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Opinión

Pasaporte Covid: la nueva travestía del autoritarismo llegó a la Argentina

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El candidato a diputado nacional por el frente Unión por el Futuro en la Provincia de Buenos Aires explica la nueva medida autoritaria que los gobernantes argentinos han importado del extranjero.

El gobernador y varios intendentes de la Provincia de Buenos Aires así como funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires y de otras ciudades del país están implementando o proponiendo una documentación totalitaria y discriminadora llamada coloquialmente como PASAPORTE COVID.

Deseo exponer mis razones contra este infame documento. Lo que no implica, de ninguna manera, estar en contra de las vacunas, ni de la decisión de las personas de vacunarse. A lo que me opongo es al mecanismo de control social disfrazado de política sanitaria.

En Argentina lo que faltan son vacunas, por lo que exigir a la gente un certificado de una medicación que está en falta y que además sólo puede ser administrada por el Estado porque el gobierno prohíbe (también inconstitucionalmente) otra forma de adquisición, es criminal.

Más allá de la incompetencia y corrupción en la gestión de la compra, traslado, distribución y aplicación de vacunas, sin olvidarnos jamás de la vergüenza de los vacunatorios vip, la sola idea de la implementación de un pasaporte Covid es un agravio contra todas las libertades individuales. Un pasaporte sanitario, además de ser claramente discriminatorio, esconde perversos mecanismos de opresión, es inútil a los fines de la salud (como el resto de las medidas que demostraron su ineficacia este último año y medio) y sólo sirve para exponer el autoritarismo de quien lo propone.

Con el agravante de que de todas las variedades de vacunas que están circulando, ninguna muestra evidencia concreta de prevenir definitivamente el contagio. Tanto es así que, si su eficacia fuera total, el vacunado no tendría que estar pensando si se vacunaron los demás. De hecho, los funcionarios tampoco confían en su eficacia al insistir en mantener los mismos cuidados del año pasado con personas vacunadas, generando una pésima sensación de inseguridad respecto de la solución que hasta hace unos meses parecía el fin de la pandemia.

Ante esta paradoja nos dicen que las vacunas reducen la carga viral. Si esto es así y la vacuna protege de casos graves ¿Cuál es el miedo del vacunado a vivir normalmente en sociedad? ¿O es que esperamos que sea responsabilidad del Estado el que no nos enfermemos nunca más? Quienes tratan de justificar la vacunación compulsiva con productos parcialmente eficaces, deberían pensar que es una contradicción obligar a alguien a inocularse un producto cuya eficacia es parcial y aún está en vías de estudio. Es injustificable la imposición.

La idea del Pasaporte Covid es importada: la Unión Europea está imponiendo el “Pasaporte Verde”.

Para los funcionarios lo importante es imponer reglas absurdas e inconstitucionales, así que se justifican tanto si la vacuna sirve como si no lo hace. La vía de la obligatoriedad es contradictoria, considerando que en Argentina la mayoría de la gente está demostrando querer darse la vacuna.

Además, también es cuestionable la necesidad de vacunar a personas que hayan tenido Covid, y lo mismo ocurre con los casos de jóvenes y niños que tienen un riesgo tan insignificante de complicaciones que es absurdo imponerles restricciones por no vacunarse.

¿Hasta dónde vamos a permitir que llegue la capacidad de control de los burócratas? Si ahora los vacunados pasan a tener privilegios, ¿Nos darán puntos por estar más sanos como hace la dictadura china con sus sistema de puntos? Los pasaportes sanitarios son un camino de ida. Y a todo esto: ¿Cuánto mejoró el sistema de salud, que fue la primera excusa para encerrarnos? Los hospitales de la provincia de Buenos Aires sólo han empeorado su condición, además de haber pasado a segundo plano toda la medicina preventiva. Claramente no les importa la salud.

La vía del respeto a la libertad siempre es el camino, si las vacunas prueban ser eficaces la vacunación tendrá adhesión. Si se las impone tiránicamente van a generar desconfianza y sospechas. Pero lo que no se puede esperar de estos políticos es que defiendan la libertad.

Opinión

El liberalismo se planta contra el discurso fascista de la carta K: “Comuna Argentina”

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La diputada de la Ciudad de Buenos Aires por La Libertad Avanza, Rebeca Fleitas, decide responder la carta abierta de los intelectuales K de “Comuna Argentina”.

Hace unos días el grupo de intelectuales denominado Comuna Argentina integrado por kirchneristas y otros socialistas, publicó un artículo en Tiempo Argentino, en el que caracterizan al liberalismo representado por Javier Milei y La Libertad Avanza como un “nuevo fascismo“.

