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Reino Unido

Boris Johnson busca revivir la extracción de petróleo en el Mar del Norte y plantea impulsar el fracking

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Tras el estallido de la guerra en Ucrania, el Reino Unido busca nuevas formas de abastecimiento energético. El ala dura del Partido Conservador británico demanda la vuelta del fracking para lograr un mayor abastecimiento local.

El primer ministro Boris Johnson prometió una agenda destinada a la expansión de la frontera productiva energética en el Reino Unidos, después de los acontecimientos bélicos entre Rusia y Ucrania, y el jaque global al suministro petrolero proveniente de Rusia.

Así, la falsa-agenda ecologista del Partido Conservador moderno quedó expuesta, y Boris prometió acelerar el desarrollo de las energías renovables y a bajo costo, pero sin descuidar la matriz energética actual del país.

Las necesidades de abastecimiento para el corto plazo demandan medidas mucho más urgentes. En este sentido, el aumento de la producción petrolera en el Mar del Norte surge como una alternativa viable y factible para lograr un rápido abastecimiento sin necesidad de depender de las exportaciones rusas.

El premier inglés también anunció un paquete regulatorio amigable para que el sector privado pueda impulsar el desarrollo de la energía nuclear en territorio británico. En síntesis, Boris propone a corto plazo pisar el acelerador con los hidrocarburos, a mediano plazo hacer una transición a renovables, y a largo plazo tener una competitiva matriz nuclear.

El Primer Ministro británico aprobará un paquete de desregulación para habilitar nuevos pozos petroleros sobre el Mar del Norte por primera vez después de 3 años, cuando se habían impuesto severas limitaciones en la gestión de Theresa May, que pertenecía al ala moderada dentro del Partido Conservador.

Las regulaciones estipuladas por May suponían un límite para la exploración de nuevos campos petroleros, pero esto podría quedar sin efecto si finalmente la propuesta de Johnson termina por imponerse en el Parlamento británico.

Se espera que la agenda de Johnson cuente con el apoyo de los Tories dentro de su partido, que representan al ala más conservadora y económicamente liberal. Esta corriente del Partido Conservador británico buscará, además, impulsar nuevamente el fracking (fracturación hidráulica), y se encarna bajo la figura del político y diplomático conservador David Frost.

Esta técnica de explotación de hidrocarburos fue severamente penalizada en el Reino Unido durante los primeros meses de la gestión del propio Boris Johnson, cuando el debate se había puesto de moda en vista a las elecciones contra el laborista Jeremy Corbyn, que encabezaba el ala más extremista de izquierda dentro de su partido.

Mar del Norte, entre las islas británicas, y las costas de Noruega, Suecia y Dinamarca.

Hacia noviembre de 2019 el Gobierno británico estableció una moratoria para suspender la actividad de fracturación hidráulica en el país, objetando que así se lograrían evitar potenciales terremotos.

Sin embargo, la moratoria para el fracking se estableció de forma temporal según la Autoridad de Gas y Petróleo de Reino Unido (OGA, por sus siglas en inglés), hasta tanto se realicen estudios que indiquen que esta actividad puede realizarse de manera segura.

El Primer Ministro recordó el carácter temporal de la suspensión de 2019, y no de carácter permanente como pretendía establecer el Partido Laborista.

Johnson se mostró partidario a volver a desregular la actividad si se demuestra científicamente que es factible realizar las operaciones de fracking de manera segura.

Aún así, cada vez más voces dentro del Partido Conservador británico demandan acciones rápidas y contundentes frente a la amenaza que representa la dependencia energética de Rusia, entre otras herramientas habilitado el fracking nuevamente como una medida de emergencia.

Reino Unido

El Reino Unido intenta controlar el colapso social y endurece su política migratoria: Los inmigrantes ilegales serán deportados a Ruanda

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Una enmienda aprobada en la Cámara de los Comunes, que debe ratificarse, permitirá ignorar las órdenes globalistas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y proceder a la deportación de los inmigrantes ilegales en suelo británico a Ruanda.

El primer ministro británico Rishi Sunak se anotó una masiva victoria en su agenda anti inmigración que viene trabajando con la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, al aprobar este jueves, con el apoyo de 320 diputados, una ley que permite deportar inmigrantes ilegales a Ruanda.

Si bien resta la aprobación de la Cámara de los Lores (lo que sería como la Cámara Alta de su sistema legislativo), se espera que sea homologada fácilmente y el Partido Conservador logra un importante éxito en un año electoral.

Los conservadores vienen de una serie de derrotas legislativas brutales, y se ve golpeado en las encuestas por dos aspectos centrales: una pésima gestión del COVID-19 y la explícita traición al Brexit que los británicos votaron, luego de que en 4 años tras su salida de la Unión Europea, solo se eliminaran 600 de las 4.000 regulaciones vigentes del bloque europeo.

Esta medida se trata de una de las promesas electorales de Sunak, quien había prometido frenar la llegada de indocumentados a través del Canal de la Mancha y llevar a la práctica el sistema de deportaciones que había empezado a negociar el ex primer ministro Boris Johnson.

