Tras la victoria de la Selección Argentina frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, los jugadores habían protagonizado una escena de fuerte contenido simbólico al posar con una bandera que afirmaba “Las Malvinas son argentinas”.
Este histórico gesto generó una inmediata reacción global, incluyendo la del Reino Unido, que calificó la acción como “totalmente inapropiada” y exigió a la FIFA la apertura de una investigación y sanciones contra Argentina.
En ese contexto, desde el kirchnerismo comenzaron a circular versiones falsas que aseguraban que el Gobierno de Javier Milei, mediante el canciller Pablo Quirno, había pedido "disculpas" a las autoridades británicas por la exhibición de la bandera.













