no venimos con mochilas del pasado que nos condicionen”. Es fácil desalentarse al analizar los proyectos políticos emergentes con esta vara. Pero también sirve como un aliento y una motivación. Es un ejemplo de que esto es posible, organizar a la gente de buenas intenciones para revertir la ecuación pervertida del poder.

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Elecciones 2021: ¿Por qué Milei?

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#Opinión Diego Barceló Larran, economista, cofundador del Club de los Viernes España y reconocido autor hace un análisis crítico de las elecciones de medio término en Argentina.

Aunque en el habla popular se usan expresiones como “esto va a reventar”, “estallar”, “explotar” o similares, la verdad es que ni los países ni las economías “revientan”, “estallan” o “explotan”. Simplemente, decaen. Y son sus ciudadanos quienes experimentan la decadencia

Desde la batalla de Pavón (1861) hasta el golpe de Estado fascista de 1930, la historia argentina fue la historia de un éxito. Donde había malones, empezó a haber inmigrantes laboriosos. Donde había caminos de tierra, empezó a haber vías férreas. Donde había analfabetismo, llegaron las escuelas.

Argentina fue capaz de absorber millones de inmigrantes europeos sin que hubiera desempleo ni conflicto social, gracias a algo que hoy parece imposible: una economía libre, abierta al mundo, sin un banco central y con cuentas públicas en orden. Un país sin “Estado presente” ni “justicia social” (entiéndase la ironía), pero con trabajo para todos, sin inflación, con impuestos razonables, sin “ñoquis” y respeto internacional.

No fue un milagro. Fue el éxito lógico de poner en práctica las ideas liberales de la Constitución de 1853. Éxito que esas mismas ideas consiguieron antes (el caso de EE.UU.) y después (por ejemplo, la reconstrucción alemana de posguerra). Éxito que se repetirá en nuestro país el día que la gente vote a dirigentes dispuestos a implementarlas otra vez.

En las próximas PASO, en la Ciudad de Buenos Aires, se puede elegir entre alguna de las variantes más o menos “línea dura, o más o menos “línea blanda, del intervencionismo estatista que nos trajo hasta aquí. Se puede volver a dar una oportunidad a gente que, por uno u otro motivo, ya fracasó. Se puede votar como un “loco”, cuya definición en una elección sería votar las mismas ideas esperando que den un resultado diferente. O se puede votar a Javier Milei.

Milei es el primer candidato en no sé cuántos años que defiende de manera explícita (¡y a los gritos!) las ideas de la libertad. Además de defender las únicas ideas que hicieron de la Argentina un país próspero, su candidatura tiene un mensaje: le dice a la casta política que ya no son los “dueños de la pelota”.

Milei encabeza una alternativa surgida desde fuera de esa casta. Nosotros tenemos la posibilidad de apoyarla, para que se fortalezca, o hacerla irrelevante. La posición intransigente de Milei (“vos no podés negociar con el zurdo; no se negocia porque te van a llevar puesto”) no es soberbia ni antidemocrática: es la forma lógica de mostrar que su candidatura expresa un quiebre con las ideas y las formas de la vieja política

Para votar a Milei no hace falta compartir el 100% de sus ideas. Basta querer castigar la ineptitud. Basta compartir la idea de que el gobierno, sus gastos, sus impuestos y su intervención han ido demasiado lejos. Basta querer demostrarles a los políticos de toda la vida que no somos corderos ni rehenes. 

Dicen que la candidatura de Milei fragmenta la oposición. Pero no es Milei quien la fragmenta. Toda unidad que no esté basada en grandes ideas comunes es una estafa. Margaret Thatcher definió el consenso como “el proceso por el que se abandonan todos los principios en busca de algo en lo que nadie cree, pero a lo que nadie se opone; el proceso de esquivar los problemas que deben resolverse porque no se puede alcanzar un acuerdo sobre el camino por seguir”.

Ese “consenso” opositor es lo que está detrás de la decepción por el gobierno no peronista que no cumplió las expectativas. Esa decepción es la que abre el espacio para que exista un Milei. Aunque no esté reconocido de manera explícita, existe el derecho a aceptar la decadencia.

En Argentina se viene ejerciendo con profusión desde hace demasiado tiempo. Ahora tenemos la oportunidad de protestar contra nuestra decadencia de la forma más útil en democracia: votando en positivo. En lugar de quedarnos en la pataleta del “que se vayan todos” (aunque después se quedaron), elegir con nuestro voto al sustituto de los fracasados: Javier Milei.


Por Diego Barceló Larran, para La Derecha Diario.

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Cambio Climático: el peligro de la reducción súbita de emisiones

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#Opinión Los fenómenos extremos adjudicados al cambio climático desde el inicio de la cuarentena pueden haber sido paradójicamente por la reducción súbita de emisiones.

