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La comunidad LGBT ataca a la autora inglesa JK Rowling por comentarios supuestamente transfóbicos

La famosa autora de Harry Potter, J.K. Rowling, está siendo ferozmente atacada por militantes de izquierda de la comunidad LGBT tras advertir que las personas transexuales no son biológicamente mujeres y no pueden menstruar.

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La escritora J. K. Rowling, autora de la famosa saga “Harry Potter” y referente feminista, volvió a ser el centro de duras críticas por parte del lobby LGBT que no le perdona sus comentarios en contra de los transexuales.

Esta vez, la autora realizó comentarios negativos en Twitter sobre un artículo de opinión titulado “Creando un mundo más igualitario post COVID-19 para las personas que menstrúan”. Sobre el mismo, escribió: 

“Personas que menstrúan. Estoy segura que había una palabra para esas personas”. A continuación, realizó un juego de palabras con la palabra “women” que significa “mujer” en inglés, para resaltar el hecho de que las únicas personas que menstrúan son las mujeres y no los hombres, a pesar de que “transicionen” de género. 

Tras esto, muchísimos militantes del colectivo LGBT, que alguna vez la tuvieron de ídola por su ideología excesivamente progresista y feminista, salieron a su cruce con una interminable serie de insultos, que llevó a la autora a profundizar sus comentarios. 

Incluso desde Planned Parenthood, la multinacional dedicada al aborto y al lobby LGBT, salieron a su cruce con un twitt que repite cual robot: “las mujeres trans son mujeres”, acompañado de puños en diferentes colores.

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Rowling finalmente dedicó unas palabras para explicarse. Según su propia ideología ultra-feminista, asegura que decir que los transexuales son mujeres es “invisibilizar el rol de la mujer y sus problemáticas”. 

Esta idea no es original de ella. Muchas autoras feministas tienen fuertes discusiones dentro de sus mismos círculos sobre este tema. Sin ir más lejos, en Argentina en 2018 hubo un serio altercado en la marcha del Día de la Mujer del 28M, donde un grupo de feministas radicales trataron de echar a un grupo de transexuales por marchar ese día adjudicándose ser mujeres.

“Si el sexo no es real, no hay atracción del mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida por las mujeres de todo el mundo no es real. Conozco y quiero a las personas trans, pero erosionar el concepto de sexo quita la posibilidad de muchas (mujeres) de discutir sus modos de vida. No es odio hablar sobre la verdad”, escribió la autora

A lo que agregó:

La idea de que mujeres como yo, que somos empáticas hacia las personas trans desde hace décadas y sintiéndonos afines porque son vulnerables como nosotras, odiamos a las personas trans porque pensamos que el sexo es real y tiene consecuencias, no tiene sentido”.

“Respeto el derecho de todas las personas trans de vivir de la forma que consideren auténtica y confortable. Marcharía con ustedes si fueran discriminadas por ser trans. Al mismo tiempo, mi vida se formó siendo femenina. Y no creo que sea odioso decirlo”, finalizó. 

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Muchos actores de la saga Harry Potter, sin embargo, también afines a los pensamientos izquierdistas, salieron a criticar a su antigua mentora en el mundo del entretenimiento durante toda la semana.

El protagonista de la serie de películas, Daniel Radcliffe, convertido en un hábil defensor de las ideas más ridículas del feminismo interseccional, que se opone al feminismo radical justamente en estos temas relacionados a la comunidad transexual, escribió un corto ensayo apuntando contra la “transfobia” de J.K. Rowling.

Los niveles de ataque llegaron hasta tal punto que la autora terminó revelando su experiencia de abuso doméstico y supuesta violación en una carta abierta de más de 3.600 palabras publicado en su sitio web. 

“Menciono estas cosas ahora no en un intento de ganar simpatía, pero como solidaridad con las mujeres que tienen historias como la mía que han sido calladas por tener pensamientos como los míos acerca del sexo”, expresó.

En su texto, la autora asegura que un hombre jamás puede ser mujer, ya que ser mujer “es algo muy especial e importante para quienes siempre fuimos mujeres”.

Esta disputa no hace más que revelar la enorme disonancia de ideas que genera llevar al extremo los conceptos que trata de imponer en la sociedad la izquierda. Es algo verdaderamente delirante tratar de sumarse a cualquier reclamo que afecte a las mujeres de manera biológica, como en este caso la menstruación, siendo biológicamente hombre, pero aún peor es creer que notar esta diferencia empírica implica cualquier tipo de discriminación o fobia.

