La estrategia de disuasión legal y asfixia económica diseñada por el presidente Javier Milei ha provocado un terremoto geopolítico de dimensiones históricas, desarticulando de forma definitiva la cadena de suministros que pretendía saquear los recursos no renovables de la República Argentina. En este marco de soberanía y pragmatismo corporativo, se confirmó la capitulación de la gigante norteamericana Halliburton, una de las mayores empresas globales de servicios petroleros, con sede en Houston, Texas.
La firma estadounidense ratificó formalmente que no operará en las Islas Malvinas ni participará de ninguna forma en el proyecto Sea Lion, sumándose al retiro estratégico de las otras dos superpotencias del sector, SLB (Schlumberger) y Baker Hughes.



















