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Reino Unido

Desde el Canal de la Mancha, Nigel Farage muestra los cruces ilegales de migrantes desde Francia

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Más inmigrantes ilegales en barco aterrizaron en suelo británico en el mes de junio de lo que se registró durante todo el año 2019, con más de 2.000 traídos a tierra solo ese mes.

El líder del Brexit, Nigel Farage, habló esta semana acerca de la crisis migratoria que vive el Reino Unido, en especial los cruces ilegales a través del Canal de la Mancha, a los cuales llamó como una "invasión".

Farage, enojado con el gobierno de Boris Johnson que prometió en campaña cuidar las fronteras, promesa que no está cumpliendo, desafió a la ministra del Interior, Priti Patel, a que viniera a la frontera del país para presenciar la magnitud de la crisis de los migrantes en barco, ya que "casi 6.000 ilegales han desembarcado desde el comienzo del año".

Los inmigrantes musulmanes ilegales tienen la intención de seguir entrando a Gran Bretaña, ya que no están recibiendo ningún impedimento del gobierno. El objetivo del Brexit era empezar a controlar la frontera, recuperando la soberanía migratoria, pero desde la salida del país de la Unión Europea, nada ha cambiado respecto a la política migratoria.

Según Farage, "el miedo a los grupos de presión islámicos, los activistas de izquierda y ser acusados de islamofobia, son las razones por las que los funcionarios británicos están permitiendo un sistema de justicia de dos niveles: uno para los musulmanes que violan las leyes occidentales y el otro para todos los demás".

A pesar de las duras tormentas que afectaron a Europa y Gran Bretaña la semana pasada, otros 107 inmigrantes llegaron el lunes en cuatro barcos y otros 150 ilegales desembarcaron el martes. Esto se suma a los 315 que habían llegado durante el fin de semana.

Los últimos cruces del Canal de la Mancha han elevado el número total de desembarcos ilegales en junio a más de 2.000, un nuevo récord mensual según un análisis de la BBC. En contexto, en todo 2019, se registró que solo 1.890 migrantes en barco llegaron al Reino Unido.

Junio también superó el récord mensual anterior, que se estableció en septiembre del año pasado, cuando 1.951 hicieron el peligroso viaje desde Francia. El Reino Unido vive una severa crisis migratoria, y están entrando más inmigrantes ilegales por mes con el gobierno de Boris que los que entraban por mes con la conservadora pro-inmigración de Theresa May.

Nigel Farage, quien supo ser el político más popular de Inglaterra durante la campaña del Brexit, acordó bajarse de las elecciones en 2019 para que Boris Johnson llegue al poder. Hoy fue traicionado.

Farage y su tripulación del canal de noticias GB tomaron un bote en el canal para filmar a migrantes que intentaban llegar ilegamente a las costas británicas. Durante el segmento, que se publicó en las redes sociales, el ex líder del UKIP se centró en un bote que avistaron llevando migrantes.

Farage especuló que el barco “probablemente fue robado” y agregó que el barco, que no tenía nisiquiera motor, "estaría en grave peligro si el mar no estuviera tan tranquilo".

Si las olas de migración ilegal continúan al ritmo actual, que actualmente es el doble de las cifras récord del año pasado, las estimaciones han pronosticado que unos 20.000 migrantes en barco llegarán al Reino Unido a finales del 2021.

Nigel Farage ha argumentado que el Ministerio del Interior simplemente debe comenzar a enviar los barcos de regreso a Francia, en lugar de que la Fuerza Fronteriza británica actúe como un "servicio de taxi" para los ilegales que a menudo son escoltados a las aguas territoriales del Reino Unido por la Armada francesa.

El enfoque de "devolver los barcos" del líder del Brexit fue apoyado por la diputada conservadora de Dover Natalie Elphicke, quien dijo que se deben tomar medidas más duras para evitar que "miles y miles de migrantes sean llevados a Dover como están ahora".

"Estos cruces peligrosos solo llegarán a su fin cuando tanto los migrantes como los traficantes sepan que no pueden ingresar a Gran Bretaña de esta manera", dijo.

