Algunos sectores entienden que con esto la embajada busca imponer una inclusión forzada en la sociedad dominicana.
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La Embajada de España y el Centro Cultural de España presentaron el taller titulado “¿Cómo vivimos las personas trans en República Dominicana?”, un espacio que, según sus organizadores, busca visibilizar la realidad de la comunidad trans en el país y promover políticas de inclusión.
El evento, sin embargo, ha despertado fuertes cuestionamientos en sectores conservadores de la sociedad dominicana, que lo interpretan comoun intento de imponer una agenda LGBT desde el extranjero, desconectada de las costumbres y valores locales.
Aunque los promotores del taller defienden la iniciativa como una oportunidad para sensibilizar sobre la discriminación y los derechos humanos, los críticos sostienen que se trata de un esfuerzo por instalar de manera forzada nuevas narrativas sociales, bajo la influencia de organismos y gobiernos internacionales.
Lorea Arribalzaga Ceballos, embajadora de España en R.D.
"Cada país debe decidir sus propias políticas en función de su cultura y su realidad. Lo que vemos aquí es un activismo importado, disfrazado de cooperación cultural", expresó un analista social consultado.
El debate no se limita a la esfera cultural. Las organizaciones religiosas y comunitarias advierten que este tipo de actividades generan fricciones sociales al promover cambios acelerados en una población que mantiene mayoritariamente visiones tradicionales sobre género y familia.
Por otro lado, los colectivos LGBT celebran la iniciativa como un paso necesario hacia la igualdad de derechos y la visibilización de una población históricamente marginada.
Lo ocurrido con este taller confirma que la discusión sobre inclusión y diversidad en República Dominicana sigue siendo un campo altamente polarizado: mientras unos sectores reclaman respeto y políticas públicas, otros denuncian lo que consideran una agenda impuesta desde fuera que no responde a la realidad local.
En definitiva, la actividad organizada por la Embajada y el Centro Cultural de España no solo abrió un espacio de conversación, sino también un nuevo capítulo en la disputa cultural y política sobre identidad y soberanía en el país.