El testimonio contrasta con las declaraciones posteriores de Arizaga. En su primera presentación ante la fiscal, la joven sostuvo que no había sufrido violencia física ni verbal, negó que Moyano le hubiese impedido abandonar el departamento y aseguró que no recordaba haber dicho a los policías que había sido golpeada o privada de su libertad. Este martes, además, su abogado solicitó que pueda ampliar su declaración testimonial.
Por su parte, Moyano negó desde el comienzo las acusaciones. Durante la audiencia de intimación afirmó que su relación con Arizaga era amorosa y sostuvo que nunca existieron agresiones físicas o verbales ni impedimentos para que ella entrara o saliera de su vivienda.
La causa continúa en etapa de investigación y durante agosto fueron citados distintos testigos, entre ellos efectivos policiales que intervinieron durante las primeras horas posteriores al episodio. La ratificación de Ríos incorpora así un elemento relevante para determinar qué ocurrió aquella madrugada y esclarecer las contradicciones entre los distintos relatos del expediente.