Australia anunció que impondrá multas de hasta un 5% de los ingresos globales a las plataformas de internet que no censuren a las cuentas de la derecha, las cuales son acusadas, como en todos los gobiernos autoritarios de izquierda, de "desinformar".
Estas medidas soviéticas de censura y persecución son parte de un esfuerzo internacional para regular a los gigantes tecnológicos. En consecuencia, está generando una gran preocupación entre los defensores de la libertad de expresión.
El gobierno australiano declaró que obligará a las plataformas tecnológicas a establecer "códigos de conducta" para "prevenir la difusión de falsedades peligrosas", los cuales deberán ser aprobados por un organismo regulador. Si una plataforma no cumple con esta obligación, el regulador establecerá su propio estándar y multará a las empresas que no lo respeten.









