La historia del monumento
La versión más aceptada indica que las estatuas fueron encargadas al artista Troiano Troiani. Sin embargo, como un reflejo del secretismo que marcaría la obra pública en Argentina, no figuran en los planos originales ni en ningún archivo oficial.
El edificio, conocido hoy como el Edificio de Evita, fue diseñado por el arquitecto Alberto Belgrano Blanco y finalizado por José Hortal, quien dirigía la Dirección Nacional de Arquitectura en 1933. Aunque actualmente funciona allí el Ministerio de Salud, su fachada imponente esconde un símbolo inquietante: una estatua de piedra con la mano extendida. Esta figura, sin precedentes en el mundo, se convirtió en una alegoría silenciosa de la corrupción en la obra pública.













