La Cámara de Diputados protagonizó una sesión maratónica de casi ocho horas que puso en juego la pulseada entre el Gobierno de Javier Milei y la oposición. El eje del debate giró en torno al veto presidencial al incremento de jubilaciones y pensiones, un proyecto que contemplaba una suba del 7,2% en los haberes, más la elevación del bono mensual de $70.000 a $110.000 con actualización automática por inflación. La medida, según cálculos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, implicaba un gasto adicional del 0,7% del PBI, sin especificar de dónde saldrían los fondos.
La jornada legislativa comenzó con una derrota parcial del oficialismo: a las 15.59, la oposición logró revertir el veto presidencial a la ley de emergencia en discapacidad, que prevé un aumento de pensiones y la indexación automática de prestaciones profesionales. Esa norma, cuyo costo se estima entre 0,22% y 0,42% del PBI, ahora será enviada al Senado para su eventual ratificación. Sin embargo, el punto neurálgico del debate llegó con la discusión previsional, donde el Gobierno advirtió que se ponía en riesgo el equilibrio fiscal.