Como primera diputada libertaria y representante de mi espacio, no puedo dejar pasar este tipo de descalificaciones erróneas y malintencionadas, provenientes de un sector político que persiste en sus ataques contra los opositores, busca profundizar la grieta postulando un “nuevo orden social alternativo” y convoca a la sociedad a difundir su absurdo manifiesto antifascista que tiene como finalidad estigmatizar al liberalismo e impugnar la libre representación democrática.

La carta afirma con argumentos rebuscados que el fascismo invoca la libertad y promueve su avance en lugar de una “emancipación cabal”. Pero, ¿a qué se refiere Comuna Argentina cuando habla de emancipación? ¿Acaso se refiere a la emancipación imaginaria esgrimida por Marx y los marxistas, mientras instigaban una revolución comunista sangrienta?

Estos llamados ‘intelectuales’ parecen querer disimular mediante artilugios retóricos lo que realmente representó el movimiento fascista encabezado por Benito Mussolini en Italia durante el siglo XX. Es preciso recordarles que se trató de un tipo de socialismo nacionalista y totalitario, y por lo tanto intervencionista y antiliberal, que en lugar de defender la libertad individual se propuso restablecer la supuesta esencia de la comunidad, en otras palabras lo “nacional y popular”, expresión que en nuestro país aún es reivindicada por el peronismo y parte de la extrema izquierda.

Es curioso que intenten asimilar el liberalismo al fascismo cuando ellos mismos en su manifiesto liminar hacen alusiones dudosas a un “proyecto latinoamericanista” en el que abogan por una radicalización de la democracia y una reconstrucción del Estado–Nación, en sus propios términos. Pero precisamente según el fascismo, el Estado es el único garante del bienestar social dotado de autoridad legítima para regular la vida de los ciudadanos: “todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”, afirmaba Mussolini.  

Por lo tanto, al consistir en una ideología autoritaria, resulta imposible que el fascismo pueda siquiera congeniar con el liberalismo, pues no hay nada más opuesto al autoritarismo que defender al individuo y reconocerle sus derechos contra toda agresión de los demás y del Estado. Lo cierto es que el autoritarismo en general, y el fascismo en particular, son formas del crimen que cualquier liberal repudia. Asimismo, el fascismo rechaza toda competencia entre partidos políticos dado que se alza como un movimiento que pretende expresar a la totalidad del “pueblo”; esto exige silenciar a aquellos que piensan diferente, lo que a su vez conduce a domesticar a los medios de comunicación para manipular a la sociedad e intervenir en el sistema educativo a fin de reducirlo a medio de adoctrinamiento, todo lo que los liberales y libertarios repudiamos.

Comuna Argentina ataca a La Libertad Avanza, Avanza Libertad y a Javier Milei, porque apelamos a la racionalidad y al sentido común de los ciudadanos, y los interpelamos a fin de que cuestionen el accionar de la casta política y defiendan su derecho a la vida, la libertad y la propiedad privada, que resulta un instrumento indispensable para alcanzar la prosperidad.

Claramente nos encontramos frente a una batalla moral y cultural donde del otro lado están quienes demonizan el progreso y el capitalismo, al que acusan de ser el culpable de la explotación, el hambre, la desigualdad y la muerte, mientras disfrutan de los beneficios de la tecnología producida por el mercado capitalista del que participan, y que al igual que la libertad les permite propagar sus ideas como no podrían hacerlo en los países que responden al modelo que tanto defienden.

Los pseudointelectuales de Comuna Argentina —es más apropiado llamarlos así— sostienen que “afirmar la libertad implica retracción”; pero intentar engañar a la gente para que crea que hablar de libertad atrasa, implica quitarles a los individuos su derecho a defenderla.

Los firmantes de Comuna Argentina se identifican en gran parte con el actual gobierno kirchnerista, que ostenta un largo historial de violaciones contra las libertades individuales de los argentinos —y más aún durante la cuarentena—, como la libertad de transitar, reunirse y trabajar, acallando voces disidentes y persiguiendo a quienes pretenden ejercer libremente sus elecciones vitales, como la de vacunarse o no, entre otras. Se erigen, por lo tanto, en defensores de un modelo en el que el Estado es el único capaz de solucionar la suma de los problemas económicos y sociales, cuando la evidencia demuestra que tanto su gobierno como el Estado mismo no han hecho más que profundizarlos.

