El líder de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), Facundo Jones Huala, inició una huelga de hambre líquida desde la cárcel federal de Rawson, donde cumple prisión preventiva. Difundió un documento con el objetivo de obtener un trato especial por fuera de la ley, en el cual combina exigencias políticas, judiciales y territoriales.
Entre sus pedidos se encuentran su traslado a Esquel para estar más cerca de su “familia”, el fin de la supuesta “persecución política” contra los pueblos originarios, el desprocesamiento de comuneros imputados en causas de usurpación y ataques a la propiedad privada, y la “devolución de tierras ancestrales”. También solicita la intervención de organismos internacionales y que el Estado reconozca el llamado “conflicto mapuche” como un problema político y no penal.

La medida comenzó el viernes pasado y su entorno asegura que ya muestra signos de deterioro físico. No es la primera vez que el imputado recurre a este tipo de tácticas: en 2023 realizó otra huelga de hambre, poco antes de ser extraditado a Chile, donde cumplió condena por incendio intencional y tenencia ilegal de armas. En cada caso, intenta victimizarse y presentar su situación como una lucha “humanitaria”, pese a su extenso historial de delitos comunes y su papel central dentro de una organización criminal.









