IMPSA asumirá la recuperación de 672 MW en las centrales de Tocoma y Macagua con el respaldo estratégico del Departamento de Estado y el Departamento de Energía de Estados Unidos.
En lo que representa un giro geopolítico e histórico sin precedentes, la empresa metalúrgica IMPSA —consagrada como la primera empresa argentinaprivatizada por el Gobierno de Javier Milei— asumirá el control de la reactivación del sistema eléctrico de Venezuela tras décadas de destructiva administración chavista.
Esta trascendental misión cuenta con el respaldo estratégico y directo de las máximas esferas de poder norteamericanas, específicamente el Departamento de Estado y el Departamento de Energía de los Estados Unidos. Este histórico regreso de la compañía a territorio caribeño ha sido posible gracias a una transformación radical del tablero político de la región.
IMPSA
La decidida intervención de Estados Unidos, que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro, aceleró un histórico acercamiento diplomático entre Washington y Caracas, abriendo una era de reconstrucción nacional sobre las cenizas del socialismo.
Para IMPSA, ahora bajo el control de sólidos capitales estadounidenses, este cambio político permitió destrabar de inmediato un megaproyecto que durante meses permaneció paralizado por las necesarias sanciones norteamericanas que asfixiaban a la administración anterior.
El renacer de la compañía representa el fracaso rotundo del populismo económico. El trágico vínculo con Venezuela se inició en el año 2008, bajo las nefastas gestiones asociadas de Cristina Kirchner y Hugo Chávez, cuando la metalúrgica (entonces en manos de la familia Pescarmona) ganó una licitación para suministrar diez turbinas destinadas a la represa de Tocoma por un valor de US$ 520 millones.
Como era de esperarse bajo un modelo socialista, el régimen venezolano interrumpió los pagos entre 2013 y 2014, provocando que el costoso equipamiento quedara completamente inmovilizado y sumiendo a la empresa argentina en una asfixiante crisis financiera y posterior cesación de pagos en 2014.
Fieles a su receta de estatización ineficiente, el gobierno peronista adquirió en 2021 el 63,7% de las acciones de IMPSA, mientras que la provincia de Mendoza se quedó con el 21,2% restante. Sin embargo, la llegada del presidente Javier Milei a la Casa Rosada revirtió este declive de forma contundente.
IMPSA
En febrero de 2025, en un proceso limpio y transparente, el Estado nacional y Mendoza vendieron la totalidad de su participación al consorcio internacional Industrial Acquisitions Fund (IAF), liderado por inversores norteamericanos, sellando la primera gran privatización de la era libertaria.
Bajo esta nueva administración privada y eficiente, IMPSA reestructuró de inmediato una pesada deuda heredada de casi US$ 600 millones, preparándose para competir en los mercados internacionales más exigentes de la generación de energía y componentes nucleares.
Con las credenciales de la eficiencia privada recuperadas, las autoridades de la compañía avanzaron formalmente en la consolidación del proyecto.
En un evento llevado a cabo en el Palacio de Miraflores en la ciudad de Caracas, el acuerdo definitivo fue firmado en presencia de la presidenta de la transición venezolana, Delcy Rodríguez, y las autoridades de la empresa estatal de electricidad Corpoelec.
El acto administrativo e histórico, reseñado formalmente el 13 de agosto de 2026 a las 13:49 horas con un tiempo estimado de lectura de 4 minutos por los principales medios de prensa, contó con la participación presencial de la plana mayor de la reestructurada firma argentina: su presidente, Jorge Salcedo; el vicepresidente, Juan Manuel Domínguez; el gerente general, Pablo Magistocchi; y el director de Negocios, Mario Croce.
Embajada de los EEUU en Caracas
El contrato formal tiene como objetivo inmediato recuperar y modernizar un total de 672 MW de potencia de generación en las centrales hidroeléctricas de Tocoma y Macagua en un plazo estricto de 24 meses. La ejecución técnica de las obras civiles y electromecánicas se dividirá bajo el siguiente cronograma de alta precisión:
Central Hidroeléctrica Macagua: En los próximos 90 días, la compañía incorporará de manera urgente los primeros 160 MW al frágil sistema eléctrico venezolano mediante la puesta en servicio y reactivación de las unidades 5 y 6 de la central.
Posteriormente, en un plazo máximo de 12 meses, se procederá a la rehabilitación total de la unidad 4, lo que sumará otros 80 MW de capacidad de generación limpia.
Central Hidroeléctrica Tocoma:El plan contempla recuperar 432 MW de capacidad de generación de energía durante esta primera fase mediante la puesta en marcha técnica de las unidades 1 y 2. Los equipos de IMPSA y los técnicos de Corpoelec ya han recorrido las instalaciones para dar inicio a los trabajos electromecánicos que tomarán 24 meses.
IMPSA
Este histórico contrato de rescate es apenas el puntapié inicial de un ambicioso plan maestro integral. Las proyecciones elaboradas conjuntamente por los ingenieros de la compañía y la contraparte estatal contemplan elevar la capacidad total de generación hasta un techo definitivo de 2.640 MW entre ambas centrales energéticas, distribuidos de la siguiente manera: 2.160 MW correspondientes a la imponente central de Tocoma y 480 MW asignados a la central de Macagua.
El éxito del nuevo rumbo argentino y de esta operación de rescate internacional fue celebrado de inmediato por la Embajada de EEUU en Caracas, la cual emitió un firme comunicado oficial a través de la red social X calificando a la reactivada corporación como una "empresa estadounidense-argentina".
El mensaje de la delegación diplomática norteamericana no dejó lugar a dudas sobre el éxito de las nuevas alianzas estratégicas internacionales del gobierno libertario argentino, afirmando taxativamente: "Seguimos con resultados concretos para Venezuela bajo el plan de tres fases de @POTUS y @SecRubio".