Barrelier incluso le pagó un remís para concretar el encuentro. Las cámaras de seguridad registraron el ingreso de ambos a la vivienda el sábado por la noche, siendo esa la última imagen de Agostina con vida. La justicia investiga ahora un presunto abuso sexual y una agresión posterior.
El comportamiento de Barrelier tras la desaparición delata una frialdad absoluta. Según la investigación, entre el sábado y el lunes el acusado pidió plata y un auto prestado desesperadamente. Finalmente, consiguió un Ford Ka negro de una amante a la que también engañó, alegando que necesitaba el vehículo para trabajar. Cámaras de seguridad captaron el momento en que estacionaba el auto frente a su casa y realizaba maniobras sospechosas, entrando y saliendo de la vivienda cargando “tachos o baldes”.
Posteriormente, las antenas de su teléfono celular confirmaron su presencia en la zona de Ampliación Ferreyra, donde ingresó en un punto ciego para las cámaras y permaneció durante una hora antes de retirarse. Ante la contundencia de las pruebas, durante su segunda indagatoria, el acusado modificó su versión y reconoció que la adolescente efectivamente había ingresado a su casa