Dicen representar en su espacio a las minorías, pero detestan a la “minoría conspicua que sufragó por La Libertad Avanza o Avanza Libertad”, y el hecho de que liberales, libertarios y simples ciudadanos hartos de la política tradicional obtengan representación parlamentaria. Por ello, buscan ponernos un freno político, cultural y jurídico, como admiten en su proclama. Deberían saber que los liberales y libertarios respetamos la libertad de expresión mientras agrupaciones como la suya estigmatizan a quienes se pronuncian en favor de las ideas de la libertad.

Por otra parte, quienes manifiestan una “superioridad esencial” y llaman a la erradicación de opositores no somos los liberales y libertarios, puesto que creemos que todos los individuos tenemos los mismos derechos y somos iguales ante la ley.

Discursos como el de Comuna Argentina son los que sacralizan de forma demagógica al “pueblo” e intentan someter a la población a un sistema vertical autoritario dominado por el líder carismático de turno y una casta política permanente; y a su vez propagan la ideología del pobrismo, la envidia y el resentimiento que implica la noción expropiatoria de justicia social, menoscabando al individuo y sus potencialidades, mientras persiguen a opositores, periodistas y ciudadanos en general calificándolos de “enemigos del pueblo”, “vendepatrias” o “cipayos”. Estos son los verdaderos fascistas que promueven discursos de odio.

Tampoco somos los liberales quienes buscamos suprimir “toda forma de organización autónoma del campo popular”, sino los socialistas quienes niegan el orden espontáneo y buscan limitar o suprimir la autonomía individual para, finalmente, hacerlo con los individuos como tales, bajo concepciones y políticas colectivistas.

No es de extrañar que al referirse al fascismo sea ése el sector que comete tamaños errores de juicio de interpretación política e histórica, puesto que antes que suponer que este grupo desconoce el verdadero significado del fascismo, es más probable conjeturar que están utilizando la estrategia de su referente y teórico del populismo Ernesto Laclau, quien siguiendo a Lacan y Gramsci proponía alterar o invertir de forma intencionada el significado corriente de ciertos términos a fin de construir poder político.


Por Rebeca Fleitas, Diputada de la Ciudad de Buenos Aires (2021-2027).

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Embajada, AMIA y Nisman: Pedir justicia se volvió una frase cliché, es hora de hacer justicia

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Tomás Penner (Presidente de Betar Argentina) y Brian Frojmowicz (Director educativo de Betar Argentina) elaboran una reflexión en conjunto sobre los pedidos de justicia respecto al atentado a la Embajada de Israel (1992), la voladura a la AMIA (1994) y el asesinato al Fiscal Aberto Nisman.

El día 17 de marzo de 1992, Hezbolá voló la embajada del Estado de Israel en la República Argentina con su sede en la calle Arroyo. 29 vidas fueron arrasadas. Hoy 30 años después todavía no hay justicia.

Dos años después, el día 18 de julio de 1994 nuevamente Hezbolá golpeó a nuestro país, volando su segundo objetivo que era la mutual judía, mejor conocida como la AMIA. El atentado se llevó 85 vidas y hoy, casi 28 años después, no hay justicia tampoco.

El día 18 de enero del 2015 el fiscal Alberto Nisman fue asesinado antes de declarar contra la que en ese entonces era Presidente de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, por encubrir por intermedio de un Memorándum el atentado junto al régimen dictatorial iraní de los Ayatolá. Casualmente un día antes de declarar, apareció muerto con un balazo en la cabeza. Luego de siete años y por tercera vez consecutiva, seguimos sin justicia.

El algoritmo es siempre el mismo. Los terroristas actúan con total libertad, los acusados caminan libremente por las calles, incluso tienen cargos gubernamentales y los muertos no reciben descanso, tampoco sus familias. Es tan cínica la situación de injusticia que incluso hace una semana, un funcionario del actual gobierno participó de un acto en Nicaragua junto a un acusado iraní de la causa-AMIA.

En fin, Muchos juicios y ninguna condena. El juicio se convirtió en una puerta giratoria hacia la nada.

Nuestro error es creer que exigiendo justicia, ella automáticamente aparecerá. Sin embargo, hemos olvidado que la justicia no se exige, sino que por el contrario se hace.

Hacer justicia es sentir que la causa es nuestra, de los argentinos. Los atentados no fueron por casualidad en la República Argentina, 30 años después vemos la razón.

Por eso nosotros como argentinos debemos hacer justicia, para que se termine esta etapa transitoria de corrupción, terrorismo y muerte.

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La Derecha Diario en 2021 se convirtió en el medio sin pauta oficial más leído de Argentina

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El sitio web de La Derecha Diario superó el millón de visitas únicas en un año donde superamos todos los objetivos, crecimos, lanzamos una radio, y lo más importante: contamos lo que los otros medios ocultan.

