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La hipocresía de los alarmistas del cambio climático: Llenaron de basura el piso en un discurso de Greta Thunberg

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Los jovenes aparentemente preocupados por el medio ambiente generaron un desastre ecológico en la Worthy Farm en Glastonbury, Inglaterra.

En medio de un festival de música en Glastonbury, Inglaterra, la activista por el cambio climático, Greta Thunberg, dio una aparición especial subiéndose al escenario para hablar sobre su alarmismo climático.

La activista sueca de 19 años habló desde el Pyramid Stage y pronunció un fuerte discurso sobre el cambio climático diciendo que la crisis “no es la nueva normalidad“, y les dijo a los jóvenes asistentes que se enfrentan a una “catástrofe natural total” impulsada por las “fuerzas de la codicia“.

Llamó a los líderes políticos “mentirosos”, pero insistió en que hay que darle más poderes a los políticos para que “hagamos lo aparentemente imposible”. “Estamos en el comienzo de una emergencia climática y ecológica. Esta no es la nueva normalidad, esta crisis seguirá empeorando… hasta que prioricemos a las personas y al planeta por encima de las ganancias y la codicia“, remató. 

Agregó que “necesitamos reducciones drásticas de emisiones inmediatas” y “necesitamos hacer cambios fundamentales en nuestras sociedades“, una medida que por ejemplo requeriría que la propia Greta deje de usar el jet privado con el que viaja por todo el mundo dando estos discursos.

Las fuerzas de la codicia, las ganancias y las destrucciones planetarias son tan poderosas que nuestra lucha por el mundo natural se limita a una lucha desesperada para evitar una catástrofe natural total“, continuó.

Deberíamos luchar por las personas y por la naturaleza, pero en lugar de eso estamos luchando contra aquellos que están empeñados en destruirla. Hoy en día, a nuestros líderes políticos se les permite decir una cosa y luego hacer exactamente lo contrario“, aseguró la activista que en Suecia está organizando huelgas escolares.

Pueden decir que estamos en una emergencia climática a medida que abren nuevas minas de carbón, nuevos campos petroleros y nuevas tuberías. No sólo se ha vuelto socialmente aceptable que nuestros líderes mientan, es más o menos lo que esperamos que hagan“, cerró el aburrido discurso.

Los 200.000 asistentes al festival en la Worthy Farm, si bien la aplaudieron y vitorearon cuando terminó su discurso, procedieron a hacer caso omiso de todos lo que escucharon.

Imágenes luego del festival muestran la hipocresía de la generación “verde”, que demanda políticas ecologistas extremistas pero no pueden evitar tirar una botella o un envoltorio de comida al piso.

Las fotos de cómo quedó la granja contratada para hacer el evento dan asco y vergüenza ajena, especialmente para aquellos que vuelven a su vida cotidiana después del festival a ser insoportables activistas por el cambio climático.

Imágenes vía SWNS

Después del desastre ecológico generado por los ecologistas, empleados del festival pasaron varias horas recolectando y separando la basura.

El festival tiene una sección completa de su sitio web dedicada a sus reglas ambientales, que incluyen la prohibición de botellas de plástico de un solo uso, solo se vende platos y botellas biodegradable en el lugar, y el festival ha plantado más de 10.000 árboles en los últimos años.

Sin embargo, en las imagenes se ven latas de aluminio, cajas de cartón, botellas y sorbetes de plástico, y demás elementos “prohibidos”, por lo que la hipocresía no solo se extiende a los asistentes, si no que también a los organizadores.

Cabe aclarar que en redes sociales se viralizó la siguiente imagen, que si bien demuestra en espíritu exactamente lo que ocurrió, utiliza una imagen del festival de Glastonbury del 2015, un evento en el que no habló la activista Greta Thunberg.

A pesar de la falsedad de la combinación de una foto del 2022 y otra del 2015, como se puede ver en las fotos de esta nota, hace 7 años por lo menos que los asistentes al festival tiran toda la basura al piso, y nada ha cambiado.

Esto quiere decir que el lavado de cerebro que hacen los activistas contra el cambio climático, si bien han conseguido muchos adeptos superficialmente en los últimos años, no parecen estar pudiendo generar un cambio real en los jóvenes.

