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Inmigrante afgano que logró ingresar al Reino Unido diciendo ser un niño asesinó a un soldado británico

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Según informes oficiales, al migrante afgano de 21 años, que ya había asesinado a dos personas antes de apuñalar a un aspirante a marine británico, se le permitió ingresar al Reino Unido después de afirmar ser un niño refugiado que huía de los talibanes.

Otro caso que demuestra el peligro de las políticas de fronteras abiertas sacudió a Gran Bretaña. Lawangeen Abdulrahimzai, un inmigrante afgano que había ingresado al país como refugiado luego de mentir y asegurar que tenía 16 años cuando en realidad tenía 21, fue condenado esta semana a 20 años de prisión por asesinar a Thomas Roberts.

El joven de también 21 años estaba en proceso de entrenamiento para ser infante de marina británico, y es la última víctima de una deplorable política fronteriza que no puede ni confirmar la edad de las personas que deja entrar al país.

Abdulrahimzai aseguró que sus padres habían sido asesinados por los talibanes en Afganistán y que él se había logrado escapar. Nadie dudó de su historia, y rápidamente se le concedió la ciudadanía provisional en 2021.

Sin embargo, tras su arresto y una mejor verificación de antecedentes, se descubrió que era buscado por la Interpol por el asesinato de dos personas en Serbia, tenía una condena por tráfico de drogas en Italia y su pedido de asilo había sido rechazado en Noruega pocas semanas antes de que se le permitiera ingresar al Reino Unido.

Además, se le hizo un estudio dental que demostró que tiene 21 años, por lo que tenía 19 años cuando se le permitió el ingreso, no 16 como dijo en el momento en el que se le otorgó el permiso de refugiado de guerra, destinado a niños y mujeres que se escapan de Afganistán.

Durante el juicio en el Tribunal de la Corona de Salisbury, se reveló que en la noche del asesinato, el 12 de marzo del 2022, en Bournemouth, Dorset, Thomas Roberts y un amigo se dirigían a su casa tras entrenar en el cuartel de la Royal Marine, cuando fueron atacados por Abdulrahimzai, quien quiso robarle su scooter y en el forcejeo terminó sacando un cuchillo y apuñalándolo en el pecho.

Tras su detención, el migrante afgano afirmó nuevamente que tenía 16 años y que había llegado al Reino Unido como un niño. Sin embargo, más tarde se demostró que esto era una mentira, y que Abdulrahimzai era en realidad un hombre de 21 años , información obtenida gracias a los exámenes dentales que le realizaron.

Ante el tribunal se alegó que el inmigrante tenía un historial de falsificación de su edad para confundir a los funcionarios fronterizos, además de que se negó a entregar documentos y declaraciones para probar su identidad.

En las investigaciones se supo que previamente mató a dos compañeros migrantes afganos mientras viajaban a Gran Bretaña desde Serbia. En su ruta migratoria, Abdulrahimzai también trabajó unos meses como narcotraficante en Italia, donde fue capturado y condenado por tráfico de drogas.

De alguna manera que todavía no fue explicada, el criminal afgano se escapó de la cárcel en Italia y viajó a Noruega, donde intentó entrar pero su solicitud de asilo fue rechazado. Desde allí, viajó al Reino Unido, un país que abandonó la Unión Europea para fortalecer sus fronteras pero en los últimos 4 años no ha hecho nada para lograrlo.

Lawangeen Abdulrahimzai apuñaló a Thomas Roberts dos veces en el pecho durante una pelea por un scooter en Bournemouth, luego se subió a un colectivo pero fue arrestado minutos después.

Se le permitió ingresar al Reino Unido y permanecer en el país mientras se procesaba su solicitud de asilo después de viajar en un ferry desde Cherburgo, en Francia, a Poole. Posteriormente, fue puesto en un hogar de acogida dirigido por mujeres destinado a niños refugiados e incluso se le otorgó un permiso para asistir en una escuela secundaria local.

Antes de la fatídica noche en la que mató al aspirante a Royal Marine, el migrante fue filmado en las redes sociales posando con un cuchillo, agrediendo a un hombre en las calles y participando en peleas clandestinas por dinero.

Abdulrahimzai admitió ante el tribunal que efectivamente había matado a Thomas Roberts, pero negó que fuera un asesinato, alegando que creía que Roberts era un agente talibán enviado para matarlo. Según la prensa local, el astuto criminal trató de hacerse pasar por loco para que le reduzcan la pena.