La Corte Suprema británica había fallado previamente en contra de esta política, respaldándose en la falta de garantías de seguridad de esos migrantes una vez llegados a Ruanda y en un fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero esta legislación aprobada sobrepasa la decisión del tribunal eurpeo que avala año a año el tráfico de personas indocumentadas.

El Reino Unido tiene un trabajo de largos años enfrentando una profunda crisis social y laboral provocada por la inmigración indiscriminada, especialmente la intromisión de células terroristas o ligadas al narcotráfico que llegan en estas embarcaciones.

Las cifras son alarmantes, ya que entre el 2022 y el 2023 llegaron al Reino Unido 75.000 embarcaciones cargadas de inmigrantes indocumentados, con un promedio de 500 personas por cada bote. La gran mayoría cruzando, desde Francia, a través del Canal de la Mancha.

El año pasado, el gobierno conservador logró llegar a un acuerdo con Turquía para el establecimiento de un nuevo centro operativo para abordar el crimen de inmigración organizado. En ese entonces, la ministra británica del Interior Suella Braverman aseguró que debían "hacer todo lo posible para acabar con las bandas de contrabandistas de personas y detener los barcos".

Este texto enfrentará esta semana el primer debate en la Cámara de los Lores que podría proponer algunas modificaciones, pero sin alterar el espíritu que plantea el proyecto. El Comité de Acuerdos Internacionales de la Cámara recomendó no aprobarlo hasta que los ministros no puedan demostrar que el acuerdo es seguro.

Los laboristas, encabezados por su líder Keir Starmer, han asegurado que la derogarán en caso de llegar al poder, además de prometer una fuerte suba de impuestos en una economía en recesión.

Todas las encuestas indican que, de no mejorar las cifras para el gobierno conservador, el laborismo británico estaría a las puertas de volver a gobernar el Reino Unido luego de 14 años marginado a la oposición. El panorama es muy distinto a lo ocurrido en la última elección, donde Boris Johnson arrasó con una mayoría histórica para los Conservadores.

Boris era polémico pero efectivo, y consiguió la mayor cantidad de votos de la historia para un candidato conservador en 2019. Sunak es todo lo contrario; con un perfil moderado y alejado de las polémicas, las encuestas muestran una intención de voto por el piso.

Por fuera de la discusión parlamentaria de la enmienda migratoria, durante esta semana Sunak deberá enfrentar la rebelión de más de 40 parlamentarios conservadores, que demandaron más fondos para sus consejos locales (los gobiernos territoriales de Reino Unido), ya que enfrentan la bancarrota ante el aumento de costos y los recortes producidos por el gobierno central en busca de mayor austeridad.

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Israel

Manifestantes pro-Palestina ocupan las calles de Londres y llaman a una revolución violenta contra Israel y los judíos

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Desde hace tres semanas que la capital del Reino Unido se convirtió en el centro mundial de una protesta masiva y continua a favor de Palestina que llama a una nueva “Intifada” contra Israel.

Se estima que unos 100.000 manifestantes anti-israelíes inundaron las calles de Londres el sábado 28 de octubre, muchos de los cuales han pedido explícitamente una "Intifada" contra el Estado judío. Manifestaciones similares en apoyo a Palestina se celebraron, y se continúan celebrando desde entonces, en Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega y Suiza.

Se trató del tercer fin de semana consecutivo en que la capital británica fue sede de una gran manifestación en apoyo de los palestinos desde el ataque del grupo terrorista Hamas contra Israel que tuvo lugar el pasado 7 de octubre, generando una respuesta israelí por tierra, aire y mar para acabar con Hamas.

Muchos manifestantes ondeaban banderas palestinas y coreaban consignas como "Desde el río hasta el mar, Palestina será libre", pidiendo, en ocasiones, la desaparición del Estado de Israel. Esto ha levantado críticas por tratarse de una conducta fuertemente antisemita.

Asimismo, además de escucharse algunos llamados a la “yihad”, varios manifestantes ondearon banderas en las que se leía "Lucha por la Revolución" y cantaron "De Londres a Gaza, tendremos una Intifada".

El término “Intifada”, que se traduce literalmente como "Levantamiento de piedras", se refiere a violentos disturbios llevados a cabo por palestinos contra Israel que comenzaron en 1987, con ocasión del vigésimo aniversario de la Guerra de los Seis Días.

En el año 2000, además, comenzó la llamada "Segunda Intifada", la cual duró unos cinco años, justo en el momento en que Israel abandonó Gaza, marcando el punto de partida de una guerra civil en Gaza entre Fatah y Hamas. Durante este segundo levantamiento de piedras murieron más de 1.000 israelíes y más de 3.000 palestinos.

Manifestantes pro Palestina llaman a una Intifada contra Israel

Durante la protesta del sábado 28 de octubre se registraron estallidos de violencia, incluido un conflicto entre activistas pro palestinos y grupos nacionalistas británicos que se estaban contra manifestando.

