Ramírez ha mostrado cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump e incluso ha sido invitado a Mar-a-Lago. Su posible base de apoyo incluye a El Salvador, Argentina, Ecuador, Perú y Panamá, países que buscan resistir la expansión de la agenda socialista en la OEA.
El peligro para Estados Unidos y América Latina
Estados Unidos financia más del 50% del presupuesto de la OEA, aportando alrededor de 53 millones de dólares anuales. Además, la sede del organismo está en Washington D. C., lo que haría aún más alarmante que China, a través de Ramdin, tomara el control de la institución. La injerencia de Beijing en un organismo clave de la región representaría una amenaza directa para la seguridad y la estabilidad en Occidente.
El presidente Trump ha sido uno de los principales críticos de la expansión china en América Latina, como en el caso del Canal de Panamá, alertando sobre sus peligros desde el inicio de su primera administración.
Si Ramdin se impone en la OEA, China podría usar la organización para consolidar su presencia en la región, facilitar el acceso de empresas estatales chinas a los mercados latinoamericanos y promover la agenda de las dictaduras socialistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua.