Habiendo tantos reclamos para hacer en la compleja sociedad moderna, especialmente en plena crisis política, económica y sanitaria, llevar hasta este punto de ridiculez al feminismo es algo que la izquierda solamente podría hacer.

“Cuando abrís la puerta de los baños y vestuarios a cualquier hombre que se cree o siente mujer, entonces abrís la puerta a cualquier hombre que quiera entrar. Esa es la simple verdad”, finalizó su texto J.K. Rowling, evidenciando una realidad que no puede ser negada.

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Reino Unido

Boris Johnson ordena cerrar la infame clínica Tavistock donde se hacían cirugías transgénero en niños

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El NHS anunció que cerrará finalmente el Servicio de Desarrollo de Identidad de Género en la primavera del 2023, poniendo fin al “reino del terror” de la clínica financiada por el Estado.

En sus últimos días en el cargo, el primer ministro Boris Johnson ordenó al Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS, por sus siglas en inglés) cerrar la infame clínica Tavistock, el único centro de salud público habilitado para el tratamiento de cambio de género infantil, luego de una serie de escándalos.

El Servicio de Desarrollo de Identidad de Género (GIDS) de Tavistock & Portman NHS Foundation Trust se había vuelto muy controvertido en los últimos años, por las brutales cirugías y tratamientos hormonales en niños.

El sistema era demasiado simple para un tema tan complejo. Los padres llevaban a sus hijos a la clínica, un médico los analizaba en cinco minutos y les daba el diagnóstico de “disforia de género” y le “recetaba” cirugía o tratamiento hormonal. Se les daba pastillas de hormonas para que tomen un tiempo y después de un tiempo se les asignaba un turno para la operación de genitales en niños.

Según un reporte especial de The Times, el número de niños diagnosticados con disforia de género aument+o un 5.000% en los últimos 10 años, un valor que no condice con la realidad, y rápidamente las denuncias por mala praxis empezaron a caer.

Los denunciantes alegaron que se consideraba que los niños eran trans con pretextos muy débiles. Por ejemplo, a un niña se le ordenó cirugía de reasignación de género porque no les gustaban las “muñecas y cintas rosas”.

Además, un ex director del fideicomiso, el Dr. David Bell, advirtió que “prácticamente no había ningún escrutinio psicológico en absoluto” antes de que los niños fueran desviado hacia un camino hacia la medicación y la cirugía que alteran la vida sin posibilidad de dar marcha atrás.

Múltiples familias denunciaron al NHS y a Tavistock después de que hayan “apresurado” la reasignación de género en sus hijos. “Después de aproximadamente tres sesiones cortas y ninguna investigación real de cualquier problema mental que posiblemente subyace a su creencia adolescente de que nació en el cuerpo equivocado, ya se recetaban tratamientos o cirugías irreversibles“, escribió un demandante.

Según los informes, hubo un boom de pedidos de “destransición” en los últimos años, que los médicos de Tavistock no pudieron satisfacer, ya que muchos de los tratamientos recetados no permiten volver para atrás.

Una de las figuras públicas que más visibilidad le dio a la situación fue la autora JK Rowling. En múltiples publicaciones en sus redes sociales escribió: “Las clínicas de género del Servicio Nacional de Salud Británico han estado funcionando como si actuaran fuera del requisito ordinario de una buena práctica médica y psiquiátrica. Algunos pueden descartar este documento… pero lo hacen bajo su propio riesgo”, advirtió, citando un artículo académico que explica la importancia de dejar los tratamientos de cambio de género como última opción.

Rowling, una ídola del feminisimo convertida en figura de odio para la nueva izquierda desde que hizo pública su creencia de que “el sexo biológico es real y tiene sus consecuencias” y que “no existe el cambio de género“.

El ex donante del Partido Laborista pasó a citar un segundo artículo, titulado “Sexo, género e identidad de género: una reevaluación de la evidencia”, citando su conclusión de que “la psiquiatría se encuentra en el filo de la navaja: corre el riesgo de ser acusada de transfobia o, alternativamente, permanecer en silencio durante este experimento descontrolado”. “Se siente como si estuviéramos al borde de un escándalo médico”, completó. Cuánta razón tenía.

Tras el escándalo, la Dra. Hilary Cass, directora del GIDS, salió a contener la crisis. La pediatra hizo un mea culpa y aseguró que el tratamiento en Tavistock “no es una opción segura o viable a largo plazo” para los pacientes y que su enfoque en la identidad de género ha “eclipsado” las consideraciones de otros problemas de salud mental.

