La vida de un niño de 12 años estuvo a punto de cambiar para siempre el pasado miércoles, cerca de las 19, cuando fue víctima de un violento asalto en la localidad de Virrey del Pino, partido de La Matanza. El menor, que regresaba a pie a su casa tras cursar en una escuela técnica, fue sorprendido en una esquina por un delincuente que lo amenazó con matarlo si no entregaba su celular. El dramático episodio —registrado parcialmente por cámaras de seguridad— vuelve a exponer la cruda realidad de la inseguridad en el conurbano bonaerense, donde la respuesta estatal brilla por su ausencia y el tejido social, cada vez más desgastado, intenta sostenerse con lo que queda: solidaridad entre vecinos.
El atacante, identificado como Esteban Sebastián González, de 34 años, esperaba escondido en una vivienda cercana, a la caza de cualquier desprevenido. Apenas vio al menor sacar su celular, lo interceptó violentamente, lo tomó del hombro y le gritó: “Dame el celular porque te mato”. El chico intentó escapar, pero fue derribado y golpeado en el suelo.

Fueron los gritos del adolescente los que alertaron a los vecinos. Algunos corrieron hacia él para contenerlo y consolarlo mientras lloraba y pedía ayuda; otros persiguieron al delincuente, que escapó hacia la casa de su hermano, donde intentó refugiarse. Allí fue acorralado por los vecinos hasta que, más tarde, llegó la Policía y lo detuvo.
El teléfono robado fue recuperado y devuelto a la madre del chico, Mailén, quien radicó la denuncia. La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°6 de La Matanza.
La familia vive en la planta alta de un kiosco que manejan, a pocos metros del lugar del ataque. Mailén relató con crudeza el estado emocional de su hijo: “Mi nene está asustado. Lo primero que pensó fue en cambiarse de colegio. Que no es la solución, porque sabemos que estas cosas pasan en cualquier momento del día”. Y agradeció a los vecinos: “Estoy eternamente agradecida con ellos. Si no, no sé cómo hubiese terminado”.









