La dictadura comunista de Nicolás Maduro, a pocos días de que Edmundo González Urrutia, legítimo ganador de las elecciones en Venezuela, asuma su cargo, incrementó la militarización del país.
El dictador chavista tiene previsto tomar posesión el 10 de enero, consolidando de esta forma la farsa democrática que otorga la victoria a Maduro frente a la oposición. No obstante, una parte del Ejército venezolano parece estar alejándose del régimen.
En la recta final de su segundo mandato, Maduro se enfrenta a la mayor deserción de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en la historia del país, por lo que ha tenido que desplegar 1.200 efectivos de contrainteligencia militar y policial para garantizarse la seguridad de cara a una tercera investidura presidencial.
"Cuento con ustedes para la defensa de este país y del pueblo. Con la extraordinaria fusión cívico-militar-policial liderada por el comandante jefe Nicolás Maduro Moros vamos a garantizar la paz, a darle seguridad al pueblo. Hoy vamos a garantizar que este 10 de enero se juramente el presidente Maduro y nosotros nos juramentaremos con él", expresó en sus redes sociales el jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, teniente coronel Alexander Granko Arteaga.