Cass ha recomendado que la clínica sea reemplazada por centros regionales atendidos por médicos con “una perspectiva clínica amplia para integrar la atención de niños y jóvenes con incertidumbre de género dentro de un contexto de salud infantil y adolescente más amplio”. El NHS aceptó esta alternativa, y el Tavistock cerrará en la primavera de 2023.

El NHS también se ha comprometido a inscribir a los jóvenes que recibieron hormonas bloqueadoras de la pubertad en una investigación a largo plazo en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención para esclarecer mejor sus efectos a largo plazo a los pacientes.

Todas las denuncias coinciden en que los médicos de Tavistock minimizaron los efectos irreversibles de las operaciones de reasignación de género, y en varias ocasiones describieron a los padres y a los niños que es similar a simplemente presionar un “botón de pausa”, y nunca hicieron mención de efectos adversos, como la infertilidad.

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Reino Unido

El Partido Conservador elige sucesor de Boris Johnson: Queda entre el izquierdista Rishi Sunak y la borisista Liz Truss

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Rishi Sunak fue el artífice de la renuncia de Boris Johnson y pide medidas extremas para recuperar el liderazgo de los Tories en las encuestas. Truss plantea continuar con el legado de Boris.

Este viernes empieza la votación interna del Partido Conservador británico que durará más de un mes y resultará en la elección del sucesor de Boris Johnson. Esta persona asumirá no solo como primer ministro para completar el mandato de Boris hasta 2023, si no que quedará como presidente del partido y liderará la boleta en las elecciones generales del año que viene.

Tras varias rondas de votaciones primarias, dos personas llegaron a la última vuelta. Por un lado está el artífice del golpe interno que resultó en la renuncia de Boris, el ex ministro de Economía, Rishi Sunak, quien representa al ala más de izquierda de los Tories.

En frente se ubica Liz Truss, actual Ministra de Relaciones Exteriores del gobierno, y quien representa tanto al ala más tradicional del Partido como a los grupos que todavía apoyan a Boris Johnson. Si bien está lejos de ser una candidata de derecha, los sectores más de derecha han cerrado filas detrás de su candidatura para evitar la llegada de Sunak al poder.

Podrán votar todos los británicos afiliados al Partido Conservador y deberán enviar su voto por correo hasta el 5 de septiembre, fecha en la que se abrirán las urnas y se declarará un ganador, quien rápidamente deberá asumir el cargo que actualmente mantiene Boris Johnson de manera interina.

Boris Johnson ha visto su imagen desplomarse desde el comienzo de la pandemia. A pesar de que llegó al poder como el conservador más votado desde Margaret Thatcher y logró pasar importantes reformas impositivas y laborales, esta última habiendo sido un éxito rotundo que bajó el desempleo al valor más bajo en 50 años, desde mediados del 2020, luego de enfermarse de COVID-19 y de pelearse con su asesor, Dominc Cummings, ha hecho un fuerte giro a la izquierda.

Muchos creen que Boris vio como el Partido Republicano en Estados Unidos le soltó la mano a Donald Trump en 2020 por su rebeldía contra el establishment, e intentó hacer un giro total en su gobierno para evitar terminar de la misma manera, pero fracasó estrepitosamente.

Boris se entregó completamente a las altas esferas de los Tories, las cuales desde la salida de Thatcher del poder en 1990, han adoptado una postura tirando a la socialdemocracia y al centro del espectro político.

Pero el sector más progresista del Partido, no contento con su sumisión total, vieron una oportunidad para expulsarlo del partido con el escándalo del “PartyGate” y del “Caso Pincher” y la aprovecharon. Intentando conservar su cuota de poder para evitar terminar como Trump, traicionó a su base de votantes y se quedó sin apoyo en ningún nivel de gobierno. Finalmente esto llevó a que se quede sin poder y sin votos.

Rishi Sunak, lideró a un grupo de ministros que le renunciaron en cuestión de horas y le vaciaron el gobierno de funcionarios. Sunak inmediatamente se postuló para suceder a Boris y empezó a presionarlo para que presentara su renuncia.

Sin más remedio y con todo el partido pidiendo un cambio, Boris convocó elecciones internas. Su sucesor natural sería Dominic Raab, viceprimer ministro y ex canciller, pero en una magistral movida política, Sunak lo convenció para que no solo no se presente, si no que apoye su candidatura.

El último manotazo de ahogado de la derecha y del borisismo en el Partido Conservador fue cerrar filas detrás de Truss, quien frenó el ascenso sin obstáculos que Sunak pensaba que iba a tener tras derrocar a Boris.