La Policía Metropolitana de Londres, que desplegó más de 1.000 agentes para patrullar la marcha, dijo que un manifestante fue arrestado bajo sospecha de agredir a un oficial. Además, informó que un oficial fue hospitalizado después de ser agredido por un manifestante.

Esta nueva protesta antiisraelí a gran escala se produjo mientras la Policía Metropolitana de Londres enfrenta críticas por no arrestar a los activistas que llaman a la "yihad" y a que los "ejércitos musulmanes" del mundo ataquen a Israel, en alusión a manifestaciones anteriores que tuvieron lugar en las calles de la capital inglesa.

"La palabra yihad tiene varios significados, pero sabemos que el público la asociará más comúnmente con el terrorismo", argumentó la fuerza policial. Antes de la protesta del sábado, el líder del equipo de mando responsable de vigilar la manifestación, Kyle Gordon, afirmó que "si alguien está llamando a la yihad específicamente contra Israel, los oficiales intervendrán, recopilarán la información y nos la informarán", según informó The Telegraph.

Cabe resaltar que la protesta masiva del sábado 28 de octubre fue organizada por varios grupos islámicos de izquierda, incluido el Foro Palestino en Gran Bretaña. Según el Jewish Chronicle, el foro fue cofundado por Mohammad Sawalha, un ex comandante de Hamas buscado por el gobierno israelí que ha estado viviendo en el Reino Unido después de que se le otorgara la ciudadanía británica a principios de los años 2000.

Un oficial de policía británico es atracado por manifestantes pro palestinos

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Economía

Burrada de los conservadores británicos: El Reino Unido rechazó bajar impuestos para no subir el déficit fiscal, pero lo duplicó

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El desequilibrio del Gobierno central superó el 2,6% del PBI por primera vez desde la pandemia, a pesar de que el primer ministro Rishi Sunak desmanteló las rebajas impositivas de su predecesora con la promesa de ordenar las cuentas públicas.

El fugaz paso de Elizabeth Truss, la líder del Partido Conservador británico que quería reactivar la economía después de la pandemia bajando impuestos, fue boicoteado por el "ala moderada" de los conservadores, y decidió nombrar al actual ministro Rishi Sunak en su reemplazo.

Los detractores dentro del oficialismo acusaron a Truss de carecer de responsabilidad fiscal, y Sunak llegó al poder con la promesa de desmantelar todas las rebajas y reducir el déficit. El jefe de los "conservadores moderados" inmediatamente derogó todas las reformas impositivas de Truss y dijo que su prioridad sería cuidar el déficit fiscal.

Pero esto probó ser un error, porque el resultado financiero del Reino Unido marcó un déficit récord equivalente al 2,64% del PBI en agosto de 2023 (el último dato oficial disponible), y se duplicó la cifra desde la recuperación de la pos-pandemia.

Déficit fiscal del Reino Unido desde 1998.

Sunak llegó al poder con un resultado primario (antes del pago de intereses) prácticamente equilibrado, arrojando un ligero superávit del 0,03% del PBI. Hacia el mes de agosto de este año, y a pesar de que todas las rebajas de Truss fueron anuladas, el déficit primario sobrepasó el 0,8% del PBI y retornó a los umbrales más altos en 17 meses.

La tasa marginal máxima para el impuesto sobre los ingresos de personas físicas se mantuvo inalterada en el 45%, mientras que el Gobierno congeló las actualizaciones de los mínimos no imponibles y los montos nominales del impuesto para expandir la base imponible de la recaudación. Se estima que estos congelamientos arrojaron ingresos adicionales de hasta 40.000 millones de libras para el Estado, pero ni así se logró bajar el déficit fiscal.

El gasto público del Gobierno central del Reino Unido (excluyendo jurisdicciones locales) aumentó del 20,2% del PBI en octubre del año pasado a más del 21,4% del producto en agosto de este año, principalmente debido a las ayudas suministradas para las tarifas energéticas residenciales.

Por su parte, la actividad económica solamente logró crecer un magro 0,4% entre octubre del año pasado y agosto de 2023. La recaudación impositiva asociada al nivel de actividad no disfrutó de un contexto favorable. La economía británica logró recuperarse del shock provocado por la pandemia de 2020 (a diferencia de otros países europeos como Alemania), pero no logró recuperar la tendencia de crecimiento previa a la crisis.

La tasa de inflación sigue apostada en el 6,2% según el último sondeo de agosto, y entre abril y julio se mantuvo en torno al 7% interanual. Estas cifras fueron superiores a las de Alemania (6,1%), Francia (4,9%) y España (2,6%), entre otros países de la región.

Los laboristas están volviendo a liderar las encuestas en el Reino Unido, con un discurso contrario a la apertura comercial que permitió la salida de la Unión Europa, y con propuestas para subir drásticamente los impuestos en el país. Los errores del Partido Conservador podrían significar el fin de 13 años de gobierno ininterrumpido.

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