Reino Unido

Boris Johnson ordena cerrar la infame clínica Tavistock donde se hacían cirugías transgénero en niños

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El NHS anunció que cerrará finalmente el Servicio de Desarrollo de Identidad de Género en la primavera del 2023, poniendo fin al “reino del terror” de la clínica financiada por el Estado.

En sus últimos días en el cargo, el primer ministro Boris Johnson ordenó al Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS, por sus siglas en inglés) cerrar la infame clínica Tavistock, el único centro de salud público habilitado para el tratamiento de cambio de género infantil, luego de una serie de escándalos.

El Servicio de Desarrollo de Identidad de Género (GIDS) de Tavistock & Portman NHS Foundation Trust se había vuelto muy controvertido en los últimos años, por las brutales cirugías y tratamientos hormonales en niños.

El sistema era demasiado simple para un tema tan complejo. Los padres llevaban a sus hijos a la clínica, un médico los analizaba en cinco minutos y les daba el diagnóstico de “disforia de género” y le “recetaba” cirugía o tratamiento hormonal. Se les daba pastillas de hormonas para que tomen un tiempo y después de un tiempo se les asignaba un turno para la operación de genitales en niños.

Según un reporte especial de The Times, el número de niños diagnosticados con disforia de género aument+o un 5.000% en los últimos 10 años, un valor que no condice con la realidad, y rápidamente las denuncias por mala praxis empezaron a caer.

Los denunciantes alegaron que se consideraba que los niños eran trans con pretextos muy débiles. Por ejemplo, a un niña se le ordenó cirugía de reasignación de género porque no les gustaban las “muñecas y cintas rosas”.

Además, un ex director del fideicomiso, el Dr. David Bell, advirtió que “prácticamente no había ningún escrutinio psicológico en absoluto” antes de que los niños fueran desviado hacia un camino hacia la medicación y la cirugía que alteran la vida sin posibilidad de dar marcha atrás.

Múltiples familias denunciaron al NHS y a Tavistock después de que hayan “apresurado” la reasignación de género en sus hijos. “Después de aproximadamente tres sesiones cortas y ninguna investigación real de cualquier problema mental que posiblemente subyace a su creencia adolescente de que nació en el cuerpo equivocado, ya se recetaban tratamientos o cirugías irreversibles“, escribió un demandante.

Según los informes, hubo un boom de pedidos de “destransición” en los últimos años, que los médicos de Tavistock no pudieron satisfacer, ya que muchos de los tratamientos recetados no permiten volver para atrás.

Una de las figuras públicas que más visibilidad le dio a la situación fue la autora JK Rowling. En múltiples publicaciones en sus redes sociales escribió: “Las clínicas de género del Servicio Nacional de Salud Británico han estado funcionando como si actuaran fuera del requisito ordinario de una buena práctica médica y psiquiátrica. Algunos pueden descartar este documento… pero lo hacen bajo su propio riesgo”, advirtió, citando un artículo académico que explica la importancia de dejar los tratamientos de cambio de género como última opción.

Rowling, una ídola del feminisimo convertida en figura de odio para la nueva izquierda desde que hizo pública su creencia de que “el sexo biológico es real y tiene sus consecuencias” y que “no existe el cambio de género“.

El ex donante del Partido Laborista pasó a citar un segundo artículo, titulado “Sexo, género e identidad de género: una reevaluación de la evidencia”, citando su conclusión de que “la psiquiatría se encuentra en el filo de la navaja: corre el riesgo de ser acusada de transfobia o, alternativamente, permanecer en silencio durante este experimento descontrolado”. “Se siente como si estuviéramos al borde de un escándalo médico”, completó. Cuánta razón tenía.

Tras el escándalo, la Dra. Hilary Cass, directora del GIDS, salió a contener la crisis. La pediatra hizo un mea culpa y aseguró que el tratamiento en Tavistock “no es una opción segura o viable a largo plazo” para los pacientes y que su enfoque en la identidad de género ha “eclipsado” las consideraciones de otros problemas de salud mental.

Cass ha recomendado que la clínica sea reemplazada por centros regionales atendidos por médicos con “una perspectiva clínica amplia para integrar la atención de niños y jóvenes con incertidumbre de género dentro de un contexto de salud infantil y adolescente más amplio”. El NHS aceptó esta alternativa, y el Tavistock cerrará en la primavera de 2023.