Sin embargo, el jurado rechazó su defensa y lo declaró culpable de asesinato esta semana. Tobias Ellwood, diputado conservador del distrito donde ocurrió el asesinato, pidió una investigación formal sobre "cómo un individuo tan peligroso se deslizó a través de nuestra seguridad fronteriza".

"¿Alguien sabía que había matado dos veces en Serbia antes de llegar al Reino Unido? El Ministerio del Interior tiene que responder a algunas preguntas muy serias", agregó.

En respuesta al informe, el defensor del Brexit posteó en sus redes sociales: "El sitio web del Ministerio del Interior dice ‘El primer deber de nuestro gobierno es mantener a los ciudadanos seguros y al país seguro’", destacando su hipocresía.

El Ministerio del Interior ahora se enfrenta a serias preguntas sobre por qué a Abdulrahimzai se le permitió ingresar al Reino Unido y qué verificaciones se hicieron sobre su edad y antecedentes.

El problema de los inmigrantes que se hacen pasar por niños para mejorar sus posibilidades de recibir asilo ha sido un problema de larga data en Gran Bretaña. En un ejemplo particularmente atroz, un hombre de aproximadamente 38 años fue traído de un campo de refugiados de Calais como parte de un plan para recibir niños migrantes de Francia, y terminó cometiendo también un asesinato con arma blanca.

En ese momento, los activistas a favor de la migración intentaron instalar que no fue traído sobre la base de que era un niño y que en realidad estaba trabajando como intérprete de idiomas para otros migrantes, pero esto resultó ser falso.

Lawangeen Abdulrahimzai sosteniendo un cuchillo en un video publicado en su cuenta de TikTok

Se ha informado que el gobierno está considerando implementar una legislación que facultaría a los funcionarios fronterizos para escanear los huesos y dientes de los migrantes ilegales para determinar su edad, aunque aún no se ha presentado formalmente. El objetivo es evitar que los adultos que dicen ser niños aumenten sus posibilidades de asilo.

Por otra parte, un nuevo proyecto de ley de inmigración está siendo redactado por Rishi Sunak, Primer Ministro, y Suella Braverman, Ministra del Interior, para que los migrantes que lleguen ilegalmente al Reino Unido sean detenidos y deportados automáticamente a su país de origen o a una tercera nación, como Ruanda, desde donde podrán solicitar asilo, en vez de esperar los trámites que pueden tomar años ya adentro del país.

En respuesta al caso, un portavoz del Ministerio del Interior dijo que "los delincuentes extranjeros que explotan nuestro sistema y cometen delitos aquí en el Reino Unido enfrentarán toda la fuerza de la ley, incluida la deportación lo antes posible para aquellos elegibles".

"El Gobierno está comprometido a detener el abuso del sistema de inmigración, tomando medidas decisivas contra aquellos que intentan jugar con el sistema", agregó.

Reino Unido

El nuevo gobierno socialista del Reino Unido busca dejar entrar 90.000 inmigrantes ilegales que iban a ser deportados a África

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El Partido Laborista quiere que los trabajadores sociales de inmigración a comiencen a tramitar las solicitudes de asilo de personas que están en proceso de ser deportadas a Ruanda, después de haber ingresado ilegalmente al Reino Unido.

El gobierno socialista del Reino Unido avanzará con los planes para permitir que 90.000 inmigrantes ilegales, que de otro modo serían deportados a Ruanda, soliciten asilo en el Reino Unido.

Se espera que esta semana, la Ministra del Interior, Yvette Cooper, anuncie una legislación que autorizará a los trabajadores sociales de inmigración a iniciar el procesamiento de las solicitudes de asilo de aquellos que están en proceso de ser deportados a Ruanda tras ingresar ilegalmente al Reino Unido.

El Refugee Council, una organización con sede en el Reino Unido, estima que alrededor de 60.000 de las 90.000 personas recibirán asilo, considerando los perfiles de los países de origen de la mayoría de ellas.

No obstante, se espera que las autoridades den prioridad al 30% de solicitantes de asilo provenientes de países "seguros" como Vietnam, Albania, Egipto e India, cuyas solicitudes tienen más probabilidades de ser rechazadas y, por lo tanto, podrían ser deportados rápidamente a sus países de origen.

Actualmente, casi 36.000 inmigrantes se alojan en hoteles, lo que supone un costo para los contribuyentes de 2.900 millones de libras diarias. Cooper se ha comprometido a que dejen de usar hoteles para "empezar a ahorrar dinero de inmediato" pero, en vez de deportarlos, busca dejarlos entrar al país.

