El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, se ha convertido en el primer titular de este cargo en ser imputado formalmente en la historia de la democracia española.
La Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo ha asumido la investigación sobre un presunto delito de revelación de secretos que involucra tanto a García Ortiz como a la fiscal jefa provincial de Madrid, Pilar Rodríguez Fernández. Este caso marca un precedente histórico en el sistema judicial español, poniendo en entredicho la figura del máximo representante del Ministerio Público.
Imputación y Contexto Judicial
El Tribunal Supremo ha aceptado su competencia para investigar a Álvaro García Ortiz, tras recibir una exposición motivada del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) en junio. Este paso fue dado debido a la condición de aforado de García Ortiz y los indicios preliminares que sugieren su implicación en la filtración de información confidencial sobre un empresario, Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Esta filtración se habría dado en el marco de la negociación de un pacto de conformidad por un supuesto delito fiscal, lo que ha provocado la acusación de revelación de secretos contra el fiscal general.















