En las recientes elecciones legislativas del domingo 26 de octubre, los presos de todo el país también participaron del proceso electoral, un derecho que es criticado y repudiado por toda la sociedad. En todo el país, 86.400 internos estaban habilitados para votar en 317 establecimientos, incluyendo cárceles, alcaidías e institutos de menores, utilizando la Boleta Única de Papel (BUP).
En este contexto, los comicios reflejaron un mapa político particular, y esperable, dentro de las instituciones carcelarias, que difiere notablemente del electorado general.