Los conservadores acusan al Partido Laborista de conceder una amnistía efectiva a los inmigrantes, mientras que el Partido Laborista alega que los conservadores han otorgado una "amnistía hotelera" al no organizar ni un solo vuelo a Ruanda y mantener a los inmigrantes en hoteles.

Se entiende que el Partido Laborista podría trasladar a los inmigrantes al sistema de asilo sin necesidad de derogar la Ley de Migración Ilegal de Rishi Sunak. Esta ley decretó que las solicitudes de cualquier inmigrante que llegara ilegalmente al Reino Unido en los últimos 18 meses serían tratadas como inadmisibles y serían deportados a Ruanda.

Sin embargo, Sunak nunca activó dos elementos clave de la ley: declarar inadmisibles sus reclamaciones y otorgar poderes para expulsarlos a Ruanda.

Esto significa que el Partido Laborista podría dejar la ley "congelada " y no necesitaría pasar por el largo proceso de derogarla en el Parlamento antes de procesar las reclamaciones.

Keir Starmer, el socialista y Primer Ministro del Reino Unido, prometió "arreglar el roto sistema de asilo" eliminando los atrasos en materia de asilo y eliminando el "increíblemente costoso" plan de Ruanda.

Un nuevo Comando de Seguridad Fronteriza será financiado eliminando el plan de Ruanda, ahorrando 100 millones de libras en pagos futuros y "decenas de millones de libras" que se habrían pagado por los inmigrantes reubicados.

Hasta ahora, Ruanda ha recibido 290 millones de libras en virtud del acuerdo supervisado por Boris Johnson, y solo cuatro solicitantes de asilo rechazados han sido transferidos voluntariamente al estado africano.


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Reino Unido

Noel Gallagher dijo lo que todos pensamos sobre el público “woke” en Glastonbury: “Pequeños idiotas agitando banderas”

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El ex integrante de Oasis criticó severamente la politización del Festival de Glastonbury, describiéndolo como "demasiado progresista".

Noel Gallagher, cofundador de Oasis junto a su hermano Liam, criticó abiertamente el Festival de Glastonbury en una entrevista con el diario The Sun, describiéndolo como "demasiado woke".

El músico, quien se presentó en el festival este año y debutó como solista en 2022, manifestó su desagrado por las demostraciones políticas en los conciertos, considerándolas “un poco predicadoras y con cierta señalización de virtud”.

Gallagher expresó su molestia por la inclusión de mensajes políticos en la música, diciendo: “(La política) no me gusta en la música, pequeños idiotas agitando banderas y haciendo declaraciones políticas”.

Instó a los artistas a centrarse en su música y evitar las proclamas políticas. A pesar de sus críticas, Noel Gallagher elogió el festival, destacando que es “probablemente lo mejor de Gran Bretaña aparte de la Premier League”.

“Es demasiado, me parece que es un exceso. Donen todo su dinero a la causa y ya está. Dejen de parlotear“, sumó criticando a sus colegas que se expresaron, por ejemplo, en torno al conflicto de Israel y Palestina. “Todo el mundo sabe lo que está pasando en el mundo, tienen un teléfono en el bolsillo que te lo dice“, agregó, dejando en claro que no le parece necesario que los artistas se pronuncien políticamente durante el show.

En la misma entrevista con el tabloide británico, también dirigió sus críticas a Dave Grohl de Foo Fighters, quien expresó su deseo de una reunión de Oasis. En ese sentido, pidió a Grohl que “dejara de meterse” en los asuntos de la banda.

Saber que están ahí fuera, en alguna parte, pero que no se reúnen para hacer lo que a todo el mundo le gustaría tanto. Estoy como: ustedes [son] imbéciles”, dijo Grohl sobre los hermanos Gallagher.

Este año, Glastonbury fue escenario de varias expresiones políticas. Uno de los actos más significativos fue realizado por Banksy, quien lanzó una balsa inflable con maniquíes de migrantes durante los espectáculos de Idles y Little Simz, como crítica a la política de inmigración del gobierno británico.

En respuesta, el ministro del Interior, James Cleverly, calificó la acción de “vil e inaceptable”. Banksy defendió su performance y criticó la detención de un barco de rescate real por parte de las autoridades italianas.

Además de Banksy, otros artistas también hicieron declaraciones políticas durante el festival. La banda Idles lideró un canto en contra de la monarquía, mientras que Damon Albarn de Blur cuestionó al público sobre el conflicto palestino-israelí y criticó el liderazgo de “octogenarios” en referencia a la próxima contienda electoral estadounidense.