Hemos visto diferentes fenómenos climatológicos extremos en el último año. En el sur de nuestro país hubo nevadas atípicamente abundantes durante el invierno del 2020, mientras que el invierno de este año fue notablemente seco, sin precipitaciones de nieve y con la mayor bajante del Río Paraná en 77 años.

Pero estos fenómenos no se limitan a nuestro país, dado que durante julio del 2021 se registraron lluvias atípicas en Europa y en Asia, y olas de calor extremo en algunas zonas del oeste de Estados Unidos y en Grecia, que resultaron en graves incendios forestales. Políticos y formadores de opinión se apresuran a vincular estos fenómenos al cambio climático. Sin embargo es posible que estos fenómenos no sean lo que parecen.

Las temperaturas medias del planeta han estado aumentando en forma paulatina desde el 1900 a razón de aproximadamente 1 grado cada 70 años. Si bien todavía es motivo de debate, es ampliamente aceptado en la opinión pública y en el ámbito científico que esta evolución de la temperatura global se debe aunque sea en forma parcial a la actividad humana, y en particular a la generación de grandes volúmenes de contaminantes.

Hoy en día a este lento aumento de temperatura, junto con otros fenómenos atmosféricos y terrestres complejos, se los engloba en el concepto de “Calentamiento Global” o “Cambio Climático”. Existe un fuerte impulso en Occidente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles, consideradas la principal causa de calentamiento global generada por el hombre. Se considera que uno de los resultados del calentamiento global es el incremento de fenómenos meteorológicos extremos.

Es probable que sea por esto que, ante la variedad de fenómenos extremos que hemos visto durante este año, que causaron pérdidas de vidas y cuantiosos daños materiales, muchos políticos y formadores de opinión se apuraron a vincular estos fenómenos con el cambio climático y a llamar a tomar medidas drásticas de reducción de las emisiones. Sin embargo, existen muchos indicios de que la relación entre el cambio climático y los desastres climáticos del 2020 y 2021 no es tal.

Al comienzo de la pandemia del SARS-CoV-2 se probaron restricciones estrictas a la circulación y en general a toda actividad humana. El primer lugar en implementar restricciones fue naturalmente en China, donde se originaron los primeros contagios, pero la ola de restricciones continuó alrededor del mundo.

Como resultado de estas restricciones se redujo drásticamente, y de la noche a la mañana, la emisión de aerosoles (partículas que se mantienen en suspensión en el aire) y de gases de efecto invernadero.

Según la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos en abril del año 2020 el consumo mundial de petróleo líquido cayó un 20%, promediando un 9% en todo el año 2020. Esto dio lugar a imágenes que recorrieron el mundo de cielos azules y aguas trasparentes. Por primera vez en más de 50 años se podía ver el Himalaya desde el norte de la India.

Sin embargo, eso es solo una parte de la historia. En artículos científicos recientes se ha estudiado la relación entre la reducción de la contaminación y otros fenómenos climáticos tales como el aumento de 20% en la concentración de aerosoles que se dio en Beijing, el aumento de la humedad ambiente y de la nubosidad en Corea del Sur, y un cambio en la dinámica del Monzón del Verano Indio, causando un aumento de precipitaciones en el sur de dicho país.

Por otro lado en ciudades de Asia y Europa se pudo observar un aumento de otro contaminante a nivel suelo: el ozono. Aparentemente la cantidad de ozono es regulada normalmente por óxidos de nitrógeno, un contaminante producto de la combustión en motores de automóviles. Al reducir la circulación de automóviles aumentó desproporcionadamente la cantidad de ozono.

Estos datos nos muestran claramente la complejidad del impacto sobre la atmósfera de los cambios que introdujo la caída de emisiones, si bien es todavía difícil para el mundo científico estimar la profundidad de estos efectos sobre el clima.

Es indudable la necesidad de conservar nuestro medioambiente saludable y de tomar medidas para reducir las emisiones a la atmósfera. Pero mientras que el Cambio Climático es un fenómeno lento y lamentablemente sostenido, la reducción de emisiones a causa de las restricciones a la circulación produjo un verdadero sacudón al sistema climático mundial.

En ese contexto, no se puede descartar que los fenómenos climáticos extremos que estamos observando desde el 2020 sean, aunque sea parcialmente, el resultado paradójico de reducir las emisiones en forma súbita, y al mismo tiempo un llamado de atención sobre la influencia de la actividad humana en el clima de nuestro planeta.


 Por Nicolás Silin, Ph.D. en Ingeniería y analista en mentorpublico.com

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El regreso del Talibán: Los paralelismos de Afganistán con la caída de Saigón

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#Opinión Afganistán está al borde de caer en el control de los terroristas talibanes, y mientras Estados Unidos se retira de la capital Kabul las similitudes con la caída de Vietnam del Sur se viralizan.

