El 15 de marzo de 1995 quedará en la memoria de los argentinos como el día en que ocurrió una de las tragedias más conmovedoras de la década: el fallecimiento de Carlos Menem Junior, hijo del por entonces presidente Carlos Saúl Menem y de Zulema Yoma. A treinta años de aquel fatídico accidente aéreo, su figura es recordada con respeto y pesar.
Carlos Menem Jr. tenía 26 años y era un reconocido piloto de automovilismo, actividad que combinaba con su pasión por la aviación. Ese día, piloteaba un helicóptero Bell 206B JetRanger III, acompañado por su amigo, el corredor Silvio Oltra. La aeronave se precipitó cerca de la Ruta Nacional 9, entre las localidades bonaerenses de Ramallo y San Nicolás.
La versión oficial: un accidente lamentable
La investigación judicial determinó que el accidente fue producto de un choque con cables de alta tensión ubicados a unos 11 metros de altura. Las pericias oficiales concluyeron que el helicóptero volaba a baja altitud, lo que provocó el impacto con los tendidos eléctricos. Esta versión fue sostenida por la justicia a lo largo de los años y es la que se mantiene hasta el presente.
Carlos Menem padre, quien en un principio había expresado algunas dudas personales, ratificó en numerosas oportunidades su confianza en la labor de la justicia y en la explicación técnica que señala al accidente como causa del fallecimiento de su hijo.
El impacto en la sociedad argentina
La pérdida de Menem Jr. conmocionó al país, en un contexto nacional ya atravesado por hechos dolorosos como los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y a la AMIA en 1994. La noticia del accidente movilizó a miles de personas que acompañaron al entonces presidente y a su familia en el dolor.