En el último día de un gran pero difícil año, La Derecha Diario se enorgullece de haber superado todos los objetivos que nos habíamos planteado, llegando a una audiencia que nunca nos hubiéramos imaginado.

El año pasado, La Derecha Diario se convirtió en el medio liberal/conservador/de derecha más leído de América Latina, un logro que nos llenó de esperanzas para este año poder llegar a una audiencia más amplia, y lo conseguimos.

Desde las 00hs del 1ro de enero del 2021 hasta las 16hs del 31 de diciembre, La Derecha Diario tuvo 1.142.823 lectores únicos, superando la marca del millón de visitas únicas anuales, un récord que nos ubica entre los medios más leídos del país, y por una enorme distancia como el medio sin pauta oficial más leído de Argentina.

Cuando empezamos con La Derecha Diario en los últimos días del 2019, eramos un grupo de jóvenes de distintos sectores que nos unía el deseo de crear un medio distinto a todo lo que existía en Argentina y, francamente, en todos los países de habla hispana.

A la fecha, entendemos que todavía somos el único medio en América Latina que no tiene miedo de ocultar su sesgo político, que cuenta las noticias como son, sin el filtro de la izquierda que ha logrado acaparar todos los medios de comunicación, hasta los que se vanaglorian por su ya inexistente neutralidad.

En 2020 pasamos de un grupo de 5 personas a más de 30, la gran mayoría contribuyendo sin buscar ningún tipo de compensación y por su “amor al arte”. Este año logramos expandirmos aún más, conseguimos gente profesional del mundo del periodismo, bien remunerada, inversores, patrocinadores y miles de donantes, especialmente de lectores que contribuyen con su parte y nos ayudan a mantener este medio funcionando.

Estuvimos en primera fila hablando de las noticias que los medios tradicionales censuraron y trataron de ocultar: las denuncias de fraude del ex presidente Donald Trump; las falencias de los sistemas electorales en todo el mundo; la desastrosa retirada de Afganistán; las mentiras sobre el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil; continuamos denunciando la dictadura sanitaria y las mentiras que crearon los gobiernos del mundo entorno al coronavirus para ampliar sus poderes.

No dejamos de hablar del totalitarismo de imponer los pases sanitarios, segregando a aquellos no vacunados y discriminando a una buena parte de la población. Fuimos la fuente de información de más de un millón de personas que hasta el año pasado no tenían dónde leer la verdad de lo que pasa en el mundo.
 
Estuvimos junto a los cubanos cuando se alzaron en contra de la tiranía castrista y mostramos cómo el gobierno de Biden retomó las políticas de deshielo de Obama en beneficio las dictaduras comunistas del caribe, lo que ningún otro medio del mundo publicó.

Estuvimos para mostrar todas y cada una de las manifestaciones en contra de la cuarentena y de la vacunación obligatoria en el mundo, en particular en Europa, donde los gobiernos de la Unión fueron precursos en instalar la dictadura sanitaria.

Acompañamos y cubrimos las elecciones más importantes del año. Festejamos los triunfos en Ecuador, Argentina, México y Bolivia, mientras que sufrimos las derrotas en Perú, Chile y Nicaragua.

Lanzamos La Derecha Diario Chile para las elecciones en el país andino y lanzamos Jornal Direita (La Derecha Diario Brasil) para cubrir las elecciones del año próximo, tal vez las más importantes en la historia del país amazónico.

Arrancamos La Derecha Radio, un podcast conducido por el director general del diario, Juan Doe, y nuestra directora de prensa, Karina Mariani, con invitados de primer nivel y acercando las noticias todas las semanas a nuestros oyentes.

Estuvimos ahí para informar siempre, sobre lo que estaba pasando en el mundo y los medios tradicionales no cubrían. Y ustedes también, no fallaron nunca y por eso queremos agradecerles
 
El próximo año apuntamos a más todavía. Tenemos varias sorpresas: eventos que vamos a realizar en Argentina, nuevos países donde queremos desembarcar, nuevos programas de radio que queremos lanzar.

No nos consideramos periodistas y solo somos un diario en el sentido que publicamos noticias todos los días. Nosotros apuntamos a mucho más que eso. Queremos generar una comunidad, que tenga una fuente de información confiable, que sepa que no les vamos a mentir ni vamos a tener un sesgo que nos haga ocultarles la verdad.
 
Desde la Redacción de La Derecha Diario les deseamos un muy feliz fin de año y los esperamos para un maravilloso 2022!

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