Según las encuestas, de los 180.000 miembros registrados, un 62% optaría por Liz Truss, mientras que solo un 38% apoya a Sunak. Sin embargo, internamente en el Partido, Sunak parece tener a todas las autoridades tories en el bolsillo, y sería muy extraño que perdiera una elección interna.

Gane quien gane, tendrá un dificil camino para recuperar el respeto perdido después de 3 años de escándalos de Boris Johnson. Las encuestas, por primera vez en 12 años, marcan un ascenso de los Laboristas, que en 2023 podrían volver al poder después de más de una década de fracasos electorales.

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Reino Unido

Renunció Boris Johnson: Tras un boicot del ala más progresista del gobierno y una renuncia masiva de ministros, llamó a elecciones internas

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Intentando terminar como Trump, Boris se vendió al establishment tory y se terminó quedando sin poder y sin los votos. Su reemplazo podría llegar en octubre.

Bajo una fuerte presión del ala progresista del Partido Conservador, Boris Johnson, renunció al cargo de primer ministro el jueves a primera hora, y seguirá en el cargo de primer ministro hasta que sea elegido su sucesor en elecciones internas del partido

“Es claramente la voluntad del grupo parlamentario conservador que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro”, reconoció Johnson al anunciar su dimisión en un mensaje a la nación frente a la célebre puerta negra del número 10 de Downing Street.

Johnson, que apareció rodeado por sus más cercanos colaboradores, además de su mujer Carrie con una de sus hijas, subrayó que el proceso para reemplazarlo ya se ha iniciado y que la semana que viene se ofrecerá un calendario. Sin embargo, recordó que hasta que los conservadores elijan a un nuevo líder él seguirá al frente del Gobierno de forma interina.

Muchos dentro y fuera de su partido le reclaman que se vaya inmediatamente, pero dada la masiva renuncia de ministros, no quiere dejar al viceprimer ministro, Dominic Raab, con un gobierno casi acéfalo y sin legitimidad.

El Partido Conservador deberá ahora elegir durante el verano inglés a un nuevo dirigente para reemplazar al mandatario, probablemente a partir de octubre, como su líder y por consiguiente como jefe del gobierno, por lo menos hasta las elecciones generales del año que viene.

Johnson, de 58 años, finalmente claudicó a la presión del ala progresista del partido, encabezada por su ahora ex ministro de Economía Rishi Sunak, quien ahora está intentando posicionarse como el principal candidato a sucederlo.

Reconoció que en las últimas horas intentó convencer a su Gobierno de que sería “extraño” reemplazarlo ahora y lamentó haber “fracasado” en esas discusiones, al tiempo que admitió que “en política, nadie es imprescindible”.

Su salida recuerda a muchos a la salida de Margaret Thatcher, quien estuvo 10 años en Downing Street pero se fue por la puerta chica luego de un golpe interno del ala progresista, que le retiró su apoyo y la obligó a dimitir.

Boris Johnson ha visto su imagen desplomarse desde el comienzo de la pandemia. A pesar de que llegó al poder como el conservador más votado desde Margaret Thatcher y logró pasar importantes reformas impositivas y laborales, desde mediados del 2020, luego de enfermarse de COVID-19 y de pelearse con su asesor, Dominc Cummings, ha hecho un fuerte giro a la izquierda.

Muchos creen que Boris vio como el Partido Republicano en Estados Unidos le soltó la mano a Donald Trump en 2020 por su rebeldía contra el establishment, e intentó hacer un giro total en su gobierno para evitar terminar de la misma manera, pero fracasó estrepitosamente.

Boris se entregó completamente a las altas esferas de los Tories, las cuales desde la salida de Thatcher del poder en 1990, han adoptado una cosmovisión más bien socialdemócrata y de centro.

Pero los progresistas no contentos con ello vieron una oportunidad para expulsarlo del partido con el escándalo del “PartyGate” y del “Caso Pincher” y la aprovecharon. Intentando conservar su cuota de poder para evitar terminar como Trump, traicionó a su base de votantes y se quedó sin apoyo en ningún nivel de gobierno. Finalmente esto llevó a que se quede sin poder y sin votos.

Preliminarmente, los principales candidatos para sucederlo son el propio el socialdemócrata Rishi Sunak, el centrista Dominic Raab, y el derechista Jacob Rees-Mogg, ex líder de los conservadores en el Parlamento y actual Ministro del Brexit.

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