“Eso significa hacer mucho más para detener a los barcos que salen de Francia en primer lugar, dar la vuelta a los barcos dondequiera que estén en el Canal, llevarlos de regreso a Francia y devolver a los que ingresan ilegalmente”, agregó la diputada conservadora.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.

Reino Unido

Noel Gallagher dijo lo que todos pensamos sobre el público “woke” en Glastonbury: “Pequeños idiotas agitando banderas”

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El ex integrante de Oasis criticó severamente la politización del Festival de Glastonbury, describiéndolo como "demasiado progresista".

Noel Gallagher, cofundador de Oasis junto a su hermano Liam, criticó abiertamente el Festival de Glastonbury en una entrevista con el diario The Sun, describiéndolo como "demasiado woke".

El músico, quien se presentó en el festival este año y debutó como solista en 2022, manifestó su desagrado por las demostraciones políticas en los conciertos, considerándolas “un poco predicadoras y con cierta señalización de virtud”.

Gallagher expresó su molestia por la inclusión de mensajes políticos en la música, diciendo: “(La política) no me gusta en la música, pequeños idiotas agitando banderas y haciendo declaraciones políticas”.

Instó a los artistas a centrarse en su música y evitar las proclamas políticas. A pesar de sus críticas, Noel Gallagher elogió el festival, destacando que es “probablemente lo mejor de Gran Bretaña aparte de la Premier League”.

“Es demasiado, me parece que es un exceso. Donen todo su dinero a la causa y ya está. Dejen de parlotear“, sumó criticando a sus colegas que se expresaron, por ejemplo, en torno al conflicto de Israel y Palestina. “Todo el mundo sabe lo que está pasando en el mundo, tienen un teléfono en el bolsillo que te lo dice“, agregó, dejando en claro que no le parece necesario que los artistas se pronuncien políticamente durante el show.

En la misma entrevista con el tabloide británico, también dirigió sus críticas a Dave Grohl de Foo Fighters, quien expresó su deseo de una reunión de Oasis. En ese sentido, pidió a Grohl que “dejara de meterse” en los asuntos de la banda.

Saber que están ahí fuera, en alguna parte, pero que no se reúnen para hacer lo que a todo el mundo le gustaría tanto. Estoy como: ustedes [son] imbéciles”, dijo Grohl sobre los hermanos Gallagher.

Este año, Glastonbury fue escenario de varias expresiones políticas. Uno de los actos más significativos fue realizado por Banksy, quien lanzó una balsa inflable con maniquíes de migrantes durante los espectáculos de Idles y Little Simz, como crítica a la política de inmigración del gobierno británico.

En respuesta, el ministro del Interior, James Cleverly, calificó la acción de “vil e inaceptable”. Banksy defendió su performance y criticó la detención de un barco de rescate real por parte de las autoridades italianas.

Además de Banksy, otros artistas también hicieron declaraciones políticas durante el festival. La banda Idles lideró un canto en contra de la monarquía, mientras que Damon Albarn de Blur cuestionó al público sobre el conflicto palestino-israelí y criticó el liderazgo de “octogenarios” en referencia a la próxima contienda electoral estadounidense.

El Festival de Glastonbury siempre ha mantenido una estrecha relación con causas políticas, principalmente ambientales. La organización Greenpeace tiene una presencia significativa cada año, y el escenario Left Field, curado por Billy Bragg, alberga debates sobre temas actuales.

Desde 1981, el evento musical colabora con la Campaña para el Desarme Nuclear (CND), una organización a la cual el organizador Michael Eavis atribuye gran parte del éxito inicial del festival.

Conocido por su larga tradición de apoyo a causas políticas de izquierda, el Festival de Glastonbury sigue siendo un punto de encuentro para los militantes de izquierda y su "expresión artística". La integración de estos elementos genera tanto apoyo como controversia, reflejando las tensiones más amplias en la sociedad británica.