El Festival de Glastonbury siempre ha mantenido una estrecha relación con causas políticas, principalmente ambientales. La organización Greenpeace tiene una presencia significativa cada año, y el escenario Left Field, curado por Billy Bragg, alberga debates sobre temas actuales.

Desde 1981, el evento musical colabora con la Campaña para el Desarme Nuclear (CND), una organización a la cual el organizador Michael Eavis atribuye gran parte del éxito inicial del festival.

Conocido por su larga tradición de apoyo a causas políticas de izquierda, el Festival de Glastonbury sigue siendo un punto de encuentro para los militantes de izquierda y su "expresión artística". La integración de estos elementos genera tanto apoyo como controversia, reflejando las tensiones más amplias en la sociedad británica.

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Reino Unido

En su primera semana como Primer Ministro, el socialista Keir Starmer anunció la estatización de los trenes en el Reino Unido

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La recién designada secretaria de Transporte, Louise Haigh, y el nuevo Primer Ministro del Partido Laborista, presentaron un plan para nacionalizar los ferrocarriles en los próximos cinco años.

El Partido Laborista ha revelado planes para nacionalizar la red ferroviaria inglesa, integrándola gradualmente en una empresa pública denominada Great British Railways, a medida que se vayan renovando los contratos. La idea del partido es "recuperar" los ferrocarriles sin incurrir en grandes gastos de indemnización.

En una entrevista reciente, Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra del Partido Laborista, afirmó que: "Haremos que los operadores privados restantes vuelvan a ser de propiedad pública". Esto ocurro 30 años después de la privatización realizada por el gobierno de John Major. "Todos ellos expirarán durante el primer mandato de un gobierno laborista, ya sea en su contrato completo o en su contrato básico.", afirmó la secretaria.

Aunque esta decisión política no es una sorpresa, ha dividido al partido en el pasado. En 2022, Rachel Reeves retiró la nacionalización cuando anunció sus reglas fiscales. En ese momento, había dicho que "no había dinero para una nacionalización masiva", lo que ocasionó una división interna. El partido aclaró rápidamente que su ministra de Hacienda quería decir que, si bien se aplicarían las reglas fiscales, hay un "papel positivo para el ferrocarril en la propiedad pública". Ese compromiso es lo que vemos hoy.

La red ferroviaria británica fue nacionalizada por primera vez por el primer ministro laborista Clement Attlee en 1948 y luego privatizada nuevamente bajo el gobierno conservador de John Major en 1993.

Network Rail, responsable de la infraestructura ferroviaria en Inglaterra, Escocia y Gales, es de propiedad pública. Sin embargo, los servicios de trenes y la gestión de la mayoría de las estaciones más pequeñas están divididos en franquicias operadas por diferentes empresas privadas.

La pandemia ha tenido un impacto significativo en la financiación de los ferrocarriles, ya que la drástica caída en el número de pasajeros ha afectado severamente a la mayoría de las empresas operadoras.

En septiembre de 2020, se eliminó el sistema de franquicias que había sido creado durante la privatización en la década de 1990. Bajo las franquicias, los operadores privados retenían los ingresos por tarifas. En la actualidad, la industria ferroviaria se gestiona a través de contratos de gestión, donde el gobierno retiene todas las tarifas.

Además, cinco líneas están efectivamente bajo control gubernamental a través del esquema de "operador de último recurso", lo que equivale a una forma de nacionalización.

Aunque la Ley de Ferrocarriles de 1993 inicialmente prohibía la gestión estatal de los ferrocarriles en el Reino Unido, varias empresas estatales extranjeras de países como los Países Bajos, Alemania, Francia, Italia y Hong Kong ahora gestionan franquicias ferroviarias en el país.

El gobierno laborista esperaría transferir las 10 redes ferroviarias privadas restantes a propiedad pública "dentro del primer mandato", fusionando los contratos ferroviarios de pasajeros privados existentes en un nuevo organismo a medida que expiren.

Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra, trató de justificar está autoritaria decisión diciendo que, bajo este plan, el contribuyente podría "ahorrar" unos supuestos £2.2 mil millones al año, aunque reconoció que aún no tenía el compromiso de la ministra de Hacienda en la sombra, Rachel Reeves, de reinvertir todos esos ahorros en los ferrocarriles.

Estableceremos Great British Railways: una mente única y rectora que controle nuestros ferrocarriles en beneficio de los pasajeros”, declaró Haigh. “Aunque sí, vamos a conservar el nombre. Lamento decir que mi sugerencia de ‘Rail Britannia’ no fue aceptada”.

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