La región en cuestión comprende un tramo de 25 kilómetros de frontera seca, de difícil acceso y sin barreras naturales. Según el texto oficial, este territorio facilita el cruce ilegal a través de pasos clandestinos. En ambos márgenes hay avenidas asfaltadas que permiten movimientos rápidos y discretos, lo que ha sido aprovechado por bandas criminales.
Entre los grupos identificados con presencia e influencia en la zona figuran el Primer Comando Capital (PCC) y, en menor medida, el Comando Vermelho, ambos de origen brasileño. Estos grupos actúan en coordinación con bandas locales, generando una estructura delictiva transfronteriza.
“La idiosincrasia local se ha entrelazado con la actividad de bandas criminales”, detalla la resolución. “Algunos ofician de intermediarios influenciados por los grupos criminales brasileños”.