Afganistán luce como que todo se está degradando rápidamente ahí. Basta mirar las cadenas internacionales. Algunos y con razón recuerdan la caída de Saigón, capital de la Vietnam del Sur; pero me parece que ese espejo puede devolvernos una imagen alejada del contexto estratégico actual.

Este artículo se centra en una comparación entre ambos hechos, buscando aportar algo de claridad sobre un hecho enorme que ocurre ante nuestros ojos.

Empecemos por las similitudes:

  • Larga permanencia de fuerzas de EE.UU. y aliados en el territorio. Esto de por si indica imposibilidad de encontrar una salida política eficiente a la situación.
  • Intentos de controlar fuerzas insurgentes en todo el terreno. Grave error que se repitió en ambos casos. Este tipo de insurgencias requieren aproximaciones mucho más limitadas en su inicio.
  • Un gobierno central en Saigón y en Kabul poco o nada obedecido en el interior. Esto contribuyó mucho a la falta de capilarización de las decisiones y ciertamente enormes descoordinaciones.
  • Liderazgos políticos en Saigón y Kabul entre ineptos y escandalosamente corruptos.
  • Procesos para generar fuerzas locales en condiciones de combatir por sí mismas. En ambos casos se invirtieron fortunas y mucho desgaste en el intento de generar fuerzas eficientes allí donde sus gobiernos locales lucían ineptos y corruptos, pero los resultados fueron pésimas y nunca pudieron sobrevivir sin el apoyo directo de las Fuerzas Armadas norteamericanas.
  • Hastío político en EE.UU. por la falta de resultados. Ninguna democracia puede pasar años combatiendo sin que los ciudadanos presionen a la política por un fin de las acciones.
  • Resiliencia de la insurgencia para mantenerse operativa. Esto ha sido producto de errores en la concepción de la conducción de la guerra.

Vamos a las diferencias, lo más importante:

  • En Vietnam la insurgencia contaba con un ejército regular, el de Vietnam del Norte que es el que luego se hace del control del país. Recordemos que en Indochina, Vietnam del Norte mantenía tanto un ejército regular como otro de tipo irregular. En Afganistán el Talibán se mantuvo como fuerza irregular siempre.
  • En Afganistán, el Talibán es una fuerza irregular, con liderazgos varios, múltiples facciones y a definirse luego si logran hacerse del poder. Esto es muy importante. De hacerse con el poder, claramente veremos una lucha interna por el poder talibán. Eso ya ocurrió a principios de los 90.
  • La caída de Saigón significó una derrota para EE.UU. pero no una amenaza para la región, excepto quizás potenciando a China. Afganistán inmerso en una lucha entre el gobierno de Kabul con los talibanes y posiblemente luego una nueva entre ellos, será el lugar ideal para servir de santuario a cuanto grupo radicalizado islámico exista. Especialmente Al Qaeda, aunque hay decenas de otros grupos terroristas operando en Asia.
  • China y Rusia son potencias que pueden verse afectadas seriamente por una Afganistán talibanizada. Esto por lo que mencionamos antes. Las dos naciones tienen problemas con los terroristas islámicos y están muy cerca de Afganistán. El problema descansaba en EE.UU. y sus aliados, ahora les cae a ellos.
  • Hay dos actores de los que poco se habla, India y Pakistán. La enemistad entre ambas naciones se ha extendido a Afganistán desde hace décadas. Islamabad, capital pakistaní, se ha servido del Talibán desde sus inicios para influir en Afganistán y Delhi ha operado encubiertamente contra ellos. Esto no cambiará, y posiblemente aumente la acción encubierta de ambos allí.
  • No creo que salir de Afganistán signifique que EE.UU. deje de ser la potencia relevante global. Pero si es una muestra que todavía no se han comprendido acabadamente las características de un escenario híbrido de guerra y que las hipótesis que enfrenta a futuro son bien distintas y hacia ellas está encaminándose.

A futuro para Afganistán no descarto un escenario de mucha acción encubierta de distintas naciones, operaciones aéreas (abiertas y encubiertas) y enorme presión sobre Islamabad para que termine su apoyo al Talibán.

Esto mientras Beijing ha alcanzado una suerte de acuerdo con el Talibán para que puedan los chinos desarrollar su ruta de la seda por el territorio afgano. Apuesta inmensa la de China, frente a un actor como el Talibán que se muestra muy poco adepto a mantener acuerdos y que su mirada del mundo responde a conceptos medievales, alejados de nuestra comprensión.


Por Guillermo Lafferriere, para La Derecha Diario.

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