La Policía Federal Argentina detuvo en el barrio porteño de Palermo a Fernando Farías Laguna, un ex contralmirante de la Marina de México que se encontraba prófugo y contaba con una alerta roja de INTERPOL. El arresto se concretó tras una investigación coordinada entre autoridades argentinas y mexicanas, en el marco de una causa por delincuencia organizada vinculada al contrabando de hidrocarburos.
El operativo se llevó a cabo en la vía pública, en la intersección de Guatemala y Juan B. Justo, luego de que se confirmara que el acusado había ingresado al país el 1° de abril utilizando una identidad falsa. Según fuentes oficiales, se alojaba en un departamento de alquiler temporario en la zona, desde donde buscaba mantenerse fuera del radar de las autoridades.
El detenido formó parte de la marina mexicana.
Farías Laguna es requerido por la Justicia mexicana por integrar, desde al menos 2023, una organización criminal dedicada al denominado “huachicol fiscal”. Esta modalidad consiste en introducir combustible ilegalmente bajo la apariencia de otros productos —como aceites o lubricantes— para evadir controles aduaneros e impositivos. El esquema no solo implica contrabando, sino también un sofisticado entramado de empresas fantasma, documentación falsificada y simulación de operaciones comerciales.
La causa en Argentina quedó bajo la órbita del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°12, a cargo del juez Julián Ercolini. En paralelo, el pedido de captura internacional fue emitido por un tribunal del Estado de México, que lo investiga como uno de los presuntos líderes de esta red.
De acuerdo con estimaciones oficiales mexicanas, el “huachicol fiscal” representa una de las principales fuentes de financiamiento del crimen organizado, con pérdidas millonarias para el Estado. La operatoria incluía además el uso de transporte multimodal —marítimo, ferroviario y terrestre— para fragmentar la trazabilidad del combustible y dificultar su detección.
La detención se logró gracias a la cooperación internacional entre organismos como la Secretaría de Marina de México, la Fiscalía General de la República y agencias de seguridad argentinas. Este tipo de coordinación resulta clave para enfrentar estructuras criminales que operan a escala regional y que aprovechan vacíos regulatorios y debilidades en los controles fronterizos, significando un gran golpe contra el crimen organizado.