El NHS también se ha comprometido a inscribir a los jóvenes que recibieron hormonas bloqueadoras de la pubertad en una investigación a largo plazo en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención para esclarecer mejor sus efectos a largo plazo a los pacientes.

Todas las denuncias coinciden en que los médicos de Tavistock minimizaron los efectos irreversibles de las operaciones de reasignación de género, y en varias ocasiones describieron a los padres y a los niños que es similar a simplemente presionar un “botón de pausa”, y nunca hicieron mención de efectos adversos, como la infertilidad.

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Reino Unido

El Partido Conservador elige sucesor de Boris Johnson: Queda entre el izquierdista Rishi Sunak y la borisista Liz Truss

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Rishi Sunak fue el artífice de la renuncia de Boris Johnson y pide medidas extremas para recuperar el liderazgo de los Tories en las encuestas. Truss plantea continuar con el legado de Boris.

Este viernes empieza la votación interna del Partido Conservador británico que durará más de un mes y resultará en la elección del sucesor de Boris Johnson. Esta persona asumirá no solo como primer ministro para completar el mandato de Boris hasta 2023, si no que quedará como presidente del partido y liderará la boleta en las elecciones generales del año que viene.

Tras varias rondas de votaciones primarias, dos personas llegaron a la última vuelta. Por un lado está el artífice del golpe interno que resultó en la renuncia de Boris, el ex ministro de Economía, Rishi Sunak, quien representa al ala más de izquierda de los Tories.

En frente se ubica Liz Truss, actual Ministra de Relaciones Exteriores del gobierno, y quien representa tanto al ala más tradicional del Partido como a los grupos que todavía apoyan a Boris Johnson. Si bien está lejos de ser una candidata de derecha, los sectores más de derecha han cerrado filas detrás de su candidatura para evitar la llegada de Sunak al poder.

Podrán votar todos los británicos afiliados al Partido Conservador y deberán enviar su voto por correo hasta el 5 de septiembre, fecha en la que se abrirán las urnas y se declarará un ganador, quien rápidamente deberá asumir el cargo que actualmente mantiene Boris Johnson de manera interina.

Boris Johnson ha visto su imagen desplomarse desde el comienzo de la pandemia. A pesar de que llegó al poder como el conservador más votado desde Margaret Thatcher y logró pasar importantes reformas impositivas y laborales, esta última habiendo sido un éxito rotundo que bajó el desempleo al valor más bajo en 50 años, desde mediados del 2020, luego de enfermarse de COVID-19 y de pelearse con su asesor, Dominc Cummings, ha hecho un fuerte giro a la izquierda.

Muchos creen que Boris vio como el Partido Republicano en Estados Unidos le soltó la mano a Donald Trump en 2020 por su rebeldía contra el establishment, e intentó hacer un giro total en su gobierno para evitar terminar de la misma manera, pero fracasó estrepitosamente.

Boris se entregó completamente a las altas esferas de los Tories, las cuales desde la salida de Thatcher del poder en 1990, han adoptado una postura tirando a la socialdemocracia y al centro del espectro político.

Pero el sector más progresista del Partido, no contento con su sumisión total, vieron una oportunidad para expulsarlo del partido con el escándalo del “PartyGate” y del “Caso Pincher” y la aprovecharon. Intentando conservar su cuota de poder para evitar terminar como Trump, traicionó a su base de votantes y se quedó sin apoyo en ningún nivel de gobierno. Finalmente esto llevó a que se quede sin poder y sin votos.

Rishi Sunak, lideró a un grupo de ministros que le renunciaron en cuestión de horas y le vaciaron el gobierno de funcionarios. Sunak inmediatamente se postuló para suceder a Boris y empezó a presionarlo para que presentara su renuncia.

Sin más remedio y con todo el partido pidiendo un cambio, Boris convocó elecciones internas. Su sucesor natural sería Dominic Raab, viceprimer ministro y ex canciller, pero en una magistral movida política, Sunak lo convenció para que no solo no se presente, si no que apoye su candidatura.

El último manotazo de ahogado de la derecha y del borisismo en el Partido Conservador fue cerrar filas detrás de Truss, quien frenó el ascenso sin obstáculos que Sunak pensaba que iba a tener tras derrocar a Boris.

