El presidente Javier Milei tomó la decisión de no irse de vacaciones al inicio de su segundo año de mandato. Aunque recibió múltiples recomendaciones de su entorno para que hiciera una pausa, decidió ignorarlas y continuará ejerciendo sus funciones durante la mayor parte del verano desde la Residencia de Olivos.
En diversas entrevistas, tanto antes de asumir como ya instalado en la Casa Rosada, Milei admitió su intensa dedicación al trabajo. "Soy un workaholic, directamente me levanto y voy al escritorio a trabajar", confesó.
Este rasgo de su personalidad no ha cambiado desde que asumió el poder, a pesar de los intentos de su equipo por convencerlo de tomarse al menos tres días de descanso.
A pesar de tener a disposición el complejo presidencial de Chapadmalal, utilizado en otras ocasiones por mandatarios para retiros o reuniones oficiales, Milei no ha recurrido a este lugar, ni siquiera para encuentros con sus ministros o colaboradores.












