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La hipocresía del gobierno británico: llama socio clave a Argentina pero redobla sus defensas en las Islas Malvinas

A pesar de que el gobierno argentino permanece callado respecto a la causa Malvinas, las autoridades del Reino Unido anunciaron refuerzos en la seguridad del Atlántico Sur. Boris Johnson busca profundizar su apoyo de los sectores más conservadores en su país.

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El pasado martes 16 las autoridades británicas lanzaron un polémico informe militar donde anuncian que estarán aumentando las defensas y doblando su compromiso con las Islas Malvinas, una decisión controvertida ya que llegó de forma sorpresiva y no se trató de una respuesta a ninguna declaración ni movimiento del gobierno argentino.
Sin embargo, y en un acto prácticamente contradictorio, el gobierno británico consideró a la Argentina un aliado clave para el país, en una lista en la que también se incluyó a Brasil, México, Chile y Colombia.
En el texto publicado, se especifica: "Reforzaremos los apoyos a los Territorios Británicos de Ultramar y las dependencias de la Corona británica para disuadir y defenderlos contra amenazas estatales y no estatales". 
Y se advirtió: "Nuestras fuerzas armadas también mantendrán una fuerte presencia permanente en las Islas Malvinas".
En respuesta, el poco respetado Daniel Filmus, quien se desempeña como el Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Nación Argentina, criticó al mandatario británico Boris Johnson y pidió al gobierno del país europeo que escuche a la comunidad internacional y a la ONU, para reabrir el diálogo entre los países, y poner fin al colonialismo.
Boris Johnson.

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El documento británico, titulado Revisión Integrada de la Política Exterior y de Defensa para 2021, se renueva todos los años y está diseñado por los líderes de las áreas de diplomacia, seguridad, defensa y geopolítica del gobierno.

Históricamente, Boris Johnson tuvo una buena relación con Argentina y siempre fue muy respetuoso con la situación Malvinas. De hecho, cuando era Canciller, fue el primer Secretario de Estado de la historia en rendir homenaje a los caídos argentinos en suelo argentino.

Esta decisión del premier conservador se da en plena interna dentro del gobierno británico, donde tras la salida de su principal asesor, Dominic Cummings, Johnson ha quedado con un gabinete partido y rumores de pérdida de apoyo en el Parlamento.

El documento, construido por las voces más duras dentro del gobierno, es una herramienta del mandatario para afirmar su posición en temas internacionales y contentar a los sectores más tradicionalistas del Partido.

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El texto presentado va más allá del tema Malvinas y, entre otras cosas, señala a Rusia y a China como las principales amenazas del Reino Unido en las próximas décadas.

Es por esto que, acompañando la presentación del informe, Boris ordenó aumentar la inversión en las Fuerzas Armadas, comprar nuevo equipamiento militar y firmar acuerdos de defensa con otros países como Japón.

El gobierno conservador también decidió aumentar en un 40% el inventario nuclear de las islas británicas.
Para Federico Lorenz, investigador argentino del CONICET, la profundización de la militarización británica en el Atlántico Sur no es una respuesta a ninguna acción del gobierno argentino si no que está más relacionada al parasitaje de buques chinos en la zona, que se ha proliferado significativamente en el último año.

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Reino Unido

Noel Gallagher dijo lo que todos pensamos sobre el público “woke” en Glastonbury: “Pequeños idiotas agitando banderas”

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El ex integrante de Oasis criticó severamente la politización del Festival de Glastonbury, describiéndolo como "demasiado progresista".

Noel Gallagher, cofundador de Oasis junto a su hermano Liam, criticó abiertamente el Festival de Glastonbury en una entrevista con el diario The Sun, describiéndolo como "demasiado woke".

El músico, quien se presentó en el festival este año y debutó como solista en 2022, manifestó su desagrado por las demostraciones políticas en los conciertos, considerándolas “un poco predicadoras y con cierta señalización de virtud”.

Gallagher expresó su molestia por la inclusión de mensajes políticos en la música, diciendo: “(La política) no me gusta en la música, pequeños idiotas agitando banderas y haciendo declaraciones políticas”.

Instó a los artistas a centrarse en su música y evitar las proclamas políticas. A pesar de sus críticas, Noel Gallagher elogió el festival, destacando que es “probablemente lo mejor de Gran Bretaña aparte de la Premier League”.

“Es demasiado, me parece que es un exceso. Donen todo su dinero a la causa y ya está. Dejen de parlotear“, sumó criticando a sus colegas que se expresaron, por ejemplo, en torno al conflicto de Israel y Palestina. “Todo el mundo sabe lo que está pasando en el mundo, tienen un teléfono en el bolsillo que te lo dice“, agregó, dejando en claro que no le parece necesario que los artistas se pronuncien políticamente durante el show.

En la misma entrevista con el tabloide británico, también dirigió sus críticas a Dave Grohl de Foo Fighters, quien expresó su deseo de una reunión de Oasis. En ese sentido, pidió a Grohl que “dejara de meterse” en los asuntos de la banda.

