La intención de Javier Milei es conseguir la atención de diversas empresas internacionales de reconocido prestigio para romper así con la dependencia de empresas que se han hecho de la licitación gracias a su relación con el poder de turno.
Esta hidrovía ha sido gestionada por Jan de Nul y Emepa, propiedad de Gabriel Romero, quien confesó haber pagado coimas en la “causa cuadernos” al Ejecutivo kirchnerista para prorrogar el contrato en 2010.
Además, el Gobierno busca que el nuevo concesionario invierta unos 800 millones de dólares en nuevas obras de dragado y acondicionamiento. Actualmente, el mantenimiento de la hidrovía supone un monto anual de 300 millones de dólares y está hecho por la empresa belga Jan de Nul. Esta compañía consiguió el contrato gracias al Gobierno de Alberto Fernández, quien nacionalizó la hidrovía en el año 2021.
Mauricio Macri no solo está pendiente de la hidrovía. Es que el Gobierno de Milei tiene licitaciones pendientes en mejoras de infraestructura como, por ejemplo, el puerto de Buenos Aires, la terminal de ómnibus y de trenes de Retiro, diversos tendidos eléctricos y obras de potabilización, entre otros.