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Reino Unido

En su primera semana como Primer Ministro, el socialista Keir Starmer anunció la estatización de los trenes en el Reino Unido

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La recién designada secretaria de Transporte, Louise Haigh, y el nuevo Primer Ministro del Partido Laborista, presentaron un plan para nacionalizar los ferrocarriles en los próximos cinco años.

El Partido Laborista ha revelado planes para nacionalizar la red ferroviaria inglesa, integrándola gradualmente en una empresa pública denominada Great British Railways, a medida que se vayan renovando los contratos. La idea del partido es "recuperar" los ferrocarriles sin incurrir en grandes gastos de indemnización.

En una entrevista reciente, Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra del Partido Laborista, afirmó que: "Haremos que los operadores privados restantes vuelvan a ser de propiedad pública". Esto ocurro 30 años después de la privatización realizada por el gobierno de John Major. "Todos ellos expirarán durante el primer mandato de un gobierno laborista, ya sea en su contrato completo o en su contrato básico.", afirmó la secretaria.

Aunque esta decisión política no es una sorpresa, ha dividido al partido en el pasado. En 2022, Rachel Reeves retiró la nacionalización cuando anunció sus reglas fiscales. En ese momento, había dicho que "no había dinero para una nacionalización masiva", lo que ocasionó una división interna. El partido aclaró rápidamente que su ministra de Hacienda quería decir que, si bien se aplicarían las reglas fiscales, hay un "papel positivo para el ferrocarril en la propiedad pública". Ese compromiso es lo que vemos hoy.

La red ferroviaria británica fue nacionalizada por primera vez por el primer ministro laborista Clement Attlee en 1948 y luego privatizada nuevamente bajo el gobierno conservador de John Major en 1993.

Network Rail, responsable de la infraestructura ferroviaria en Inglaterra, Escocia y Gales, es de propiedad pública. Sin embargo, los servicios de trenes y la gestión de la mayoría de las estaciones más pequeñas están divididos en franquicias operadas por diferentes empresas privadas.

La pandemia ha tenido un impacto significativo en la financiación de los ferrocarriles, ya que la drástica caída en el número de pasajeros ha afectado severamente a la mayoría de las empresas operadoras.

En septiembre de 2020, se eliminó el sistema de franquicias que había sido creado durante la privatización en la década de 1990. Bajo las franquicias, los operadores privados retenían los ingresos por tarifas. En la actualidad, la industria ferroviaria se gestiona a través de contratos de gestión, donde el gobierno retiene todas las tarifas.

Además, cinco líneas están efectivamente bajo control gubernamental a través del esquema de "operador de último recurso", lo que equivale a una forma de nacionalización.

Aunque la Ley de Ferrocarriles de 1993 inicialmente prohibía la gestión estatal de los ferrocarriles en el Reino Unido, varias empresas estatales extranjeras de países como los Países Bajos, Alemania, Francia, Italia y Hong Kong ahora gestionan franquicias ferroviarias en el país.

El gobierno laborista esperaría transferir las 10 redes ferroviarias privadas restantes a propiedad pública "dentro del primer mandato", fusionando los contratos ferroviarios de pasajeros privados existentes en un nuevo organismo a medida que expiren.

Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra, trató de justificar está autoritaria decisión diciendo que, bajo este plan, el contribuyente podría "ahorrar" unos supuestos £2.2 mil millones al año, aunque reconoció que aún no tenía el compromiso de la ministra de Hacienda en la sombra, Rachel Reeves, de reinvertir todos esos ahorros en los ferrocarriles.

Estableceremos Great British Railways: una mente única y rectora que controle nuestros ferrocarriles en beneficio de los pasajeros”, declaró Haigh. “Aunque sí, vamos a conservar el nombre. Lamento decir que mi sugerencia de ‘Rail Britannia’ no fue aceptada”.

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Reino Unido

En su primera medida como Primer Ministro, el socialista Keir Starmer canceló el plan de deportaciones de imigrantes ilegales

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El nuevo primer ministro británico derogó el plan de deportaciones de imigrantes ilegales que había firmado Boris Johnson con Ruanda.