Saber que están ahí fuera, en alguna parte, pero que no se reúnen para hacer lo que a todo el mundo le gustaría tanto. Estoy como: ustedes [son] imbéciles”, dijo Grohl sobre los hermanos Gallagher.

Este año, Glastonbury fue escenario de varias expresiones políticas. Uno de los actos más significativos fue realizado por Banksy, quien lanzó una balsa inflable con maniquíes de migrantes durante los espectáculos de Idles y Little Simz, como crítica a la política de inmigración del gobierno británico.

En respuesta, el ministro del Interior, James Cleverly, calificó la acción de “vil e inaceptable”. Banksy defendió su performance y criticó la detención de un barco de rescate real por parte de las autoridades italianas.

Además de Banksy, otros artistas también hicieron declaraciones políticas durante el festival. La banda Idles lideró un canto en contra de la monarquía, mientras que Damon Albarn de Blur cuestionó al público sobre el conflicto palestino-israelí y criticó el liderazgo de “octogenarios” en referencia a la próxima contienda electoral estadounidense.

El Festival de Glastonbury siempre ha mantenido una estrecha relación con causas políticas, principalmente ambientales. La organización Greenpeace tiene una presencia significativa cada año, y el escenario Left Field, curado por Billy Bragg, alberga debates sobre temas actuales.

Desde 1981, el evento musical colabora con la Campaña para el Desarme Nuclear (CND), una organización a la cual el organizador Michael Eavis atribuye gran parte del éxito inicial del festival.

Conocido por su larga tradición de apoyo a causas políticas de izquierda, el Festival de Glastonbury sigue siendo un punto de encuentro para los militantes de izquierda y su "expresión artística". La integración de estos elementos genera tanto apoyo como controversia, reflejando las tensiones más amplias en la sociedad británica.

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Reino Unido

En su primera semana como Primer Ministro, el socialista Keir Starmer anunció la estatización de los trenes en el Reino Unido

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La recién designada secretaria de Transporte, Louise Haigh, y el nuevo Primer Ministro del Partido Laborista, presentaron un plan para nacionalizar los ferrocarriles en los próximos cinco años.

El Partido Laborista ha revelado planes para nacionalizar la red ferroviaria inglesa, integrándola gradualmente en una empresa pública denominada Great British Railways, a medida que se vayan renovando los contratos. La idea del partido es "recuperar" los ferrocarriles sin incurrir en grandes gastos de indemnización.

En una entrevista reciente, Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra del Partido Laborista, afirmó que: "Haremos que los operadores privados restantes vuelvan a ser de propiedad pública". Esto ocurro 30 años después de la privatización realizada por el gobierno de John Major. "Todos ellos expirarán durante el primer mandato de un gobierno laborista, ya sea en su contrato completo o en su contrato básico.", afirmó la secretaria.

Aunque esta decisión política no es una sorpresa, ha dividido al partido en el pasado. En 2022, Rachel Reeves retiró la nacionalización cuando anunció sus reglas fiscales. En ese momento, había dicho que "no había dinero para una nacionalización masiva", lo que ocasionó una división interna. El partido aclaró rápidamente que su ministra de Hacienda quería decir que, si bien se aplicarían las reglas fiscales, hay un "papel positivo para el ferrocarril en la propiedad pública". Ese compromiso es lo que vemos hoy.

La red ferroviaria británica fue nacionalizada por primera vez por el primer ministro laborista Clement Attlee en 1948 y luego privatizada nuevamente bajo el gobierno conservador de John Major en 1993.

Network Rail, responsable de la infraestructura ferroviaria en Inglaterra, Escocia y Gales, es de propiedad pública. Sin embargo, los servicios de trenes y la gestión de la mayoría de las estaciones más pequeñas están divididos en franquicias operadas por diferentes empresas privadas.

La pandemia ha tenido un impacto significativo en la financiación de los ferrocarriles, ya que la drástica caída en el número de pasajeros ha afectado severamente a la mayoría de las empresas operadoras.

En septiembre de 2020, se eliminó el sistema de franquicias que había sido creado durante la privatización en la década de 1990. Bajo las franquicias, los operadores privados retenían los ingresos por tarifas. En la actualidad, la industria ferroviaria se gestiona a través de contratos de gestión, donde el gobierno retiene todas las tarifas.

Además, cinco líneas están efectivamente bajo control gubernamental a través del esquema de "operador de último recurso", lo que equivale a una forma de nacionalización.

Aunque la Ley de Ferrocarriles de 1993 inicialmente prohibía la gestión estatal de los ferrocarriles en el Reino Unido, varias empresas estatales extranjeras de países como los Países Bajos, Alemania, Francia, Italia y Hong Kong ahora gestionan franquicias ferroviarias en el país.

El gobierno laborista esperaría transferir las 10 redes ferroviarias privadas restantes a propiedad pública "dentro del primer mandato", fusionando los contratos ferroviarios de pasajeros privados existentes en un nuevo organismo a medida que expiren.

