El Gobierno de Haití decretó estado de emergencia nacional luego de que las cifras oficiales confirmaran un escenario devastador: más de 1,500 personas asesinadas en los últimos seis meses como resultado directo de la violencia de las bandas armadas que controlan gran parte del territorio.
La medida, que en teoría busca reforzar la seguridad y devolver el control al Estado, llega en un momento en que la población vive bajo un clima de miedo permanente, con comunidades enteras desplazadas, bloqueos de rutas, secuestros diarios y un colapso casi total de los servicios públicos.
Pese a la gravedad de las cifras, el decreto de emergencia no ofrece un plan concreto para restablecer el orden, convocar elecciones o garantizar un mínimo de estabilidad institucional.