06 July 2024, United Kingdom, London: UK Prime Minister Sir Keir Starmer speaks during a press conference after his first Cabinet meeting at 10 Downing Street. Photo: Claudia Greco/PA Wire/dpa 06/7/2024 ONLY FOR USE IN SPAIN

El líder laborista Keir Starmer tomó posesión del Gobierno del Reino Unido este viernes tras su apabullante victoria a principios de la semana. En su primera medida como Primer Ministro, Starmer derogó el plan de deportaciones de inmigrantes ilegales que había instaurado recientemente el Partido Conservador unos meses atrás.

El plan que había sido ideado por el ex primer ministro, Boris Johnson, junto a su Ministra del Interior, Priti Patel, se basaba en un acuerdo migratorio con la República de Ruanda, para que todos los inmigrantes ilegales de procedencia africana que sean capturados en el Reino Unido fueran deportados a aquél país.

El acuerdo había sido firmado por la entonces ministra Patel con el presidente ruandés, Paul Kagame, quien tomaba la responsabilidad de luego repartir a los migrantes a sus países de origen. A cambio, Ruanda recibió acuerdos de inversión multimillonarios para desarrollar vivienda, educación, salud y comercio en el país africano.

Boris Johnson renunció a su cargo unos meses después de la firma del acuerdo, por lo que fue su sucesor, el ahora ex primer ministro Rishi Sunak, quien debió implementarlo. Al principio, la designada Ministra del Interior, Suella Braverman lo hizo muy bien, pero tras su salida en 2023, el programa quedó en pausa.

A pesar de estar alejado del continente africano, cientos de miles de inmigrantes africanos ingresan a la Unión Europea a través de Grecia, Italia o España, luego se reubican a Francia y finalmente cruzan ilegalmente a través del Canal de la Mancha a las Islas Británicas.

Este sistema de inmigración viene aceitado hace décadas, de cuando el Reino Unido era parte de la Unión Europea. Los inmigrantes se desesperan por llegar a Inglaterra, donde reciben uno de los mejores sistemas de salud del mundo gratuito, el NHS, pueden acceder a educación de calidad, y consiguen vivienda gratuita como refugiados.

Tan solo en lo que va del año, el Gobierno británico estimó que más de 10.000 inmigrantes ilegales habían llegado ya al país a través de la ruta del canal de la Mancha, una cifra sin precedentes desde el comienzo de los registros migratorios en la década del ’70.

La estimación de 10.170 inmigrantes ilegales en 6 meses superó ampliamente a la del año pasado, cuando se registraron 7.326 arribos a las costas británicas a través de esta ruta en 12 meses. Incluso ya rebasó el récord de 9.326 arribos ilegales del 2022.

Rishi Sunak había prometido que de ganar la elección de esta semana, hubiera lanzado un nuevo plan para reactivar las deportaciones a Ruanda, que por la crisis política y la salida de Braverman en 2023, no se había animado a continuar.

La ministra británica Priti Patel y el presidente de Ruanda, Paul Kagame, firmando la Asociación de Migración y Desarrollo Económico, que permitía deportaciones de inmigrantes ilegales africanos.

Pero ahora la Asociación de Migración y Desarrollo Económico ha llegado a su fin, con la firma de Starmer quien unilateralmente decidió derogarlo. "El plan de Ruanda estaba muerto y enterrado antes de comenzar. Nunca ha sido un elemento disuasorio", aseguró el flamante primer ministro en rueda de prensa, "y no estoy preparado para proseguir con ardides que no sirven para disuadir a nadie".

En la primera reunión del Consejo de Ministros del Partido Laborista, el nuevo Gobierno decidió poner fin definitivo al plan y adoptar una "nueva visión sobre la inmigración". "Los cruces ilegales son ante todo peligrosos. Si queremos combatir este flagelo es para que no estén más en peligro los migrantes. Vamos a relanzar el sistema de inmigración para fomentar el arribo por vías seguras", dijo Starmer según fuentes que escucharon la reunión.

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