El Gobierno de Javier Milei lanzó el Portal de Transparencia Tributaria para exponer toda la voracidad fiscal de cada municipio en todo el país. La herramienta impulsada por el ministro Luis Caputo busca que los ciudadanos sepan qué pagan realmente en cada compra diaria que realizan. El objetivo central es terminar con las tasas ocultas que encarecen los precios y financian el gasto desmedido de la política local.
La trampa de los Ingresos Brutos
Los intendentes argumentan que técnicamente no cobran impuestos provinciales sino tasas retributivas por servicios de inspección y seguridad. Sin embargo la trampa radica en que utilizan los ingresos brutos como base imponible transformando a la tasa en un impuesto encubierto a las ventas. Esto genera una doble imposición que castiga la facturación total de las empresas sin importar si recibieron o no el servicio municipal.
La ciudad de Córdoba bajo la gestión del peronismo castiga duramente a la actividad bancaria con una tasa del 5% calculada sobre cada cuenta. En el extremo opuesto se ubica la administración de Bell Ville con una alícuota del 3% demostrando que se puede gestionar con mayor austeridad. El contraste entre ambos modelos deja en evidencia que la presión fiscal es una decisión política para sostener estructuras burocráticas.

El ataque contra el capital también se refleja en los supermercados donde Río Cuarto impone una tasa confiscatoria del 3,40% sobre los ingresos. Villa María se suma a la presión sobre el consumo con un 2,50% afectando directamente al bolsillo de los vecinos de toda la zona productiva. Estas alícuotas desmedidas impactan en los precios de la canasta básica y golpean el poder adquisitivo de las familias trabajadoras.