Según las encuestas, de los 180.000 miembros registrados, un 62% optaría por Liz Truss, mientras que solo un 38% apoya a Sunak. Sin embargo, internamente en el Partido, Sunak parece tener a todas las autoridades tories en el bolsillo, y sería muy extraño que perdiera una elección interna.

Gane quien gane, tendrá un dificil camino para recuperar el respeto perdido después de 3 años de escándalos de Boris Johnson. Las encuestas, por primera vez en 12 años, marcan un ascenso de los Laboristas, que en 2023 podrían volver al poder después de más de una década de fracasos electorales.

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Reino Unido

Renunció Boris Johnson: Tras un boicot del ala más progresista del gobierno y una renuncia masiva de ministros, llamó a elecciones internas

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Intentando terminar como Trump, Boris se vendió al establishment tory y se terminó quedando sin poder y sin los votos. Su reemplazo podría llegar en octubre.

Bajo una fuerte presión del ala progresista del Partido Conservador, Boris Johnson, renunció al cargo de primer ministro el jueves a primera hora, y seguirá en el cargo de primer ministro hasta que sea elegido su sucesor en elecciones internas del partido

“Es claramente la voluntad del grupo parlamentario conservador que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro”, reconoció Johnson al anunciar su dimisión en un mensaje a la nación frente a la célebre puerta negra del número 10 de Downing Street.

Johnson, que apareció rodeado por sus más cercanos colaboradores, además de su mujer Carrie con una de sus hijas, subrayó que el proceso para reemplazarlo ya se ha iniciado y que la semana que viene se ofrecerá un calendario. Sin embargo, recordó que hasta que los conservadores elijan a un nuevo líder él seguirá al frente del Gobierno de forma interina.

Muchos dentro y fuera de su partido le reclaman que se vaya inmediatamente, pero dada la masiva renuncia de ministros, no quiere dejar al viceprimer ministro, Dominic Raab, con un gobierno casi acéfalo y sin legitimidad.

El Partido Conservador deberá ahora elegir durante el verano inglés a un nuevo dirigente para reemplazar al mandatario, probablemente a partir de octubre, como su líder y por consiguiente como jefe del gobierno, por lo menos hasta las elecciones generales del año que viene.

Johnson, de 58 años, finalmente claudicó a la presión del ala progresista del partido, encabezada por su ahora ex ministro de Economía Rishi Sunak, quien ahora está intentando posicionarse como el principal candidato a sucederlo.

Reconoció que en las últimas horas intentó convencer a su Gobierno de que sería “extraño” reemplazarlo ahora y lamentó haber “fracasado” en esas discusiones, al tiempo que admitió que “en política, nadie es imprescindible”.

Su salida recuerda a muchos a la salida de Margaret Thatcher, quien estuvo 10 años en Downing Street pero se fue por la puerta chica luego de un golpe interno del ala progresista, que le retiró su apoyo y la obligó a dimitir.

Boris Johnson ha visto su imagen desplomarse desde el comienzo de la pandemia. A pesar de que llegó al poder como el conservador más votado desde Margaret Thatcher y logró pasar importantes reformas impositivas y laborales, desde mediados del 2020, luego de enfermarse de COVID-19 y de pelearse con su asesor, Dominc Cummings, ha hecho un fuerte giro a la izquierda.

Muchos creen que Boris vio como el Partido Republicano en Estados Unidos le soltó la mano a Donald Trump en 2020 por su rebeldía contra el establishment, e intentó hacer un giro total en su gobierno para evitar terminar de la misma manera, pero fracasó estrepitosamente.

Boris se entregó completamente a las altas esferas de los Tories, las cuales desde la salida de Thatcher del poder en 1990, han adoptado una cosmovisión más bien socialdemócrata y de centro.

Pero los progresistas no contentos con ello vieron una oportunidad para expulsarlo del partido con el escándalo del “PartyGate” y del “Caso Pincher” y la aprovecharon. Intentando conservar su cuota de poder para evitar terminar como Trump, traicionó a su base de votantes y se quedó sin apoyo en ningún nivel de gobierno. Finalmente esto llevó a que se quede sin poder y sin votos.

Preliminarmente, los principales candidatos para sucederlo son el propio el socialdemócrata Rishi Sunak, el centrista Dominic Raab, y el derechista Jacob Rees-Mogg, ex líder de los conservadores en el Parlamento y actual Ministro del Brexit.

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