Louise Haigh, secretaria de Transporte en la sombra, trató de justificar está autoritaria decisión diciendo que, bajo este plan, el contribuyente podría "ahorrar" unos supuestos £2.2 mil millones al año, aunque reconoció que aún no tenía el compromiso de la ministra de Hacienda en la sombra, Rachel Reeves, de reinvertir todos esos ahorros en los ferrocarriles.

Estableceremos Great British Railways: una mente única y rectora que controle nuestros ferrocarriles en beneficio de los pasajeros”, declaró Haigh. “Aunque sí, vamos a conservar el nombre. Lamento decir que mi sugerencia de ‘Rail Britannia’ no fue aceptada”.

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Reino Unido

En su primera medida como Primer Ministro, el socialista Keir Starmer canceló el plan de deportaciones de imigrantes ilegales

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El nuevo primer ministro británico derogó el plan de deportaciones de imigrantes ilegales que había firmado Boris Johnson con Ruanda.

06 July 2024, United Kingdom, London: UK Prime Minister Sir Keir Starmer speaks during a press conference after his first Cabinet meeting at 10 Downing Street. Photo: Claudia Greco/PA Wire/dpa 06/7/2024 ONLY FOR USE IN SPAIN

El líder laborista Keir Starmer tomó posesión del Gobierno del Reino Unido este viernes tras su apabullante victoria a principios de la semana. En su primera medida como Primer Ministro, Starmer derogó el plan de deportaciones de inmigrantes ilegales que había instaurado recientemente el Partido Conservador unos meses atrás.

El plan que había sido ideado por el ex primer ministro, Boris Johnson, junto a su Ministra del Interior, Priti Patel, se basaba en un acuerdo migratorio con la República de Ruanda, para que todos los inmigrantes ilegales de procedencia africana que sean capturados en el Reino Unido fueran deportados a aquél país.

El acuerdo había sido firmado por la entonces ministra Patel con el presidente ruandés, Paul Kagame, quien tomaba la responsabilidad de luego repartir a los migrantes a sus países de origen. A cambio, Ruanda recibió acuerdos de inversión multimillonarios para desarrollar vivienda, educación, salud y comercio en el país africano.

Boris Johnson renunció a su cargo unos meses después de la firma del acuerdo, por lo que fue su sucesor, el ahora ex primer ministro Rishi Sunak, quien debió implementarlo. Al principio, la designada Ministra del Interior, Suella Braverman lo hizo muy bien, pero tras su salida en 2023, el programa quedó en pausa.

A pesar de estar alejado del continente africano, cientos de miles de inmigrantes africanos ingresan a la Unión Europea a través de Grecia, Italia o España, luego se reubican a Francia y finalmente cruzan ilegalmente a través del Canal de la Mancha a las Islas Británicas.

Este sistema de inmigración viene aceitado hace décadas, de cuando el Reino Unido era parte de la Unión Europea. Los inmigrantes se desesperan por llegar a Inglaterra, donde reciben uno de los mejores sistemas de salud del mundo gratuito, el NHS, pueden acceder a educación de calidad, y consiguen vivienda gratuita como refugiados.

Tan solo en lo que va del año, el Gobierno británico estimó que más de 10.000 inmigrantes ilegales habían llegado ya al país a través de la ruta del canal de la Mancha, una cifra sin precedentes desde el comienzo de los registros migratorios en la década del ’70.

La estimación de 10.170 inmigrantes ilegales en 6 meses superó ampliamente a la del año pasado, cuando se registraron 7.326 arribos a las costas británicas a través de esta ruta en 12 meses. Incluso ya rebasó el récord de 9.326 arribos ilegales del 2022.

Rishi Sunak había prometido que de ganar la elección de esta semana, hubiera lanzado un nuevo plan para reactivar las deportaciones a Ruanda, que por la crisis política y la salida de Braverman en 2023, no se había animado a continuar.

La ministra británica Priti Patel y el presidente de Ruanda, Paul Kagame, firmando la Asociación de Migración y Desarrollo Económico, que permitía deportaciones de inmigrantes ilegales africanos.

Pero ahora la Asociación de Migración y Desarrollo Económico ha llegado a su fin, con la firma de Starmer quien unilateralmente decidió derogarlo. "El plan de Ruanda estaba muerto y enterrado antes de comenzar. Nunca ha sido un elemento disuasorio", aseguró el flamante primer ministro en rueda de prensa, "y no estoy preparado para proseguir con ardides que no sirven para disuadir a nadie".

En la primera reunión del Consejo de Ministros del Partido Laborista, el nuevo Gobierno decidió poner fin definitivo al plan y adoptar una "nueva visión sobre la inmigración". "Los cruces ilegales son ante todo peligrosos. Si queremos combatir este flagelo es para que no estén más en peligro los migrantes. Vamos a relanzar el sistema de inmigración para fomentar el arribo por vías seguras", dijo Starmer según fuentes que escucharon la reunión.

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